Sergio y el caddie “casi” feliz

Dicen las reglas de golf que un caddie es:

 “la persona que ayuda al jugador de acuerdo con las Reglas, lo que puede incluir llevar o manejar los palos del jugador durante el juego”

El caso de David Faircloth responde más a la segunda parte del enunciado de la regla que al de la primera. Este caddie local se encontraba trabajando en el pro-am del Wyndham Championship llevando la bolsa del socio del club Bobby Long y, por ello, acostumbraba a ganar entre 50 y 75 dólares. Sergio García, que había roto con Gary Matthews, su caddie hasta el PGA Championship, necesitaba que alguien le llevara la bolsa y aceptó la sugerencia de Long, quién le propuso que Faircloth le ayudara durante el torneo.

Lo curioso, tal y como ha manifestado García a la finalización del campeonato, es que Faircloth se ha limitado exclusivamente a eso, a llevar la bolsa del castellonense, sin entrar a realizar ninguna de las otras tareas que se le presuponen a un caddie (léase asesorar sobre el palo a usar o leer la caída de los greens). En cualquier caso, parece que al de Borriol no le ha ido mal este tipo de relación porque ha acabado declarándose vencedor del Wyndham Championship.

En una de las entrevistas que ha dado al acabar la última ronda, García a explicado que era su costumbre dejar que sus caddies eligiera el palo o el golpe a jugar, y que luego él no se sentía comprometido con esa decisión. Por ello, en este torneo ha probado a decidir él mismo sus golpes y a comprometerse al 100% con ellos, fueran acertados o no.

A pesar de lo sucedido hoy, no voy a cambiar mi opinión sobre el jugador español. Lo que sí es cierto es que, por sus declaraciones, parece que García está empezando a dejar de ser “el niño” y a tomar sus propias decisiones.  Quizás tuvo algo que ver la conversación que José María Olazábal tuvo con él en Kiawah Island (gracias, Óscar Díaz) pero la realidad es que esta semana se ha visto al mejor Sergio García posible. El capitán europeo de la Ryder Cup estará muy contento por ello.

Otro que es “casi” feliz es David Faircloth; de cobrar algo más de 50 euros podría pasar a llevarse el acostumbrado 10% del premio al primer clasificado; 93.600 dólares. El único problema es que Sergio García, creo que en una poco elegante decisión, ya ha declarado que no le pagará ese importe porque cree que su trabajo ha sido más fácil de lo normal. Una fea manera de acabar una excelente semana. En The Barclays, García parece que va a seguir en la misma línea ya que será Wayne Richardson, analista de la CBS, quién llevará su bolsa. Imagino que, visto lo ocurrido hoy, ya no esperará el habitual porcentaje del caddie.

                                                         Faircloth, un hombre “casi” feliz

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Augusta y las mujeres

Hoy es un día complicado para los que escribimos un blog con el poco tiempo libre que nos sobra; dos noticias importantes significan obligatoriamente dos entradas, por lo que intentaré ser breve para poder hablar de ambos temas. Veremos si lo consigo.

En primer lugar tenemos al Augusta National, anunciando que va a permitir a dos mujeres ser socias del club. Pudiera parecer que esta decisión es el fruto inmediato de la controversia generada el pasado mes de abril por la no admisión automática, como había ocurrido con sus antecesores en el cargo, de la nueva CEO de IBM Virginia Rometty. En absoluto.

La lucha para que el Augusta National admitiera a mujeres empezó hace ya 10 años, con Martha Burke como punta de lanza. Ante la campaña emprendida por Burke, el entonces presidente del club, Hootie Johnson, llegó a manifestar que no pensaba hacer las cosas a punta de bayoneta. Su sucesor en el cargo, Billy Paine, ha sabido ser más pragmático y finalmente ha conseguido romper de manera definitiva el tabú. Una decisión que seguramente habrá satisfecho enormemente al comisionado del PGA Tour, Tim Finchem, quién (en un ejercicio de grosera hipocresía) llevaba tiempo saltándose a la torera la reglamentación de su propio circuito que le impedía celebrar torneos en aquellos clubs que practicaran algún tipo de discriminación.

