Abe Mitchell

Hoy “toca” recuperar la figura de Abe Mitchell, sobre el que escribí hace unos años con motivo de la Ryder Cup. Esta es su interesante historia 🙂

Empieza una nueva edición de la Ryder Cup y, en los próximos días, veremos en todos los medios de comunicación infinidad de imágenes de la dorada copa que da nombre a la competición. No en vano, este torneo es el tercer evento deportivo de mayor audiencia televisiva tras los Juegos Olímpicos y los mundiales de fútbol. A pesar de ello, solo los más observadores se darán cuenta de la existencia de la pequeña figura en forma de golfista que corona el trofeo. Y, entre los más observadores, solo unos pocos sabrán que ese jugador tenía nombre y apellidos; Abe Mitchell.

Henry Abraham Mitchell nació el 18 de enero de 1887 en Forest Row (Sussex, Inglaterra). Su madre, Mary, lo era en condición de soltera, algo no muy bien visto por la puritana sociedad de la época. Por ello, hicieron pasar a Mitchell por su hermano pequeño y fue criado por los abuelos del niño, George y Sophia.
Afortunadamente para el futuro de nuestro protagonista, en 1893 se estableció en los lindes de la propiedad familiar el Tunbridge Wells & Ashdown Forest Golf Club. Abe Mitchell empezó desde muy pequeño a ejercer de caddie en el lugar, lo que también le permitió recibir clases sobre el mantenimiento del campo y empezar a jugar a golf.

Cuando Mitchell descubrió la mentira sobre su verdadera madre, que se había casado y vivía a escasos metros de la vivienda familiar, el golf se constituyó en su refugio personal. Aunque no era muy alto, el trabajo en el bosque y la casi obsesiva práctica hicieron de él uno de los jugadores más “largos” y rectos de la época. Por ello, ya desde muy joven, empezó a clasificarse en los puestos cabeceros de las competiciones “Open” que se organizaban en su club.

La carrera como amateur de Abe Mitchell fue fructífera. Con 16 años ya se enfrentó a un gran golfista de la época como Horatio Gordon Hutchinson, doble campeón del Amateur Championship en 1886 y 1887, para perder por un solo hoyo. En 1910, tras otra dura contienda ante el mismo rival, que acabó con idéntico resultado, fue el propio Hutchinson el que recomendó a Mitchell como integrante del equipo inglés en su tradicional “match” contra Escocia; la destacada actuación de nuestro protagonista, venciendo por 7&5 a Guy Campbell, ayudó a los ingleses a conseguir su primera victoria de los últimos seis años. Una semana después, Mitchell perdió por 5&4 en Hoylake la semifinal del Amateur Championship ante el mejor jugador del momento y posterior campeón, John Ball. A pesar de la derrota, ese mismo año ganó el famoso Golf Illustrated Gold Vase Stroke Play en Sunningdale, con cinco golpes de ventaja sobre Angus Hambro.

Abe Mitchell (centro, en la fila trasera), con el equipo de Inglaterra en 1910

Su primera incursión en el Open Championship tuvo lugar en la edición de 1911, celebrada en el Royal St George’s. Como le ocurrió durante toda su carrera, cuanto más importante era el torneo y el público que le acompañaba, peor era su rendimiento en el campo de golf. Con dos tarjetas de 80 y 86 golpes, Mitchell ni tan siquiera consiguió pasar la previa de un campeonato que registró una participación récord de 226 jugadores. Al año siguiente, Mitchell volvió a caer ante John Ball, esta vez en la final del Amateur Championship celebrado en el campo más antiguo de Inglaterra; el Royal North Devon Golf Club (popularmente conocido por el topónimo del lugar en el que se encuentra; Westward Ho!) Fiel a su estilo, nuestro protagonista desperdició varias ventajas para conseguir un título que se le escapó en el segundo hoyo del desempate. En 1913, tras ganar por segunda vez el Golf Illustrated Gold Vase stroke play, se pasó al profesionalismo para ver como la 1ª Guerra Mundial interrumpía su progresión como jugador.

