PGA Championship 2017, día 2

Escribo la entrada del blog de hoy sin que todavía haya finalizado la jornada ya que el mal tiempo ha obligado a una larga suspensión que ha hecho imposible que todos los jugadores acabaran su ronda. El liderato sigue estando en poder de Kevin Kisner (-8), aunque sin la compañía de Olesen, que iba +6 a su paso por el hoyo 15. En cambio, Kisner tiene acompañantes mucho más peligrosos de cara al triunfo final, como Hideki Matsuyama (-8), que ha dado una nueva lección de golf con un excelente 64 que lo sitúa ya como principal favorito a la victoria. Solo dos golpes detrás de este dúo encontramos a Jason Day, que ya en 2015 se proclamó campeón de este torneo en Whistling Straits. Si durante el “moving day” Louis Oosthuizen (-5), Rickie Fowler (-3) y  Justin Thomas (-3) se pueden acercar un poco más a los punteros, tendremos un domingo emocionante a más no poder.

El último triunfo del japonés fue…..¿la semana pasada? :mrgreen:

En la parte baja de la clasificación hay varios jugadores que no van a estar el fin de semana. Uno de ellos es Sergio García, al que este evento no parece irle demasiado bien. No en vano acumula 5 cortes fallados en sus últimas nueve participaciones, su peor rendimiento en los “grandes” de largo. Otro es un Phil Mickelson que parece que se ha quedado sin gasolina en los “majors”. Tras perder el año pasado contra Stenson en el Open Championship, en Royal Birkdale falló el corte incluso firmando su primera ronda sin birdies en cinco años. En Quail Hollow volvió a repetir la “gesta” el jueves, abandonando antes de tiempo un torneo en el que no fallaba el fin de semana….desde 1995 😯 No sé si será la edad o el cambio de caddie. Espero que lo segundo porque es jugador que siempre da espectáculo 🙁

En el apartado de curiosidades, dos incidentes a resaltar. En primer lugar, una demostración más de que Jordan Spieth es un jugador que se conoce las reglas al dedillo. Hoy, en el hoyo, 10, su drive se ha ido al bosque, lugar donde ha empezado su consabida conversación con el árbitro para conseguir el mejor lie para su bola en la pinaza. Vean como va preguntando al referee sobre lo que puede o no hacer, hasta dropar la bola en un buen lugar. Al final, de tanto escarbar, lo acabarán considerando “animal de madriguera” 🙂

Para acabar, algo que no se ve con mucha frecuencia. Las imágenes muestran a Rod Pampling pegando su drive en el hoyo 9, el último del día para él (empezó por el 10). Las prisas se explican porque se estaba yendo el sol y no quería tener que volver al campo al día siguiente sabiendo que iba a fallar el corte sí o sí -iba +13-. Por lo tanto, la solución fue jugar tan rápido que iba golpeando la bola al estilo “Happy Gilmore”….con no muy buenos resultados. Al final consiguió finalizar su vuelta antes de que sonase la bocina 🙂

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PGA Championship 2017, día 1

Tengo que reconocer que el PGA Championship es un torneo que no me ha llamado nunca la atención. Con la excepción de Whistling Straits y Kiawah Island, las sedes en las que se celebra el evento no me parecen memorables. La preparación del campo tampoco se caracteriza por nada en especial y se parece en mucho a cualquier torneo de la temporada regular del PGA Tour, Si a eso le añadimos que el recorrido de este año ha sido durante muchos años sede de un evento de ese circuito, el misterio y la excitación brillan por su ausencia. No creo que haya ninguna duda de que estamos ante el más “pequeño” de los “grandes”, y creo que la PGA de América debería empezar a pensar en dotar a su campeonato estrella de una personalidad propia además de una cobertura mediática decente. La reciente decisión de trasladar el torneo al mes de mayo de 2019 podría ser una buena oportunidad, si eligen bien donde celebrarlo, ya que el cambio de fechas va a eliminar de la “rotación” campos que en ese mes sufren temperaturas todavía muy bajas. Personalmente, y ya llevando las cosas un poco al límite, tampoco vería con malos ojos un cambio de formato, volviendo al match play (dos días de juego por golpes para determinar los 64 mejores, más dos o tres días de match) que caracterizó este torneo durante más de cuatro décadas (1916-1957), un formato mucho más atractivo que el clásico “medal” bajo el que se celebran la inmensa mayoría de eventos y que le daría ese toque distintivo. No sucederá, pero por soñar que no quede 🙂