Los nombres de las dos nuevas socias son Darla Moore (una multimillonaria sureña) y Condoleezza Rice (no hace falta recordar su infame papel en la administración Bush con respecto a la mentira de las armas de destrucción masiva en Irak). Su marcado perfil conservador tampoco ha sido una sorpresa porque tampoco es que se esperara que las nuevas socias fuera progresista en un club que no permitió jugar el Masters a un golfista negro hasta 1975 (ver este artículo de Crónica Golf) y no admitió a un socio negro hasta 1990.

No obstante lo dicho, no está de más hacer algo de auto-crítica. Intento no ver solo la paja en el ojo ajeno y soy consciente de que, por estos lares, igual estamos peor que en los EEUU. Por poner dos ejemplos cercanos, la meca del golf, St Andrews, es un club solo para hombres que solo hace un año que empezó a contemplar la posibilidad de que las mujeres pudieran traspasar el umbral de la casa-club (en inglés)…….y lo hizo forzado por la nueva legislación sobre discriminación. Lo mismo ocurre con el club en el que se va a celebrar el Open Championship del año que viene; Muirfield. Ya hace tres años, cuando se anunció como sede de este torneo, Gary Player criticó su política con respecto a las mujeres (en inglés), sin que nada haya cambiado hasta la actualidad. Así pues, ahora toca luchar por los derechos de las mujeres en un lugar mucho más cercano; la “civilizada” Europa.

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Kiawah Island y Pinehurst nº 2

En el pasado PGA championship de Kiawah Island dio bastante que hablar la decisión de los organizadores de declarar todos los bunkers como parte del recorrido. Por ello, los jugadores estaban autorizados a apoyar ligeramente el palo en la arena e, incluso, a hacer swings de práctica para probar su textura. No es una situación nueva ya que en la Ryder Cup de 1991 o el Senior PGA Championship de 2007 se jugó en las mismas condiciones.

Mi opinión personal no es “ortodoxa” en este tema. Me parece bastante vergonzoso que profesionales de este calibre puedan “probar” las condiciones de los bunkers antes de ejecutar su golpe. Soy consciente de que el diseño de Pete Dye deja muchas áreas del campo en las que es muy complicado distinguir lo que es un bunker de una zona arenosa. Por ejemplo, en esta foto del hoyo 10 del Ocean Course se puede observar como la parte izquierda del green es una zona arenosa donde es muy complicado (por no decir imposible) distinguir donde empieza y acaba el bunker. En cambio, en la parte derecha, se puede apreciar un bunker claramente identificable, en el que los límites están meridianamente claros.

Si hubiera podido hablar con los responsables de la organización, me hubiera gustado poder preguntarles lo siguiente: ¿no se podrían haber marcado con spray de pintura los bunkers claramente identificables y haber dejado el resto como “waste bunkers”? En mi opinión, esta manera de hacer “tabla rasa” tiene mucho que ver con la sanción de dos golpes que Dustin Johnson se tuvo que apuntar hace dos años en Whistling Straits por apoyar el palo en un bunker, situación que la PGA no quería que se volviera a repetir por miedo a las reacciones furibundas del bando “anti-reglas”. Para su desgracia, el incidente de Carl Pettersson les ha puesto en el punto de mira igualmente, con el agravante de que uno de los argumentos más esgrimidos ha sido “vaya, se puede apoyar el palo en un bunker, que es un obstáculo, pero no se puede mover una diminuta hoja en un obstáculo de agua”.