Tras volver de la guerra, Abe Mitchell irrumpió en el profesionalismo con fuerza. Tras vencer en el British PGA Match Play Championship de 1919, segundo torneo en prestigio de la época, triunfó en lo que iba a ser lo más parecido a un Open Championship en toda su carrera. A causa de la 1ª Guerra Mundial, el decano de los “majors” no se había celebrado, por lo que se organizó un torneo de similares características en St Andrews al que se llamó el “Victory Open”. Tras acabar empatados en el primer puesto con 312 golpes, Abe Mitchell y George Ducan decidieron desempatar por el título al día siguiente, mientras disputaban una partida de exhibición junto a Harry Vardon y James Braid. Mitchell fue el que firmó la mejor tarjeta del día y, por tanto, el que acabó incluyéndolo en su palmarés.

En 1920, Mitchell repitió triunfo en el British PGA Match Play Championship y llegó al Open que se iba a celebrar en el Royal Cinque Ports en plenitud de facultades. Tras la disputa de las dos primeras rondas, nuestro protagonista lideraba el torneo con suficiencia por seis golpes al haber entregado dos tarjetas de 73 y 74 impactos…….para ver como una horrible tercera vuelta de 84 golpes acababa con sus opciones al triunfo final. Aunque Mitchell se las arregló para firmar un buen 76 en la última ronda, solo pudo ser 4º. Abe Mitchell siguió ganando torneos en Gran Bretaña y también probó suerte en los EEUU, donde cosechó algunas victorias de prestigio como las obtenidas en el Southern Open de 1922 (derrotando a Leo Diegel en el playoff) o en el Miami Open de 1924.

No obstante, el año que marcó el futuro de Mitchell fue 1925. Aunque había conocido a Samuel Ryder dos años antes, cuando nuestro protagonista acudió a un torneo organizado por el famoso comerciante de simientes en el campo de Verulam Golf Club, su amistad cristalizó cuando Ryder contrató como profesor a Mitchell para mejorar su juego.
Las semillas de la Ryder Cup se plantaron por primera vez en 1913, en Versalles. Allí, el equipo galo capitaneado por el ex-campeón del Open Championship Arnaud Massy, derrotó contundentemente al equipo estadounidense en un formato estipulado de partidos fourballs e individuales. En 1921, tras el famoso torneo de las 1.000 guineas celebrado en Gleneagles, se produjo un segundo enfrentamiento por equipos, esta vez entre Gran Bretaña&Irlanda y los EEUU. Con la ayuda de Abe Mitchell, los jugadores británicos vencieron por 9-3 al equipo capitaneado por Walter Hagen, abonando el terreno para el ensayo general que tendría lugar en 1926. En ese año, ya con Abe Mitchell y Samuel Ryder unidos en el propósito de crear la Ryder Cup, se acordó con Hagen que ambos equipos se volvieran a enfrentar. Lastimosamente, una huelga general paralizó el país y algunos de los jugadores estadounidenses no pudieron llegar a tiempo para participar en el envite. Con la ayuda de jugadores escoceses, se recompuso en lo posible el equipo norteamericano, que cayó derrotado inapelablemente por 13 ½ a 1 ½ en el campo de Wentworth.

Walter Hagen, Gene Sarazen, Abe Mitchell y George Duncan

Ante las quejas del bando estadounidense por la baja de varios de sus componentes, se decidió organizar un match a 72 hoyos (36 cada día) entre los dos mejores jugadores de ambos equipos; Abe Mitchell y Walter Hagen. Tras la primera jornada, Mitchell lideraba por cuatro arriba. Conocedor de los problemas de concentración de Mitchell por haber estado presente en la celebración del Open Championship de 1920 que el inglés perdió inexplicablemente, Hagen puso en marcha una de sus marrulleras tácticas. A la mañana siguiente, el jugador estadounidense hizo acto de presencia en el tee de salida 30 minutos más tarde de la hora estipulada con la intención de desestabilizar a Mitchell. Este, fuera de sí, acabó perdiendo estrepitosamente el match ante la mirada de Samuel Ryder, que encargó que se pusiera la conocida figura de su amigo y profesor en la parte superior del trofeo de la Ryder Cup para simbolizar el espíritu de deportividad que debería presidir esta competición.

