Los “nicks” de los caddies (1ª parte)

Al igual que ayer, hoy vamos a hablar de caddies. No obstante, no vamos a hablar de ningún aspecto formal de su trabajo sino de los apodos con los que son “bautizados” por jugadores y compañeros de fatigas. A veces, los apodos tienen que ver con características físicas fácilmente reconocibles, otras veces están relacionados con rasgos de su personalidad o guardan relación con alguna etapa de su vida. En esta primera parte vamos a ver el porqué de alguno de ellos:

– Jim Mackay: Es el archifamoso caddie de Phil Mickelson. LLevan juntos desde una clasificatoria seccional para el US Open de 1992 y ha participado prácticamente de todos sus éxitos. Su apodo, como muchos sabéis, es “Bones” (huesos). En 1990, Fred Couples le llamó así al no recordar su nombre y referirse a él con ese apodo por su esquelético cuerpo………hasta hoy.

– Greg Rita: Un excelente caddie que trabajó con Gil Morgan, Scott Hoch, Curtis Strange (con él ganó dos US Open) o John Daly (un Open Championship). En el trabajo le llamaban “Boats” (barcos) por el gran tamaño de sus pies. Murió a los 54 años, en 2010, tras un cáncer cerebral.

– Bradley S. Klein: Entre los jugadores a los que acompañó se encuentran Lon Hinkle, Bernhard Langer y Don Pooley. Le apodaban “Professor” (profesor universitario) porque ostentaba un doctorado en ciencias políticas. Con semejante “curriculum” era de esperar que no acabara sus días acarreando bolsas de 25 kilos por los campos de golf. Desde hace una década escribe en la revista especializada “Golfweek” y ha publicado varios libros sobre arquitectura de campos de golf.

– Alfred Dyer: Trabajó con Gary Player entre 1972 hasta 1990 y era conocido como uno de los tres grandes caddies de su época. Medía más de 1’95 y su apodo “Rabbit” (conejo) se lo ganó mientras jugaba al baloncesto en el instituto por lo mucho que saltaba.

– Steve Duplantis: Llevó la bolsa, entre otros, de Jim Furyk, Rich Beem y Tommy Armour III. Tenía una cierta “debilidad” por la vida nocturna y era frecuente que llegara tarde a cumplir con sus obligaciones. No obstante, su excepcional calidad como caddie impedía que le despidieran por sus reiteradas faltas de puntualidad. De ahí su apodo “Asbestos” (amianto). La broma viene del inglés “fire”, que se puede traducir como despedir pero también como quemar. Duplantis era como el amianto, “fireproof” (traducido como “a prueba de despido” y no como “a prueba de fuego”). En enero de 2008, pasada la medianoche, Duplantis tropezó en un bordillo y cayó a la calzada, siendo atropellado por un taxi. Murió en el lugar de los hechos.

                                                                    Duplantis, “en acción”

Continuará mañana……………

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JP también tiene la “culpa”

Existe una marcada tendencia a loar las habilidades de los mejores jugadores del mundo y a obviar las de los que tienen mucha parte de “culpa” en su éxito; los caddies. Estos días hemos estado escuchando los cumplidos que ha recibido Rory McIlroy por su segundo “grande”……pero no hemos oído nada sobre su caddie, JP Fitzgerald. Nacido en Castleknock (Irlanda), Fitzgerald era un excelente jugador amateur en su juventud. Tenía tan buen nivel que incluso llegó a clasificarse en segundo lugar en el Irish Amateur Close Championship de 1987, en el que representaba a su club, el County Louth de Baltray. Una de sus víctimas en ese torneo fue el mismísimo Darren Clarke.

Como no todos los buenos jugadores amateurs consiguen ser buenos profesionales, Fitzgerald decidió dedicarse a hacer de caddie cuando su amigo Paul McGuinley se lo propuso. Ha pasado por las bolsas de otros jugadores tan reconocidos como Darren Clarke o Ernie Els. En 2008 le llegó la oportunidad de su vida, al ser propuesto como caddie de un joven jugador, nº 200 del mundo, del que se esperaba que “explotara” en pocos años; su nombre, Rory McIlroy.

