Los años mozos de los pros (XXI)

Hoy, en esta vigésimo primera edición de las fotos de infancia y juventud de los mejores pros vamos a disfrutar de un “casi monográfico” de una de las parejas de amigos más de moda en el PGA Tour; Jordan Spieth y Justin Thomas. A pesar de su juventud, ambos se han convertido ya en dos referentes en el mundo del golf, por lo que creo merecen este “homenaje” 🙂

Para empezar, una tierna imagen de familia en la que encontramos a Spieth (izquierda), Ellie (centro) y Steven (derecha). La foto es de la cuenta de Instagram de su madre.

Aquí tenemos a Jordan Spieth ganando un torneo a una más que tierna edad. La foto es de Jonathan Wall (PGA Tour).

En la siguiente foto ya tenemos a los dos junto a………¿una jovencita Paula Creamer? 😯 (foto Golf Problems).

La siguiente instantánea es muy curiosa porque nos muestra a Thomas de vacaciones…..en Hawai, donde años después se consagraría ganando dos torneos consecutivos, el SBS Tournament of Champions y el Sony Open (Foto de Golf Problems).

Para acabar, un vídeo del swing de este mismo jugador….cuando solo tenía 7 añitos 😯

Bonus track

Como homenaje a Arnold Palmer en la semana de su torneo, aquí va una foto de cuando tenía solo 17 años. Ya entonces un ejército de chicas le seguían los pasos 😉 (vía PGA Tour).

 

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Golf Art (XI)

Ya está celebrándose el Valspar Championship en el PGA Tour y la cuenta de Twiter del circuito estadounidense ha publicado una foto con una nueva muestra de “Golf Art”. Se trata del que se viene a llamar el “Chameleon Cove” o cueva del camaleón, que será un espacio de relajación adyacente al tercer green del campo del Innisbrook Resort. Para darle un poco de ambiente, han contratado a un artista que ha tardado 5 días en crear esta escultura usando 50 toneladas de arena. Un excelente trabajo de arte relacionado con el golf.

Y no es la única obra que podemos encontrar en las redes sociales en este evento. Con motivo del Arnold Palmer Invitational de la semana que viene, los organizadores del Valspar pensaron que un mural con la imagen del fallecido jugador sería una buena manera de recordarlo. De hecho, Valspar, el patrocinador, es una marca de pinturas. Por ello, contrataron a este artista, que tiene la obra casi acabada. Este era el primer boceto, vía Brentley Romine:

Aquí tenemos el mural casi acabado

Y este es el original en el que se inspiró

Para acabar, lo que NO hay que hacer cuando sabes que el dibujo no es lo tuyo :mrgreen: Hace unas semanas, una organización caritativa le pidió al jugador profesional Chris Wood que realizara un dibujo para poder subastarlo. Al inglés no se le ocurrió otra cosa que reproducir una escena cotidiana entre él mismo y su compañero de trabajo Andy Sullivan. Afortunadamente, el amigo Chris se dedicó al golf en vez de a la pintura, porque si no ahora mismo estaría viviendo debajo de un puente.

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Golf Vintage (XIII)

Ya hace un tiempo que no publico entradas del blog con fotos de hace varias décadas. Hoy voy a remediarlo con una serie de imágenes que me han parecido de lo más interesantes. La primera de ellas es una preciosa comparación de como era el terreno original donde se construyó el hoyo 9 de Cypress Point y como quedó tras el espectacular diseño del campo de Alister MacKenzie. Como se puede comprobar, el cambio es prácticamente imperceptible, lo que demuestra la imaginación de su autor. Diseño minimalista en su máxima expresión.

Antes y después (vía Keith Cutten)

Siguiendo con el genial arquitecto inglés, aquí tenemos otra de sus obras magnas; el rediseño de los bunkers de Lake Merced en 1929. Como se puede ver en las fotos, MacKenzie convierte un hoyo de lo más aburrido en un torrente de emociones. Una obra de arte.