Como de todos es sabido, 1927 significó la primera edición oficial de la Ryder Cup. La sede elegida para su disputa fue el Worcester Country Club (Massachusetts, EEUU) y el jugador designado para capitaner al primer equipo de Gran Bretaña e Irlanda fue Abe Mitchell. Desafortunadamente para él, una inoportuna apendicitis le impidió viajar en el SS Aquitania rumbo a los Estados Unidos. Sin su presencia ni la del joven Henry Cotton, el equipo británico sucumbió por un claro 9½ a 2½. En 1929, ya con ambos jugadores en el equipo, Gran Bretaña e Irlanda vencieron por 7 a 5 a los estadounidenses ante la atenta mirada de Samuel Ryder. El campo de Moortown (Leeds, Inglaterra) fue testigo del hecho. Mitchell participó también en la edición de la Ryder Cup de 1931 en el Scioto Country Club (Ohio, EEUU) que concluyó con un marcador de 9 a 3 para los norteamericanos.

1933 fue un año de la despedidas para Abe Mitchell. Despedida brillante del equipo de la Ryder Cup con el triunfo de Gran Bretaña e Irlanda por 6½ a 5½ y una actuación estelar de nuestro protagonista (victoria en foursomes por 4&3, y en individuales por 9&8 ante Olin Dutra)……..y despedida amarga de su sueño de conseguir el Open Championship. Empatado en el liderato tras 54 hoyos con Henry Cotton, Syd Easterbrook y Leo Diegel, una última ronda de 79 golpes le apartó definitivamente de la gloria. Nunca más tuvo la oportunidad de conseguir la deseada jarra de clarete. Como triste consuelo, Mitchell ganó la Copa Tooting Bec a la ronda más baja de esa edición por su 68 de la segunda jornada.

Para la inmensa mayoría de nosotros, Abe Mitchell sería actualmente un perfecto desconocido si no fuera por la pequeña figura que corona la dorada copa que con tanto esmero fabricaron los joyeros Mappin&Webb. El homenaje que su amigo y alumno Samuel Ryder le dedicó ha conseguido su propósito; que nadie olvide el importante papel que Abe Mitchell tuvo como uno de los mejores jugadores de su momento y como pionero de la Ryder Cup. Por ello, el epitafio que algún periodista dedicó a Mitchell como “el mejor jugador sin un Open” no debería devaluar la importancia que para el golf tuvo su figura. De hecho, no son muchos los que tiene el honor de haber presidido a lo largo de la historia el trofeo que se entrega al ganador de la competición por equipos más importante del mundo.

El swing de Abe Mitchell

Nota: Este texto ha bebido de las fuentes del excelente artículo de Roger Porter “Abe Mitchel, the man on the Ryder Cup -on the life and career of the great Cantelupe artisan-” Through the green, septiembre de 2008

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Eisenhower y el golf

Cuando uno habla de Dwight D. Eisenhower lo habitual es recordar los numerosos cargos que ostentó durante su vida, como Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas durante la II Guerra Mundial, Presidente de la Universidad de Columbia, 1er Comandante de la OTAN o Presidente de los EEUU. De lo que no se habla tanto es de la especial relación que tuvo con el golf, deporte que empezó a practicar cuando ya tenía cerca de los 40 años.

La realidad es que al amigo “Ike” le “picó el bicho” y le inoculó una dosis brutal del virus del golf. Desde el primero momento, Eisenhower se enamoró de nuestro deporte, con el que no perdió la relación ni siquiera en la etapa final de su vida, en la que sufrió graves problemas de salud. Como muestra, la gran cantidad de veces que visitaba este tipo de instalaciones, incluso durante su mandato de ocho años al frente de la Casa Blanca (1953-1961). En dicho periodo, se estima que el entonces presidente jugó aproximadamente 1000 rondas durante este periodo de tiempo, llegando incluso a instalar un “putting green” en el jardín del palacio presidencial para practicar cuando tuviera un momento de asueto.

Eisenhower, golpeando bolas hacia el putting green

Tan poco exigente él, tenía como campo favorito al Augusta National. No es que no visitara otros recorridos, pero siempre que podía se pasaba por Georgia a jugar unos hoyos con su amigo y co-fundador del campo Bobby Jones. A esa afición por el golf se le unió el amor por la pintura que Winston Churchill le inculcó durante la II Guerra Mundial. Aunando ambas aficiones, el ex-presidente de los EEUU pintó a varios jugadores de fama mundial. Arnold Palmer fue uno de ellos, retrato que “The King” tenía colgado en su despacho como una de sus posesiones más preciadas.