Se puede decir que Fitzgerald ha sido una de las personas que ha “moldeado” a McIlroy tanto dentro como fuera del campo. No en vano, el propio jugador norirlandés ha declarado que les une una profunda amistad, algo que se comprobó tras la polémica del año pasado con Jay Townsend (en inglés). En cualquier caso, desde aquí quiero rendir un merecido homenaje a este caddie porque es uno de los “culpables” de que hoy en día disfrutemos tanto del swing de su jugador. Enhorabuena, JP.

PD: Esta entrada me ha recordado un artículo de Crónica Golf de hace un año sobre lo buenos jugadores que pueden llegar a ser los mejores caddies. El enlace, AQUÍ

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Los putts más largos

Tras unos días de sesudas reflexiones sobre el PGA Championship y las reglas de golf, hoy toca algo más ligerito; un ranking de los putts más largos nunca registrados.

♣ Número 6: Por popularidad y distancia, este es el lugar que le corresponde. El locutor de radio y televión irlandés Sir Terry Wogan, durante un pro-am televisado de “celebrities” que tuvo lugar en 1981 en el campo de Gleneagles, embocó un putt de 30,2 metros. La reacción del protagonista no puede ser más alegre:

♣ Número 5: Comparten esta posición Nick Price y Jack Nicklaus, con 33,5 metros. El primero de ellos lo consiguió en el PGA Championship de 1992. El “oso dorado” lo consiguió en el Torneo de Campeones de 1964. Aunque no hay imágenes de ambos acontecimientos, sí que existe una gravación de un putt de algo más de 31 metros que Nicklaus embocó el 10 de agosto 2010, durante un partido informal en The Golf Club con el gran Johnny Miller.

 ♣ Número 4: El estadounidense Bob Cook embocó un putt de 42,7 metros durante el International Fourball Pro Am Tournament celebrado en St Andrews el 1º de octubre de 1976.

♣ Número 3: Se tiene conocimiento de que un jugador consiguió embocar un putt de 50,6 metros en agosto del año 2000, durante un evento benéfico, en el Fishwick Hall Golf Course (Inglaterra)

♣ Número 2: El jugador aficionado Fergus Muir, handicap 13 para más señas, se encontraba en el tee de salida par 3, hoyo 5 del Eden Course de St Andrews, bajo un intenso viento. Para evitar la influencia del dios Eolo en su bola de golf, prefirió usar su putter con varilla de hickory de 80 años de antiguedad…..con tan buena suerte que cubrió los poco más de 114 metros con un solo golpe. El hecho aconteció el 6 de noviembre de 2001.

♣ Número 1: No nos engañemos; excepto los dos putts de Nicklaus y Price, el resto son puro “churro”. En esta clasificación, el primer lugar lo ocupa, por méritos propios, este extraordinario golpe. Quizás no es el más largo pero, definitivamente, para mí es el más espectacular porque es el más largo de los que se tiraron con un poco de sentido. Si a eso le añadimos que quién lo consigue es el gran gurú del juego corto Dave Pelz, no hay ninguna duda que debe ser el Nº1. Lo consiguió durante una exhibición en el PGA Championship de 2004, celebrado en el precioso campo de Whistling Straits. Son más de 61 metros O_O

A disfrutarlos!!!!

Actualización de fecha 05/10/2012

Aquí está el putt que Michael Phelps ha conseguido hoy durante la celebración del Alfred Dunhill Links del European Tour en el hoyo 6 de Kingsbarns. En total, algo más de 48 metros y 17 segundos rodando. Eagle bruto y hoyo en uno neto en un par 4, que no está nada mal.