Adiós a Whistling Straits 🙁

En el plano deportivo, Quail Hollow ha presentado durante esta primera jornada un campo muy largo y con greens muy rápidos, lo que ha puesto en dificultades a numerosos jugadores. Aspirantes al título como Rory McIlroy (+1) o Jordan Spieth (+1) no han sido capaces de bajar del par del campo, lo que les va a obligar a apretar mañana los dientes si quieren jugar el fin de semana. Quienes lo van a tener muy complicado están el vigente campeón, Jimmy Walker (+10), Thomas Pieters (+8), Phil Mickelson (+8) o el reciente ganador Jhonattan Vegas (+7). Por la parte alta de la tabla, dominan Thorbjorn Olesen y Kevin Kisner (-4), seguidos -entre otros- de un buen ramillete de pretendientes como Brooks Koepka (-3), Patrick Reed (-2), Paul Casey (-2), Rickie Fowler (-2), Jon Rahm (-1) o Hideki Matsuyama (-1). Veremos lo que sucede ya que la previsión del tiempo anuncia lluvias para los próximos tres días, lo que podía dar al traste con el deseo de los organizadores de mantener los greens poco receptivos.

Para acabar, una tierna fotografía que ha publicado la cuenta de Twitter del torneo, con cuatro niños como protagonistas. Para los que no dominan el inglés, decir que sus camisetas reza el siguiente eslogan:

“Futuro pro del PGA”

Igual dentro de década y media los vemos compitiendo por el trofeo 😉

 

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Otro putt no concedido

Hace un par de años, se produjo una polémica sobre reglas durante la celebración de la Solheim Cup. Como muchos recordarán, Alison Lee falló un putt para ganar el hoyo y, ante el movimiento inicial de las jugadoras europeas, interpretó equivocadamente que se le había concedido el golpe y levantó su bola sin marcarla previamente. En esta entrada del blog hablé sobre ello. La penalidad en la que incurrió la estadounidense fue muy bien aprovechada por su capitana para motivar a su equipo, que se acabó imponiendo en el enfrentamiento.

Pues bien, curiosamente, hace unos días sucedió un incidente muy parecido durante la semifinal del US Girls’ Junior que implicó a las jugadoras Elizabeth Moon y Erica Sheperd. Resulta que ambas necesitaron ir al playoff tras los 18 hoyos reglamentarios, produciéndose en el primer hoyo del desempate la siguiente situación (para el que no quiera esperar, que vaya al minuto 01:43).

Efectivamente, la amiga Moon falla su putt para ganar la semifinal y, sin esperar ni un segundo a que su contraria le conceda el siguiente golpe, arrastra su bola con el putter para repetirlo 😯 Una vez Sheperd exclama ante las cámaras que ella no la ha autorizado, la suerte está echada porque el árbitro no puede hacer otra cosa que penalizarla y explicarle que ha perdido el match. Hay que decir que, nuevamente, la jugadora que reclamó su derecho fue duramente criticada por la prensa, algo que sigo sin entender. Es cierto que en Match Play una jugadora puede obviar una infración de las reglas si así lo desea, pero eso no quiere decir que por hacerlas cumplir sea una descortés. Pondré un ejemplo. Si mi contrario sale desde el lugar de salida antes que yo, que tengo el honor, puedo obligarle a que repita el golpe……si me interesa. Si ese golpe de salida no conforme a las reglas de mi contrario se va fuera de límites, yo puedo obviar su infracción por motivos tácticos ya que de otra manera le daría una segunda oportunidad para tener su bola jugable. Esa es la función de la regla. Por lo tanto, en mi opinión Sheperd no hizo nada malo, solo ejercer su derecho.

Quizás habrá quien piense que el putt era muy corto, etc., pero hay que recordar lo que le pasó a la ganadora hoy del Open Británico femenino – IK Kim- hace 5 años, cuando toda la presión estaba de su lado para ganar su primer “grande”, el Kraft Nabisco. Lo falló y perdió el torneo en el playoff.