Su relación era muy estrecha

Otro de los que acabaron plasmados en un óleo fue el anteriormente mencionado Jones, del que “Ike” pintó un retrato que le regaló en 1953. En esta imagen recopilada por la cuenta de Twitter @pgahistorybug se puede contemplar el momento. Por supuesto, Eisenhower lleva puesta la chaqueta verde de socio.

Para los más curiosos, decir que su handicap no fue excesivamente bajo (osciló entre el 14-18) por culpa de una lesión de rodilla jugando al fútbol americano en su juventud que lastró su progreso. Nunca se supo a ciencia cierta su nivel de juego ya que tenía prohibido que se hablara de cuantos golpes había hecho en cada ronda, aunque bien visto, casi que da igual si puedes visitar los mejores campos de los EEUU gratis 🙂

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The Concession

Antes de que se apaguen los ecos del Royal Birkdale, quiero recuperar un artículo que escribí hace años para una extinta web de golf sobre uno de los momentos más gloriosos de la historia del golf. Efectivamente, durante la Ryder Cup celebrada en 1969 en ese campo, Jack Nicklaus y Tony Jacklin protagonizaron un momento inolvidable que quedó grabado en la memoria colectiva para siempre. Veamos qué sucedió:

“2012 es año de Ryder Cup y, aunque todavía quedan algunos meses para que se inicie esta apasionante competición, nunca está de más recordar algunos de los momentos que han hecho de este torneo uno de los tres eventos con más telespectadores del mundo.

El golf es visto mayoritariamente como uno de los deportes donde la caballerosidad todavía es un valor imperante. A pesar de que en términos generales es así, eso no significa que en determinados momentos no se produzcan situaciones que parecen incompatibles con la cortesía que emana de este deporte. No estamos hablando de que los greens estén más o menos rápidos, o el rough más o menos alto para perjudicar el juego del contrario, sino de comportamientos bastante más recriminables que las tretas a que da lugar la preparación de un campo de golf.

Todos recordamos las vergonzantes escenas que algunos jugadores y aficionados norteamericanos protagonizaron en la Ryder Cup de 2008 en Valhalla, sin que el capitán del equipo organizador, Paul Azinger, hiciera nada para evitarlo. Tampoco es algo que nos debiera sorprender ya que este mismo personaje, Azinger, tuvo un duro intercambio verbal con Severiano Ballesteros en las Ryder Cup de 1989 y 1991, durante las que se acusaron mutuamente de hacer trampas en el juego. Más atrás en el tiempo, también es conocida la orden que el capitán británico en la Ryder Cup de 1969, Eric Brown, dio a sus jugadores en el sentido de no ayudar a los norteamericanos a buscar su bola cuando esta cayera en el espeso rough.

Fue precisamente en la edición de 1969, celebrada en el famoso recorrido inglés del Royal Birkdale, donde se produjo una de esas situaciones que, al contrario de las que acabamos de enumerar, engrandecen el golf y el deporte en general. Los partidos estaban siendo muy igualados y, al final de la segunda jornada, el marcador reflejaba un empate a ocho puntos entre ambos equipos. A falta de las dos sesiones de ocho partidos individuales, las espadas estaban en todo lo alto y, aunque el equipo norteamericano era el vigente campeón y le bastaba un empate para mantener la copa, los británicos habían demostrado que eran capaces de hacerse con la victoria.

Sam Snead, el capitán estadounidense

El sábado por la mañana, los jugadores locales batieron en los individuales a los estadounidenses por un claro 5 a 3 y dejaron el marcador global en 13 a 11. Por la tarde, la reacción del equipo de las barras y las estrellas no se hizo esperar e igualaron a 15 puntos a falta del último partido. Éste, protagonizado por Jack Nicklaus y el reciente vencedor del Open Championship, Tony Jacklin, discurría por el hoyo 15 con un “all square” como resultado provisional. Muchos de los espectadores pensaban que la ventaja estaba del lado del inglés ya que esa misma mañana había vencido al norteamericano por un contundente 4&3.

Inesperadamente, en el hoyo 16, Jacklin firmó un bogey que entreabrió la puerta del triunfo a Nicklaus. Con solo dos hoyos más por jugar, parecía que la Ryder Cup estaba casi decidida. En el hoyo 17, un par 5, ambos jugadores estaban en green de dos golpes, aunque con el jugador inglés considerablemente más alejado del agujero que el norteamericano. Decidido a luchar hasta el final, Tony Jacklin embocó un monstruoso putt para eagle de algo más de 15 metros mientras Jack Nicklaus no convirtió su oportunidad de empatar al inglés desde 5 metros. El partido volvía a empezar de cero e iba a ser el hoyo 18 el que decidiera el equipo vencedor.