Antes y después (vía Simon Haines)

Tercera incursión en el universo MacKenzie, esta vez para mostrar la que quizás sea su cara menos amable. Para ello, visitaremos el campo de Sitwell Park, un campo situado en Reino Unido. En este caso, el diseñador inglés debió pasar una mala noche cuando construyó los greens de este recorrido de la siguiente manera (vía Simon Haines)

Parece que las quejas de los jugadores fueron tan intensas por lo “injusto” de la superficie de los greens que el dueño del recorrido decidió remodelarlos poco después. No se puede tener todo en la vida 😉

Para acabar, una instantánea de uno de los bunkers más icónicos del mundo. Efectivamente, se trata del Hell Bunker, que preside la calle del hoyo 14 del Old Course de St Andrews. Muchos han sido los que han sufrido esta trampa de arena de 300 metros cuadrados y más de tres metros de profundidad…….una situación que no parecía tan aterradora en 1903. Para demostrarlo, esta foto (vía Simon Haines).

Y esto es todo por hoy 😉

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Althea Gibson (II)

Antes de todo, disculparme por la inconsistencia en la publicación de las entradas del blog. La operación no fue a vida o muerte pero el periodo de recuperación está siendo bastante duro, con lo que tengo días regulares y otros peores, en los que no puedo ni escribir. Hoy es uno de los malos, pero ya estoy tardando mucho en completar la 2ª parte sobre la vida de Althea Gibson y tengo que hacer un último esfuerzo 😉

Como comentaba en la 1ª parte del artículo que, a pesar de tener un enorme éxito deportivo, Gibson acabó casi en bancarrota por la ausencia de ingresos. Forzada a elegir entre jugar sus torneos favoritos o comer, nuestra protagonista de hoy no tuvo elección. En aquellos años, el circuito profesional tenístico era inexistente, por lo que tuvo que empezar a ganar dinero de las maneras más extrañas. Por ejemplo, se sabe que cobró una buena cantidad de dólares (se habla de 100.000) por jugar partidos de exhibición antes de los encuentros de los Harlem Globetrotters, lo que no deja de ser curioso.

Althea, jugando en el Boston Garden, sede de los Boston Celtics

Además, haciendo gala de un polifacetismo sorprendente, incluso grabó un disco como solista. Esta era la portada.

Sea como fuere, Gibson recordó la clase de golf que recibió en la universidad en 1950 y pensó que el golf también podía ser una buena manera de ganarse la vida. Dicho y hecho. Gracias a su portentoso físico (1.80 mts) y a los fundamentos atléticos conseguidos con el tenis, progresó en el golf a la velocidad del rayo ya que en 1963 se convirtió en profesional de la LPGA 😯 Como muchos pueden suponer, las barreras raciales en el golf eran incluso más fuertes que en el tenis, por lo que tuvo que sufrir las mismas situaciones que sus homólogos masculinos, a saber: amenazas e insultos en el campo -especialmente en el sur profundo-, negarle la entrada en la casa club y obligarle a cambiarse en el parking, negativa a reservar en los hoteles del resto de jugadoras, etc. Afortunadamente para ella, sus compañeras de juego la apoyaron en su aventura, incluso votando conjuntamente no ir a jugar a campos donde no la aceptaran como a ellas.

Volviendo al inicio del 1er artículo sobre esta auténtica pionera del golf y el tenis, hay que reconocer que sus éxitos en nuestro deporte -171 torneos, con un total de 20.000$ ganados y un 2º puesto en el Len Immke Buick Open de 1970 como resultado más relevante- no fueron tan relevantes como los de Zaharias, pero tienen el valor añadido de que abrieron las puertas a muchas otras mujeres afroamericanas (por ejemplo, Rene Powell, de la que hablé en esta entrada del blog) que sin su ayuda no se hubieran podido dedicar a su mayor pasión. Lo mejor de todo, su humildad. Althea Gibson siempre mantuvo que ella no luchó por romper barreras raciales sino para poder ganarse la vida en lo que más le gustaba. Y a fe mía que lo hizo con más decisión que muchos de sus contemporáneos.

Gibson, con sus dos amores 😉

** FILE ** Althea Gibson, shown in her East Orange, NJ. home in this 1968 file photo, died at the age of 76 on Sunday, Sept. 28, 2003. Gibson was a self-described “born athlete” who broke racial barriers, not only in tennis but also in the Ladies Professional Golf Association. She even toured with the Harlem Globetrotters after retiring from tennis in the late 1950s. (AP Photo/Marty Lederhandler, file) ORG XMIT: NY151
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Althea Gibson (I)

Hay momentos en que uno no duda que la historia le escriben las élites que dominan una época histórica. Es posteriormente, gracias al esfuerzo de historiadores comprometidos con la verdad, cuando se recuperan personajes que nos demuestran que su olvido no fue fruto de la casualidad. Es el caso de la protagonista de hoy, la afroamericana Althea Gibson, de la que no se entiende como no ha recibido un tratamiento a la altura de la más famosa -y pálida de piel- Babe Didrikson Zaharias porque sus méritos son muy similares.

