Chrysto Grayling

Como han podido comprobar los lectores del blog, últimamente tengo muy poco tiempo para escribir. Además, por cuestiones laborales parece que la situación no va a cambiar en un futuro cercano, por lo que voy a publicar poco próximamente. Para paliar la situación en lo posible, voy a hacer un corta-pega de un  artículo que escribí en 2011 en otro espacio virtual sobre Chrysto Grayling, un prometedor jugador al cual la vida trató muy mal, algo que sucede más a menudo de lo que pensamos pero de lo que no nos enteramos porque no suele ser noticia. Esta es su historia:

La historia del golf está llena de futuros dominadores de este deporte de los que nunca más se supo. Uno de ellos, para quién lo recuerde, es Ty Tyron. Futuro nº 1 del mundo, con 16 años se pasó al profesionalismo de la mano de su mentor David Leadbetter y acabó sumido en el más absoluto de los fracasos. Aunque muy poco a poco, de vez en cuando da muestras de la gran clase que en su momento atesoró y nos regala, como ocurrió el año pasado y también en la edición de este año, con una participación en el US Open conseguida en los eventos clasificatorios previos al segundo Major del año…………..pero no es de él de quién quiero hablar.
Allá por el año 2000, Ty Tyron tenía un compañero de equipo al que los usuales agoreros también situaban en el olimpo de los dioses del golf en un breve espacio de tiempo; Chrysto Greyling. Nacido en Sudáfrica, sus padres se trasladaron a los EEUU para poder desarrollar la prometedora carrera en el golf del mayor de sus tres hijos; el mismo tutor que el de Ty Tyron, David Leadbetter, sería el encargado de conseguirlo.
Mejor jugador junior de los EEUU en el año 2000, su destino parecía ser el mismo que el de su compañero Tyron………y, por desgracia, lo fue. Tras jugar su primer evento del PGA Tour con 17 años (El Buick Challenge del año 2000), justo tras llegar a la universidad de Georgia con una beca bajo el brazo, los doctores recetaron a Chrysto un medicamente para el acné resistente llamado Accutane, conocido por tener graves e indeseados efectos secundarios como severas depresiones; al mes de tomar dicho medicamento, Greyling no podía bajar de los 80 golpes…….y a los dos meses de la prescripción, tampoco podía jugar por debajo de los 95. Lo que parecía ser una prometedora carrera en este deporte se tranformó en el juego mediocre de cualquiera de nosotros, los amateurs medios. Todas las alarmas saltaron. La degeneración de las habilidades del jugador sudafricano fueron tan dramáticas que su profesor, David Leadbetter, incluso le recomendó que dejara de jugar al golf para no agravar los efectos de su caída libre y preservar, en lo posible, la confianza y la autoestima de un jugador acostumbrado a jugar sin miedo. No fue suficiente.
Tras buscar una segunda opinión médica, Chrysto Greyling dejó de tomar el Accutane e intentó recuperar su nivel previo de juego………sin éxito. Parecía que el deterioro mental había sido tan grave que el jugador sudafricano no encontraba la confianza necesaria para volver a jugar al nivel al que estaba acostumbrado. Tras pasar unos años jugando circuitos menores, no fue hasta el año 2007 cuando se volvió a saber de él al encontrar su nombre entre los participantes de la escuela de clasificación del PGA Tour. Aunque no consiguió clasificarse para jugar el gran circuito, una plaza entre los 50 primeros clasificados le proporcionó una tarjeta condicionada en el Nationwide Tour. Su primera temporada en la “segunda división” del golf estadounidense no fue precisamente buena, pero parecía en disposición de ir recuperando el juego que una vez le había convertido en una de las sensaciones del momento………aunque Chrysto no sabía que el destino todavía le deparaba un golpe más.
En el año 2009, acuciado por los problemas económicos, su padre, Iaan, se suicidó tras pasar una tarde con su hijo, que intentaba animar a su progenitor para que superara su mal momento. Los remordimientos por no haber podido desarrollar su prometedora carrera y, de esa manera, haber evitado las dificultades financieras de su padre y su muerte, no tardaron en aflorar. Chrysto volvió a hundirse.

