Una de adhesivos

De surrealista se puede tachar lo que le ha sucedido a Ben Crane en el torneo del Web.com Tour de esta semana, el Albertsons Boise Open. El estadounidense, que perdió la tarjeta del PGA Tour por quedar 147º en la clasificación de la Fed-Ex Cup antes de los playoffs, inició la 1ª vuelta del campeonato por el hoyo 10 del Hillcrest CC sin darse cuenta que no había despegado unos pequeños adhesivos para recolectar datos con el TrackMan de la cabeza de su driver y su hierro 6. Esta es la decisión que prohíbe estos adhesivos, que infringen la regla 4-1, ya que convierten el palo en “no conforme”:

Llegado al lugar de salida del hoyo 11, Crane cayó en la cuenta y llamó al árbitro para comunicarle los hechos sobre su driver, por lo que le cayeron los correspondientes dos golpes de penalidad por cada hoyo. Afortunadamente, no lo había usado, lo que le hubiera acarreado la descalificación. Total, cuatro golpes, ya que al no haberlo comunicado antes de abandonar el green del hoyo 10 se consideró que en el 11 también existía infracción. El amigo Ben declaró fuera de juego su “perro gordo” y siguió su ronda….hasta que llegó al hoyo 14. La cuestión es que, a pesar de que sabía que su hierro 6 también llevaba adhesivos, de manera absurda en el hoyo 11 no le comentó nada al árbitro ni lo declaró fuera de juego. En un primer momento, el “referee” le penalizó con 4 golpes más, pero en conversaciones posteriores se estableció que la penalidad más adecuada era la descalificación ya que los momentos en que se comunicó la infracción de ambos palos fueron diferentes y, por tanto, debían tratarse como penalidades separadas. Como estipula el apartado de penalizaciones de la regla 4-1, si un jugador tiene conocimiento de una infracción de esta regla y no declara su palo fuera de juego, está descalificado.

Cualquier palo o palos llevados, que infringen las Reglas 4-1 o 4-2, deben ser declarados fuera de juego comunicándoselo el jugador a su contrario en el Juego por Hoyos (Match Play), o a su marcador, o a un compañero-competidor en el Juego por Golpes (Stroke Play), inmediatamente después de que se ha descubierto que se ha producido una infracción. Sí el jugador no lo hace así, está descalificado

La verdad es que, como he comentado al inicio del artículo, la situación fue bastante extraña….por decirlo suave. Afortunadamente, el jugador se lo tomo con mucha caballerosidad y no despotricó de las reglas sino que dijo que intentaría aprender de su mala experiencia. A buen seguro que nunca se le olvidará 😉

Así se le debió quedar la cara al bueno de Ben 🙁

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Eisenhower y el golf

Cuando uno habla de Dwight D. Eisenhower lo habitual es recordar los numerosos cargos que ostentó durante su vida, como Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas durante la II Guerra Mundial, Presidente de la Universidad de Columbia, 1er Comandante de la OTAN o Presidente de los EEUU. De lo que no se habla tanto es de la especial relación que tuvo con el golf, deporte que empezó a practicar cuando ya tenía cerca de los 40 años.

La realidad es que al amigo “Ike” le “picó el bicho” y le inoculó una dosis brutal del virus del golf. Desde el primero momento, Eisenhower se enamoró de nuestro deporte, con el que no perdió la relación ni siquiera en la etapa final de su vida, en la que sufrió graves problemas de salud. Como muestra, la gran cantidad de veces que visitaba este tipo de instalaciones, incluso durante su mandato de ocho años al frente de la Casa Blanca (1953-1961). En dicho periodo, se estima que el entonces presidente jugó aproximadamente 1000 rondas durante este periodo de tiempo, llegando incluso a instalar un “putting green” en el jardín del palacio presidencial para practicar cuando tuviera un momento de asueto.

