Una de adhesivos

De surrealista se puede tachar lo que le ha sucedido a Ben Crane en el torneo del Web.com Tour de esta semana, el Albertsons Boise Open. El estadounidense, que perdió la tarjeta del PGA Tour por quedar 147º en la clasificación de la Fed-Ex Cup antes de los playoffs, inició la 1ª vuelta del campeonato por el hoyo 10 del Hillcrest CC sin darse cuenta que no había despegado unos pequeños adhesivos para recolectar datos con el TrackMan de la cabeza de su driver y su hierro 6. Esta es la decisión que prohíbe estos adhesivos, que infringen la regla 4-1, ya que convierten el palo en “no conforme”:

Llegado al lugar de salida del hoyo 11, Crane cayó en la cuenta y llamó al árbitro para comunicarle los hechos sobre su driver, por lo que le cayeron los correspondientes dos golpes de penalidad por cada hoyo. Afortunadamente, no lo había usado, lo que le hubiera acarreado la descalificación. Total, cuatro golpes, ya que al no haberlo comunicado antes de abandonar el green del hoyo 10 se consideró que en el 11 también existía infracción. El amigo Ben declaró fuera de juego su “perro gordo” y siguió su ronda….hasta que llegó al hoyo 14. La cuestión es que, a pesar de que sabía que su hierro 6 también llevaba adhesivos, de manera absurda en el hoyo 11 no le comentó nada al árbitro ni lo declaró fuera de juego. En un primer momento, el “referee” le penalizó con 4 golpes más, pero en conversaciones posteriores se estableció que la penalidad más adecuada era la descalificación ya que los momentos en que se comunicó la infracción de ambos palos fueron diferentes y, por tanto, debían tratarse como penalidades separadas. Como estipula el apartado de penalizaciones de la regla 4-1, si un jugador tiene conocimiento de una infracción de esta regla y no declara su palo fuera de juego, está descalificado.

Cualquier palo o palos llevados, que infringen las Reglas 4-1 o 4-2, deben ser declarados fuera de juego comunicándoselo el jugador a su contrario en el Juego por Hoyos (Match Play), o a su marcador, o a un compañero-competidor en el Juego por Golpes (Stroke Play), inmediatamente después de que se ha descubierto que se ha producido una infracción. Sí el jugador no lo hace así, está descalificado

La verdad es que, como he comentado al inicio del artículo, la situación fue bastante extraña….por decirlo suave. Afortunadamente, el jugador se lo tomo con mucha caballerosidad y no despotricó de las reglas sino que dijo que intentaría aprender de su mala experiencia. A buen seguro que nunca se le olvidará 😉

Así se le debió quedar la cara al bueno de Ben 🙁

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¿Consejo?

Hace unos días, las principales webs relacionadas con el golf publicaban en las redes sociales un curioso vídeo en el que se podía ver a Phil Mickelson conversando con un niño mientras esperaba para jugar su golpe en un Pro-Am. Es este:

 

Para los que no entiendan el inglés, esto es lo que hablan entre ellos:

  • (PM): ¿Tú irías a por el green desde el rough o harías un “lay up?”.
  • Niño: Si yo pudiera pegar 238 metros con la madera 3, seguramente iría a por el green.
  • (PM): Me gusta tu manera de pensar
  • (PM, tras pegar el golpe): Puedes hacerme de caddie cuando quieras.

Este divertido momento se ha convertido en el ámbito de las reglas en una discusión teórica sobre los límites de la regla 8, que nos habla de pedir o recibir consejo. Efectivamente, la regla 8-1 dice:

8-1. CONSEJO
Durante una vuelta estipulada, un jugador no debe:
a. dar consejo en la competición a cualquiera que esté jugando en el campo que no sea su compañero,
o
b. pedir consejo a cualquiera que no sea su compañero o cualquiera de sus caddies.

Así pues, he visto como en alguna cuenta sobre reglas en las RRSS se ha interpretado la pregunta de Phil Mickelson como una posible solicitud de consejo, algo que a mi me parece algo exagerado. Si buscamos su definición, es esta:

CONSEJO
“Consejo” es cualquier parecer o sugerencia que pudiera influir en un jugador para determinar su
juego, la elección de un palo o el modo de ejecutar un golpe.