Tras superar este dramático episodio de su vida, el joven Greyling volvió a coger los palos de golf y se dedicó a preparar su vuelta a la élite de este deporte. Como él mismo dice, todas las desgracias que le ha tocado vivir le han obligado a madurar. Tras presentarse y superar el torneo clasificatorio local, Chrysto Greyling jugó junto a su amigo Ty Tyron el torneo clasificatorio seccional, en el que ambos consiguieron su sueño de jugar en el difícil campo del Congressional Country Club esta semana. Otra vez juntos. Y no sólo eso; tras dos buenas rondas de 72 y 74 golpes, Greyling superó a su excompañero de equipo y consiguó el hito de superar el corte de este gran torneo. Desde aquí, nos alegramos de tu vuelta, Chrysto; aunque acabes en un puesto en la clasificación general en el que nadie se fije en tu nombre, yo creo que tú ya eres un triunfador. Wellcome back.

¿Quién es el triunfador de la foto del US Open de 2011? En lo personal podría ser perfectamente el desconocido jugador de la izquierda; Chrysto Greyling

Vídeo del 2007 en el que se habla de él y aparece su padre:

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Solheim Cup 2017, día 3

Como muchos habrán podido ver, el milagro finalmente no se ha obrado. Se necesitaba un auténtico milagro en los individuales de hoy para que el equipo europeo ganara la Solheim Cup, y a fe mía que lo han intentado.

Sorenstam acudió ataviada de guerrera vikinga, dispuesta a luchar 🙂

Las nuestras salían en tromba, poniendo rápidamente el marcador a su favor. Tras el comienzo del último partido del día, los EEUU solo lideraban un enfrentamiento, lo que daba esperanzas a los seguidores del Viejo Continente.

Para mí que las norteamericanas encendieron el riego mientras se jugaba el hoyo para “enfriar” el ánimo de las nuestras 😉

No obstante, poco a poco la lógica se fue imponiendo; las estadounidenses empezaron a carburar y iniciaron una remontada que a la postre les concedió el triunfo final. De épico se puede calificar el enfrentamiento entre Anna Nordqvist y Lexi Thompson, que vivió remontadas por las dos partes hasta que un birdie de la exhausta sueca (recordemos que arrastra una mononucleosis, algo que no ha impedido que fuera de largo la mejor del equipo) puso la igualdad definitiva en el marcador. Entre las dos firmaron 11 birdies y 2 eagles, lo que nos muestra lo increíble que fue su duelo.

En términos generales, nuestro problema ha estado exclusivamente en los fourballs (7 perdidos y 1 ganado), porque hemos dominado los foursomes (4 ganados, 3 perdidos y 1 empatado) y no nos han superado en los individuales (5 ganados, 5 perdidos y 1 empatado). Supongo que, dentro de 2 años en Gleneagles, la capitana tendrá en cuenta estos números. Sinceramente, me gustaría que fuera Sorenstam otra vez, porque la deportividad y buen rollo que ha conseguido en el equipo ha dejado en muy buen lugar a nuestro deporte. Vean su relación con Juli Inkster en el lugar de salida hoy, al ritmo del “Dancing Queen” de Abba:

Para acabar, una imagen que demuestra a las claras cual ha sido el ambiente entre las nuestras. Al finalizar el evento, todos y todas se han abrazado y han marchado así por el campo. Espero que sea el germen de algo grande para dentro de 24 meses 😉

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Solheim Cup 2017, día 2

Hablaba ayer de que el equipo europeo necesitaba una reacción y el resultado de los partidos de hoy ha sido prácticamente un calco a los de ayer. Durante la sesión matinal, Europa ha intentado la machada pero hay algunas parejas estadounidenses que parecen sencillamente imbatibles. Es el caso de Cristie Kerr y Lexi Thompson, que no solo no han perdido un solo match en toda la competición sino que han ganado dos de los tres disputados. Al final, la sesión ha acabado en empate a 2, con Nordqvist, Mattew e Icher nuevamente como salvadoras.

La sueca está siendo la mejor, a pesar de sus problemas de salud. Que la familia esté allí apoyándola también habrá ayudado 🙂

No obstante, el principal problema para las nuestras es que todo el equipo rival está rindiendo a un gran nivel, mientras entre las europeas se salvan solo la mitad. De hecho, antes de los fourballs de esta tarde todas las jugadoras de los EEUU habían puntuado, mientras entre nuestras jugadoras solo seis se habían estrenado. Si nos ceñimos a los fourballs, las estadounidenses han ganado siete de ocho envites, incluso cuando las europeas jugaban extremadamente bien. Ha sido el caso de Melissa Reid y Carlota Ciganda hoy, que habiendo firmado -10 entre ambas han acabado sucumbiendo ante Brittany Lincicome y Brittany Lang en el hoyo 18……..porque sus rivales han firmado -12 😯 Así es muy complicado ganar nada. Si además le añadimos la lesión de Charley Hull, apaga y vámonos.

