No jugamos el mismo material que los pros

Mucha de la publicidad de los fabricantes de material de golf está enfocada a hacernos creer que los palos que vamos a comprar son los mismos que los que usan los mejores profesionales del momento. Lamentablemente, hay que decir que eso no es cierto. Como ejemplo, pondremos el caso del nuevo driver de TaylorMade, el R1.

En el listado de drivers “conformes” de la USGA, constan tres modelos de este driver (1, 2 y 3)…….cuando resulta que, a la venta para el público en general, solo existe uno de ellos (la 1). ¿Donde están los otros dos? Se ha localizado la versión 2 al comparar las fotografías que la excelente web GolfWRX hace del material visto en las bolsas de los mejores profesionales del PGA Tour. Como si estuvieran jugando a las diferencias en un pasatiempo de cualquier periódico, hay quien se ha dado cuenta de lo siguiente:

1.- La cabeza del R1 para el público en general tiene un volumen de 460cc mientras el fabricado para los mejores profesionales es de 440cc. Aquí están las foto comparativas (a la izquierda, la versión para el tour, la 2).

Cabeza

Cabeza1

La realidad es que esta no es la única diferencia. Al ser más pequeña, la cabeza “Tour” es también más ligera (195 grs. por 205 grs.), con lo que el swingweight del palo (la sensación de esfuerzo que tenemos al moverlo) cambiará y lo sentiremos más ligero (de D4 a C9, para los aficionados a las cifras). Por su parte, la varilla que se vende al público, más allá de las grandes diferencias entre una varilla “made for” y una “aftermarket”, será de una longitud de 45,5 pulgadas mientras la media del Tour suele estar media pulgada por debajo.

2.- El driver R1 tiene un sistema de configuración de pesos que permite establecer un vuelo de bola determinado. Al ser la cabeza “Tour” 10 gramos más ligera, permite a los mejores pros posicionar esos 10 gramos extra de la manera que más les convenga. Además, ese cambio de tamaño y, por ende, de centro de gravedad y MOI (momento de inercia), puede tener como efecto secundario un descenso en las RPM de la bola que les permita conseguir distancia extra y una mayor posibilidad de “trabajar” la bola a derecha o izquierda en el campo. En el aspecto “negativo” estaría su menos tolerancia a los golpes malos.

3.- Los controles de calidad no son los mismos. Como pudimos comprobar en una reciente entrada del blog, los grados de los driver que se venden al público tienen un gran margen de tolerancia. En el caso de la cabeza “tour”, el fabricante se cuida muy mucho de que los grados, peso y apertura de la cara del palo sean correctos. Lo mismo se puede decir del control del C.O.R. (coeficiente de restitución o efecto muelle de la cara del palo) de 0.830 establecido por la USGA y el R&A, una cifra que, de ser superada, supondría la descalificación automática del jugador que hubiera usado ese palo.

¿Y la versión 3? Esta, de un tamaño aún menor que la 2, está reservada para jugadores a los que les gusta ver una cabeza de driver pequeña en su bolsa. Uno de esos jugadores es Sergio García.

¿Es mejor una versión “tour” que la que se vende al público en general? Evidentemente, más allá de que están algo mejor fabricados, es cuestión de swings. Los modelos 2 y 3 se adaptan mejor a los swings del tour que a los de los aficionados medios, con lo que en poco nos ayudaría jugar con un material al que no podemos sacarle el rendimiento adecuado. En cualquier caso, esta no es una práctica exclusiva de TaylorMade; otros fabricantes, como Nike (en inglés), tambien practican este tipo de “engaño”. La próxima vez que veamos un anuncio de material de golf, recordemos la famosa frase que nuestra mamá solía repetirnos durante nuestra infancia; “no te creas todo lo que veas en televisión” 😉

En los drivers “Tour”, el nº de serie empieza con la letra T

Cabeza2

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