Personalmente, considero que Mickelson ya había decidido con anterioridad a la conversación la manera en que iba a jugar su siguiente golpe. De hecho, ya tiene en sus manos el palo que posteriormente usará cuando decide hablar con el niño, por lo que no creo que la respuesta del menor hubiera podido hacer cambiar la manera de jugar del estadounidense. Hay que interpretar su intercambio de palabras como un momento casual, entroncado claramente en el deseo del jugador por hacerle una pregunta simpática al niño. Por lo tanto, dudo mucho que exista ninguna infracción en la conducta del profesional. Otro caso curioso para guardar en la memoria 😉

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Otro putt no concedido

Hace un par de años, se produjo una polémica sobre reglas durante la celebración de la Solheim Cup. Como muchos recordarán, Alison Lee falló un putt para ganar el hoyo y, ante el movimiento inicial de las jugadoras europeas, interpretó equivocadamente que se le había concedido el golpe y levantó su bola sin marcarla previamente. En esta entrada del blog hablé sobre ello. La penalidad en la que incurrió la estadounidense fue muy bien aprovechada por su capitana para motivar a su equipo, que se acabó imponiendo en el enfrentamiento.

Pues bien, curiosamente, hace unos días sucedió un incidente muy parecido durante la semifinal del US Girls’ Junior que implicó a las jugadoras Elizabeth Moon y Erica Sheperd. Resulta que ambas necesitaron ir al playoff tras los 18 hoyos reglamentarios, produciéndose en el primer hoyo del desempate la siguiente situación (para el que no quiera esperar, que vaya al minuto 01:43).

Efectivamente, la amiga Moon falla su putt para ganar la semifinal y, sin esperar ni un segundo a que su contraria le conceda el siguiente golpe, arrastra su bola con el putter para repetirlo 😯 Una vez Sheperd exclama ante las cámaras que ella no la ha autorizado, la suerte está echada porque el árbitro no puede hacer otra cosa que penalizarla y explicarle que ha perdido el match. Hay que decir que, nuevamente, la jugadora que reclamó su derecho fue duramente criticada por la prensa, algo que sigo sin entender. Es cierto que en Match Play una jugadora puede obviar una infración de las reglas si así lo desea, pero eso no quiere decir que por hacerlas cumplir sea una descortés. Pondré un ejemplo. Si mi contrario sale desde el lugar de salida antes que yo, que tengo el honor, puedo obligarle a que repita el golpe……si me interesa. Si ese golpe de salida no conforme a las reglas de mi contrario se va fuera de límites, yo puedo obviar su infracción por motivos tácticos ya que de otra manera le daría una segunda oportunidad para tener su bola jugable. Esa es la función de la regla. Por lo tanto, en mi opinión Sheperd no hizo nada malo, solo ejercer su derecho.

Quizás habrá quien piense que el putt era muy corto, etc., pero hay que recordar lo que le pasó a la ganadora hoy del Open Británico femenino – IK Kim- hace 5 años, cuando toda la presión estaba de su lado para ganar su primer “grande”, el Kraft Nabisco. Lo falló y perdió el torneo en el playoff.

La decisión de conceder o no un putt es del contrario/a, y aquí no hay mucho más que rascar. Hay que promover el conocimiento de las reglas, y no buscar excusas para “perdonar” a quien no las cumple. Se aprende más de una derrota que de una victoria 😉

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El dropaje de Spieth

Mucho se ha escrito estos días sobre el épico triunfo de Jordan Spieth en el Open Championship…..y algo menos sobre el concreto proceso por el que obtuvo un favorable lie en el hoyo 13 en el último día de juego de dicho torneo. Para intentar arrojar un poco de luz sobre este momento, he conseguido encontrar un clarificador vídeo en el que se puede ver todo lo que sucedió. Veámoslo, a pesar de que dura casi 14 minutos 😳

Vayamos por partes y por orden cronológico. Lo que hace Spieth tras encontrar su bola es considerar su bola como injugable. A partir de ese momento, el jugador tiene tres opciones:

  • Proceder bajo golpe y distancia, es decir, volver a jugar desde el lugar de salida, que era la opción que los comentaristas veían como más favorable para Spieth.
  • Dropar su bola a dos palos de distancia, sin acercarse al agujero, una posibilidad no muy inteligente ya que su bola seguiría estando difícilmente jugable.
  • Trazar una línea entre su bola y el agujero, yendo hacia atrás con esa referencia todo lo que quisiera/pudiera.