No se puede negar que el ambiente ha espoleado a las jugadoras locales. Nada de “Silence, please”, solo “Get loud” (haz ruido) 😉

Mañana se celebran los individuales (ojo, con salidas adelantadas por la previsión de mal tiempo), pero remontar este 10,5 a 5,5 se antoja casi imposible. Es cierto que los chicos ya demostraron en Medinah que nadie es imbatible, pero la realidad es que las nuestras no parecen tener la suficiente calidad global como para sobreponerse a las circunstancias. Seguramente mucha culpa de ello la tiene la extrema debilidad del Ladies European Tour en los últimos tiempos, con un calendario realmente demasiado reducido por las cancelaciones de torneos, lo que ha obligado a despedir al polémico CEO Ivan Khodabakhsh, del que hace unos años escribí este “profético” artículo. En cualquier caso, estoy seguro que mañana las nuestras intentarán hacerlo lo mejor posible, aunque al final acaben perdiendo. Dentro de un par de años habrá que mejorar mucho para volver a tener la copa en nuestras manos otra vez.

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Solheim Cup 2017, día 1

Tras el disgusto de hace un par de años -sigo pensando que se perdió de manera absurda-, ya estamos otra vez disputando la Solheim Cup, aunque esta vez en territorio estadounidense. Las sensaciones no eran buenas antes de empezar, principalmente por la renuncia de Suzann Pettersen por lesión y los problemas de salud de Anna Nordqvist, convaleciente de una mononucleosis que con toda seguridad le impedirá participar en todas las sesiones de juego. Es curioso observar la evolución del ranking mundial de los dos equipos a lo largo de los últimos años, con victorias europeas solo en aquellas ediciones en las que más cerca estaba del combinado estadounidense. Cuando el intervalo entre la media de clasificación de las integrantes de cada escuadra se ensanchaba, la victoria acababa siendo para los EEUU. Este gráfico elagorado por la cuenta de Twitter @VC606 así lo demuestra:

Visto lo visto, las expectativas no eran muy halagüeñas. Sin embargo, esta mañana se han disputado los primeros “Foursomes”, tras los que el marcador ha quedado en un 2,5 a 1,5 a favor del equipo europeo, lo que hacía albergar esperanzas de que el desarrollo más lógico no se acabara cumpliendo. Los partidos han estado muy disputados, con constantes cambios en el resultado parcial, aunque finalmente las jugadoras con más calidad (Nordqvist) o veteranía (Icher/Matthew) han acabado por llevarse el gato al agua.

Con la esperanza de seguir viendo el mismo espectáculo han llegado los fourballs de la tarde……y el primer bofetón de la Solheim de este año. Efectivamente, las estadounidenses han arrasado a las europeas, sin que estas dieran ninguna sensación de poder reaccionar mínimamente. La paliza del día se la han llevado Carlota Ciganda y Emily Pedersen, que han sido vapuleadas por Angel Yin y Lizette Salas por 6&5. Hay que recordar que Ciganda es la mejor europea en la clasificación del ránking mundial, solo por detrás de Nordqvist, con lo que su aportación debería ser algo más productiva (también ha perdido su partido de la mañana). El resultado ha acabado siendo de 4 a 0 en esta sesión, con lo que el marcador final de esta primera jornada refleje un preocupante 5,5 a 2,5. Mucho tendrán que trabajar las capitanas y sub-capitanas para que mañana las cosas funcionen un poco mejor, porque de otra manera esta competición podría estar casi decidida antes de los individuales del domingo.

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PGA Championship 2017, día 4

Ya ha finalizado el torneo y Justin Thomas es el nuevo campeón del PGA Championship. El estadounidense de 24 años ha dado toda una lección de buen juego y ha estado mucho más sólido que el resto de contendientes, dejando claro que su excelente año no ha sido fruto de la casualidad. Recordemos que a finales de 2016 defendió con éxito su título del CIMB Classic (pertenece a la actual temporada), posteriormente se impuso en el SBS Tournament of Champions de Kapalua, prosiguió venciendo a la semana siguiente en el Sony Open con una primera ronda de 59 golpes, y acabó su serie de proezas firmando 63 golpes (récord en los “grandes”) en el pasado US Open. Para mí, un triunfo totalmente merecido.