La decisión de conceder o no un putt es del contrario/a, y aquí no hay mucho más que rascar. Hay que promover el conocimiento de las reglas, y no buscar excusas para “perdonar” a quien no las cumple. Se aprende más de una derrota que de una victoria 😉

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The Concession

Antes de que se apaguen los ecos del Royal Birkdale, quiero recuperar un artículo que escribí hace años para una extinta web de golf sobre uno de los momentos más gloriosos de la historia del golf. Efectivamente, durante la Ryder Cup celebrada en 1969 en ese campo, Jack Nicklaus y Tony Jacklin protagonizaron un momento inolvidable que quedó grabado en la memoria colectiva para siempre. Veamos qué sucedió:

“2012 es año de Ryder Cup y, aunque todavía quedan algunos meses para que se inicie esta apasionante competición, nunca está de más recordar algunos de los momentos que han hecho de este torneo uno de los tres eventos con más telespectadores del mundo.

El golf es visto mayoritariamente como uno de los deportes donde la caballerosidad todavía es un valor imperante. A pesar de que en términos generales es así, eso no significa que en determinados momentos no se produzcan situaciones que parecen incompatibles con la cortesía que emana de este deporte. No estamos hablando de que los greens estén más o menos rápidos, o el rough más o menos alto para perjudicar el juego del contrario, sino de comportamientos bastante más recriminables que las tretas a que da lugar la preparación de un campo de golf.

Todos recordamos las vergonzantes escenas que algunos jugadores y aficionados norteamericanos protagonizaron en la Ryder Cup de 2008 en Valhalla, sin que el capitán del equipo organizador, Paul Azinger, hiciera nada para evitarlo. Tampoco es algo que nos debiera sorprender ya que este mismo personaje, Azinger, tuvo un duro intercambio verbal con Severiano Ballesteros en las Ryder Cup de 1989 y 1991, durante las que se acusaron mutuamente de hacer trampas en el juego. Más atrás en el tiempo, también es conocida la orden que el capitán británico en la Ryder Cup de 1969, Eric Brown, dio a sus jugadores en el sentido de no ayudar a los norteamericanos a buscar su bola cuando esta cayera en el espeso rough.

Fue precisamente en la edición de 1969, celebrada en el famoso recorrido inglés del Royal Birkdale, donde se produjo una de esas situaciones que, al contrario de las que acabamos de enumerar, engrandecen el golf y el deporte en general. Los partidos estaban siendo muy igualados y, al final de la segunda jornada, el marcador reflejaba un empate a ocho puntos entre ambos equipos. A falta de las dos sesiones de ocho partidos individuales, las espadas estaban en todo lo alto y, aunque el equipo norteamericano era el vigente campeón y le bastaba un empate para mantener la copa, los británicos habían demostrado que eran capaces de hacerse con la victoria.

Sam Snead, el capitán estadounidense

El sábado por la mañana, los jugadores locales batieron en los individuales a los estadounidenses por un claro 5 a 3 y dejaron el marcador global en 13 a 11. Por la tarde, la reacción del equipo de las barras y las estrellas no se hizo esperar e igualaron a 15 puntos a falta del último partido. Éste, protagonizado por Jack Nicklaus y el reciente vencedor del Open Championship, Tony Jacklin, discurría por el hoyo 15 con un “all square” como resultado provisional. Muchos de los espectadores pensaban que la ventaja estaba del lado del inglés ya que esa misma mañana había vencido al norteamericano por un contundente 4&3.

Inesperadamente, en el hoyo 16, Jacklin firmó un bogey que entreabrió la puerta del triunfo a Nicklaus. Con solo dos hoyos más por jugar, parecía que la Ryder Cup estaba casi decidida. En el hoyo 17, un par 5, ambos jugadores estaban en green de dos golpes, aunque con el jugador inglés considerablemente más alejado del agujero que el norteamericano. Decidido a luchar hasta el final, Tony Jacklin embocó un monstruoso putt para eagle de algo más de 15 metros mientras Jack Nicklaus no convirtió su oportunidad de empatar al inglés desde 5 metros. El partido volvía a empezar de cero e iba a ser el hoyo 18 el que decidiera el equipo vencedor.