Se dice que Jordan Spieth es uno de esos jugadores que se sabe las reglas al dedillo, algo que ya demostró el año pasado en el PGA Championship dándole la vuelta al árbitro para que le concediera alivio por agua accidental en un camino. Vean como se las arreglaba entonces para acabar donde él quería, incluso sin que el referee se diera cuenta que continuaba pisando el agua con su pie izquierdo durante el golpe.

Estoy convencido que detrás de cada pregunta y respuesta aparentemente inocente de este jugador, existe un propósito basado en su conocimiento de las reglas…..y en esta ocasión no iba a ser menos.

Una vez decidido lo que quería hacer, Spieth se pone manos a la obra y determina que el punto desde el que quiere jugar es…..en medio de los camiones de los clubmakers de las diferentes marcas de material que están aparcados al lado del campo de prácticas 😯 Se podría haber ido mucho más atrás para que no le molestaran, pero, dejando de lado que es realmente extraño que esa zona no se hubiera marcado como fuera de límites, lo que Spieth sabe es que si dropa en medio de los trailers el árbitro se verá obligado a concederle alivio sin penalidad por Obstrucción Temporal Inamovible y ello le dejará un golpe mucho más corto. Dicho y hecho, al final consigue lo que tenía en mente……..no sin antes pasar por una última polémica que a mi no me lo parece tanto.

Efectivamente, algunas voces se han alzado denunciando (el lector Luís Valdenebro, entre otros) que, en el momento del golpe, Spieth tiene en el suelo una madera 3 que parece alineada con el objetivo. Esta es la foto de la polémica:

Como muchos sabrán, la regla 8-2a dice lo siguiente:

La cuestión es que, para que se produzca la infracción, la marca se debe colocar con la intención de indicar la línea de juego, lo que no parece ser el caso cuando Spieth suelta su madera descuidadamente en el minuto 11:41 del vídeo. De hecho, el amigo Jordan es plenamente consciente de que supondría penalidad si lo hiciera ya que acto seguido (minuto 11:48) le dice a su caddie que se aparte ya que no se puede quedar en lo alto de la montañita para marcarle la línea al objetivo. Finalmente, la orientación de esa madera 3 tampoco parece coincidir con la línea del juego, lo que entierra definitivamente -en mi opinión- cualquier atisbo de duda.

 

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Rahm y la intención

Hace 4 meses escribí esta entrada del blog sobre las nuevas reglas de golf que entrarán en vigor en 2019. En el último apartado, ya anticipaba que el camino elegido por la USGA y el R&A en algunos aspectos del juego iba a suponer la barra libre para los jugadores a la hora de continuar la tradición de precisión que las normas que rigen nuestro deporte llevan cultivando cientos de años. Tras el “incidente” de Lexi Thompson en el ANA Inspiration del mes de abril, los “Governing Bodies” publicaron una decisión nueva (34-3/10) en la que se hablaba sobre las limitaciones en el uso de la evidencia en vídeo. Se puede encontrar en este link. Y entonces llegó el Irish Open y el “incidente Rahm” a la hora de reponer su bola en el green del hoyo 6 🙁

Vaya por delante que no tengo ninguna duda de que el jugador español se mereció ganar el torneo por su excelente juego, y que su caso no es el mismo que el de la ínclita Thompson porque, mientras la estadounidense no tenía ningún motivo para levantar y reponer a un lado su bola, el de Barrika estaba procediendo bajo una regla. Por lo tanto, en mi opinión, la amiga Lexi incurrió en un error voluntario mientras el de Rahm hay que catalogarlo como involuntario. No obstante, tal y como afirmó acertadamente Jacobo Cestino ayer en su cuenta de Twitter, se pueden infringir las reglas de dos maneras; intencionadamente y sin intención……pero la penalidad es la misma para los dos. Veamos lo que pasó:

Para darnos cuenta de lo sucedido, he encontrado un excelente vídeo de la Asociación de Golf de Colorado en el que se ve la diferencia entre la posición inicial de la bola de Rahm y la final:

Una vez comprobado que la distancia entre las dos posiciones es de aproximadamente unos 3 cms, hay que volver a la decisión 34-3/10 para leer en su enunciado lo siguiente en cuanto al “juicio razonable”:

Tales determinaciones deben hacerse con prontitud y con cuidado, pero a menudo no pueden ser precisas, y a los jugadores no se les debe pedir el grado de precisión que a veces puede ser proporcionado por la tecnología de vídeo.