Justin Thomas, con su abuelo Paul Thomas y su padre Mike Thomas…..profesionales de club de la PGA de América 😉

Como en todos los torneos, hoy ha habido un par de situaciones de reglas que han dado que hablar. En la primera de ellas ha estado involucrado el posteriormente campeón Thomas, el cual ha vivido lo siguiente:

En Twitter ha habido alguna queja sobre el tiempo que ha tardado la bola en caer en el agujero, en mi opinión sin mucho fundamento. La regla dice:

Como se puede comprobar, tras quedarse la bola colgando del agujero, el jugador se debe dirigir al mismo sin demora indebida y esperara los correspondientes 10 segundos para que, al caer en ese plazo, se considere embocada con el golpe anterior. Es cierto que Thomas se aleja del agujero tras ver como la bola se queda colgando, pero la realidad es que, tras quedarse en ese estado, esta cae sobre el segundo 00:12, con lo que hubiera estado dentro del tiempo aunque se hubiera acercado más rápido. Por lo tanto, para mí no ha infracción.

En la segunda situación de reglas ha estado implicado Ian Poulter. En el hoyo 8 el inglés se iba totalmente a la derecha, acabando su bola en lo que posteriormente resultaría ser un obstáculo de agua. La cuestión es que todos se han puesto a buscarla por la zona……..hasta que a los 5 minutos el árbitro le ha comunicado que, al no encontrarla, estaba perdida y tenía que volver al lugar de salida 😯 Este es el vídeo:

La realidad es que el cabreo de Poulter con el “referee” estaba justificado porque todos tenían/teníamos la práctica seguridad de que la bola estaba en el obstáculo de agua, con lo que NO era necesario encontrarla para proceder bajo la regla 26-1. De hecho, aunque posteriormente se hubiera encontrado la bola fuera del “hazard”, la bola hubiera estado bien dropada ya que lo importante es si todos creían casi sin ninguna duda de que estaba allí. El concepto “se sabe o es prácticamente seguro” está explicado en la decisión 26-1/1. Y esta es la decisión, la 26-1/3, que valida el punto de vista del amigo Ian:

Afortunadamente, el árbitro entró en razón y al final la sangre no llegó al río.

Bueno, ya solo quedan 233 días para el Masters de Augusta 2018 😉

 

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PGA Championship 2017, día 3

En primer lugar, disculpas por publicar al día siguiente de la finalización de la 3ª jornada del PGA Championship. La razón es muy simple; el penoso ritmo de juego que se permite desde hace años en cualquier torneo de cierto nivel, que provoca que se acabe a horas demasiado intempestivas como para escribir nada. Yo entiendo que no es de recibo que tres jugadores tarden, como fue el caso ayer, 05:40 minutos en hacer 18 hoyos. Hubo incluso quien tardó 03:10 horas en jugar nueve hoyos 😯 No me valen las excusas de que el campo está complicado, que los greens están muy rápidos, etc. porque el número de segundos para jugar son los mismos para todos y son los jugadores los que se tienen que adaptar a ellos y no al revés. El juego no ha cambiado tanto como para que se tarde más en tomar una decisión; mas bien al contrario, el material de hoy en día proporciona golpes mucho más consistentes y la información de que disponen los profesionales les debería permitir decidirse más rápido. Pero claro, las diferentes organizaciones involucradas prefieren que el golf se convierta en un deporte visualmente insufrible cuando lo que necesitamos desesperadamente es conseguir unos nuevos jugadores…..que por causa de la trepidante “vida moderna” casi no tienen tiempo para practicar. El pez que se muerde la cola, y así nos va.

Vista del campo durante la 3ª ronda

En el plano puramente deportivo, el liderato sigue en manos de Kevin Kisner (-7), un jugador con el que nadie contaba el pasado miércoles. Extraña porque sus estadísticas del PGA Tour no son nada malas y este año hasta se ha adjudicado un torneo, el Dean&Deluca. Su “falta” de distancia (media de 288 yardas) la suple con los siguientes apartados:

  • 15º en precisión con el drive. T-4 en Quail Hollow
  • 17º en Strokes Gained del Approach a Green. 6º en Quail Hollow.
  • 34º en Proximidad al Hoyo. 4º en Quail Hollow.
  • 34º en Strokes Gained Putting. 4º en Quail Hollow.