El tema no es baladí, principalmente porque en 2014 se tiene que celebrar en Pinehurst nº 2 el US Open masculino…..seguido, a la semana siguiente, por el US Open femenino. La cuestión es que Coore&Crenshaw han remodelado este excelente diseño de Donald Ross, transformándolo en lo que ellos creen que era la intención original del arquitecto escocés. Por eso, se han suprimido todas las zonas antiguamente ocupadas por el rough, que se han convertido en…..sí, zonas arenosas. El resultado es espectacular visualmente pero complicado en lo referente al juego; con casi total seguridad se va a jugar Pinehurst en 2014 de la misma manera que se ha jugado Kiawah Island este año…..sin bunkers. Os dejo con un par de vídeos de como ha quedado el campo.

PD: Como curiosidad, decir que Donald Ross también diseñó el Sedgefield Country Club, donde se está celebrando este fin de semana el Wyndham Championship.

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A Sergio ya solo le importa la Ryder

Sergio García siempre ha sido, es y será un extraordinario jugador de golf. Se le considera uno de los mejores “ball strikers”, con un juego de tee a green capaz de igualar al de cualquier gran figura. Su putt, antaño uno de sus mayores handicaps, ha mejorado mucho desde que adoptó el “Claw Grip” por consejo de Dave Stockton. Ahora mismo solo tiene una debilidad; una cabeza muy mal amueblada.

Tras dejar de jugar varios meses en 2010 por sentirse desmotivado, Sergio García volvió a la competición en 2011 con otro talante. Sus típicas “salidas de tono” desaparecieron y su juego volvió a ser el de otros tiempos. Parecía que empezaba a tolerar mejor la frustración, que por fin iba a darse cuenta que su único enemigo no era el campo o el resto de jugadores sino él mismo.

Su temporada fue buena, especialmente en Europa. Perdió el playoff con Pablo Larrazábal en el BMW Championship, hizo varios “top ten” en los “majors” y, todavía mejor, ganó de forma consecutiva el Castelló Masters y el Andalucía Masters. Parecía que la madurez había llegado a su juego y que “el niño” se había convertido en hombre. Nada más lejos de la realidad.

Cuando todo estaba a su favor, pasó esto en diciembre en Tailandia, se descolgó con estas declaraciones en el Masters 2012 sobre su incapacidad para ganar grandes torneos y también destrozó un microfono en el US Open. Sus resultados a lo largo del año 2012 han ido empeorando paulatinamente, hasta el extremo de fallar el corte en los dos últimos “grandes” y perder su plaza automática en la Ryder Cup.

Tras haber “vivido de rentas” durante muchos meses, Sergio García se ha visto obligado esta semana a jugar como solo él sabe hacer para convencer a José María Olazábal de que le elija como “wild card” para el equipo europeo de Ryder Cup……..y, oh, sorpresa, resulta que, tras la 3ª jornada del Wyndham Championship, el castellonense lidera la tabla con un total de 14 golpes bajo par. La pregunta que me hago es ¿realmente era necesario llevar las cosas hasta este extremo para reaccionar?

Es posible que Sergio García haga una gran Ryder Cup en septiembre porque es el torneo por el que siente más amor (en inglés)……..pero su futuro próximo parece estar más cerca de los torneos de poker que de los de golf. Su mayor problema es que no quiere reconocer que tiene un problema, y aún menos que ese problema solo lo se puede solucionar mediante ayuda profesional. Ya lo dijo en esta entrevista durante el Masters y no parece que vaya a cambiar de opinión. Con un poco de suerte, tras la disputa de la Ryder Cup, Sergio García se preguntará algo así como ¿y ahora qué?. Si es capaz de recordar el refrán que dice que no hay mayor ciego que el que no quiere ver, igual tendremos la suerte de verle ganar algún “grande”. De otra manera, lo veo francamente complicado.

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Los “nicks” de los caddies (2ª parte)

La entrada de hoy no tiene misterio……vamos a continuar con la entrada de ayer sobre los apodos de los caddies:

– Ron Levin: Otro de los renombrados caddies del PGA Tour. Ha llevado la bolsa de grandes figuras como Jack Nicklaus y la de figuras efímeras como Todd Hamilton (sí, en su triunfo en el Open Championship de 2004 ante Ernie Els) o Anthony Kim. Su apodo en el tour es “Bambi” gracias al aspecto aniñado y desvalido que, a los 17 años, presentaba en su primera temporada como caddie.