Habiendo conseguido ambos jugadores green en regulación en ese hoyo, el putt para birdie de Jacklin se detuvo a escasos 60 centímetros del agujero mientras que el de Nicklaus se pasaba del mismo más de un metro. Tras templar sus nervios, el jugador norteamericano embocó su putt para par, asegurándose el empate y, por tanto, la consecución de la Ryder Cup para los EEUU. Solo quedaba por saber el resultado final de la contienda ya que el putt para par de Jacklin, aunque era corto, no estaba exento de dificultades. Para sorpresa de los presentes, antes de que el jugador inglés pudiera golpear su bola, Nicklaus le concedió el golpe. De esta manera, en uno de los mayores alardes de deportividad que se conocen, el “oso dorado” provocó el primer empate en la historia de la Ryder Cup y evitó la posibilidad de que el equipo contrario acabara derrotado en el marcador. Desde ese momento, al gesto de Jack Nicklaus se le llamó “The Concession” (la concesión).

No todo fueron alabanzas hacia el gesto de Nicklaus. Su propio capitán, Sam Snead, nunca perdonó al jugador por su deferencia con los contrarios. Algunos compañeros, como Lee Treviño, y también algunos medios de comunicación estadounidenses, criticaron abiertamente la concesión de ese último golpe. De lo que no cabe duda es que para Tony Jacklin fue un gesto digno de admiración porque aquella Ryder Cup supuso el inicio de una bonita amistad entre el jugador inglés y el “oso dorado” que dura ya más de 40 años. Para poner de relieve lo importante que es para ellos el espíritu de deportividad, ambos jugadores decidieron co-diseñar un club de golf en Sarasota (Florida) que vio la luz en el año 2006. ¿Su nombre? Como no podía ser de otra manera, el campo se llama “The Concession”. Se trata de un recorrido espectacular, que ha escalado rápidamente posiciones hasta situarse como uno de los mejores campos de los EEUU.

Más allá de las estadísticas que acaban constando en las bases de datos, son muy pocas las ocasiones en que la personalidad de un jugador es capaz de marcar hitos que perdurará en la historia del deporte. Es el caso de Jack Nicklaus. Es difícil, pero no imposible, que en el futuro algún jugador rompa sus récords. A pesar de ello, muchas personas seguirán recordando el elegante gesto que el “oso dorado” tuvo con su contrario en aquel lejano día de 1969 y todavía le considerarán como el más grande caballero de la historia del golf. Y eso es algo que dificilmente nadie más podrá superar, por mucho que en su vitrina tenga más de 18 trofeos de “Majors”.”

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El dropaje de Spieth

Mucho se ha escrito estos días sobre el épico triunfo de Jordan Spieth en el Open Championship…..y algo menos sobre el concreto proceso por el que obtuvo un favorable lie en el hoyo 13 en el último día de juego de dicho torneo. Para intentar arrojar un poco de luz sobre este momento, he conseguido encontrar un clarificador vídeo en el que se puede ver todo lo que sucedió. Veámoslo, a pesar de que dura casi 14 minutos 😳

Vayamos por partes y por orden cronológico. Lo que hace Spieth tras encontrar su bola es considerar su bola como injugable. A partir de ese momento, el jugador tiene tres opciones:

  • Proceder bajo golpe y distancia, es decir, volver a jugar desde el lugar de salida, que era la opción que los comentaristas veían como más favorable para Spieth.
  • Dropar su bola a dos palos de distancia, sin acercarse al agujero, una posibilidad no muy inteligente ya que su bola seguiría estando difícilmente jugable.
  • Trazar una línea entre su bola y el agujero, yendo hacia atrás con esa referencia todo lo que quisiera/pudiera.

Se dice que Jordan Spieth es uno de esos jugadores que se sabe las reglas al dedillo, algo que ya demostró el año pasado en el PGA Championship dándole la vuelta al árbitro para que le concediera alivio por agua accidental en un camino. Vean como se las arreglaba entonces para acabar donde él quería, incluso sin que el referee se diera cuenta que continuaba pisando el agua con su pie izquierdo durante el golpe.

Estoy convencido que detrás de cada pregunta y respuesta aparentemente inocente de este jugador, existe un propósito basado en su conocimiento de las reglas…..y en esta ocasión no iba a ser menos.