Althea Gibson, nacida en 1927 en el seno de una humilde familia de Carolina del Sur, era un auténtico portento de la naturaleza. Evidentemente, sus cualidades no empezaron a destacar en la granja algodonera de su familia ya que tuvo que esperar a que la gran depresión la obligara a trasladarse al Harlem neoyorquino. Fue allí donde, en medio de la calle, la pequeña Althea cogió por 1ª vez una raqueta de pádel. Haciendo gala de un increíble talento natural para los deportes, nuestra protagonista de hoy desarrolló en poco tiempo una habilidad tal que a los 12 años ya era la campeona de Nueva York de la especialidad. El siguiente y lógico paso era el tenis, deporte en el que esta chica tampoco tardó en destacar. Iniciándose en las ligas reservadas a los afroamericanos, Gibson fue escalando rápidamente posiciones hasta llamar la atención de sus máximos dirigentes, que tuvieron que luchar denodadamente ya que la federación estadounidense no la invitaba al US Open por su origen étnico. Fue precisamente en ese año, 1950, cuando recibió su 1ª clase de golf en la universidad en la que empezó a estudiar becada (Florida A&M), un hecho que posteriormente sería de gran importancia en la historia de la LPGA.

Aunque perdió en 2ª ronda, se convirtió en la primera mujer afroamericana en participar en este evento. A  partir de ese momento, la progresión fue imparable. Solo tuvo que esperar al año siguiente (1951) para ser también la 1ª participante afroamericana en Wimbledon, llegando hasta la 3ª ronda. Con la ayuda de Walter Johnson (posteriormente entrenador de Arthur Ashe) su juego mejoró aún más hasta conseguir ser la 1ª ganadora afroamericana de un “Gran Slam” tenístico, concretamente el Roland Garros de 1956. Y no se quedó ahí: también triunfó en dobles femenino ese mismo año en la arcilla parisina y en Wimbledon en la misma especialidad. En 1957 consiguió el trofeo individual y dobles femenino de Wimbledon, el Open USA individual y el Open de Australia de dobles femenino. En 1958, los títulos fueron Wimbledon y el Open USA en el plano individual, mientras en dobles se adjudicó Wimbledon. En total, 5 “grandes” individuales y 5 en dobles.

Gibson, con uno de sus trofeos de Wimbledon

Desafortunadamente para ella, en aquella época el tenis era totalmente amateur y no se ganaba dinero en este tipo de torneos. Por ello, Althea Gibson se retiró de este deporte e intentó ganarse la vida con otro tipo de actividades. ¿Qué tiene esto que ver con el golf? Lo sabremos en la segunda parte de este artículo 😉

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Sorpresas varias

Pese a que el golf podría calificarse como una actividad bastante “tradicional”, eso no quita que en determinados momentos no podamos sorprendernos con lo que rodea a nuestro deporte. Hoy voy a repasar cuatro imágenes que este fin de semana me han arrancado una sonrisa de incredulidad, empezando con la que ha publicado en Instagram Lee Westwood.

Resulta que esta edición marcaba el vigésimo aniversario del triunfo del jugador inglés en el Malaysian Open, conocido en nuestros días como Maybank Championship. Por aquella época, ni siquiera estaba co-sancionado por el European Tour. Por ello, el amigo Lee nos ha obsequiado con una foto al lado de su caddie del momento del triunfo hace dos décadas……junto a otra de esta misma semana con el mismo protagonista. No creo que haya ni un solo lector que piense que parece que no hayan pasado los años 😳

Los dos siguientes momentos “weird” han tenido lugar en el AT&T Pro-Am de Pebble Beach. El primero de ellos ocurrió cuando las cámaras enfocaron a un espectador del torjeo………¿que había acudido al campo con un mono con pañal en sus hombros? Ciertamente, el locutor de TV no salía de su asombro, al igual que los miles de televidentes que en ese momento estaban frente a la pantalla 😯

El simio, en pleno Pebble Beach

El segundo momento de gloria ha sucedido cuando durante la retransmisión han mostrado un infográfico en el que constaban los diez clasificados en el ránking mundial. Es este, vía @NoLayingUp:

Si uno no se fija mucho, puede llegar a pensar que los nombres están bien colocados. Cierto, lo están…….pero ¿y las nacionalidades?. ¿Es Henrik Stenson estadounidense?¿Dustin Johnson sueco?¿Hideki Matsuyama estadounidense?¿Jordan Spieth japonés?¿Sergio García estadounidense? y ¿Patrick Reed sueco? En total, solo 4 aciertos de 10, lo que en mis tiempos de colegio era un suspenso 😯

Para acabar, el Champions Tour. Esta semana se celebraba el Allianz Championship en dicho circuito, evento en el que participaba John Daly. Seguramente, muchos pensaban que con la edad el amigo Daly atemperaría un poco sus conocidos arrebatos. Nada más lejos de la realidad ya que hoy nos ha dado una nueva muestra de su carácter abandonando precipitadamente el torneo…….no sin antes lanzar el putter a un lago 😯

Por ahí asoma el grip (vía @DanHauserGolf)

Bueno, conociendo los antecedentes, igual esta última era la sorpresa más previsible 😉

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Barro en la bola (II)

Como pasa el tiempo. En los comienzos del blog, allá por el invierno de 2012, escribí una entrada en la que relataba el experimento llevado a cabo por Andrew Rice para determinar si un pegote de barro enganchado a la bola producía un determinado patrón de comportamiento en la bola. Para emular las condiciones de la prueba, Rice pegó cinta aislante en las bolas y las sometió al TrackMan, no obteniendo un resultado determinante. Según él, el vuelo tendía a desviarse a ambos lados estuviese donde estuviese el pegote.

Curiosamente, este fin de semana otro profesional decidió efectuar el mismo experimento, poniendo esta vez barro de verdad en las bolas y escribiendo un artículo para la web GolfWRX. Alistair Davies, que así se llama el individuo, realizó varios golpes con el pegote de barro, obteniendo resultados diferentes a los de Andrew Rice. Veamos qué pasó.

Pegote del bueno 🙂

Al fina de la prueba, resultó que el patrón de vuelo de las bolas que tenían el pegote de barro en la derecha, tendía hacia la izquierda. Y los que tenían el pegote en la izquierda, tendía hacia la derecha. En el recuadro de color amarillo, la bola con el pegote a la derecha tiene un símbolo negativo en el apartado de spin axis, lo que indica un draw. En el recuadro de color lila, la bola con el pegote a la izquierda, que al ser positivo (sin símbolo), indica un fade. El recuadro de color blanco indica el test que se hizo a bolas sin pegote, dando como resultado una media de 0.0, o sea bolas rectas.

Resumiendo, que de esta manera parece que el pegote de barro sí condiciona el lugar a donde se dirigirá nuestra bola. Ahora, lo de apuntar más a la izquierda o a la derecha esperando que eso suceda ya es otro cantar. Que cada uno saque sus propias conclusiones y se arriesgue…si quiere 😉 Este es el vídeo completo, en el idioma de Shakespeare.

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Un amanecer, un 59 y unas caracolas

Hoy ha sido un día entretenido en las redes sociales. Empezaba este jueves con una de las mejores vistas que se pueden tener en un campo de golf, la de las inmaculadas playas hawaianas al lado de las que se celebra el Sony Open. El periodista Doug Ferguson publicaba esta bonita foto del amanecer y nos ayudaba a salivar pensando en lo que sería estar allí, uniendo trabajo y placer a partes iguales:

El caso es que a esa temprana hora ya hacía rato que varios jugadores se encontraban calentando en el campo. Uno de ellos era Ben Crane, que publicaba esta foto con el siguiente comentario; “calentando para mi primera ronda en el PGA Tour de 2017. Apuntando a la luna, literalmente”:

Con posterioridad se produciría uno de los acontecimientos de la jornada; la excelente tarjeta de 59 golpes de Justin Thomas. Se ve que el estadounidense no tenía bastante con arrasar a la élite del circuito en el pasado Tournament of Champions que decidió convertirse tras Jim Furyk en el 2º jugador en conseguir esa mágica cifra con un bogey en su tarjeta. En fin, es lo que tiene estar en racha, que no paras de llevarte sorpresas de este tipo. Al final de la ronda, Thomas firmó el tradicional guante y bola para la posteridad. Aquí lo tienen:

Para acabar, las caracolas. Como muchos sabrán, desde el domingo al miércoles se ha estado disputando en Bahamas el primer evento del Web.com Tour. La noticia ha sido el mal tiempo reinante, con un viento huracanado que ha propiciado que solo el ganador quedara por debajo del par. Pues bien, la organización tenía preparada una curiosa manera de realizar el sorteo en el caso de que se tuviera que ir a un playoff. Para darle un toque local, los árbitros habían pegado tres números a una caracolas de mar para sortear el orden de salida en el desempate, un detalle que me parece muy bonito. Esta es la foto, vía @truckkarma:

¡Hasta la próxima! 😉

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Golf Art (X)

Tras la interesante entrada de ayer de Ignacio Lassa, hoy toca relajarse un poco. Para ello, volveré a escribir una de esas entradas dedicadas al arte y el golf. En este caso, la modalidad será la fotografía, que no cabe duda de que es una actividad artística. El protagonista se llama Cy Cyr, natural de Orlando (Florida) y fotógrafo colaborador habitual del PGA Tour, Golf Digest o Golf Channel entre otros. No obstamte, el apartado que más me ha llamado la atención ha sido el de fotografías nocturnas, de las que hablaré hoy. Hoy, publicaré algunas de las que he encontrado en su muy recomendable página web (también tiene perfil de Twitter):

Arrowhead Golf Club (Colorado)

Banff Springs (Canadá), campo del que ya hablé en el blog.

Seven Canyons (Arizona)

Moonlight Basin (Montana)

Arrowhead Golf Club (Colorado)

Pebble Beach Golf Links

Yellowstone Club

Royal Troon

No cabe duda de que las imágenes son de una gran belleza y que se disfrutan solo con la mirada. A continuación, un vídeo en “time lapse” sobre este trabajo:

Como “bonus track”, una fotografía que no se de Cyr sino de Kevin Patrick Murray (vía Ovidio Vidal). En ella se puede ver uno de los hoyos de Meloneras Golf, que aunque es un campo que no me acaba de convencer, no cabe duda de que tiene unas buenas vistas. Hasta la próxima 😉

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Los Ozaki

Hoy voy a continuar la serie de artículos dedicados a las sagas familiares que han destacado en el golf. Para ello, nos vamos a trasladar a Japón, donde conoceremos a tres hermanos que pueden vanagloriarse de ser los que más éxito han tenido en nuestro deporte; estoy hablando de los Ozaki.

El primero en venir al mundo fue Masashi Ozaki, concretamente en 1947. Se le conocía popularmente con el apodo de “Jumbo” por la altura y gran distancia que alcanzaban sus drives. Su carrera como golfista empezó tarde, más que nada porque hasta los 20 años fue…..”pitcher” de un equipo de béisbol profesional japonés 😯 A partir de ahí, todo fue coser y cantar ya que ha acabado acumulando un total de 94 victorias en el circuito japonés, una cuarentena más que el 2º clasificado en esa lista 😯 También ganó 12 veces la lista de ganancias de dicho circuito, así como permaneció entre 1989 y 1998 en el top 10 del ranking mundial. En la actualidad, con casi 70 años, todavía participa en campeonatos, habiendo sido capaz hace 3 años de firmar 62 golpes a la edad de 66 primaveras.

Mucho debió aprender de “Jumbo” su hermano Tateo Ozaki, al que solían llamar “Jet”. Nacido en 1954, no llegó a alcanzar el nivel del mayor de la familia, aunque le bastó para ganar 15 veces en el circuito japonés, algo que no es nada desdeñable.

Para acabar, el hermano pequeño, Naomichi Ozaki. Nacido en 1956, “Joe” para los amigos, ganó la cantidad de 32 torneos en el Japan Golf Tour, 4 mejor registro. También consiguió ser primero en la lista de ganancias del circuito dos veces.

¿Cual es son sus méritos, aparte de los individuales? Más allá de haber participado juntos en dos copas del mundo por equipos (Tateo y Naomichi en 1985, Masashi y Tateo en 1988), son los únicos tres hermanos que han estado clasificados entre los 40 mejores del ranking mundial al mismo tiempo. Menuda saga familiar.

PD: Como curiosidad, es interesante leer esta entrada del blog sobre el grupo sanguíneo de los golfistas profesionales japoneses de 2012 😉

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