– Mike Cowan: Trabajó, entre otros, para Peter Jacobsen (1978-1996) y para Tiger Woods (1996-1999). Woods le despidió por revelar en una entrevista que ganaba 1.000 dólares a la semana y el 10% de las ganancias del jugador californiano. En 1999 Cowan empezó a trabajar para Jim Furyk, hasta la actualidad. Con sus 64 años, es una de las leyendas de esta profesión. Su apodo es “Fluff” por el gran parecido que este caddie tenía con el antiguo jugador profesional y comentarista de televisión Steve Melnyk, al que llamaban de la misma manera.

– Jeff Medlen: Acompañó a John Daly en su victoria en el PGA Championship de 1991 y también llevó la bolsa de Nick Price durante sus triunfos en dos PGA Championship y un Open Championship. Su apodo en el tour era “Squeeky” (Chillón) porque su voz tenía un tono muy agudo. Desgraciadamente para él, siguió los pasos de alguno de sus colegas de esta lista y murió en 1997, a los 43 años, víctima de la leucemia.

– Steve Hale: Uno de los caddies que tienen un “major” en las vitrinas por accidente. Hale estaba trabajando para Jamie Lovemark en 2011 cuando el jugador se lesionó gravemente. Un rookie llamado Keegan Bradley le pidió a Lovemark si su caddie le podía ayudar en su primera participación en el PGA Championship……y el resto ya lo conocéis. Hale tiene como apodo “Pepsi” porque es un apasionado de esta bebida. Para no tener que cargarlas en la bolsa toda la ronda, cuando trabajaba en el Nationwide Tour, Hale distribuía las latas estratégicamente por todo el campo y luega las iba recogiendo para bebérselas.

– Basil Van Rooyen: Recientemente ha sido contratado (y despedido) por la golfista taiwanesa Yani Tseng pero ha estado ayudando a jugadores como Mark McNulty, Graham DeLaet, Mark James o David Frost. Su apodo en el tour es “Thirsty” (sediento) por su propensión a las bebidas “solo para adultos” tras una dura ronda de golf. Seguramente, una de las mejores épocas para él fue cuando trabajó para, sí, ¿su alma gemela?………….

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Los “nicks” de los caddies (1ª parte)

Al igual que ayer, hoy vamos a hablar de caddies. No obstante, no vamos a hablar de ningún aspecto formal de su trabajo sino de los apodos con los que son “bautizados” por jugadores y compañeros de fatigas. A veces, los apodos tienen que ver con características físicas fácilmente reconocibles, otras veces están relacionados con rasgos de su personalidad o guardan relación con alguna etapa de su vida. En esta primera parte vamos a ver el porqué de alguno de ellos:

– Jim Mackay: Es el archifamoso caddie de Phil Mickelson. LLevan juntos desde una clasificatoria seccional para el US Open de 1992 y ha participado prácticamente de todos sus éxitos. Su apodo, como muchos sabéis, es “Bones” (huesos). En 1990, Fred Couples le llamó así al no recordar su nombre y referirse a él con ese apodo por su esquelético cuerpo………hasta hoy.

– Greg Rita: Un excelente caddie que trabajó con Gil Morgan, Scott Hoch, Curtis Strange (con él ganó dos US Open) o John Daly (un Open Championship). En el trabajo le llamaban “Boats” (barcos) por el gran tamaño de sus pies. Murió a los 54 años, en 2010, tras un cáncer cerebral.

– Bradley S. Klein: Entre los jugadores a los que acompañó se encuentran Lon Hinkle, Bernhard Langer y Don Pooley. Le apodaban “Professor” (profesor universitario) porque ostentaba un doctorado en ciencias políticas. Con semejante “curriculum” era de esperar que no acabara sus días acarreando bolsas de 25 kilos por los campos de golf. Desde hace una década escribe en la revista especializada “Golfweek” y ha publicado varios libros sobre arquitectura de campos de golf.