Una vez decidido lo que quería hacer, Spieth se pone manos a la obra y determina que el punto desde el que quiere jugar es…..en medio de los camiones de los clubmakers de las diferentes marcas de material que están aparcados al lado del campo de prácticas 😯 Se podría haber ido mucho más atrás para que no le molestaran, pero, dejando de lado que es realmente extraño que esa zona no se hubiera marcado como fuera de límites, lo que Spieth sabe es que si dropa en medio de los trailers el árbitro se verá obligado a concederle alivio sin penalidad por Obstrucción Temporal Inamovible y ello le dejará un golpe mucho más corto. Dicho y hecho, al final consigue lo que tenía en mente……..no sin antes pasar por una última polémica que a mi no me lo parece tanto.

Efectivamente, algunas voces se han alzado denunciando (el lector Luís Valdenebro, entre otros) que, en el momento del golpe, Spieth tiene en el suelo una madera 3 que parece alineada con el objetivo. Esta es la foto de la polémica:

Como muchos sabrán, la regla 8-2a dice lo siguiente:

La cuestión es que, para que se produzca la infracción, la marca se debe colocar con la intención de indicar la línea de juego, lo que no parece ser el caso cuando Spieth suelta su madera descuidadamente en el minuto 11:41 del vídeo. De hecho, el amigo Jordan es plenamente consciente de que supondría penalidad si lo hiciera ya que acto seguido (minuto 11:48) le dice a su caddie que se aparte ya que no se puede quedar en lo alto de la montañita para marcarle la línea al objetivo. Finalmente, la orientación de esa madera 3 tampoco parece coincidir con la línea del juego, lo que entierra definitivamente -en mi opinión- cualquier atisbo de duda.

 

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Open Championship 2017, día 4

No me equivocaba mucho ayer cuando escribía que Jordan Spieth era el principal candidato al triunfo final en el Open Championship. También es cierto que introduje la duda de lo sucedido en el hoyo 12 de la última ronda del Masters de Augusta de 2016. Curiosamente, lo acontecido en este último día de Open Championship ha tenido la extraña virtud de mezclar ambos elementos en la más épica de las formas. Lo vivido hoy en el Royal Birkdale pasará a la historia de nuestro deporte como uno de los más bonitos episodios de resiliencia, personificada en un Jordan Spieth que ha demostrado que los fracasos, como el anteriormente mencionado, son el germen de las victorias si uno es capaz de transformarlas adecuadamente

El día transcurría muy irregular para Spieth, irreconocible con respecto a la máquina de jugar al golf de los tres primeros días. El partido match play con Kuchar llegaba al hoyo 13 absolutamente igualado, y el salvaje drive del tejano en ese hoyo parecía que iba a enterrar definitivamente su deseo de ganar el tercer “grande” del año. Y ahí fue donde Spieth recordó el cuádruple bogey que le costó la victoria el año pasado. Decidido a no dejarse vencer nuevamente por las circunstancias, consiguió una posición decente en el campo de prácticas (una zona que suele ser fuera de límites en la inmensa mayoría de los casos) tras considerar su bola como injugable y arrancó un increíble bogey que le relegó al segundo lugar de la clasificación por primera vez esta semana. En ese momento, el Spieth de hace año y medio es posible que se hubiera hundido irremediablemente, pero todo lo aprendido en Augusta le sirvió para ser capaz de ver que todavía tenía mucho que ganar y poco por perder. La reacción no se hizo esperar, encadenando una serie de birdie, eagle, birdie, birdie, par que destrozó definitivamente a Kuchar y selló su tercer “grande” antes de los 24 años, una gesta solo al alcance de Jack Nicklaus y Gene Sarazen.

Una imagen que pasará a la posteridad

El último elemento a destacar es la admirable humildad con que Jordan Spieth transita por este mundo. Ni en los peores momentos se le puede ver un mal gesto…..y tampoco en sus triunfos olvida a los derrotados. Durante muchos años se ha comparado a Tiger Woods con Jack Nicklaus cuando el jugador que más se acerca al “Oso Dorado” en cuanto a personalidad es Spieth. Habrá quién le parezca un poco aburrido, pero no me cabe ninguna duda de que su presencia entre los mejores jugadores del mundo es un excelente modelo de comportamiento en el campo para los más pequeños. Enhorabuena por ello, incluso por delante de su victoria en este Open Championship.

