Las estrías (III)

Con la de hoy, vamos a afrontar la penúltima entrada de la serie de cuatro artículos dedicados a las estrías de la cara del palo. Y lo haremos hablando de los efectos que el cambio de normativa de 2010 sobre esta aspecto del juego tuvo en la bola.

Recordemos que, la primera vez que hablamos de estrías, lo hicimos sobre el funcionamiento general de las mismas sobre la bola. La siguiente entrada, la segunda, estuvo dedicada a hablar sobre los diferentes tipos de estrías y su historia hasta el año 2010. Al final de esa entrada, nos preguntábamos si los cambios introducidos en las estrías hace casi tres años conseguirían devolver a la precisión en el juego al lugar que merecía. Veamos si el comportamiento de la bola cambió gracias a esta modificación normativa.

Pasemos pues a los números. La prueba se realizó usando varios sandwedge nuevos de 56º y bolas Titleist ProV1, con los que varios jugadores scratch  ejecutaron golpes completos a un green de prácticas. Los datos fueron registrados con un TrackMan.

En el gráfico de Golf.com, se puede observar como el efecto que generaban las antiguas estrías era de 9.113 RPM desde la calle, mientras que las nuevas estrías proporcionaban 8.330 RPM. Por ello, la rodada de los golpes pasaba de ser de 80 cms. a 1,80 mts. No obstante esta diferencia desde la calle, donde más se notaba el cambio era cuando los golpes se realizaban desde un rough de 5 cms. Al interferir la hierba entra la bola y la cara del palo, los números eran los siguientes; mientras las estrías antiguas generaban un spin de 7,246 RPM, las nuevas se quedaban en 4,899 RPM (y un ángulo de lanzamiento que podía provocar un “flyer”). Por ello, la rodada de la bola pasaba de 3,2 metros con las estrías antiguas a los 5,7 de las nuevas.

Las conclusiones del estudio fueron las siguientes:

-Desde la calle, las estrías antiguas generaban de media un 9% más de efecto que las nuevas

-Desde el rough, las estrías antiguas generaban un 48% más de spin que las nuevas.

-Las estrías antiguas generaban solo un 26% más de efecto desde la calle que desde el rough.

-Las estrías nuevas generaban un 70% más de spin desde la calle que desde el rough.

-Las estrías antiguas generaban 1 metro menos de rodada desde la calle que las nuevas.

-Las estrías antiguas generaban 2,5 metros menos de rodada desde el rough.

-Las estrías antiguas provocaban que los golpes desde el rough rodaran 2,4 metros más que desde la calle.

-Las estrías nuevas provocaban que los golpes desde el rough rodaran casi 4 metros más que desde calle.

¿Serían estos números suficientes para invertir la tendencia en el PGA Tour? En la última entrada lo sabremos 🙂

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