Señores y señoras del European Tour; para ver la diferencia entre las dos posiciones NO HACE FALTA VÍDEO porque salta a la vista que los dos puntos están muy alejados. Lo peor es que un poco más abajo se pone como ejemplo de la exigencia de precisión el acto de reponer una bola en el green:

Las circunstancias relevantes a ser consideradas por el Comité al aplicar esta norma incluyen:
– Las acciones particulares tomadas por el jugador y el contexto en el que fueron tomadas;
– La explicación del jugador de las razones de esas acciones;
– Información de otros jugadores o personas que estuvieron allí; y
– El monto por el cual la localización estuvo equivocada en relación con el tipo de determinación realizada, reconociendo que ciertas acciones (tales como reponer una bola marcada en el green) pueden ser tomadas con mayor precisión que otras acciones que pueden implicar más incertidumbre inherente (como estimar dónde una bola cruzó por última vez el margen de un obstáculo de agua en un punto muy por delante del jugador).

Personalmente, tengo claro que el problema no está en la regla sino en la torticera interpretación que el European Tour ha hecho de ella. Para mí no es un error admisible, y lo que no se puede hacer es empezar a justificarlos en base a un subjetivo juicio razonable que las imágenes demuestran que es falso. Una distancia de medio centímetro a la hora de reponer entraría en esta categoría…..pero marcar a las 12 y reponer a las 9 entra de lleno en la regla 20-7, la de jugar desde lugar equivocado. Tendrían que haber sido dos golpes de penalidad, que el jugador incluso se podría haber apuntado él mismo antes de firmar la tarjeta sin que su triunfo hubiera corrido peligro. Otra oportunidad perdida para demostrar que nuestro deporte es especial con respecto -por ejemplo- al fútbol…….donde se está introduciendo paulatinamente la repetición en vídeo para evitar perder aún más credibilidad. Una cosa es simplificar las reglas, y otra muy diferente es que el golf se convierta en un despelote como este. Vamos como los cangrejos 🙁

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Ernie y Branden

Los tiempos cambian, y la manera en que los jugadores perciben el golf también. Si por algo se ha distinguido nuestro deporte a lo largo de los años es por la exquisita caballerosidad con que la inmensa mayoría de los jugadores se comportaban con respecto a las reglas. No hay que olvidar que en golf son los propios practicantes los que se “auto-penalizan”, un hecho que le distingue del resto de disciplinas. No obstante, en los últimos tiempos estamos presenciando la aparición de muchos jugadores “plañideros” que se dedican a evitar tomar ellos la decisión de penalizarse o “forzando” las reglas según les convenga.

Para entender de lo que hablo, explicaré lo que le sucedió a Ernie Els en el reciente BMW PGA Championship. Durante el primer día de juego, el amigo Ernie llegó al hoyo 12 (un par 5 corto), donde su segundo golpe acabó en el denso rough de la izquierda del green. Pensando que la bola estaba empotrada, comunicó sus intenciones a sus compañeros-competidores, y marcó y levanto la bola para comprobarlo (decisión 20-1/0.7). No era el caso, por lo que la volvió a dejar en lo que él pensaba que era el mismo lugar. La cuestión es que el chip que ejecutó a continuación fue tan bueno que la bola acabó embocada para eagle…….lo que hizo pensar inmediatamente al sudafricano que había hecho algo mal porque el lie original era muy complicado. Su sospecha era que no había repuesto bien la bola, lo que habría facilitado su tercer golpe. Incapaz de vivir con la sensación de que no había seguido el espíritu de las reglas, Els se aplicó inmediatamente una penalización de dos golpes por jugar desde lugar equivocado 😯 Este tipo de comportamiento no es único. Recuerdo otros casos, como el de Brian Davis perdiendo el RBC Heritage por notar algo raro en su backswing, o el más reciente de Alejandro Cañizares aplicándose una penalización de un golpe por una bola movida que no alcanzó a ver. La lección es sencilla; ante la duda, uno no le busca tres pies al gato, se penaliza y ya está.