 

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Open Championship 2017, día 3

Quizás haya lectores que no estén de acuerdo, pero tengo que decir que para mí hoy ha sido un día para olvidar en el Open Championship. Puede parecer extraño decir esto cuando Branden Grace ha firmado este sábado una tarjeta de 62 golpes que ha batido el récord de golpes en un “grande”, pero la realidad es que si tenemos en cuenta que más de cuarenta jugadores han bajado del par del campo de Royal Birkdale queda claro que hay que relativizar la gesta del sudafricano. Mirando hacia atrás, el diferencial de Grace con respecto a la media de golpes del resto de participantes ni siquiera supera al 63 del domingo conseguido por Henrik Stenson en su victoria en este torneo el año pasado. Y si nos fijamos en el 63 de Johnny Miller en el US Open de 1973 en Oakmont, las comparaciones son odiosas. Por lo tanto, afirmar categóricamente que el resultado de Branden es el mejor en un “major” es extremadamente simplista. Una cifra no siempre refleja el nivel de juego desarrollado si obviamos cuan complicadas eran las condiciones de juego para el resto de participantes. En ese sentido, la ausencia de viento en el Royal Birkdale significa que el campo está absolutamente desprotegido ante un material de juego que lo deja en franca inferioridad ante los menores golfistas del planeta. Personalmente, creo que el set-up tendría que haber sido más agresivo en todos los sentidos para que el recorrido hubiera tenido alguna posibilidad de defenderse.

Con respecto a mañana, no parece que nadie pueda hacerle sombra al líder desde el primer día, Jordan Spieth. Como ya comenté el jueves pasado, el rendimiento del tejano se está pareciendo mucho al que exhibió en el Masters de Augusta de 2015, es decir, está siendo intratable. No es solo que tenga tres golpes de ventaja con respecto al segundo clasificado (Matt Kuchar) y seis con los terceros (el sorprendente Austin Connelly y Brooks Koepka) si no que no está mostrando ningún signo de debilidad que pueda hacer pensar en otro vencedor que no sea él…..aunque ese parecía ser también su destino en el Masters de Augusta de 2016 hasta que se cruzó en su camino el hoyo 12 y su ya famoso cuádruple bogey.

Esperemos que no se vuelva a repetir 😉

En cualquier caso, Spieth ostenta un casi inmaculado récord de 8 de 9 victorias cuando lidera la clasificación tras 54 hoyos, con lo que todo lo que no sea verlo con la jarra de clarete en sus manos el domingo por la noche será una sorpresa. La previsión meteorológica solo anuncia algo de viento por la tarde, o sea que el enemigo al que va a tener que vigilar de cerca va a ser….él mismo.
De todas maneras, ya sabemos que en golf nunca se puede dar nada por hecho, con lo que habrá que esperar unas horas para conocer el desenlace definitivo. En caso de imponerse la lógica, Spieth conseguiría su tercer “major” diferente y el próximo mes tendría la oportunidad en el PGA Championship de alcanzar el “Career Grand Slam” batiendo por unos meses la marca de precocidad establecida por Tiger Woods. No es mala motivación 😉

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Open Championship 2017, día 2

Muchos jugadores estarán francamente contentos de que haya finalizado la segunda jornada del Open Championship. Como se esperaba, el viento y la lluvia han hecho acto de presencia, dificultando sobremanera el juego en el Royal Birkdale. Las víctimas han sido numerosas, empezando por un Justin Thomas que ha firmado un 9 en el hoyo 6, un par 4, tras enviar la bola el rough, intentar sacarla en dos ocasiones……para finalmente perderla y tener que jugar bajo golpe y distancia. Otros de los damnificados de renombre que no jugarán el fin de semana han sido Patrick Reed, Phil Mickelson (parece que reemplazar a “Bones” por su hermano no le ha funcionado como esperaba) o el reciente ganador en el PGA Tour Bryson DeChambeau. Al que parece que no le ha afectado demasiado el mal tiempo ha sido a Jordan Spieth, que domina la clasificación general por dos golpes de ventaja. Veremos si alguien le puede dar caza en los dos días de torneo porque el estadounidense se parece mucho al que arrasó a sus rivales en el Masters de 2015.