Habiendo conseguido ambos jugadores green en regulación en ese hoyo, el putt para birdie de Jacklin se detuvo a escasos 60 centímetros del agujero mientras que el de Nicklaus se pasaba del mismo más de un metro. Tras templar sus nervios, el jugador norteamericano embocó su putt para par, asegurándose el empate y, por tanto, la consecución de la Ryder Cup para los EEUU. Solo quedaba por saber el resultado final de la contienda ya que el putt para par de Jacklin, aunque era corto, no estaba exento de dificultades. Para sorpresa de los presentes, antes de que el jugador inglés pudiera golpear su bola, Nicklaus le concedió el golpe. De esta manera, en uno de los mayores alardes de deportividad que se conocen, el “oso dorado” provocó el primer empate en la historia de la Ryder Cup y evitó la posibilidad de que el equipo contrario acabara derrotado en el marcador. Desde ese momento, al gesto de Jack Nicklaus se le llamó “The Concession” (la concesión).

No todo fueron alabanzas hacia el gesto de Nicklaus. Su propio capitán, Sam Snead, nunca perdonó al jugador por su deferencia con los contrarios. Algunos compañeros, como Lee Treviño, y también algunos medios de comunicación estadounidenses, criticaron abiertamente la concesión de ese último golpe. De lo que no cabe duda es que para Tony Jacklin fue un gesto digno de admiración porque aquella Ryder Cup supuso el inicio de una bonita amistad entre el jugador inglés y el “oso dorado” que dura ya más de 40 años. Para poner de relieve lo importante que es para ellos el espíritu de deportividad, ambos jugadores decidieron co-diseñar un club de golf en Sarasota (Florida) que vio la luz en el año 2006. ¿Su nombre? Como no podía ser de otra manera, el campo se llama “The Concession”. Se trata de un recorrido espectacular, que ha escalado rápidamente posiciones hasta situarse como uno de los mejores campos de los EEUU.

Más allá de las estadísticas que acaban constando en las bases de datos, son muy pocas las ocasiones en que la personalidad de un jugador es capaz de marcar hitos que perdurará en la historia del deporte. Es el caso de Jack Nicklaus. Es difícil, pero no imposible, que en el futuro algún jugador rompa sus récords. A pesar de ello, muchas personas seguirán recordando el elegante gesto que el “oso dorado” tuvo con su contrario en aquel lejano día de 1969 y todavía le considerarán como el más grande caballero de la historia del golf. Y eso es algo que dificilmente nadie más podrá superar, por mucho que en su vitrina tenga más de 18 trofeos de “Majors”.”

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Los años mozos de los pros (XXII)

Tras una semana algo complicada en términos de cansancio físico, retomo las entradas del blog recuperando la temática sobre las fotos de la niñez y juventud de los mejores pros. Los primeros protagonistas son una familia donde no me tienen mucho aprecio por decir en el blog que el hermano más exitoso, Rafael Cabrera-Bello, establece casualmente su residencia en conocidos paraísos fiscales (Suiza, Dubai) para evitar pagar impuestos en la tierra que le vio nacer y por la que hipócritamente luce “orgulloso” sus colores. No es cuestión de ser rencoroso, por lo que publicaré esta foto en la que se puede ver a los tres hermanos (Rafael, Emma y Miguel) al lado del ex-capitán de la Ryder Cup Sam Torrance. Como pasan los años 😉

cabrera-bello

La segunda imagen curiosa del día no llega de la ex-nº 1 del mundo Lydia Ko. La neozelandesa de origen surcoreano publicó en su cuenta de Twitter a principios de año una foto en la que se la veía acudiendo por primera vez a un torneo de golf como espectadora y siguiendo a su ídolo de esa época Se-ri Pak. Sinceramente, pensaba que a estas alturas Ko ya habría superado a Pak, pero a veces la vida da estas sorpresas 🙁