Els le comunica al árbitro su penalidad en Wentworth (vía Golf.com)

Branden Grace tuvo un comportamiento diferente ya que obtuvo un “ruling” algo controvertido en el mismo torneo. En el hoyo 13, la bola de Grace acabó reposando en un mal lie en el bunker de green. La cuestión ese que el también sudafricano empezó a girar los pies en la arena sin llegar a construirse una colocación…..hasta que estos llegaron al fondo de goma del obstáculo. En ese momento, el amigo Branden llamó al árbitro para pedirle un alivio sin penalidad por interferencia de Obstrucción Inamovible, algo que este le concedió. Jugadores como Danny Willett o Daniel Brooks criticaron su “movimiento”, e incluso el ex-capitán de Ryder Cup Paul McGinley lo calificó de “ridículo”. El caso es que para Grace la situación no era nueva ya que había pasado por un trance muy similar hacía un par de años en el WGC-HSBC Champions y había podido salirse con la suya. Sin dudarlo, había tomado nota.

Resumiendo, ninguno de los dos golfistas hizo nada “irregular” estrictamente hablando. Sencillamente, la ética con que interpretaron las reglas de golf fue diferente. Yo entiendo que en política es lo mismo; no hace falta que un tribunal condene al aforado de turno porque la ética de las responsabilidades políticas debería ir más allá que las normas contenidas en el código penal. Ahora solo queda que cada uno elijamos como queremos que sea nuestro deporte en nuestro futuro 😉

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Un “apretón”

Hace cuatro años y medio, escribí un artículo sobre la penalización que le cayó a mi “amiga” Belén Mozo por equivocarse a la hora de usar un bugie en el CME Group Titleholders de la LPGA. El caso, como expliqué en su momento, tenía que ver con la igualdad de oportunidades que las reglas de golf tratan de imponer a todos los participantes en un torneo, evitando que unos se cansen menos que otros y así puedan obtener ventaja en su juego. La cuestión es que el lunes pasado se produjo un incidente de reglas muy parecido al de Mozo pero con la presencia de unas circunstancias muy curiosas.

Estos días se celebra en los EEUU la final de la NCAA -deporte universitario- de golf femenino. La Universidad de Northwestern tenía en uno de los grupos a la jugadoras Sarah Cho, mientras que junto a ella se encontraba jugando Kelly Nielsen, de la Universidad Estatal de Kent. Esta última tuvo un “mal momento” en el green del hoyo 13, por lo que un miembro de su centro educativo la subió en un buggie y la llevó hasta el WC más cercano. Al llegar al hoyo 18 (habían salido por el 10), esta vez fue Cho la que sintió la “llamada de la naturaleza”, por lo que ni corta ni perezosa se puso ella misma al volante de un buggie y se dirigió rauda y veloz al “excusado” más cercano. Una vez más relajada, se dirigió con el vehículo al tee del hoyo 1, donde la esperaban para jugar.

La ínclita Cho

El problema es que en esta competición también estaba en vigor la condición de la competición que prohíbe explícitamente hacer uso de cualquier medio de transporte diferente al afamado “coche de San Fernando”, que aconseja muy sabiamente ir un rato a pie, y otro andando 🙂 Sí, incluso para ir al lavabo, que también se gastan unas buenas energías corriendo con urgencia hacia allí. El resultado fueron dos golpes de penalidad a cada una, castigo que Cho asumió con elegancia al reconocer que el error había sido solo suyo. Qué importante es, sobre todo a estas edades, enseñarles a leer las normas que rigen su deporte para no pasar la vergüenza de verlos en los circuitos profesionales cometiendo equivocaciones de principiante. Seguramente a estas dos chicas ya no se les olvidará nunca esta parte de las reglas de golf 😉