Eisenhower, golpeando bolas hacia el putting green

Tan poco exigente él, tenía como campo favorito al Augusta National. No es que no visitara otros recorridos, pero siempre que podía se pasaba por Georgia a jugar unos hoyos con su amigo y co-fundador del campo Bobby Jones. A esa afición por el golf se le unió el amor por la pintura que Winston Churchill le inculcó durante la II Guerra Mundial. Aunando ambas aficiones, el ex-presidente de los EEUU pintó a varios jugadores de fama mundial. Arnold Palmer fue uno de ellos, retrato que “The King” tenía colgado en su despacho como una de sus posesiones más preciadas.

Su relación era muy estrecha

Otro de los que acabaron plasmados en un óleo fue el anteriormente mencionado Jones, del que “Ike” pintó un retrato que le regaló en 1953. En esta imagen recopilada por la cuenta de Twitter @pgahistorybug se puede contemplar el momento. Por supuesto, Eisenhower lleva puesta la chaqueta verde de socio.

Para los más curiosos, decir que su handicap no fue excesivamente bajo (osciló entre el 14-18) por culpa de una lesión de rodilla jugando al fútbol americano en su juventud que lastró su progreso. Nunca se supo a ciencia cierta su nivel de juego ya que tenía prohibido que se hablara de cuantos golpes había hecho en cada ronda, aunque bien visto, casi que da igual si puedes visitar los mejores campos de los EEUU gratis 🙂

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¿Consejo?

Hace unos días, las principales webs relacionadas con el golf publicaban en las redes sociales un curioso vídeo en el que se podía ver a Phil Mickelson conversando con un niño mientras esperaba para jugar su golpe en un Pro-Am. Es este:

 

Para los que no entiendan el inglés, esto es lo que hablan entre ellos:

  • (PM): ¿Tú irías a por el green desde el rough o harías un “lay up?”.
  • Niño: Si yo pudiera pegar 238 metros con la madera 3, seguramente iría a por el green.
  • (PM): Me gusta tu manera de pensar
  • (PM, tras pegar el golpe): Puedes hacerme de caddie cuando quieras.

Este divertido momento se ha convertido en el ámbito de las reglas en una discusión teórica sobre los límites de la regla 8, que nos habla de pedir o recibir consejo. Efectivamente, la regla 8-1 dice:

8-1. CONSEJO
Durante una vuelta estipulada, un jugador no debe:
a. dar consejo en la competición a cualquiera que esté jugando en el campo que no sea su compañero,
o
b. pedir consejo a cualquiera que no sea su compañero o cualquiera de sus caddies.

Así pues, he visto como en alguna cuenta sobre reglas en las RRSS se ha interpretado la pregunta de Phil Mickelson como una posible solicitud de consejo, algo que a mi me parece algo exagerado. Si buscamos su definición, es esta:

CONSEJO
“Consejo” es cualquier parecer o sugerencia que pudiera influir en un jugador para determinar su
juego, la elección de un palo o el modo de ejecutar un golpe.

Personalmente, considero que Mickelson ya había decidido con anterioridad a la conversación la manera en que iba a jugar su siguiente golpe. De hecho, ya tiene en sus manos el palo que posteriormente usará cuando decide hablar con el niño, por lo que no creo que la respuesta del menor hubiera podido hacer cambiar la manera de jugar del estadounidense. Hay que interpretar su intercambio de palabras como un momento casual, entroncado claramente en el deseo del jugador por hacerle una pregunta simpática al niño. Por lo tanto, dudo mucho que exista ninguna infracción en la conducta del profesional. Otro caso curioso para guardar en la memoria 😉

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Adiós a Sant Joan

Este artículo podría perfectamente ser considerado como de ficción y empezar así: “Ando de vacaciones desde hace un par de días, en un hotel cerca de la playa. Iba todo bien hasta que han comenzado a suceder cosas raras.” Lamentablemente, la surrealista situación que voy a relatar la he sufrido en mis carnes, con lo que el único nexo con la historia de Manuel Bartual sería un inicio parecido al de sus tweets, tal que así:

Prólogo:

Volví de vacaciones el miércoles pasado y, al día siguiente, me fui a dar unas bolas al campo de prácticas del Golf Sant Joan. Aparqué el coche, saqué la bolsa de palos y me dirigí a la máquina expendedora de bolas. Iba todo bien hasta que han comenzado a suceder cosas extrañas.