– Alfred Dyer: Trabajó con Gary Player entre 1972 hasta 1990 y era conocido como uno de los tres grandes caddies de su época. Medía más de 1’95 y su apodo “Rabbit” (conejo) se lo ganó mientras jugaba al baloncesto en el instituto por lo mucho que saltaba.

– Steve Duplantis: Llevó la bolsa, entre otros, de Jim Furyk, Rich Beem y Tommy Armour III. Tenía una cierta “debilidad” por la vida nocturna y era frecuente que llegara tarde a cumplir con sus obligaciones. No obstante, su excepcional calidad como caddie impedía que le despidieran por sus reiteradas faltas de puntualidad. De ahí su apodo “Asbestos” (amianto). La broma viene del inglés “fire”, que se puede traducir como despedir pero también como quemar. Duplantis era como el amianto, “fireproof” (traducido como “a prueba de despido” y no como “a prueba de fuego”). En enero de 2008, pasada la medianoche, Duplantis tropezó en un bordillo y cayó a la calzada, siendo atropellado por un taxi. Murió en el lugar de los hechos.

                                                                    Duplantis, “en acción”

Continuará mañana……………

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JP también tiene la “culpa”

Existe una marcada tendencia a loar las habilidades de los mejores jugadores del mundo y a obviar las de los que tienen mucha parte de “culpa” en su éxito; los caddies. Estos días hemos estado escuchando los cumplidos que ha recibido Rory McIlroy por su segundo “grande”……pero no hemos oído nada sobre su caddie, JP Fitzgerald. Nacido en Castleknock (Irlanda), Fitzgerald era un excelente jugador amateur en su juventud. Tenía tan buen nivel que incluso llegó a clasificarse en segundo lugar en el Irish Amateur Close Championship de 1987, en el que representaba a su club, el County Louth de Baltray. Una de sus víctimas en ese torneo fue el mismísimo Darren Clarke.

Como no todos los buenos jugadores amateurs consiguen ser buenos profesionales, Fitzgerald decidió dedicarse a hacer de caddie cuando su amigo Paul McGuinley se lo propuso. Ha pasado por las bolsas de otros jugadores tan reconocidos como Darren Clarke o Ernie Els. En 2008 le llegó la oportunidad de su vida, al ser propuesto como caddie de un joven jugador, nº 200 del mundo, del que se esperaba que “explotara” en pocos años; su nombre, Rory McIlroy.

Se puede decir que Fitzgerald ha sido una de las personas que ha “moldeado” a McIlroy tanto dentro como fuera del campo. No en vano, el propio jugador norirlandés ha declarado que les une una profunda amistad, algo que se comprobó tras la polémica del año pasado con Jay Townsend (en inglés). En cualquier caso, desde aquí quiero rendir un merecido homenaje a este caddie porque es uno de los “culpables” de que hoy en día disfrutemos tanto del swing de su jugador. Enhorabuena, JP.

PD: Esta entrada me ha recordado un artículo de Crónica Golf de hace un año sobre lo buenos jugadores que pueden llegar a ser los mejores caddies. El enlace, AQUÍ

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Los putts más largos

Tras unos días de sesudas reflexiones sobre el PGA Championship y las reglas de golf, hoy toca algo más ligerito; un ranking de los putts más largos nunca registrados.

♣ Número 6: Por popularidad y distancia, este es el lugar que le corresponde. El locutor de radio y televión irlandés Sir Terry Wogan, durante un pro-am televisado de “celebrities” que tuvo lugar en 1981 en el campo de Gleneagles, embocó un putt de 30,2 metros. La reacción del protagonista no puede ser más alegre:

♣ Número 5: Comparten esta posición Nick Price y Jack Nicklaus, con 33,5 metros. El primero de ellos lo consiguió en el PGA Championship de 1992. El “oso dorado” lo consiguió en el Torneo de Campeones de 1964. Aunque no hay imágenes de ambos acontecimientos, sí que existe una gravación de un putt de algo más de 31 metros que Nicklaus embocó el 10 de agosto 2010, durante un partido informal en The Golf Club con el gran Johnny Miller.