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Bola embocada

Hoy, la entrada del blog va de reglas 🙂 El incidente del que quiero hablar es muy curioso y se produjo durante la celebración del Abierto del Centro del PGA Tour de Latinoamérica. El profesional estadounidense Austin Smotherman iniciaba la tercera ronda en el hoyo 1, un par 4, en el que ejecutaba un increíble 2º golpe que dejaba la bola apoyada contra la bandera. El único problema fue que este jugador, como tantos otros, no tenía un conocimiento suficiente de las reglas que rigen el deporte con el que se quiere ganar la vida. Veamos lo que sucedió 😳

Debe ser que el amigo Smotherman nunca se ha leído algo tan importante como la definición de “bola embocada”, que especifica claramente que:
Una bola está “embocada” cuando reposa dentro de la circunferencia del agujero y toda ella se encuentra por debajo del nivel del borde del agujero

Si a eso le sumamos la decisión 17-4/1, ya tenemos el círculo casi completo:

El caso es que el tal Austin siguió jugando, acabando su ronda en 70 golpes (-1) y ocupando un puesto en el top-10 del torneo….hasta que en la comida posterior al torneo pasaron las imágenes por la pantalla gigante allí instalada 😯 Para su desgracia, algún árbitro estaba atento al vídeo, lo que significó su posterior descalificación. Efectivamente, en la modalidad medal es obligatorio embocar la bola en todos los hoyos, y como no acabó el primero de ellos, la regla 3-2 prescribe la descalificación:

3-2. HOYO SIN TERMINAR
Si un competidor deja de embocar la bola en cualquier hoyo, y no corrige su error antes de ejecutar un golpe en el siguiente lugar de salida o, en el caso de tratarse del último hoyo de la vuelta, antes de abandonar el green, está descalificado

En fin, otro jugador que paga un alto precio por no saberse las reglas más básicas 😉

Bonus track:

Pregunta tonta…..¿esto son Obstrucciones Movibles o Inamovibles? 😳

PD: Gracias a Sergio García Ciarrapico, mi “contacto” en Argentina, por la información 🙂

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Sergio y la pinaza

Como suele ser habitual en los últimos “grandes” tanto masculinos como femeninos, en el Masters de Augusta también hubo tiempo para un incidente de reglas que podría haber cambiado el nombre del ganador. El protagonista es Sergio García, que en el hoyo 13 conectó un mal drive que envió su bola al bosque de la izquierda del mismo. Aunque en primera instancia tuvo la suerte de que esta no acabó en el obstáculo de agua adyacente, el azar quiso que no acabara reposando en la pinaza si no en una zona de arbustos desde la que el jugador español solo pudo salir considerando su bola como injugable.

Esta es, más o menos, la zona en la que acabó

Tras medir los correspondientes dos palos de distancia, García dropó su bola en una zona cubierta de agujas de pino. En una acción que se podría calificar de no muy inteligente acertada, el castellonense empezó a mover algunas de ellas alrededor de su bola en un intento de poder impactarla limpiamente. Y sucedió esto:

Algunos usuarios de Twitter, como el profesional Bob Estes, notaron algo raro y lo comentaron, lo que propició opiniones encontradas. En cualquier caso, el comité del Masters (el mismo que permitió este dropaje sin penalidad de Ernie Els en el mismo hoyo, y no descalificó a Tiger Woods en 2013) revisó la grabación y determinó que la bola no había cambiado de posición. ¿Se movió?¿No se movió? A mí me parece que sí, aunque de manera imperceptible para quien estuviera allí presente. Al final, cada uno tendrá su opinión, pero de lo que no me cabe ninguna duda es de que la situación se podría haber evitado teniendo un poco más de cuidado. Dados los antecedentes de los últimos meses, es lo menos que se podía hacer 😉

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Lexi Thompson, la “víctima”

Como muchos sabrán, Lexi Thompson fue objeto de controversia durante la última jornada del ANA Inspiration, primer “grande” femenino de la temporada. La polémica se generó porque un atento espectador se dirigió el domingo a los árbitros de la LPGA y les indicó que la jugadora estadounidense Lexi Thompson no había repuesto correctamente la bola en el green del hoyo 17 en la jornada sabatina. Vayamos por partes.