El siguiente en la lista es Patrick Reed. En esta captura de pantalla de Golf Channel se le puede ver cuando ganó el concurso de Drive, Chip y Putt del canal en el año 2000 (división 9-10 años). Si es que hay jugadores a los que se les ve venir de lejos 😉 Y sí, la que hace la entrega es Kelly Tilghman 😉

En penúltimo lugar está Jon Rahm. El de Barrika no era tan popular en 2010, cuando se tomó esta foto publicada en el perfil de Twitter de Iñigo Zugazabeitia en Twitter. Siete años dan para mucho, incluso para cambiar el peinado :mrgreen:

Para acabar, Javier Ballesteros. El hijo de Seve publicaba esta foto en el mes de abril, en la que se le puede ver junto a su padre cuando no era más que un bebé. Lastimosamente no pudo disfrutar de su progenitor todo el tiempo que hubiera deseado….pero recuerdos como este permanecen en el corazón de un hijo toda la vida.

Hasta la próxima 😉

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Potpurrí veraniego 2017 (I)

Ya estamos en el mes de julio, por lo que creo que ya se puede inaugurar formalmente la época de potpurrís estivales en el blog. Así, es posible que durante las próximas semanas los artículos del blog sean algo más superficiales…..siempre y cuando la RFEG no haga alguna de las suyas y me “obligue” a hablar de ellos, claro :mrgreen:

Hoy tenemos varios protagonistas, empezando por la curiosa situación en la que se encontró un jugador llamado Ian Ward tras gopear su bola cerca de un obstáculo de agua. Al parecer, un bonito cisne blanco que se encontraba en el lugar la “adoptó”, dejando al amigo Ian en la tesitura de dejar a su Titleist sin “progenitor”. Esta fue la estampa 🙂

El siguiente en la lista es un jugador llamado Connor Vandenbos, que en su última visita al campo de golf se encontró con un golpe algo “complicado”. Como se puede comprobar en la foto, se había abierto un “sinkhole” en medio del bunker en el que casi cabía una persona. Ya se sabe, hay que seguir la máxima de “juegue la bola como repose” 🙂

Tengo que reconocer que la situación me recordó a lo vivido por Mark Mihal en 2013, que fue engullido por uno de estos sumideros en Illinois, siendo necesaria la intervención de sus amigos y una cuerda para rescatarlo. En esta entrada del blog hablé del caso y este es el vídeo del suceso:

Para acabar, un desastre natural que podría haber acabado en tragedia. Todos sabemos que hay veces en que el emplazamiento de un campo de golf aprovecha los acantilados para crear vistas de las que quitan el hipo. El problema es que la erosión es un proceso que no se detiene nunca, por lo que tarde o temprano esa pared va a acabar cediendo, sobre todo si su composición es la piedra arenisca dominante en el sur de Inglaterra. Esta vez el deslizamiento de tierras ha tenido lugar en Dorset, donde ha cedido gran parte de la pared costera a causa de las fuertes lluvias. Ello ha afectado a una parte del Widport&West Dorset Golf Club, que ha quedado como se ve en las fotos, vía Polesworth Geography en Twitter:

Quizás habrá quien se habrá fijado en unas pequeñas figuras al lado del desprendimiento. Sí, son los gilipollicas de la semana, asomándose a una zona de terreno muy inestable aún y a riesgo de acabar haciendo el hoyo 19 con San Pedro (ampliación del Daly Mail).

En fin, que en el golf también hay mucho tonto suelto :mrgreen: Por cierto, vale la pena ver los precios de los abonos de este club, con tarifas de 416 euros/año para los jóvenes de 25 a 30 años, o de 715 euros/año por jugar entre semana. Qué envidia 🙁 Hasta la próxima.

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Gadgets (XVI)

Hoy voy a hablar una vez más de aquellas herramientas que nos permiten mejorar nuestro juego, sean las que sean. Podrá parecer muy obvio, pero lo primero que deberíamos encontrar es un campo de prácticas que nos facilite el trabajo cuando vamos a dar bolas. Por ello, lo ideal sería que fuera de hierba y tuviera greens “dibujados” para poder apuntar a ellos, reproduciendo las condiciones que nos encontraremos en el campo de golf en una vuelta válida.

Un par de ejemplos de lo que digo son el campo de prácticas que se utiliza en el PGA Show de Orlando, la mayor feria de material de golf del mundo. En este evento se utiliza un campo de prácticas redondo, pero que mide lo suficiente de lado a lado para que nadie se estorbe cuando pegan un drive.