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Pettersson y las hojas

En el primer hoyo de la última ronda del PGA Championship, Carl Pettersson se vio envuelto en un incidente que acabó con una penalización para el jugador. El relato de los hechos nos dice que, tras ejecutar un mal golpe de salida, la bola de Pettersson fue a reposar a un obstáculo de agua que había a la derecha del hoyo. El jugador, viendo que la bola estaba más baja que sus pies, le preguntó al árbitro que le acompañaba si podía tocar con el palo la hierba del obstáculo. Éste le dijo que sí pero que tenía que tener cuidado de no apoyarlo porque eso implicaba penalización. Pettersson situó su palo detrás de la bola, rozando la hierba, y realizó el swing. Al mover su palo hacia atrás, el jugador sueco tocó y movió varias hojas sueltas que se encontraban detrás de la bola. El árbitro, que estaba observando la escena, le comunicó a Pettersson que se iban a revisar las imágenes grabadas por la televisión para asegurarse de si existía o no infracción.

La regla 13-4 es clara en ese sentido; dejando aparte las excepciones que la propia regla contiene (y que no estaban presentes en este caso), no se pueden tocar o mover impedimentos sueltos que reposen en o toquen el obstáculo. Una vez visionado el vídeo, se llegó a la conclusión de que el jugador había infringido la regla 13-4 y se le comunicó que debía incluir en el resultado de ese hoyo los correspondientes dos golpes de penalidad.

Las reacciones de determinados medios de comunicación, periodistas (Stephanie Wei o David Feherty, por ejemplo) y aficionados a este deporte no se han hecho esperar. La consabida diatriba contra las reglas de golf se ha vuelto a escuchar y, como siempre, la responsabilidad del jugador en los hechos ha sido obviada. Es más, se han llegado a resaltar unas declaraciones de Pettersson en las que, literalmente, decía que había sido penalizado por una de “esas estúpidas reglas de golf”.

En este blog, durante el PGA Championship, hemos hablado de la penalidad que se auto-impuso Rickie Fowler, y también de la descalificación que se auto-impuso Michael Hoey. Ayer mismo, en el hoyo 18, a Zach Johnson le pareció que su bola se había movido al disponerse a patear. Aunque el vídeo no mostró ninguna evidencia de ello, Johnson mantuvo que la bola sí se había movido y fue penalizado por ello. La pregunta que yo me hago es: ¿porqué determinados periodistas destacan más las declaraciones de Pettersson quejándose sobre las reglas que la honrada actitud de los jugadores que asumen su responsabilidad?

La regla 6-1, que dice:

REGLAS
El jugador y su caddie son responsables de conocer las Reglas. Durante una vuelta estipulada, el jugador incurre en la penalidad aplicable por cualquier infracción de una Regla cometida por su caddie.

Personalmente, no acabo de entender que una persona que se gana la vida jugando a golf no sea capaz de dedicarle 20 minutos al día a repasar las reglas más importantes que rigen su deporte. Aunque solo fuera por razones económicas, a los jugadores de golf les interesa no incurrir en penalidades que les van a hacer descender puestos en la clasificación. Por poner un ejemplo, los dos golpes de penalidad de Pettersson le han  supuesto 481.500 dólares de premio que ha dejado de cobrar. Lo peor de todo es que el jugador sueco tampoco aprende de los errores de los demás. En 2010, él mismo se encontraba disputando el Verizon Heritage en el bonito campo de Harbour Town. Debe tener muy mala memoria porque, precisamente en aquel torneo, Brian Davis perdió el play-off contra Jim Furyk al llamar al árbitro para que le penalizase. ¿Porqué? Por tocar y mover un impedimento suelto en un obstáculo de agua cuando realizaba el swing. Así pues, lo de Pettersson no es ignorancia sino, simple y llanamente, desidia. Aquí tenéis las imágenes de aquel incidente.

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Rory gana al ralentí

Ya tenemos vencedor en el PGA Championship; Rory McIlroy. El joven jugador norirlandés se ha adjudicado su segundo “major” a la tierna edad de 23 años, algo que ni siquiera Tiger Woods consiguió en su momento. Lo más curioso del asunto es que McIlroy no ha ganado en Kiawah Island “a la Congressional” sino que ha dado la sensación de no haber desplegando su mejor juego durante la mitad del torneo. Diría que eso incluso le da más mérito a su victoria, porque aquí se han concentrado los 103 primeros jugadores del planeta según el ranking mundial.