Capítulo 1:

Al llegar a la máquina con la cesta en la mano, observo como tres personas ya maduras empiezan a poner monedas en la misma…sin que salga una sola bola de ella. Me fijo en los agujeros del lateral y compruebo que no hay ni una sola, cosa que les explico. Mi consejo es llamar a recepción para que alguien recoja bolas con el carro, las meta en la máquina y devuelva las monedas a sus propietarios. Delante mío, uno de ellos coge su teléfono y marca el número. Es inútil; salta un mensaje que dice que están fuera del horario de trabajo 😯 Son las 17:45 y el campo cierra a las 21:00 horas 😯

Capítulo 2:

Hay una máquina en el piso superior, pienso, pero solo acepta monedas de 2 euros. Subo, empiezo a calentar, y aparece otro señor con la cesta en la mano. Mete una moneda de 2 €….y no sale ni una bola. Me pregunta y le explico lo sucedido anteriormente con recepción. Llama igualmente y obtiene el mismo resultado 😯 Tengo una moneda de 2€ en el bolsillo pero no me atrevo a meterla en la máquina por miedo a que no me dé las bolas. A esas alturas, varias personas ya están dentro del campo de prácticas, recogiendo las bolas que están en el suelo 😯

Capítulo 3:

Al final, sabiendo que el almacén del personal de mantenimiento está próximo, me acerco a ver si localizo a alguien. Entro por la puerta, que está abierta de par en par…….y no hay nadie dentro. Llamo levantando la voz, pero allí solo hay vehículos y una oficina sin nadie dentro. Visto lo visto, no me queda más remedio que subir la pronunciada cuesta que lleva a recepción, donde encuentro a una chica a la que explico el problema. Me dice que envía a alguien, y yo, en mi inocencia, creo que el problema se ha solucionado.

Capítulo 4:

Bajo otra vez al campo de prácticas y, al cabo de un rato, veo que se acerca un buggy. Me dirijo a la persona que lo conduce para intentar explicarle cual es el problema y…..no habla español 😯 Me pide mediante gestos que le dé una moneda para sacar las bolas, y de la misma manera consigo que entienda que el problema es que la máquina no tiene. En ese momento aparece otro operario y esta persona le habla en un idioma que parece ruso. El segundo operario se dirige al carro y empieza a recoger bolas. A estas alturas son casi las 19:00 y ya no me da tiempo a pegar bolas. Pateo un poco y me voy a casa, no sin antes hablar con personas conocedoras del caso que me explican lo siguiente.

Capítulo 5:

En el golf Sant Joan ya casi no trabaja prácticamente nadie español porque hace un tiempo que se marcharon al no pagarles los sueldos durante meses. Hay un solo operario de mantenimiento para 18 hoyos, y otro para el campo de prácticas, y parece que son de la misma nacionalidad de los últimos gestores (ucranianos). Quedan dos secretarias españolas, que no tardarán mucho en irse por los mismos motivos. La causa de que no cojan el teléfono es que no funciona la línea, seguramente por falta de pago. Lo mismo sucede con otros servicios del campo, como el agua. Vean el estado de la calle del hoyo 18, un auténtico erial:

Epílogo:

Una vez dicho esto, no creo que la hipótesis sobre su futuro sea muy complicada de elaborar; este campo “morirá” en las próximas semanas. Supongo que habrá que “darle las gracias” a la Federación Catalana de Golf, por traspasar la gestión de unas instalaciones a las que dejaron hundirse por no querer aceptar abonados para no perjudicar a los campos privados de donde eran socios sus dirigentes. Eso sí, mientras ellos se gastaban decenas de miles de euros en coches caros y se compraban un piso en el centro de Barcelona cuando las instalaciones del campo eran perfectas para ser sede federativa. Buena gestión, lo llaman estos cretinos. Y el ocaso de este campo tampoco es algo que desconozcan, ya que me consta que algunos de sus directivos van a dar bolas allí. Por lo que tengo entendido, al ser un campo público solo se puede traspasar la gestión. Ahora está por ver si los lumbreras de la Federación Catalana son los que pusieron los avales para esta transacción, con lo que la patata caliente volverá a estar en sus manos. Eso sí, durante los años en que no hemos tenido campo público han seguido cargando al federado en la cuota los 18 € de sobrecoste con respecto a la mayoría de territoriales del resto de España. Y, encima, el actual presidente electo de la catalana era el vicepresidente del impresentable de Alberto Durán, que se cargó al 25% de los federados a su cargo con sus políticas. Patético es decirlo muy suave. Descansa en paz, Sant Joan.

 

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Gadgets XVII

Todo lo bueno se acaba, y por supuesto las vacaciones están incluidas en el paquete. Tampoco creo que me equivoque si digo que estas últimas son las que pasan más rápido de todas 🙁 Tras estos días de asueto, me he dado cuenta que tenía acumulado suficiente material como para retomar la serie de artículos sobre los “gadgets” que utilizan los mejores pros 🙂 El primer invitado es Andrew Johnston, al que se vio en el putting green del Open de Francia con su entrenador, practicando de esta guisa:

Supongo que la varilla tenía dos propósitos; por una parte colocar las manos en el lugar adecuado en el “setup”, y por otro asegurarse que en el “follow through” las manos también la tocaban para “rodar” la bola en vez de darle un golpe seco.

La segunda protagonista es la jugadora checa del Ladies European Tour Klara Spilkova. En este vídeo grabado en el Open Championship femenino, la podemos ver utilizando una cinta elástica para evitar el tan temido “sway” (desplazamiento lateral de la cadera). Así, resistiendo a la tensión, mantiene la cadera centrada y rotando.

El tercero en la lista es Ben Evans, que nos demuestra que los trucos clásicos son como los viejos rockeros, que nunca mueren. En esta filmación previa al Made in Denmark se le puede ver utilizando la consabida toalla en ambas axilas, un “tip” que jamás he conseguido llevar a cabo con éxito. Será por eso que soy un paquete de jugador 🙁

Para acabar, la demostración de que en golf está casi todo inventado. En este anuncio de 1921 se puede contemplar la aparición del primer zapato multitacos, algo que en aquella época debió sonar a chino. A veces, lo importante es el momento de la aparición de la novedad antes que su utilidad. Unos adelantados a su tiempo, los de Stedman Products Company (vía Anthony Pioppi):

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Stalag Luft III y la gran evasión

Traigo hoy otra curiosa historia que escribí hace ya años para otra web ya finiquitada. Trata sobre como los prisioneros británicos de la II Guerra Mundial se las arreglaron para jugar al golf en los campos de concentración, y reza así:

Stalag Luft III y la gran evasión

Curiosamente, para entender el sentido de este artículo, hace falta empezar hablando de cine en vez de hacerlo de golf. Los que ya hemos superado los cuarenta años tenemos todavía presentes en nuestra memoria escenas de muchas de las superproducciones bélicas que se filmaron en los EEUU en las décadas de los años 60. Una de esas imágenes, por lo menos en lo que a mí respecta, corresponde a la película “La Gran Evasión”, obra del excelente director John Sturges (Los siete magníficos, El último tren de Gun Hill o Duelo de titanes, entre otras). En ella, se puede ver a Steve McQueen sentado en la celda de castigo del campo de concentración nazi en el que se encontraba, botando una pelota de béisbol contra la pared, a la espera de que finalice su periodo de aislamiento por haber intentado fugarse una vez más.