No obstante lo dicho, de lo que yo quería hablar es del nuevo incidente de reglas que protagonizó ayer Jon Ranm. Como muchos recordarán, el español se libró hace solo tres semanas de ser penalizado por reponer erróneamente la bola en el green en el Irish Open gracias a una interpretación de las reglas del European Tour que buscaba más evitar polémicas con los medios de comunicación que mantener una cierta seriedad en la aplicación de las normas que rigen el golf. Pues bien, parece que el aviso a navegantes no puso en alerta a nuestro compatriota y este volvió a comportarse en el campo de una manera manifiestamente torpe. Los hechos sucedieron de la siguiente manera; tras golpear su bola en el tee del hoyo 17, su bola acabó reposando en el rough. Al llegar al lugar donde se encontraba, Rahm vio una hierba al lado de su bola que quiso mover porque le molestaba para su golpe. El caso es que dicha hierba, a pesar de que parecía un impedimento suelto, se encontraba enraizada, con lo que moverla significaba una infracción de la regla 13-2, que dice:

Un jugador no debe mejorar o permitir que se mejore:
– La posición o el reposo de su bola.
– El área en la que pretende colocarse o efectuar el swing.
(…….)
mediante cualquiera de las siguientes acciones:
– Moviendo, doblando o rompiendo cualquier cosa fija o en crecimiento.

Contrariamente a lo que el propio jugador han manifestado, quien vio la infracción y la denunció no fue Rahm sino Lee Westwood. Hay numerosas fuentes que así lo afirman, como Golf WRX, Golf Channel y el propio caddie de Westwood, al que entrevistaron tras la ronda. Tras llamar a un árbitro, este decidió que el de Barrika se tenía que apuntar dos golpes de penalidad, algo que se reflejó en la clasificación. Sin embargo, faltaba una última sorpresa final; la decisión del comité absolviendo nuevamente a Rahm 😯 Efectivamente, los árbitros revisaron las pocas imágenes disponibles y hablaron otra vez con Rahm, que -como en Portstewart- nuevamente volvió a quitarse la responsabilidad de encima diciendo que la hierba no interfería con su swing. Entonces, ¿por qué la apartó?. Ante la falta de pruebas concluyentes, los referees anularon los dos golpes de penalidad definitivamente.

Una imagen demasiado frecuente últimamente


Hoy no quiero entrar a valorar si la penalidad estuvo bien o mal anulada. Lo único que voy a manifestar es mi profunda decepción por el comportamiento de Rahm, que ha obviado su responsabilidad personal por segunda vez en poco tiempo descargando ese peso en los árbitros como si él no tuviera la capacidad de aplicarse la penalización para evitar algo que ya se comenta entre sus compañeros de trabajo; que es alguien a quién vigilar porque en dos ocasiones casi consecutivas se le ha tenido que “obligar” a denunciar sus propias acciones. Existe algo que se llama la ética personal, que es más importante que el resultado de un torneo, algo que Rahm no parece entender. No sé si está mal aconsejado, pero para mi está muy claro que con su comportamiento lo único que consigue es acrecentar las sospechas, algo que hubiera cortado de raíz si hubiera actuado como otros golfistas (Alejandro Cañizares, sin ir más lejos) que se auto-penalizaron sin necesitar la intervención de un árbitro y sin estar al 100% seguros de que habían cometido una infracción de las reglas. Pero para eso hay que ser muy valiente o haberlo mamado desde muy pequeño. No parece ser ninguno de los dos casos 😉

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Open Championship 2017, día 1

Ya ha finalizado la primera jornada del Open Championship y la verdad es que son tantas las cosas que han sucedido que es complicado saber por donde empezar. En el plano deportivo, lo más significativo es el dominio que los golfistas estadounidenses están demostrando en tierras británicas. El trío Jordan Spieth, Brooke Koepka, Matt Kuchar encabeza la clasificación con un -5 que el comenzar el día parecía poco menos que imposible de alcanzar dadas las condiciones climatológicas. Lo curioso del caso es que el camino seguido por ellos hasta el liderato es totalmente diferente.. Mientras Spieth solo conseguía poner la bola en calle en el 35% de las ocasiones, posteriormente sorprendía con un 83% de greens en regulación, lo que le permitía embocar algunos putts cruciales para su resulado final. Koepka, por su parte, y tras varias semanas sin casi tocar un palo, estaba bastante más acertado con el drive (64%) pero mucho menos con el approach (solo un 50% de greens en regulación)…….entuerto que solucionó utilizando solo en 21 ocasiones su putter 😯 Kuchar estuvo más regular con el drive (42%) que Spieth, pero menos que Koepka. En el approach fue al revés (66% de GIR), y con el putter se quedó entre los dos (25 putts). Mañana, con una previsión meteorológica que anuncia lluvia y fuertes vientos por la tarde, veremos si son tan recursivos como hoy. Por detrás, jugadores con posibilidades como el “ball striker” Paul Casey o un renacido Ian Poulter (no tanto si se tiene en cuenta que acabó 2° en Royal Birkdale la última vez que el Open lo visitó) intentarán defender el honor europeo.