Otra foto curiosa es la del campo de prácticas del TPC Sawgrass, sede del The Players. Como se puede comprobar, no solo está perfectamente mantenido sino que este año han incorporado una réplica del green del hoyo 17 en el centro del mismo para que los jugadores se puedan ir haciendo a la idea de lo que les espera.

Si tenemos la mala suerte de no poder acceder a este tipo de instalaciones y entrenar en condiciones, lo mejor es prepararte para tirar bolas al agua. Con el objeto de no arruinarte comprando bolas, algunos jugadores llevan encima un “pescabolas”. Si no te llega para comprar bolas, ni tan siquiera pescabolas, existe una solución casera muy fácil de realizar que nos salvará la vida más de una vez. Solo hace falta una varilla larga, cinta aislante……y una cuchara para helados 😯 Vean que mañoso es este golfista 😛 (vía Rebeca Artis)

Para acabar, un gadget pensado para propiciar la más rápida recuperación al golfista; el NormaTec. Se trata de una especie de “fundas” para las piernas que realizan un masaje compresor a nuestras extremidades inferiores con el objeto de movilizar nuestros fluidos corporales y así estar nuevos al día siguiente. Quizás es un poco aparatoso, pero ya he visto a varios atletas de élite (LeBron James, Kevin Durant) usándolo, con lo algo debes mejorar 🙂

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The Dan Plan (II)

Hace un año y medio, escribí una entrada del blog sobre un jugador de golf llamado Dan McLaughlin. Como algunos recordarán, McLaughlin estaba convencido de que invirtiendo 10.000 horas de entrenamiento, sería capaz de convertirse desde cero en todo un profesional del PGA Tour. Como suena. Curiosamente, esta misma semana los chicos de GolfWRX me sorprendieron con un artículo sobre esta misma persona, lo que me va a ayudadar a actualizar la historia. Vamos allá:

En 2015 dejé al amigo Dan con 6000 horas de trabajo, recuperándose lentamente de la lesión de espalda que impidió que siguiera su programa….y la cosa no ha cambiado desde entonces. Efectivamente, Dan McLaughlin abandonó definitivamente su ambición, no solamente frustrado por sus limitaciones físicas sino también por las mentales. En una conversación mantenida con la web estadounidense, McLaughlin reconocía que, a pesar de que llegó a ser casi un jugador scratch, nunca sintió que todos los aspectos de su juego funcionaban correctamente. Tener un juego “redondo” es lo que te permite realizar resultados bajos, pero si tu drive (uno de los aspectos que él menciona como problemático) no responde, difícilmente vas a llegar a ser profesional, una ambición que personalmente creo tiene mucho que ver con una habilidad natural. Y para ser un buen profesional, añádele mucho trabajo duro 🙂

Bye, bye, sueño

¿Qué ha sido de Dan desde entonces? Pues se dedica a asuntos que nada tienen que ver con nuestro deporte. Hace unos años fundó junto a su vecino una empresa dedicada a producir cerveza y otros brebajes, que en principio no tuvo demasiado éxito. Afortunadamente para él, cuando abandonó el “Dan Plan”, el negoció empezó a remontar y hoy en día está teniendo bastante éxito en la zona de Portland, donde reside. Esta es su página web, en la que se puede leer su historia.

Así se ven en la foto promocional

Quizás dentro de unos años, cuando el “gusano” del golf le vuelva a “picar”, volverá a coger un palo de golf y jugará unos hoyos…..pero con la única ambición de pasar un rato agradable en vez de querer verse en la TV junto a Rory McIlroy 😉

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Los años mozos de los pros (XXI)

Hoy, en esta vigésimo primera edición de las fotos de infancia y juventud de los mejores pros vamos a disfrutar de un “casi monográfico” de una de las parejas de amigos más de moda en el PGA Tour; Jordan Spieth y Justin Thomas. A pesar de su juventud, ambos se han convertido ya en dos referentes en el mundo del golf, por lo que creo merecen este “homenaje” 🙂

Para empezar, una tierna imagen de familia en la que encontramos a Spieth (izquierda), Ellie (centro) y Steven (derecha). La foto es de la cuenta de Instagram de su madre.