No es que Steve McQueen no tenga ninguna relación con el golf, que la tiene, sino que el nexo causal entre el cine y el golf es el lugar donde se desarrollaba la película, que al estar basada en un hecho real tenía un emplazamiento conocido; Stalag Luft III. Este campo de concentración, pensado para albergar mayoritariamente a oficiales de la RAF, estaba ubicado en un bosque adyacente a la ciudad de Sagan (actualmente en Polonia) y estaba compuesto por varios recintos. La noche del 24 al 25 de marzo de 1944, 76 prisioneros escaparon del campo norte a través de un túnel de más de 100 metros de longitud en la fuga más famosa de la II Guerra Mundial. Solo tres de ellos consiguieron el objetivo de alcanzar su país de origen y el resto fueron capturados. 50 de los aprehendidos fueron posteriormente fusilados por decisión personal de Adolf Hitler como represalia por sus actos.

Steve McQueen, en un bunker durante una escena de la película “El caso de Thomas Crown”. El campo es el Belmont Country Club

Stalag Luft III (Stammlager der Luftwaffe III) estaba gestionado por la fuerza aérea alemana y era un campo de concentración en el que no existían los “trabajos forzados”. Por ello, en su interior, los oficiales de la RAF tenían la posibilidad de practicar diversos deportes; fútbol, boxeo o gimnasia eran algunas de las actividades que allí se desarrollaban. Uno podría pensar que en aquel pequeño lugar no había espacio para más pero, al ser británicos sus forzados habitantes, no podía faltar el golf en sus vidas. Por inverosímil que pueda parecer en la actualidad, en su interior incluso existió un recorrido de 18 hoyos.

Todo empezó cuando al piloto de la RAF Sidney Smith se le hizo entrega por parte de la Cruz Roja de un palo de golf (un “mashie”, para ser más concretos). Una vez en posesión de ese pequeño “tesoro”, aquellos que con anterioridad se habían dedicado a practicar nuestro deporte empezaron a pensar seriamente en como poder retomar esta actividad. A pesar de las circunstancias en las que se encontraban, la imaginación de los cautivos trabajó a pleno rendimiento para conseguir lo que debía ser su primer objetivo; fabricar algo parecido a una bola de golf para poder jugar.

Este primer escollo se superó tallando una esfera en madera de pino de una pulgada y media de diámetro, a la que confeccionaron una cubierta de tela. Dicho envoltorio se rellenaba de lana y algodón para intentar darle un tacto algo más blando. Debido a sus características, esta bola solo cubría 55 metros de distancia con un swing completo, por lo que el par del campo de 18 hoyos y 1.116 metros de longitud quedó establecido en 55 golpes.

La siguiente “evolución” de material se dio cuando la cubierta de una de estas bolas se rompió y los oficiales de la RAF se vieron obligados a repararla con esparadrapo que la Cruz Roja les facilitó. Tras comprobar el buen comportamiento que la nueva cobertura tenía, el resto también se cubrieron con este tipo de tela adhesiva.

La última revolución en cuanto a bolas se refiere llegó de la mano de un grupo de prisioneros entre los que se encontraba el navegante de la RAF Ronnie Morgan. Con cuero proviniente de las petacas de tabaco, y también utilizando la goma de las suelas de las botas, estos aprendices de “clubmaker” empezaron a confeccionar bolas de gran calidad que se dice que incluso podían cumplir con las especificaciones de medidas y peso establecidas por el R&A. En el museo de la USGA se guardan dos especímenes, en los que se puede apreciar el excelente trabajo realizado a la hora de coser el cuero que envolvía la bola.

Los “clubmakers” del campo también empezaron a fabricar palos y la afición por el juego entre los prisioneros creció. Además de los que ya lo habían practicado con anterioridad, muchos otros se animaron a probar el golf. Por ello, cada día se empezaba a jugar a las 08:30 de la mañana y se acababa cuando se ponía el sol. Para hacer más interesantes las partidas, incluso se organizaban torneos por equipos entre los diferentes barracones o se disputaba una especie de pentatlón en el que el golf era una de las disciplinas bajo las que se competía (cricket, béisbol, fútbol y rugby eran los otros cuatro).

