Eisenhower y el golf

Cuando uno habla de Dwight D. Eisenhower lo habitual es recordar los numerosos cargos que ostentó durante su vida, como Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas durante la II Guerra Mundial, Presidente de la Universidad de Columbia, 1er Comandante de la OTAN o Presidente de los EEUU. De lo que no se habla tanto es de la especial relación que tuvo con el golf, deporte que empezó a practicar cuando ya tenía cerca de los 40 años.

La realidad es que al amigo “Ike” le “picó el bicho” y le inoculó una dosis brutal del virus del golf. Desde el primero momento, Eisenhower se enamoró de nuestro deporte, con el que no perdió la relación ni siquiera en la etapa final de su vida, en la que sufrió graves problemas de salud. Como muestra, la gran cantidad de veces que visitaba este tipo de instalaciones, incluso durante su mandato de ocho años al frente de la Casa Blanca (1953-1961). En dicho periodo, se estima que el entonces presidente jugó aproximadamente 1000 rondas durante este periodo de tiempo, llegando incluso a instalar un “putting green” en el jardín del palacio presidencial para practicar cuando tuviera un momento de asueto.

Eisenhower, golpeando bolas hacia el putting green

Tan poco exigente él, tenía como campo favorito al Augusta National. No es que no visitara otros recorridos, pero siempre que podía se pasaba por Georgia a jugar unos hoyos con su amigo y co-fundador del campo Bobby Jones. A esa afición por el golf se le unió el amor por la pintura que Winston Churchill le inculcó durante la II Guerra Mundial. Aunando ambas aficiones, el ex-presidente de los EEUU pintó a varios jugadores de fama mundial. Arnold Palmer fue uno de ellos, retrato que “The King” tenía colgado en su despacho como una de sus posesiones más preciadas.

Su relación era muy estrecha

Otro de los que acabaron plasmados en un óleo fue el anteriormente mencionado Jones, del que “Ike” pintó un retrato que le regaló en 1953. En esta imagen recopilada por la cuenta de Twitter @pgahistorybug se puede contemplar el momento. Por supuesto, Eisenhower lleva puesta la chaqueta verde de socio.

Para los más curiosos, decir que su handicap no fue excesivamente bajo (osciló entre el 14-18) por culpa de una lesión de rodilla jugando al fútbol americano en su juventud que lastró su progreso. Nunca se supo a ciencia cierta su nivel de juego ya que tenía prohibido que se hablara de cuantos golpes había hecho en cada ronda, aunque bien visto, casi que da igual si puedes visitar los mejores campos de los EEUU gratis 🙂

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