Solo en la primera y en la última jornada del PGA Championship se ha podido ver algo parecido al cuasi-infalible Rory del US Open 2011, pero eso ha sido suficiente para que nadie le haya podido inquietar. Ni “montaña rusa” Woods, ni “experto en reglas” Pettersson (mañana le dedicaré una entrada en el blog), ni un Ian Poulter que el último día se ha dedicado a realizar una completa simulación de su agresivo juego “made for Ryder Cup”, han aguantado el ritmo impuesto por el novio de Caroline Wozniacki.

¿Se abre una nueva era en el golf mundial? Eso es algo que, tras el US Open del año pasado, también se escuchó. Con este triunfo, Rory McIlroy recupera el nº 1 del mundo y, aunque Luke Donald  no es el mismo del año pasado, Tiger Woods está completando una temporada excelente que le puede llevar de nuevo a dominar el OWGR en pocos meses. Ante una figura tan importante como la del californiano, el cambio de cetro no puede ser tan brusco. Tardará un poco más de tiempo pero ya tenemos sucesor oficial. El PGA Championship nos acaba de confirmar que lo de Congressional no fue una casualidad.

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La bola en el árbol de Rory

Ayer vimos una de esas situaciones curiosas que se producen en el campo de golf de vez en cuando. El golpe de salida de Rory McIlroy en el hoyo 3 (un par 4 corto) golpeó a un árbol seco y desapareció. A McIlroy le faltó poco para que su bola se considerara perdida por haber agotado los preceptivos 5 minutos de búsqueda pero, gracias a las cámaras de televisión (a veces ayudan a penalizar a los jugadores, a veces a salvarles de la penalización), se la localizó en una de sus ramas.

Como McIlroy no quería acogerse a la opción a) de la regla 28 (bola injugable, proceder bajo la disposición de golpe y distancia), primero estaba en la obligación de identificarla (decisión 28/1). Una vez cumplido con este trámite, el jugador norirlandés se acogió a la opción b) de la regla 28:

Dropar una bola detrás del punto donde la bola reposa, manteniendo este punto en línea recta entre el agujero y el punto en que se va a dropar la bola, sin límite de distancia detrás de ese punto en donde la bola puede ser dropada

Por ello, trazó esa línea desde el punto del suelo inmediatamente debajo de donde reposaba la bola en el árbol (decisión 28/11) y se alejó del agujero la distancia que creyó necesaria para ejecutar el golpe que más le convenía. Al final, con un “approach” y un putt, Rory McIlroy consiguió un extraordinario par que le permitió seguir remontando posiciones hasta conseguir instalarse en el liderato de la prueba tras la 3ª jornada.

Os dejo el vídeo de este incidente y, como siempre, os recomiendo estudiar las reglas de golf. A veces nos obligan a penalizarnos pero, en determinadas ocasiones, también nos permiten ahorrarnos más de un disgusto. En el foro de SoloReglasGolf y en su blog podréis aprender más de ellas.

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A la PGA no le importa el golf

Personalmente, más allá de que nos hayamos quedado todos con la miel en los labios delante de la pantalla de televisión (o del ordenador), creo que la actitud de la PGA con respecto a la tercera ronda de su torneo ha demostrado a las claras que solo les interesa el dinero y no el golf.

Anteayer, los responsables de la PGA fueron informados de la alta probabilidad existente de que una tormenta, como finalmente ha sucedido, interrumpiera el torneo. Solo quedaba un jugador (Joost Luiten) por terminar la segunda ronda, y solo tenía que jugar el hoyo 18. En lugar de adelantar las salidas y hacer jugar en partidas de tres jugadores por los “tees” del 1 y el 10 para ganar tiempo, solo para contentar a la cadena de televisión que retransmite este evento (CBS), la PGA decidió mantener las salidas a partir de las 08:50 por el “tee” del 1 y con dos jugadores. La consecuencia ha sido que 26 participantes, la mayoría de los que encabezaban el torneo, se han quedado sin poder acabar su vuelta y deberán retomar el juego mañana a las 07:45. Una vez concluida la tercera ronda, la vuelta final empezará con partidas de tres jugadores, por dos “tees”, desde las 11:44 hasta la 01:45.