Que la penalización estaba bien impuesta es algo que salta a la vista. Llevo más de 20 años jugando al golf, he hecho de caddie en eventos del Challenge Tour, Peugeot Tour o en el Campeonato de España de Profesionales, y tengo muy claro por qué un/a jugador/a marca, levanta y “repone” una bola en el green. Veamos las imágenes.

Lexi está a punto de embocar un putt corto, pero detiene su movimiento cuando se da cuenta de que hay algo que no le gusta delante de su bola. Por ello, la marca, la levanta solo un poco….y ni la limpia, ni alinea la marca con el agujero. Entonces, ¿para qué lo hace? Queda bastante claro en la repetición con zoom que es para desplazar la bola unos centímetros para evitar la marca de clavo o similar.

La regla lo deja claro:

A partir de aquí, para mí está claro que la infracción es intencionada porque no se entiende que algo tan básico como esto no lo sepa una profesional. Una infracción inconsciente es lo que le sucedió a Brian Davis en 2010 cuando movió un impedimento suelto en un obstáculo de agua durante un playoff en el RBC Heritage. ¿Dijo que no se había dado cuenta en el momento en el que le “pillaron”? No, vio algo extraño en su golpe e inmediatamente llamó al árbitro. La penalidad le costó el torneo pero fue honesto y dio un ejemplo extraordinariamente positivo sobre nuestro deporte. Lo lamentable en el caso de Lexi es que ella, ni fue honesta, ni llamó a un árbitro; se quedó callada y luego jugó el papel de víctima. No tuvo la valentía de dar la cara y reconocer que el error fue únicamente suyo y que las reglas lo único que pretenden es que todos los jugadores tengan las mismas oportunidades de ganar.

La reacción de algunos profesionales y periodistas ante este caso es sonrojante. Demuestran que la integridad del juego se las trae al pairo y que lo importante para ellos es matar al mensajero. Habló a favor de Thompson Tiger Woods, que ha demostrado muchas veces su nulo respeto por las reglas (Abu Dhabi, Augusta National, BMW, The Players, etc.). Habló también Phil Mickelson, que es un gran ejemplo para todos utilizando información privilegiada para enriquecerse personalmente y así poder pagar sus importantes deudas de juego. Incluso he tenido que leer que Lexi Thompson “engrandece” al golf, cuando su actitud y la de todos los que piden un cambio para que esto no vuelva a suceder solo nos acerca al patético comportamiento de la inmensa mayoría de jugadores de fútbol, tirándose a propósito sin que tan siquiera les toquen para engañar al árbitro y que pite penalty, sin temer repercusiones posteriores cuando el vídeo demuestre que todo fue una gran mentira.

Estas lágrimas no son motivo suficiente para cambiar las reglas de golf

El golf es un deporte que juegan decenas de jugadores en decenas de hectáreas. Es imposible que los pocos árbitros que se encuentran en el campo puedan detectar las trampas de los participantes si ellos mismos o el público no las denuncian. ¿Es una faena imponer 4 golpes de penalidad en la ronda final de un “grande? Sí, pero la integridad del juego es mucho más importante que las lágrimas de alguien que lo que debería haber hecho es –como muy bien señala Lee Westwood– algo tan sencillo como seguir las reglas de golf que conoce y reponer en el mismo lugar donde estaba la bola. Impedir su sanción antes de que se cierre la competición es un despropósito, y el camino que tantos piden que se siga nos acerca al final del golf como un ejemplo de deporte de caballeros. Recordemos que Elliot Saltman, Simon Dyson o Chella Choi fueron penalizados e incluso sancionados varios meses sin jugar por lo mismo que hizo Lexi. ¿Que igual debería haber un árbitro pegado todo el tiempo a la pantalla de TV para evitar situaciones como las vividas? Igual sí, pero eso no tiene nada que ver con las reglas sino con los recursos que se quieran dedicar a este menester.

Estoy seguro que el debate seguirá hasta 2019, cuando las reglas permitan al comité justificar la cada vez más patente “ignorancia” de las reglas que muchos de los profesionales de este deporte demuestran. A partir de esa fecha, el golf pasará a ser un deporte más en el que la igualdad de oportunidades no importa.

PD: Desde aquí, mi agradecimiento a pros como Antonio Hortal o Ivó Giner, que han tenido la valentía de decir sin ambages que lo de Lexi es hacer trampas.

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