Lo que se ve es que tiene un juego sólido en general, y que ha mejorado un poco en el PGA Championship. Otra cosa será el aspecto mental ya que es la 1ª vez en su vida que está dentro del top-10 en un “grande”. Más extraño es lo de Chris Stroud (-6), del que alguno destacará que ganó la semana pasada el Barracuda Championship. Apoyaría la moción si no fuera porque es un evento que se juega a stableford modificado y opuesto a un WGC. Si hasta Gonzalo Fernández-Castaño pasó el corte, imagínense :mrgreen: . Los siguientes son Hideki Matsuyama, Louis Oosthuizen y Justin Thomas, jugadores con la suficiente calidad como para firmar una ronda espectacular (recordemos que el japonés viene de ganar el WGC-Bridgestone, Oosthuizen es un ganador de “major”, y Thomas tuvo un inicio de temporada arrasador con doble triunfo en Hawai y un 63 en el US Open) y llevarse la copa a casa. Ahí se me acaban los candidatos.

En el apartado de golpes increíbles, tenemos dos de ellos. El primero está protagonizado por Graham DeLaet, que estuvo así de cerca de conseguir un albatros en el hoyo 14, un par 4 corto de riesgo y recompensa.

Para acabar, una maravilla de Chris Stroud, que saca la bola del bunker con un spin absolutamente increíble. A eso se le llama “tener manos” en el golf 😉

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PGA Championship 2017, día 2

Escribo la entrada del blog de hoy sin que todavía haya finalizado la jornada ya que el mal tiempo ha obligado a una larga suspensión que ha hecho imposible que todos los jugadores acabaran su ronda. El liderato sigue estando en poder de Kevin Kisner (-8), aunque sin la compañía de Olesen, que iba +6 a su paso por el hoyo 15. En cambio, Kisner tiene acompañantes mucho más peligrosos de cara al triunfo final, como Hideki Matsuyama (-8), que ha dado una nueva lección de golf con un excelente 64 que lo sitúa ya como principal favorito a la victoria. Solo dos golpes detrás de este dúo encontramos a Jason Day, que ya en 2015 se proclamó campeón de este torneo en Whistling Straits. Si durante el “moving day” Louis Oosthuizen (-5), Rickie Fowler (-3) y  Justin Thomas (-3) se pueden acercar un poco más a los punteros, tendremos un domingo emocionante a más no poder.

El último triunfo del japonés fue…..¿la semana pasada? :mrgreen:

En la parte baja de la clasificación hay varios jugadores que no van a estar el fin de semana. Uno de ellos es Sergio García, al que este evento no parece irle demasiado bien. No en vano acumula 5 cortes fallados en sus últimas nueve participaciones, su peor rendimiento en los “grandes” de largo. Otro es un Phil Mickelson que parece que se ha quedado sin gasolina en los “majors”. Tras perder el año pasado contra Stenson en el Open Championship, en Royal Birkdale falló el corte incluso firmando su primera ronda sin birdies en cinco años. En Quail Hollow volvió a repetir la “gesta” el jueves, abandonando antes de tiempo un torneo en el que no fallaba el fin de semana….desde 1995 😯 No sé si será la edad o el cambio de caddie. Espero que lo segundo porque es jugador que siempre da espectáculo 🙁

En el apartado de curiosidades, dos incidentes a resaltar. En primer lugar, una demostración más de que Jordan Spieth es un jugador que se conoce las reglas al dedillo. Hoy, en el hoyo, 10, su drive se ha ido al bosque, lugar donde ha empezado su consabida conversación con el árbitro para conseguir el mejor lie para su bola en la pinaza. Vean como va preguntando al referee sobre lo que puede o no hacer, hasta dropar la bola en un buen lugar. Al final, de tanto escarbar, lo acabarán considerando “animal de madriguera” 🙂

Para acabar, algo que no se ve con mucha frecuencia. Las imágenes muestran a Rod Pampling pegando su drive en el hoyo 9, el último del día para él (empezó por el 10). Las prisas se explican porque se estaba yendo el sol y no quería tener que volver al campo al día siguiente sabiendo que iba a fallar el corte sí o sí -iba +13-. Por lo tanto, la solución fue jugar tan rápido que iba golpeando la bola al estilo “Happy Gilmore”….con no muy buenos resultados. Al final consiguió finalizar su vuelta antes de que sonase la bocina 🙂