Lo peor de todo esto es que, más allá de interrumpir un torneo, se interrumpen los  ritmos individuales de los participantes por intereses económicos. Ayer, varios jugadores se encontraban inmersos en una dinámica realmente positiva (Rory McIlroy, Vijay Singh o Adam Scott) mientras otros estaban justamente en el lado contrario (Tiger Woods, Ian Poulter o Jamie Donaldson). Esas dinámicas pueden quedar afectadas definitivamente por un intervalo reducido de horas; no hay más que ver la diferencia de juego de Tiger Woods entre el viernes y el sábado. En mi opinión, este tipo de problemas deberían evitarse a toda costa. Imposible no es porque, precisamente durante el último día del torneo de la semana pasada, el WGC-Bridgestone Invitational, ocurrió algo parecido y los organizadores le dieron pronta solución (en inglés).

Con referencia a lo acontecido en el campo, esto fue lo que yo vi:

Rory McIlroy: El norirlandés volvió al juego de la primera jornada y consiguió cinco birdies en sus primeros ocho hoyos, lo que le catapultó al liderato. No obstante, el par del (hoy corto en longitud) hoyo 3 fue el más meritorio. Tras quedar su bola injugable en la rama de un árbol, McIlroy hizo “approach” y putt para seguir apostando por el triunfo. Un postrero bogey en el hoyo 9 le impide liderar en solitario (-6).

Vijay Singh: Los viejos roqueros nunca mueren. 49 años y todavía peleando por un “grande”. Es cierto que los campos diseñados por Pete Dye parece que le gustan (ganó el PGA Championship de 2004 en Whistling Straits) pero nadie se esperaba verlo ahí arriba. Con birdies en los hoyos 1 y 7, promete dar guerra (-6).

Adam Scott: Tras los últimos hoyos del Open Championship, tampoco eran muchos los que esperaban que se recuperara tan pronto. Cuatro birdies en sus últimos cinco hoyos le dejan a solo uno del liderato (-5). Una victoria suya daría una alegría a muchos de los que creemos que la calidad que atesora y su actitud merecen un triunfo así.

Tiger Woods: El protagonista de la jornada, aunque fuera negativamente. Todos los putts que los dos anteriores días habían entrado, ayer no lo hicieron. Tres bogeys entre los hoyos 4 y 7 le enviaron a la 11ª posición, a cinco golpes de los líderes. Su ya famoso “síndrome del fin de semana” amenaza con dejarle sin un “major” hasta el año que viene…….o quizás hasta nunca jamás.

Trevor Immelman: Le menciono por dos razones. Es uno de los jugadores con mejor swing del circuito y no se entiende como su victoria en el Masters de 2008 le pudo hacer tanto daño. La segunda es que este torneo le debe traer buenos recuerdos porque fue  en Kiawah Island donde ganó en 2003, junto a Rory Sabbatini, la Copa del Mundo por equipos. Marcha con -2 en la tercera jornada y -3 en el total.

Como siempre, os dejo el link de los mejores momentos del día.

HIGHLIGHTS

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La descalificación de Michael Hoey

Ayer viernes se volvió a producir en el PGA Championship un incidente relacionado con las reglas al que se podría aplicar los calificativos que ya dedicamos a Rickie Fowler en esta entrada. El protagonista, en este caso, fue el Norirlandés Michael Hoey.

Hoey fue uno de los cinco jugadores que en el día de ayer, en condiciones auténticamente infernales, consiguieron bajar del par del campo. Concretamente, firmó una excelente tarjeta de 70 golpes (-2), la segunda mejor del día tras el -3 de Vijay Singh. Con ese resultado, había conseguido pasar el corte y se había situado a solo ocho golpes del liderato, con dos jornadas por disputar.