En otro orden de cosas, concretamente en el plano estético, el día también ha tenido sus protagonistas. El más destacado ha sido Justin Thomas, que ha generado muchos comentakos por su corbata. Personalmente no le veo el problema, sobre todo teniendo en cuenta que Angus Young lleva años tocando con AC/DC con una muy parecida…..y además en pantalón corto 🙂

Jason Day tampoco ha sido ajeno a las críticas por sus “joggers” y su “high tops” de Nike. Tras haber visto de esta guisa a Rickie Fowler y -sobre todo- a Tommy Fleetwood, no entiendo como todavía hay quien se escandaliza por estas cosas. Tienen menos tolerancia que los dirigentes de la LPGA con las minifaldas, que ya es decir.

Otro clásico de este tipo de secciones es John Daly, que apareció de esta guisa en el tee de salida. Los pantalones de postales del mundo son una nueva vuelta de tuerca hasta para él.

Otro que ha demostrado dotes ha sido el reciente hijo de Chris Wood, que se ha vestido convenientemente para animar a su padre en el tercer “grande” del año. Como se puede ver en la foto, su estilismo es insuperable 🙂

Para acabar, un detalle muy tierno que nos demuestra la conciencia británica para con los animales. Resulta que durante el día de hoy uno de los marcadores gigantes del Open Championship ha estado cerrado……………porque unos inocentes pajarillos habían hecho el nido allí 😯 Así lo ha recogido fotográficamente la cuenta del European Tour.

PD: Mañana intentaré hablar de la nueva “no-penalidad” de Jon Rahm, al que sus compañeros de trabajo ya empiezan a mirar maliciosamente.

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Semana de Open Championship 2017

Ya estamos en semana de Open Championship, mi torneo favorito del año. Este 2017 toca jugar Royal Birkdale, uno de esos campos icónicos donde los haya. Situado al norte de Liverpool, este diseño de Frederick G. Hawtree y
J.H. Taylor ha sido testigo de grandes momentos de nuestro deporte como dos Ryder Cup (1965 y 1969, con la célebre “the concession” de por medio), ha conocido a vencedores del “grande” más antiguo de la talla de Arnold Palmer (1961), Lee Trevino (1971), Johnny Miller (1976) y Tom Watson (1983), o ha presenciado la victoria todavía como amateur de Marta Figueras-Dotti en 1982.

Una alegría para muchos el recibir esto

Hoy Henrik Stenson ha devuelto la jarra de clarete que ganó brillantemente el año pasado, y lo ha hecho cual Marty McFly, llegando al campo en un coche de la marca Mercedes que parecía sacado directamente de la saga “Back to the Future” 😯

La clave, como en casi todos los Open va a estar en la climatología. Si bien se esperan algunas lluvias, para evitar que los mejores jugadores del mundo destrocen este recorrido se necesita viento. Afortunadamente, se espera que el Dios Eolo haga acto de presencia, con lo que algo de emoción parece que vamos a tener.

Dudo que el R&A corte el rough a última hora, como la USGA 😉

Otro de los problemas a los que los jugadores se van a enfrentar son los clásicos “pot bunkers”. Uno de los profesionales que han probado una nueva técnica ha sido John Hahn, que ha publicado un vídeo en el que se puede comprobar que el “Happy Gilmore” también se puede aplicar a las trampas de arena 😯

En el apartado de material tenemos la bolsa conmemorativa que TaylorMade ha facilitado a sus jugadores. La inspiración es claramente británica, como se puede ver en el interior de los bolsillos.

Para acabar, un bonito detalle de los palos de Adam Hodkinson, un desconocido profesional que no obstante jugó junto a Danny Willett en sus años como junior. Para conmemorar un momento tan importante como es participar en un Open Championship, Ping ha grabado en sus palos tan memorable fecha. Un bonito detalle que hará aún más inolvidable ese momento para él 😉

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