La distancia de las bolas está matando este deporte

Esta es una de las frases que más se está escuchando en los medios de comunicación especializados en golf en los últimos tiempos…..y no sin razón. La última demostración de lo absurdo de no abordar ya la limitación del vuelo de las bolas de golf la estamos teniendo estos días en el WGC Bridgestone Invitational que se está celebrando en el Firestone CC. El hoyo 16, par 5 de 610 metros, fue destrozado ayer por drives de más de 400 metros que dejaron a los jugadores un hierro 6 en las manos para jugar a green de segundo golpe. Alguno, como Bubba Watson, hasta jugó un hierro 8.

Nos quejamos de lo caro que es jugar a golf pero los campos tienen que ser cada vez más largos para asumir los avances tecnológicos, con lo que se incrementa el coste de mantenimiento y, por ende, el precio del green fee. Nos quejamos de lo mucho que se tarda en jugar a golf pero (dejando de lado el ritmo de juego, que es un tema aparte) el incremento de la longitud de los campos también provoca que tardemos más en jugarlo.

Parece que el R&A está haciendo pruebas (en inglés) con una bola que vuela menos….de la misma manera que la USGA también está haciendo pruebas con ellas (en inglés)…..pero parece que la industria del golf, que vende casi todo su material en base al consabido “más distancia que el modelo anterior” tiene demasiado poder.

Espero que algún día en el golf se vuelva a valorar más la habilidad que la potencia. Como acertadamente señala Geoff Shackelford en su blog (en inglés), otros deportes ya tomaron ese camino (la natación con la prohibición de los bañadores sintéticos y el tenis con la limitación de la deformación de las bolas) y su salud sigue siendo excelente. Quizás lo que le falta a los órganos rectores del golf es algo más de valentía.

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