Gran expectación en uno de los improvisados “greens” de Stalag Luft III

El comandante Friederich Wilhelm Von Lindeiner-Wildau, responsable del campo, era un oficial de la Luftwaffe que había tenido un papel protagonista en la I Guerra Mundial. Culto y con un excelente dominio del idioma inglés, toleraba que los prisioneros jugaran a golf a pesar de que frecuentemente se rompían los cristales de las ventanas de los edificios del campo de concentración (en época de guerra, el vidrio era un material de gran valor y de dificil reposición).

En enero de 1945, los ocupantes de Stalag Luft III fueron evacuados de sus instalaciones al acercarse al lugar el ejército ruso. Obligados a andar varios cientos de kilómetros hasta las cercanías de Nuremberg, finalmente fueron trasladados a Moosburg (cerca de Munich), de donde fueron liberados definitivamente en abril de 1945 por el ejército del General Patton. Aunque tuvieron que dejar tras de sí todo su material de golf, tras alcanzar la libertad seguro que no echaron de menos las largas jornadas de golf del campo de concentración. Una historia con final feliz que perfectamente podría haber servido de argumento para una película. Aunque, como se suele decir, la realidad siempre acaba superando a la ficción.

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Solheim Cup 2017, día 3

Como muchos habrán podido ver, el milagro finalmente no se ha obrado. Se necesitaba un auténtico milagro en los individuales de hoy para que el equipo europeo ganara la Solheim Cup, y a fe mía que lo han intentado.

Sorenstam acudió ataviada de guerrera vikinga, dispuesta a luchar 🙂

Las nuestras salían en tromba, poniendo rápidamente el marcador a su favor. Tras el comienzo del último partido del día, los EEUU solo lideraban un enfrentamiento, lo que daba esperanzas a los seguidores del Viejo Continente.

Para mí que las norteamericanas encendieron el riego mientras se jugaba el hoyo para “enfriar” el ánimo de las nuestras 😉

No obstante, poco a poco la lógica se fue imponiendo; las estadounidenses empezaron a carburar y iniciaron una remontada que a la postre les concedió el triunfo final. De épico se puede calificar el enfrentamiento entre Anna Nordqvist y Lexi Thompson, que vivió remontadas por las dos partes hasta que un birdie de la exhausta sueca (recordemos que arrastra una mononucleosis, algo que no ha impedido que fuera de largo la mejor del equipo) puso la igualdad definitiva en el marcador. Entre las dos firmaron 11 birdies y 2 eagles, lo que nos muestra lo increíble que fue su duelo.

En términos generales, nuestro problema ha estado exclusivamente en los fourballs (7 perdidos y 1 ganado), porque hemos dominado los foursomes (4 ganados, 3 perdidos y 1 empatado) y no nos han superado en los individuales (5 ganados, 5 perdidos y 1 empatado). Supongo que, dentro de 2 años en Gleneagles, la capitana tendrá en cuenta estos números. Sinceramente, me gustaría que fuera Sorenstam otra vez, porque la deportividad y buen rollo que ha conseguido en el equipo ha dejado en muy buen lugar a nuestro deporte. Vean su relación con Juli Inkster en el lugar de salida hoy, al ritmo del “Dancing Queen” de Abba:

Para acabar, una imagen que demuestra a las claras cual ha sido el ambiente entre las nuestras. Al finalizar el evento, todos y todas se han abrazado y han marchado así por el campo. Espero que sea el germen de algo grande para dentro de 24 meses 😉

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Solheim Cup 2017, día 2

Hablaba ayer de que el equipo europeo necesitaba una reacción y el resultado de los partidos de hoy ha sido prácticamente un calco a los de ayer. Durante la sesión matinal, Europa ha intentado la machada pero hay algunas parejas estadounidenses que parecen sencillamente imbatibles. Es el caso de Cristie Kerr y Lexi Thompson, que no solo no han perdido un solo match en toda la competición sino que han ganado dos de los tres disputados. Al final, la sesión ha acabado en empate a 2, con Nordqvist, Mattew e Icher nuevamente como salvadoras.

