Swingbyte vs TrackMan

En alguna ocasión, habíamos hablado en el blog de la infinidad de “gadgets” que han aparecido en el mercado los últimos años y que ayudan a analizar el swing. Uno de ellos fue el GolfSense, una pequeño aparato que, “instalado” en el guante, nos permitía conocer una gran variedad de parámetros de nuestro swing.

No sé en que estarían pensando los responsables de una de estas “ayudas” cuando decidieron contactar con nuestro amigo Andrew Rice, “Gurú del TrackMan”, para que realizara una prueba comparativa sobre su producto. El “bicho” en cuestión se llama Swingbyte y es un analizador de swing que se acopla en la varilla del palo y que nos proporciona diferentes datos como velocidad de swing, ángulo de ataque, trayectoria de la cabeza del palo y posición de la cara del palo en el impacto.

El Swingbyte

Rice se puso manos a la obra y comparó los datos del TrackMan con el Swingbyte, llegando a las siguientes conclusiones sobre su efectividad:

Velocidad de la cabeza del palo

Si los datos de cada palo se introducen detalladamente en el Swingbyte, este medidor de swing parece ser bastante preciso. Comparado con el TrackMan, “solo” hubo un error de 4 mph de velocidad entre ambos. Si es para conocer este aspecto de nuestro swing, la puntuación es de 4.5 sobre 5.

Ángulo de ataque

En este aspecto, el Swingbyte parecía funcionar razonablemente bien con los hierros. Con el driver, parecía errar, dando ángulos demasiado ascendentes. También proporcionó algunos datos que no tenían nada que ver con la realidad, por lo que Rice le concede en este apartado un 3.5 sobre 5.

Trayectoria de la cabeza del palo

Y aquí empezaron los problemas. Mientras el TrackMan le decía a Rice que su swing era de 0.2 grados de fuera a dentro, el Swingbyte mantenía que era de dentro a fuera. Los grados iban desde lo 1.7 hasta una cifra tan disparatada como 13.6. Por ello, Rice lo califica con un 1 sobre 5.

Posición de la cara del palo

El problema del Swingbyte es que estima este parámetro en función de como estaba la cara en el stance. Si la cara está mal “cuadrada” en esa fase, los datos que esta medidor establecerá serán erróneos. Por ello, Rice la da otro 1 sobre 5.

La conclusión que Andrew Rice extrajo de la prueba es que los dos últimos parámetros no son fiables porque dependen de a donde apunta el palo en el stance. Este aspecto parece que ha sido solucionado por la segunda versión de este analizador de swing, que permitirá apuntar a un objetivo con la tablet u otro dispositivo electrónico para que el Swingbyte tome las mediciones correctas. Habrá que esperar pues a que se lance al mercado para ver si el bueno de Rice le hace otra prueba comparativa y nos demuestra que vale la pena comprarlo 🙂

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