Los dos swings y el ojo dominante (II)

Tras la entrada de ayer, más que nada para que se me pase el cabreo toca volver a los temas habituales del blog. Hoy, voy a retomar la entrada referente al ojo dominante que dejé incompleta hace unos días. Recuperando el hilo conductor, personalmente creo que el golf es lo suficientememnte difícil con un solo tipo de swing como para estar pensando en añadir otro movimiento con técnica y sensaciones diferentes a nuestro repertorio. Si movemos el palo alrededor de nuestro cuerpo por el mismo sitio, creo que podemos llegara a jugar consistentemente al golf…….aunque encontrar el lugar correcto es un trabajo ciclópeo.

Aprovechando la “palabreja”, voy a hablar del “Síndrome del Cíclope” o, como se llama por aquí, “Síndrome del ojo dominante”. Aunque solemos tener la sensación de que vemos a través de los dos ojos, la realidad es que uno de ellos es más dominante que el otro. La prueba es sencilla; ponemos las manos como en el dibujo, visualizando cualquier objeto por el agujero. Cerramos primero un ojo, y después el otro. Nuestro ojo dominante será con el que veamos el objeto entre las manos.

Las manos se colocan así

Ojo

La preeminencia de un ojo sobre el otro puede tener consecuencias indeseadas. Normalmente, el ojo dominante en los diestros suele ser el derecho, y el izquierdo entre los zurdos. Por ello, al realizar el backswing e intentar fijar la mirada en la bola con nuestro ojo dominante, el cuerpo puede acabar descolocándose totalmente. Uno de los vicios del ojo dominante es el “pivote inverso”. Como nuestro ojo derecho quiere estar encima de la bola para verla bien, en el stance o backswing acabamos por poner la cabeza por delante de nuestro cuerpo….así:

PivoteInverso

Si conseguimos no adelantar la cabeza tanto, pero la fijamos excesivamente durante el backswing para ver la bola con el ojo dominante, también puede aparecer el famoso “sway” de caderas. Este defecto se caracteriza por un desplazamiento lateral de las mismas, en dirección opuesta al objetivo, dejando el cuerpo en forma de “C”.

Sway

Lo normal, si giramos los hombros con la columna vertebral como eje, es que en el backswing nuestra nariz apunte aproximadamente delante del pie derecho. En esta entrada del blog dedicada a la teoría de los 84 grados, podemos ver cual sería el giro correcto (teniendo en cuenta que cada uno tiene un cuerpo diferente, claro. El golf no es una ciencia exacta).

Hay que asumir que nosotros ni somos profesionales, ni tenemos la técnica o la flexibilidad de Bryce Molder 🙁

 

En lo referente a la bajada, esta vez estoy de acuerdo con el amigo Tomasi en que determinados jugadores pueden llegar a mover su cabeza hacia la izquierda en su afán de ver la bola con su ojo dominante y, por consiguiente, a “cruzar” los hombros totalmente. Por ello, el palo acaba impactando a la bola con una trayectoria de fuera-dentro que, dependiendo de la posición de la cara del palo, puede conducir al tan extendido “slice” o al “pull”.

No parece que, en el impacto, Woods, Daly, Nicklaus o Els estén usando su ojo dominante, no?

woods-daly-niklaus-ells-impact

Para acabar, nos queda el putt. No cabe duda que el ojo dominante también puede llegar a afectar a este golpe, por ejemplo impidiendo que la posición de la bola sea la correcta. Para ese menester, vale la pena ver este vídeo de Kiko Luna, en el que nos explica la manera de no cometer ese error.

Aquí finaliza este somero repaso de los principales problemas a los que nos puede llevar el ojo dominante. Como siempre, recomiendo intentar corregir estos defectos con un buen profesor al lado. Se acaba antes, os lo aseguro 😉

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