La sueca está siendo la mejor, a pesar de sus problemas de salud. Que la familia esté allí apoyándola también habrá ayudado 🙂

No obstante, el principal problema para las nuestras es que todo el equipo rival está rindiendo a un gran nivel, mientras entre las europeas se salvan solo la mitad. De hecho, antes de los fourballs de esta tarde todas las jugadoras de los EEUU habían puntuado, mientras entre nuestras jugadoras solo seis se habían estrenado. Si nos ceñimos a los fourballs, las estadounidenses han ganado siete de ocho envites, incluso cuando las europeas jugaban extremadamente bien. Ha sido el caso de Melissa Reid y Carlota Ciganda hoy, que habiendo firmado -10 entre ambas han acabado sucumbiendo ante Brittany Lincicome y Brittany Lang en el hoyo 18……..porque sus rivales han firmado -12 😯 Así es muy complicado ganar nada. Si además le añadimos la lesión de Charley Hull, apaga y vámonos.

No se puede negar que el ambiente ha espoleado a las jugadoras locales. Nada de “Silence, please”, solo “Get loud” (haz ruido) 😉

Mañana se celebran los individuales (ojo, con salidas adelantadas por la previsión de mal tiempo), pero remontar este 10,5 a 5,5 se antoja casi imposible. Es cierto que los chicos ya demostraron en Medinah que nadie es imbatible, pero la realidad es que las nuestras no parecen tener la suficiente calidad global como para sobreponerse a las circunstancias. Seguramente mucha culpa de ello la tiene la extrema debilidad del Ladies European Tour en los últimos tiempos, con un calendario realmente demasiado reducido por las cancelaciones de torneos, lo que ha obligado a despedir al polémico CEO Ivan Khodabakhsh, del que hace unos años escribí este “profético” artículo. En cualquier caso, estoy seguro que mañana las nuestras intentarán hacerlo lo mejor posible, aunque al final acaben perdiendo. Dentro de un par de años habrá que mejorar mucho para volver a tener la copa en nuestras manos otra vez.

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Solheim Cup 2017, día 1

Tras el disgusto de hace un par de años -sigo pensando que se perdió de manera absurda-, ya estamos otra vez disputando la Solheim Cup, aunque esta vez en territorio estadounidense. Las sensaciones no eran buenas antes de empezar, principalmente por la renuncia de Suzann Pettersen por lesión y los problemas de salud de Anna Nordqvist, convaleciente de una mononucleosis que con toda seguridad le impedirá participar en todas las sesiones de juego. Es curioso observar la evolución del ranking mundial de los dos equipos a lo largo de los últimos años, con victorias europeas solo en aquellas ediciones en las que más cerca estaba del combinado estadounidense. Cuando el intervalo entre la media de clasificación de las integrantes de cada escuadra se ensanchaba, la victoria acababa siendo para los EEUU. Este gráfico elagorado por la cuenta de Twitter @VC606 así lo demuestra:

Visto lo visto, las expectativas no eran muy halagüeñas. Sin embargo, esta mañana se han disputado los primeros “Foursomes”, tras los que el marcador ha quedado en un 2,5 a 1,5 a favor del equipo europeo, lo que hacía albergar esperanzas de que el desarrollo más lógico no se acabara cumpliendo. Los partidos han estado muy disputados, con constantes cambios en el resultado parcial, aunque finalmente las jugadoras con más calidad (Nordqvist) o veteranía (Icher/Matthew) han acabado por llevarse el gato al agua.

