El marcador de Snedeker

Mala suerte la que tuvo Brandt Snedeker en la primera jornada del WGC-Bridgestone Invitational. Cuando llegó al green del hoyo 4, Snedeker marcó su bola, la levantó, y la limpió. El problema es que, al ir a reponerla, y nada más apoyar la mano en la hierba, la dichosa bolita se le resbaló de los dedos y golpeó su marcador, moviéndolo del lugar en el que se encontraba 😯 Sabiendo que fue a muy poca altura, quizás haya quién recuerde el famoso párrafo de la regla 20-3a, que dice:

Si una bola o un marcador de bola son accidentalmente movidos en el proceso de colocar o reponer la bola, la bola o el marcador de bola deben ser repuestos. No hay penalidad siempre que el movimiento de la bola o del marcador de bola sea directamente atribuible al acto específico de colocar o reponer la bola, o de quitar el marcador de bola. De otra manera, el jugador incurre en un golpe de penalidad bajo la Regla 18-2 o 20-1.

La solución nos la proporciona la decisión 20-1/15, que explica que, cuando se cae la bola, no se puede considerar el movimiento del marcador como “directamente atribuible” al acto de reponer. Por lo tanto, un golpe de penalidad.

Marcador

Puede parecer un caso extraño, pero la realidad es que no lo es tanto. En 2010, Ian Poulter sufrió el mismo problema en el segundo hoyo del playoff del Dubai World Championship, trofeo que fue a parar a la vitrina de Robert Karlsson por esa razón. A Jesper Parnevik le sucedió algo parecido en el Genuity Championship de 2002 (PGA Tour), cuando su caddie le lanzó la bola, el sueco no la atrapó, y cayo encima del marcador. En fin, es lo que tiene la falta de reflejos 😉

Trágame, tierra 🙁

PoulterMarker

Foto de Kamran Jebreili

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