Aquí tenemos a Jordan Spieth ganando un torneo a una más que tierna edad. La foto es de Jonathan Wall (PGA Tour).

En la siguiente foto ya tenemos a los dos junto a………¿una jovencita Paula Creamer? 😯 (foto Golf Problems).

La siguiente instantánea es muy curiosa porque nos muestra a Thomas de vacaciones…..en Hawai, donde años después se consagraría ganando dos torneos consecutivos, el SBS Tournament of Champions y el Sony Open (Foto de Golf Problems).

Para acabar, un vídeo del swing de este mismo jugador….cuando solo tenía 7 añitos 😯

Bonus track

Como homenaje a Arnold Palmer en la semana de su torneo, aquí va una foto de cuando tenía solo 17 años. Ya entonces un ejército de chicas le seguían los pasos 😉 (vía PGA Tour).

 

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Golf Art (XI)

Ya está celebrándose el Valspar Championship en el PGA Tour y la cuenta de Twiter del circuito estadounidense ha publicado una foto con una nueva muestra de “Golf Art”. Se trata del que se viene a llamar el “Chameleon Cove” o cueva del camaleón, que será un espacio de relajación adyacente al tercer green del campo del Innisbrook Resort. Para darle un poco de ambiente, han contratado a un artista que ha tardado 5 días en crear esta escultura usando 50 toneladas de arena. Un excelente trabajo de arte relacionado con el golf.

Y no es la única obra que podemos encontrar en las redes sociales en este evento. Con motivo del Arnold Palmer Invitational de la semana que viene, los organizadores del Valspar pensaron que un mural con la imagen del fallecido jugador sería una buena manera de recordarlo. De hecho, Valspar, el patrocinador, es una marca de pinturas. Por ello, contrataron a este artista, que tiene la obra casi acabada. Este era el primer boceto, vía Brentley Romine:

Aquí tenemos el mural casi acabado

Y este es el original en el que se inspiró

Para acabar, lo que NO hay que hacer cuando sabes que el dibujo no es lo tuyo :mrgreen: Hace unas semanas, una organización caritativa le pidió al jugador profesional Chris Wood que realizara un dibujo para poder subastarlo. Al inglés no se le ocurrió otra cosa que reproducir una escena cotidiana entre él mismo y su compañero de trabajo Andy Sullivan. Afortunadamente, el amigo Chris se dedicó al golf en vez de a la pintura, porque si no ahora mismo estaría viviendo debajo de un puente.

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Golf Vintage (XIII)

Ya hace un tiempo que no publico entradas del blog con fotos de hace varias décadas. Hoy voy a remediarlo con una serie de imágenes que me han parecido de lo más interesantes. La primera de ellas es una preciosa comparación de como era el terreno original donde se construyó el hoyo 9 de Cypress Point y como quedó tras el espectacular diseño del campo de Alister MacKenzie. Como se puede comprobar, el cambio es prácticamente imperceptible, lo que demuestra la imaginación de su autor. Diseño minimalista en su máxima expresión.

Antes y después (vía Keith Cutten)

Siguiendo con el genial arquitecto inglés, aquí tenemos otra de sus obras magnas; el rediseño de los bunkers de Lake Merced en 1929. Como se puede ver en las fotos, MacKenzie convierte un hoyo de lo más aburrido en un torrente de emociones. Una obra de arte.

Antes y después (vía Simon Haines)

Tercera incursión en el universo MacKenzie, esta vez para mostrar la que quizás sea su cara menos amable. Para ello, visitaremos el campo de Sitwell Park, un campo situado en Reino Unido. En este caso, el diseñador inglés debió pasar una mala noche cuando construyó los greens de este recorrido de la siguiente manera (vía Simon Haines)

Parece que las quejas de los jugadores fueron tan intensas por lo “injusto” de la superficie de los greens que el dueño del recorrido decidió remodelarlos poco después. No se puede tener todo en la vida 😉

Para acabar, una instantánea de uno de los bunkers más icónicos del mundo. Efectivamente, se trata del Hell Bunker, que preside la calle del hoyo 14 del Old Course de St Andrews. Muchos han sido los que han sufrido esta trampa de arena de 300 metros cuadrados y más de tres metros de profundidad…….una situación que no parecía tan aterradora en 1903. Para demostrarlo, esta foto (vía Simon Haines).

Y esto es todo por hoy 😉

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