Una vez fuera del campo, el jugador empezó a pensar en un incidente que había sufrido cuando su bola cayó en una zona arenosa del hoyo 9 y se empotró en ella. Incapaz de identificarla, y amparándose en la regla 12-1b, Hoey apartó un poco la arena que la cubría para asegurarse que era su bola. Tras cerciorarse de que sí lo era, Hoey la jugó sin recordar que esa misma regla también obliga al jugador, antes de golpear la bola, a recrear el reposo de la misma de la manera más similar posible a como se encontraba originalmente.

Al recordar que no había repuesto la arena quitada de encima de la bola para identificarla, Hoey se dirigió a los árbitros del torneo para hacerles saber de la infracción cometida. El norirlandés debería haber incluido una penalidad de dos golpes en su tarjeta y, al no hacerlo, la firmó y la entregó con un resultado equivocado. Por ello, se hizo acreedor de la descalificación bajo la regla 6-6.

Cabe destacar que, según el importe de los premios publicado por la organización del evento, aunque hubiera quedado clasificado en el último lugar de los jugadores que pasaron el corte, hubiera ingresado la bonita cantidad de 15.000 dólares. Hoey prefirió comunicar su incidente, aunque nadie lo hubiera presenciado. Aunque no deberíamos sorprendernos de que alguien cumpla con las reglas de golf, por mi parte, chapeau.

                                                            Michael Hoey

Si quires aprender más sobre las reglas de golf, siempre puedes consultar al foro de SoloReglasGolf

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Y Kiawah Island sacó las uñas

Ya habíamos comentado en la entrada del blog sobre la primera jornada del PGA Championship que los resultados que se habían producido eran demasiado altos. Y es que faltaba el componente principal que hace que el Ocean Course se convierta en el campo más difícil de los EEUU; el viento. Además, su aparición fue en forma huracanada, con rachas de más de 50 kms/h. ¿El resultado? Solo 4 profesionales jugaron su ronda bajo par del campo ayer y, de los 44 que estaban en rojo en la clasificación en la primera jornada, solo 10 pueden hoy ver un signo negativo delante del número de golpes con respecto al par del campo. Hubo casos en los que se superaron los 90. Concretamente, Doug Wade (profesional de club), firmó 93 impactos y figura último con un total de +32.

Según las previsiones meteorológicas, parece que el sábado y el domingo volveremos a la versión “amable” del campo, con lo que la jornada del viernes no habrá definido quién va a ganar el torneo sino quién NO lo va a ganar. Entre estos últimos, están Lee Westwood, Matt Kuchar, Webb Simpson, Rickie Fowler, Martin Kaymer o Sergio García.

En el lado opuesto, la nómina es muy extensa porque, como se demostró el primer día, casi cualquier jugador puede hacer resultados realmente bajos que lo catapulten al liderato. En cualquier caso, lo que yo ví ayer fue esto.

Tiger Woods: A Tiger le gustaría que el tiempo de todo el fin de semana fuera el de ayer porque pocos jugadores se desenvuelven tan bien en condiciones tan duras como él. El viernes dio golpes de genio, pateó como en sus mejores tiempos….y tuvo suerte en alguno de sus putts. Yo le conté dos en que la bola viajó 360º por el borde del agujero para acabar entrando. En el hoyo 18, si no hubiera sido porque las tribunas devolvieron su bola al campo tras un pull, seguramente hubiera tenido peor resultado que un bogey. En condiciones de juego “normales” va a tener muchos más enemigos.

Carl Pettersson: Por un momento, pareció Joost Luiten el jueves. Cuando mayor ventaja tenía, encadenó tres bogeys consecutivos en sus tres últimos hoyos que le condenaron al co-liderato. No obstante, sus 74 golpes no se pueden considerar una mala tarjeta. Veremos como reacciona hoy.

Vijay Singh: Su ronda de -3 es sencillamente increíble. Que alguien, con el viento que hacía, pueda conseguir cinco birdies, da la medida de lo bien que jugó. En este aspecto, la experiencia es un grado…..y de eso a Singh le sobra.