Con la esperanza de seguir viendo el mismo espectáculo han llegado los fourballs de la tarde……y el primer bofetón de la Solheim de este año. Efectivamente, las estadounidenses han arrasado a las europeas, sin que estas dieran ninguna sensación de poder reaccionar mínimamente. La paliza del día se la han llevado Carlota Ciganda y Emily Pedersen, que han sido vapuleadas por Angel Yin y Lizette Salas por 6&5. Hay que recordar que Ciganda es la mejor europea en la clasificación del ránking mundial, solo por detrás de Nordqvist, con lo que su aportación debería ser algo más productiva (también ha perdido su partido de la mañana). El resultado ha acabado siendo de 4 a 0 en esta sesión, con lo que el marcador final de esta primera jornada refleje un preocupante 5,5 a 2,5. Mucho tendrán que trabajar las capitanas y sub-capitanas para que mañana las cosas funcionen un poco mejor, porque de otra manera esta competición podría estar casi decidida antes de los individuales del domingo.

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PGA Championship 2017, día 4

Ya ha finalizado el torneo y Justin Thomas es el nuevo campeón del PGA Championship. El estadounidense de 24 años ha dado toda una lección de buen juego y ha estado mucho más sólido que el resto de contendientes, dejando claro que su excelente año no ha sido fruto de la casualidad. Recordemos que a finales de 2016 defendió con éxito su título del CIMB Classic (pertenece a la actual temporada), posteriormente se impuso en el SBS Tournament of Champions de Kapalua, prosiguió venciendo a la semana siguiente en el Sony Open con una primera ronda de 59 golpes, y acabó su serie de proezas firmando 63 golpes (récord en los “grandes”) en el pasado US Open. Para mí, un triunfo totalmente merecido.

Justin Thomas, con su abuelo Paul Thomas y su padre Mike Thomas…..profesionales de club de la PGA de América 😉

Como en todos los torneos, hoy ha habido un par de situaciones de reglas que han dado que hablar. En la primera de ellas ha estado involucrado el posteriormente campeón Thomas, el cual ha vivido lo siguiente:

En Twitter ha habido alguna queja sobre el tiempo que ha tardado la bola en caer en el agujero, en mi opinión sin mucho fundamento. La regla dice:

Como se puede comprobar, tras quedarse la bola colgando del agujero, el jugador se debe dirigir al mismo sin demora indebida y esperara los correspondientes 10 segundos para que, al caer en ese plazo, se considere embocada con el golpe anterior. Es cierto que Thomas se aleja del agujero tras ver como la bola se queda colgando, pero la realidad es que, tras quedarse en ese estado, esta cae sobre el segundo 00:12, con lo que hubiera estado dentro del tiempo aunque se hubiera acercado más rápido. Por lo tanto, para mí no ha infracción.

En la segunda situación de reglas ha estado implicado Ian Poulter. En el hoyo 8 el inglés se iba totalmente a la derecha, acabando su bola en lo que posteriormente resultaría ser un obstáculo de agua. La cuestión es que todos se han puesto a buscarla por la zona……..hasta que a los 5 minutos el árbitro le ha comunicado que, al no encontrarla, estaba perdida y tenía que volver al lugar de salida 😯 Este es el vídeo:

La realidad es que el cabreo de Poulter con el “referee” estaba justificado porque todos tenían/teníamos la práctica seguridad de que la bola estaba en el obstáculo de agua, con lo que NO era necesario encontrarla para proceder bajo la regla 26-1. De hecho, aunque posteriormente se hubiera encontrado la bola fuera del “hazard”, la bola hubiera estado bien dropada ya que lo importante es si todos creían casi sin ninguna duda de que estaba allí. El concepto “se sabe o es prácticamente seguro” está explicado en la decisión 26-1/1. Y esta es la decisión, la 26-1/3, que valida el punto de vista del amigo Ian:

Afortunadamente, el árbitro entró en razón y al final la sangre no llegó al río.

Bueno, ya solo quedan 233 días para el Masters de Augusta 2018 😉

 

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