 ♣ Número 4: El estadounidense Bob Cook embocó un putt de 42,7 metros durante el International Fourball Pro Am Tournament celebrado en St Andrews el 1º de octubre de 1976.

♣ Número 3: Se tiene conocimiento de que un jugador consiguió embocar un putt de 50,6 metros en agosto del año 2000, durante un evento benéfico, en el Fishwick Hall Golf Course (Inglaterra)

♣ Número 2: El jugador aficionado Fergus Muir, handicap 13 para más señas, se encontraba en el tee de salida par 3, hoyo 5 del Eden Course de St Andrews, bajo un intenso viento. Para evitar la influencia del dios Eolo en su bola de golf, prefirió usar su putter con varilla de hickory de 80 años de antiguedad…..con tan buena suerte que cubrió los poco más de 114 metros con un solo golpe. El hecho aconteció el 6 de noviembre de 2001.

♣ Número 1: No nos engañemos; excepto los dos putts de Nicklaus y Price, el resto son puro “churro”. En esta clasificación, el primer lugar lo ocupa, por méritos propios, este extraordinario golpe. Quizás no es el más largo pero, definitivamente, para mí es el más espectacular porque es el más largo de los que se tiraron con un poco de sentido. Si a eso le añadimos que quién lo consigue es el gran gurú del juego corto Dave Pelz, no hay ninguna duda que debe ser el Nº1. Lo consiguió durante una exhibición en el PGA Championship de 2004, celebrado en el precioso campo de Whistling Straits. Son más de 61 metros O_O

A disfrutarlos!!!!

Actualización de fecha 05/10/2012

Aquí está el putt que Michael Phelps ha conseguido hoy durante la celebración del Alfred Dunhill Links del European Tour en el hoyo 6 de Kingsbarns. En total, algo más de 48 metros y 17 segundos rodando. Eagle bruto y hoyo en uno neto en un par 4, que no está nada mal.

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Pettersson y las hojas

En el primer hoyo de la última ronda del PGA Championship, Carl Pettersson se vio envuelto en un incidente que acabó con una penalización para el jugador. El relato de los hechos nos dice que, tras ejecutar un mal golpe de salida, la bola de Pettersson fue a reposar a un obstáculo de agua que había a la derecha del hoyo. El jugador, viendo que la bola estaba más baja que sus pies, le preguntó al árbitro que le acompañaba si podía tocar con el palo la hierba del obstáculo. Éste le dijo que sí pero que tenía que tener cuidado de no apoyarlo porque eso implicaba penalización. Pettersson situó su palo detrás de la bola, rozando la hierba, y realizó el swing. Al mover su palo hacia atrás, el jugador sueco tocó y movió varias hojas sueltas que se encontraban detrás de la bola. El árbitro, que estaba observando la escena, le comunicó a Pettersson que se iban a revisar las imágenes grabadas por la televisión para asegurarse de si existía o no infracción.

La regla 13-4 es clara en ese sentido; dejando aparte las excepciones que la propia regla contiene (y que no estaban presentes en este caso), no se pueden tocar o mover impedimentos sueltos que reposen en o toquen el obstáculo. Una vez visionado el vídeo, se llegó a la conclusión de que el jugador había infringido la regla 13-4 y se le comunicó que debía incluir en el resultado de ese hoyo los correspondientes dos golpes de penalidad.

