Del putter largo y sus alternativas

Cada vez se ve más cerca la prohibición del anclaje de los putters largos (entre los que incluyo a los “belly putters”). Uno de los signos más inequívocos de que este hecho se va a producir es la visita que hace tres días realizó Mike Davis, Director Ejecutivo de la USGA, a los profesionales reunidos en Sea Island para jugar el McGladrey Classic. Parece que el alto directivo del organismo rector del golf en los EEUU intentó recabar apoyos entre los jugadores ante la inminencia del cambio de reglas, encontrándose (lógicamente) con una seria resistencia por parte de algunos de los allí presentes. Ya lo dejó claro Davis Love III, el organizador del evento, cuando dijo “si yo fuera la USGA, estaría preocupado porque un buen puñado de jugadores van a luchar contra este cambio”.

En los últimos días, he leído varias noticias relacionadas con este tema, de las que me gustaría resaltar tres para poder reflexionar sobre ellas en una próxima entrada. La primera hace referencia a las declaraciones de Stewart Cink, en las que ponía de manifiesto la problemática que se va a generar cuando jugadores que usan un putter largo cambien a uno corto. Si las estadísticas de putt de estos jugadores empeoran, algunos tendrán la percepción de que estos jugadores estaban “haciendo trampas” al anclar el putter a su cuerpo, cuando hay personas que sostienen que no existen pruebas sólidas de que los putters largos mejoren el rendimiento en el green. Personalmente, tras escribir sobre su inventor hace unos meses, creo que alguna ventaja en los putts cortos sí existe 😉

La segunda noticia habla sobre que el propio Davis Love III ha empezado a probar un putter largo en el McGladrey Classic (en inglés), resultando su rendimiento excepcional. Quizás ha sido su conocimiento del lugar (vive allí) o quizás, como dice, ha sido el peso del palo lo que le ha hecho resaltar en las estadísticas y en la clasificación general. En cualquier caso, es curioso que, ante una posible prohibición, haya jugadores que cambien a este tipo de palos (aclaración; en el caso de Love III, la varilla del palo no es tan larga como para que se ancle en el cuerpo sino que se queda justo antes del cinturón). Personalmente, me parece que si al final la fecha de prohibición es el 1 de enero de 2016, habrá muchos jugadores cercanos a los 50 años que aprovecharán estos tres años para sacar el máximo rendimiento posible y cambiar al putter corto en el Champions Tour, donde los premios no son tan jugosos.

                                                             Davis Love III con su putter largo

El último comentario está referido a las diferentes alternativas que se empiezan a buscar ante esta prohibición del anclaje. En un artículo de ayer en el Wall Street Journal, John Paul Newport recuperaba el concepto de “sidesaddle putting”. Para los que no sepan de qué se trata, pueden leer el artículo que escribí para Crónica Golf en febrero de este año sobre el tema y ver el vídeo sobre el particular que incorporaba el artículo de Newport.

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Sin reloj, 1 reloj, dos relojes

Antes de que hoy empiece la Ryder Cup, quiero hacer una mención más a una entrada del blog de Andrew Rice que me ha llamado mucho la atención. Este ex-jugador profesional tuvo la curiosa idea de realizar un estudio sobre la influencia que tiene el llevar un reloj en la muñeca mientras jugamos a golf.

Para tal experimento, eligió a un conocido con handicap 6, un jugador con un nivel de juego que asegura un swing bastante consistente, y lo puso delante del TrackMan. El jugador-muestra realizó tres golpes sin reloj, tres con un reloj de 85 gramos y tres con dos relojes de 85 gramos en la muñeca izquierda (el jugador es diestro). Los resultados obtenidos proporcionaron alguna sorpresa.

Sin reloj:

  • Velocidad de la cara del palo: 94,6 mph
  • Velocidad de la bola: 143,3 mph
  • Distancia “de pique”: 208 metros
  • Distancia total: 237,5 metros

Con un reloj:

  • Velocidad de la cara del palo: 93,5 mph
  • Velocidad de la bola: 142,8 mph
  • Distancia “de pique”: 203,4 metros
  • Distancia total: 228,3 metros

Con dos relojes:

  • Velocidad de la cara del palo: 92,6 mph
  • Velocidad de la bola: 141,2 mph
  • Distancia “de pique”: 199,5 metros
  • Distancia total: 223,5 metros

Estoy de acuerdo en que se debería hacer un estudio algo más extenso sobre este particular pero no se puede negar que los primeros resultados parecen indicar que se pierden bastantes metros por llevar un reloj en la muñeca al jugar a golf. Si el reloj es pesado, la diferencia puede legar a ser de hasta de casi 15 metros 😯 . Personalmente, no llevo reloj ni cuando no juego a golf pero esta corta entrada del blog de hoy siempre puede ayudar a mejorar nuestro juego.