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PGA Championship 2017, día 1

Tengo que reconocer que el PGA Championship es un torneo que no me ha llamado nunca la atención. Con la excepción de Whistling Straits y Kiawah Island, las sedes en las que se celebra el evento no me parecen memorables. La preparación del campo tampoco se caracteriza por nada en especial y se parece en mucho a cualquier torneo de la temporada regular del PGA Tour, Si a eso le añadimos que el recorrido de este año ha sido durante muchos años sede de un evento de ese circuito, el misterio y la excitación brillan por su ausencia. No creo que haya ninguna duda de que estamos ante el más “pequeño” de los “grandes”, y creo que la PGA de América debería empezar a pensar en dotar a su campeonato estrella de una personalidad propia además de una cobertura mediática decente. La reciente decisión de trasladar el torneo al mes de mayo de 2019 podría ser una buena oportunidad, si eligen bien donde celebrarlo, ya que el cambio de fechas va a eliminar de la “rotación” campos que en ese mes sufren temperaturas todavía muy bajas. Personalmente, y ya llevando las cosas un poco al límite, tampoco vería con malos ojos un cambio de formato, volviendo al match play (dos días de juego por golpes para determinar los 64 mejores, más dos o tres días de match) que caracterizó este torneo durante más de cuatro décadas (1916-1957), un formato mucho más atractivo que el clásico “medal” bajo el que se celebran la inmensa mayoría de eventos y que le daría ese toque distintivo. No sucederá, pero por soñar que no quede 🙂

Adiós a Whistling Straits 🙁

En el plano deportivo, Quail Hollow ha presentado durante esta primera jornada un campo muy largo y con greens muy rápidos, lo que ha puesto en dificultades a numerosos jugadores. Aspirantes al título como Rory McIlroy (+1) o Jordan Spieth (+1) no han sido capaces de bajar del par del campo, lo que les va a obligar a apretar mañana los dientes si quieren jugar el fin de semana. Quienes lo van a tener muy complicado están el vigente campeón, Jimmy Walker (+10), Thomas Pieters (+8), Phil Mickelson (+8) o el reciente ganador Jhonattan Vegas (+7). Por la parte alta de la tabla, dominan Thorbjorn Olesen y Kevin Kisner (-4), seguidos -entre otros- de un buen ramillete de pretendientes como Brooks Koepka (-3), Patrick Reed (-2), Paul Casey (-2), Rickie Fowler (-2), Jon Rahm (-1) o Hideki Matsuyama (-1). Veremos lo que sucede ya que la previsión del tiempo anuncia lluvias para los próximos tres días, lo que podía dar al traste con el deseo de los organizadores de mantener los greens poco receptivos.

Para acabar, una tierna fotografía que ha publicado la cuenta de Twitter del torneo, con cuatro niños como protagonistas. Para los que no dominan el inglés, decir que sus camisetas reza el siguiente eslogan:

“Futuro pro del PGA”

Igual dentro de década y media los vemos compitiendo por el trofeo 😉

 

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Open Championship 2017, día 4

No me equivocaba mucho ayer cuando escribía que Jordan Spieth era el principal candidato al triunfo final en el Open Championship. También es cierto que introduje la duda de lo sucedido en el hoyo 12 de la última ronda del Masters de Augusta de 2016. Curiosamente, lo acontecido en este último día de Open Championship ha tenido la extraña virtud de mezclar ambos elementos en la más épica de las formas. Lo vivido hoy en el Royal Birkdale pasará a la historia de nuestro deporte como uno de los más bonitos episodios de resiliencia, personificada en un Jordan Spieth que ha demostrado que los fracasos, como el anteriormente mencionado, son el germen de las victorias si uno es capaz de transformarlas adecuadamente

El día transcurría muy irregular para Spieth, irreconocible con respecto a la máquina de jugar al golf de los tres primeros días. El partido match play con Kuchar llegaba al hoyo 13 absolutamente igualado, y el salvaje drive del tejano en ese hoyo parecía que iba a enterrar definitivamente su deseo de ganar el tercer “grande” del año. Y ahí fue donde Spieth recordó el cuádruple bogey que le costó la victoria el año pasado. Decidido a no dejarse vencer nuevamente por las circunstancias, consiguió una posición decente en el campo de prácticas (una zona que suele ser fuera de límites en la inmensa mayoría de los casos) tras considerar su bola como injugable y arrancó un increíble bogey que le relegó al segundo lugar de la clasificación por primera vez esta semana. En ese momento, el Spieth de hace año y medio es posible que se hubiera hundido irremediablemente, pero todo lo aprendido en Augusta le sirvió para ser capaz de ver que todavía tenía mucho que ganar y poco por perder. La reacción no se hizo esperar, encadenando una serie de birdie, eagle, birdie, birdie, par que destrozó definitivamente a Kuchar y selló su tercer “grande” antes de los 24 años, una gesta solo al alcance de Jack Nicklaus y Gene Sarazen.