Las reacciones de determinados medios de comunicación, periodistas (Stephanie Wei o David Feherty, por ejemplo) y aficionados a este deporte no se han hecho esperar. La consabida diatriba contra las reglas de golf se ha vuelto a escuchar y, como siempre, la responsabilidad del jugador en los hechos ha sido obviada. Es más, se han llegado a resaltar unas declaraciones de Pettersson en las que, literalmente, decía que había sido penalizado por una de “esas estúpidas reglas de golf”.

En este blog, durante el PGA Championship, hemos hablado de la penalidad que se auto-impuso Rickie Fowler, y también de la descalificación que se auto-impuso Michael Hoey. Ayer mismo, en el hoyo 18, a Zach Johnson le pareció que su bola se había movido al disponerse a patear. Aunque el vídeo no mostró ninguna evidencia de ello, Johnson mantuvo que la bola sí se había movido y fue penalizado por ello. La pregunta que yo me hago es: ¿porqué determinados periodistas destacan más las declaraciones de Pettersson quejándose sobre las reglas que la honrada actitud de los jugadores que asumen su responsabilidad?

La regla 6-1, que dice:

REGLAS
El jugador y su caddie son responsables de conocer las Reglas. Durante una vuelta estipulada, el jugador incurre en la penalidad aplicable por cualquier infracción de una Regla cometida por su caddie.

Personalmente, no acabo de entender que una persona que se gana la vida jugando a golf no sea capaz de dedicarle 20 minutos al día a repasar las reglas más importantes que rigen su deporte. Aunque solo fuera por razones económicas, a los jugadores de golf les interesa no incurrir en penalidades que les van a hacer descender puestos en la clasificación. Por poner un ejemplo, los dos golpes de penalidad de Pettersson le han  supuesto 481.500 dólares de premio que ha dejado de cobrar. Lo peor de todo es que el jugador sueco tampoco aprende de los errores de los demás. En 2010, él mismo se encontraba disputando el Verizon Heritage en el bonito campo de Harbour Town. Debe tener muy mala memoria porque, precisamente en aquel torneo, Brian Davis perdió el play-off contra Jim Furyk al llamar al árbitro para que le penalizase. ¿Porqué? Por tocar y mover un impedimento suelto en un obstáculo de agua cuando realizaba el swing. Así pues, lo de Pettersson no es ignorancia sino, simple y llanamente, desidia. Aquí tenéis las imágenes de aquel incidente.

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Rory gana al ralentí

Ya tenemos vencedor en el PGA Championship; Rory McIlroy. El joven jugador norirlandés se ha adjudicado su segundo “major” a la tierna edad de 23 años, algo que ni siquiera Tiger Woods consiguió en su momento. Lo más curioso del asunto es que McIlroy no ha ganado en Kiawah Island “a la Congressional” sino que ha dado la sensación de no haber desplegando su mejor juego durante la mitad del torneo. Diría que eso incluso le da más mérito a su victoria, porque aquí se han concentrado los 103 primeros jugadores del planeta según el ranking mundial.

Solo en la primera y en la última jornada del PGA Championship se ha podido ver algo parecido al cuasi-infalible Rory del US Open 2011, pero eso ha sido suficiente para que nadie le haya podido inquietar. Ni “montaña rusa” Woods, ni “experto en reglas” Pettersson (mañana le dedicaré una entrada en el blog), ni un Ian Poulter que el último día se ha dedicado a realizar una completa simulación de su agresivo juego “made for Ryder Cup”, han aguantado el ritmo impuesto por el novio de Caroline Wozniacki.

¿Se abre una nueva era en el golf mundial? Eso es algo que, tras el US Open del año pasado, también se escuchó. Con este triunfo, Rory McIlroy recupera el nº 1 del mundo y, aunque Luke Donald  no es el mismo del año pasado, Tiger Woods está completando una temporada excelente que le puede llevar de nuevo a dominar el OWGR en pocos meses. Ante una figura tan importante como la del californiano, el cambio de cetro no puede ser tan brusco. Tardará un poco más de tiempo pero ya tenemos sucesor oficial. El PGA Championship nos acaba de confirmar que lo de Congressional no fue una casualidad.

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