Ian Poulter: Yo creo que, solo por como jugó ayer, Poulter ya debería ser seleccionado para la Ryder Cup. Se volvió a ver al jugador de mirada asesina a que nos tiene acostumbrados en los partidos match-play. Hay que tenerlo en cuenta para el triunfo final.

Rory McIlroy: Yo le vi bastante flojo para la clase que atesora. Me sigue sorprendiendo que jugadores que han crecido jugando en las mismas condiciones que ayer, no le saquen más partido a los días ventosos. Irlanda (del norte, en este caso) es el paraíso del viento, y creo que Rory no aprovechó bien su oportunidad.

No hay que descartar a otros jugadores como Adam Scott y Phil Mickelson. Sí, son capaces de lo peor pero, por su gran calidad, también de lo mejor. Veremos lo que nos depara el “moving day” y quién queda en disposición de levantar el trofeo el domingo.

Para acabar, una situación curiosa que se vivió en el campo, con Peter Hanson y Ángel Cabrera de protagonistas. El sueco epaló un mal golpe que, con la ayuda del viento, estuvo a punto de lesionar al argentino.

Para ver los highlights, hay que clicar AQUÍ

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La penalidad de Rickie Fowler en el hoyo 18

Ayer, en el hoyo 18, se produjo una de esas situaciones relacionadas con las reglas de golf en la que la honestidad del jugador juega un papel importantísimo. Rickie Fowler se disponía a patear su bola cuando, al realizar el backswing, le pareció que su bola se había movido. Llamó al árbitro, David Price, y habló con él de la situación.

La regla 18-2b dice :

Bola Movida Después de Preparar el Golpe:
Si la bola en juego de un jugador se mueve después de que ha preparado el golpe (por otra causa que no sea como resultado de un golpe), se considera que el jugador ha movido la bola e incurre en la Penalidad de un golpe.

Como dice la definición, como Fowler había apoyado el palo inmediatamente detrás de la bola, ya había preparado el golpe :

Un jugador ha “preparado el golpe” cuando ha apoyado su palo en el suelo inmediatamente delante o inmediatamente detrás de la bola, se haya colocado o no.

Así pues, la única posibilidad de que Fowler se librar de la penalidad era aplicando la excepción de la regla 18-2b, que dice :

Excepción: Si se sabe o es prácticamente seguro que el jugador no causó que su bola se moviera, la Regla 18-2b no se aplica.

En este caso, existía la posibilidad de que el viento, presente durante toda la tarde en Kiawah Island, hubiera sido el causante de que la bola se moviera. Cuando el árbitro le preguntó a Fowler si estaba seguro que había sido el viento el que había movido su bola, Fowler, honestamente, le dijo que no tenía la seguridad de que el viento hubiera sido el culpable. Rickie Fowler podría haber sido “pillo” y haber dicho que sí, que había sido el viento, pero eligió ser honesto y se tuvo que apuntar un golpe de penalización que convirtió su ronda de 73 golpes en una de 74 y le envió desde la 66ª posición hasta la 88ª.

El golf es el único deporte en el que la mayoría de las veces es el jugador el que hace de árbitro. Por ello, es tan importante el apartado de las reglas que hace referencia al “espíritu del juego”:

“El golf se juega, la mayor parte de las veces, sin la supervisión de un árbitro o de un juez. El golf se basa en la integridad del individuo para mostrar respeto a los demás jugadores y en respetar las Reglas. Todos los jugadores deberían comportarse disciplinadamente, demostrando cortesía y deportividad en todo momento, independientemente de lo competitivos que puedan ser. Este es el espíritu del juego del golf.

Ayer, Rickie Fowler demostró ser un jugador íntegro, que ama el golf. Independientemente de si acaba ganando el torneo o no, Fowler consiguió ayer algo mucho más importante; ganarse el respeto de los verdaderos aficionados al golf.

Aquí tenéis la transcripción de la entrevista a Fowler sobre el particular (en inglés) Para salir de dudas sobre situaciones relacionadas con las reglas de golf, existen foros dedicados a intentar solucionar el problema. Uno de ellos es este; SoloReglasGolf

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