Ahora que me doy cuenta….¿creéis que hay algún jugador que se ponga el reloj para no hacer tanta distancia? Esta foto me ha dejado con la duda 🙂

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El “stinger” de Tiger

Tiger Woods seguramente tiene uno de los mayores repertorios de golpes del mundo del profesionalismo. Es capaz de “trabajar” la bola de muchas maneras y, últimamente, lo hemos visto jugando tanto delicados “flops” como golpes de trayectoria muy baja. No obstante, se podría decir que su golpe “marca de la casa” es el “stinger”.

Tiger ejecuta con hierros y maderas este golpe de trayectoria ultra-penetrante con maestría. Normalmente lo utiliza para jugar golpes controlados a calle en todo tipo de hoyos, aunque siente especial predilección por los campos links ya que impide que el típico viento de estos recorridos afecte demasiado a la bola y permite que (cuando las condiciones meteorológicas acompañan) esta ruede mucho. La técnica que utiliza es la propia de un “punch”; stance algo más estrecho, posición de la bola ligeramente retrasada, peso un poco a la izquierda y manos intentando mantenerse adelantadas a la cara del palo más allá del impacto.

La diferencia entre Tiger Woods y el resto de jugadores es que el californiano es capaz de “quitarle grados” a la cara del palo mejor que nadie. La manera en que “ataca la bola” y mantiene las manos por delante convierte sus golpes en verdaderos misiles tierra-tierra, proporcionándole gran control sobre su juego. Veamos algunos ejemplos.

Aquí podemos ver a Tiger ejecutar un “stinger” en el Masters, con Ángel Cabrera mirándolo algo incrédulo. Su ángulo de ataque es tan descendente que incluso saca un poco de chuleta con una madera 3.

En este vídeo, se puede observar la trayectoria de la bola durante el golpe con un hierro largo gracias al pro-tracer.

Este golpe es de este mismo año. Lo realizó en el US Open y, aunque su palo preferido en este tipo de golpes es el hierro 2, aquí usa……un hierro 7 0_0

Para acabar, el golpe en cámara lenta. Impresionante la inclinación de la varilla durante el impacto.

Ahora ya sabemos la manera en que Tiger Woods realiza el “stinger”. Por lo menos yo, también sé que nunca conseguiré golpear la bola así. Por ello me limitaré a disfrutar de este golpe cuando lo vea por televisión en East Lake esta semana.
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El grip “claw”

Ayer pudimos ver como Phil Mickelson está pateando con lo que se ha venido a llamar un grip estilo “claw”. Tras realizar unos ajustes en el peso de su putter (añadió 20 gramos a la cabeza del palo, aunque este tipo de grip también puede exigir modificar el lie), a Mickelson no le fue mal esta manera de empuñarlo porque consiguió su primera ronda sin bogeys desde el mes de febrero.

El grip “claw” no tiene un origen claro; mientras jugadores como Johnny Miller manifiestan que ya usaban una versión modificada en 1994 (en inglés), otros sitúan sus inicios en el jugador tejano Warren Chancellor. En cualquier caso, en lo que todos estamos de acuerdo es en que fue Chris DiMarco el que lo popularizó. Tras él, vinieron otros como Mark O’Meara, Mark Calcavecchia, Craig Stadler, Tom Kite y, más recientemente, Sergio García o el propio Mickelson.

La función del grip “claw” es eliminar una de las dos manos de la ecuación al patear. Hay jugadores que prefieren patear con la mano derecha como mano dominante, o al revés. Cuando la mano no dominante no trabaja al mismo tiempo que la mano dominante, pueden aparecer los tan temidos “yips”, que son capaces de dar al traste con la carrera de cualquier jugador. Para evitarlo, la mayoría de los jugadores acuden a las soluciones “tradicionales”; grip de manos cambiadas, belly putter, putter largo, etc. Cuando ninguna de estas soluciones funcionan, como ha sido el caso de Sergio García, suelen acabar con un grip “claw”. Su funcionamiento consiste en que la mano no dominante, normalmente la derecha en los jugadores diestros, se suele situar en el grip “claw” de manera que no permita modificar la trayectoria de la cara del putter durante el impacto. Como se puede ver en el siguiente vídeo de Mark O’Meara (en inglés), existen múltiples variaciones de este tipo de grip, dependiendo de cual sea el problema a solucionar.

Como habéis podido escuchar, parece que fue Hank Haney el que recomendó a O’Meara la adopción de este tipo de grip. Aunque él los llama de diferente manera, yo entiendo que todos estos grips son variaciones del mismo estilo básico, que es el “claw”. De todas maneras, esta entrada no tiene mucho interés si no se cumple un requisito esencial; sin entrenamiento, no vamos a patear bien ni con este ni con cualquier otro grip. Hay que dedicarle mucho tiempo al putting green para conseguir patear bien……y eso es algo que casi ninguno de nosotros (me incluyo) hacemos. No nos acabamos de creer aquello de que el driver da la gloria y el putt, la victoria 😉

DiMarco

Stadler

Kite

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