Una imagen que pasará a la posteridad

El último elemento a destacar es la admirable humildad con que Jordan Spieth transita por este mundo. Ni en los peores momentos se le puede ver un mal gesto…..y tampoco en sus triunfos olvida a los derrotados. Durante muchos años se ha comparado a Tiger Woods con Jack Nicklaus cuando el jugador que más se acerca al “Oso Dorado” en cuanto a personalidad es Spieth. Habrá quién le parezca un poco aburrido, pero no me cabe ninguna duda de que su presencia entre los mejores jugadores del mundo es un excelente modelo de comportamiento en el campo para los más pequeños. Enhorabuena por ello, incluso por delante de su victoria en este Open Championship.

 

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Open Championship 2017, día 3

Quizás haya lectores que no estén de acuerdo, pero tengo que decir que para mí hoy ha sido un día para olvidar en el Open Championship. Puede parecer extraño decir esto cuando Branden Grace ha firmado este sábado una tarjeta de 62 golpes que ha batido el récord de golpes en un “grande”, pero la realidad es que si tenemos en cuenta que más de cuarenta jugadores han bajado del par del campo de Royal Birkdale queda claro que hay que relativizar la gesta del sudafricano. Mirando hacia atrás, el diferencial de Grace con respecto a la media de golpes del resto de participantes ni siquiera supera al 63 del domingo conseguido por Henrik Stenson en su victoria en este torneo el año pasado. Y si nos fijamos en el 63 de Johnny Miller en el US Open de 1973 en Oakmont, las comparaciones son odiosas. Por lo tanto, afirmar categóricamente que el resultado de Branden es el mejor en un “major” es extremadamente simplista. Una cifra no siempre refleja el nivel de juego desarrollado si obviamos cuan complicadas eran las condiciones de juego para el resto de participantes. En ese sentido, la ausencia de viento en el Royal Birkdale significa que el campo está absolutamente desprotegido ante un material de juego que lo deja en franca inferioridad ante los menores golfistas del planeta. Personalmente, creo que el set-up tendría que haber sido más agresivo en todos los sentidos para que el recorrido hubiera tenido alguna posibilidad de defenderse.

Con respecto a mañana, no parece que nadie pueda hacerle sombra al líder desde el primer día, Jordan Spieth. Como ya comenté el jueves pasado, el rendimiento del tejano se está pareciendo mucho al que exhibió en el Masters de Augusta de 2015, es decir, está siendo intratable. No es solo que tenga tres golpes de ventaja con respecto al segundo clasificado (Matt Kuchar) y seis con los terceros (el sorprendente Austin Connelly y Brooks Koepka) si no que no está mostrando ningún signo de debilidad que pueda hacer pensar en otro vencedor que no sea él…..aunque ese parecía ser también su destino en el Masters de Augusta de 2016 hasta que se cruzó en su camino el hoyo 12 y su ya famoso cuádruple bogey.

Esperemos que no se vuelva a repetir 😉

En cualquier caso, Spieth ostenta un casi inmaculado récord de 8 de 9 victorias cuando lidera la clasificación tras 54 hoyos, con lo que todo lo que no sea verlo con la jarra de clarete en sus manos el domingo por la noche será una sorpresa. La previsión meteorológica solo anuncia algo de viento por la tarde, o sea que el enemigo al que va a tener que vigilar de cerca va a ser….él mismo.
De todas maneras, ya sabemos que en golf nunca se puede dar nada por hecho, con lo que habrá que esperar unas horas para conocer el desenlace definitivo. En caso de imponerse la lógica, Spieth conseguiría su tercer “major” diferente y el próximo mes tendría la oportunidad en el PGA Championship de alcanzar el “Career Grand Slam” batiendo por unos meses la marca de precocidad establecida por Tiger Woods. No es mala motivación 😉

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