Ernie y Branden

Los tiempos cambian, y la manera en que los jugadores perciben el golf también. Si por algo se ha distinguido nuestro deporte a lo largo de los años es por la exquisita caballerosidad con que la inmensa mayoría de los jugadores se comportaban con respecto a las reglas. No hay que olvidar que en golf son los propios practicantes los que se “auto-penalizan”, un hecho que le distingue del resto de disciplinas. No obstante, en los últimos tiempos estamos presenciando la aparición de muchos jugadores “plañideros” que se dedican a evitar tomar ellos la decisión de penalizarse o “forzando” las reglas según les convenga.

Para entender de lo que hablo, explicaré lo que le sucedió a Ernie Els en el reciente BMW PGA Championship. Durante el primer día de juego, el amigo Ernie llegó al hoyo 12 (un par 5 corto), donde su segundo golpe acabó en el denso rough de la izquierda del green. Pensando que la bola estaba empotrada, comunicó sus intenciones a sus compañeros-competidores, y marcó y levanto la bola para comprobarlo (decisión 20-1/0.7). No era el caso, por lo que la volvió a dejar en lo que él pensaba que era el mismo lugar. La cuestión es que el chip que ejecutó a continuación fue tan bueno que la bola acabó embocada para eagle…….lo que hizo pensar inmediatamente al sudafricano que había hecho algo mal porque el lie original era muy complicado. Su sospecha era que no había repuesto bien la bola, lo que habría facilitado su tercer golpe. Incapaz de vivir con la sensación de que no había seguido el espíritu de las reglas, Els se aplicó inmediatamente una penalización de dos golpes por jugar desde lugar equivocado 😯 Este tipo de comportamiento no es único. Recuerdo otros casos, como el de Brian Davis perdiendo el RBC Heritage por notar algo raro en su backswing, o el más reciente de Alejandro Cañizares aplicándose una penalización de un golpe por una bola movida que no alcanzó a ver. La lección es sencilla; ante la duda, uno no le busca tres pies al gato, se penaliza y ya está.

Els le comunica al árbitro su penalidad en Wentworth (vía Golf.com)

Branden Grace tuvo un comportamiento diferente ya que obtuvo un “ruling” algo controvertido en el mismo torneo. En el hoyo 13, la bola de Grace acabó reposando en un mal lie en el bunker de green. La cuestión ese que el también sudafricano empezó a girar los pies en la arena sin llegar a construirse una colocación…..hasta que estos llegaron al fondo de goma del obstáculo. En ese momento, el amigo Branden llamó al árbitro para pedirle un alivio sin penalidad por interferencia de Obstrucción Inamovible, algo que este le concedió. Jugadores como Danny Willett o Daniel Brooks criticaron su “movimiento”, e incluso el ex-capitán de Ryder Cup Paul McGinley lo calificó de “ridículo”. El caso es que para Grace la situación no era nueva ya que había pasado por un trance muy similar hacía un par de años en el WGC-HSBC Champions y había podido salirse con la suya. Sin dudarlo, había tomado nota.

Resumiendo, ninguno de los dos golfistas hizo nada “irregular” estrictamente hablando. Sencillamente, la ética con que interpretaron las reglas de golf fue diferente. Yo entiendo que en política es lo mismo; no hace falta que un tribunal condene al aforado de turno porque la ética de las responsabilidades políticas debería ir más allá que las normas contenidas en el código penal. Ahora solo queda que cada uno elijamos como queremos que sea nuestro deporte en nuestro futuro 😉

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