Los campos más difíciles del PGA Tour 2012

Ya ha finalizado la temporada oficial del año 2012 en el PGA Tour y es la hora de las estadísticas. Es posible que muchas no tengan el menor interés para nosotros pero hay otras que pueden dar mucho juego a la hora de comentarlas.

Hoy, vamos a hablar de la estadística de los campos más difíciles del PGA Tour en 2012 que se hayan celebrado en formato de “juego por golpes”. Esta estadística incluye aquellos torneos que se han celebrado fuera de las fronteras de los EEUU, como el Open Championship, el Mayakoba Golf Classic o el Puerto Rico Open. También hay que mencionar que la clasificación se ha confeccionado en base a la media de golpes con relación al par de campo. A pesar de ello, también se incluye un apartado que especifica la media de golpes “pura” de cada campo. Estos son los resultados en las 15 primeras posiciones:

Como podemos comprobar, el campo más complicado para los mejores profesionales fue el Olympic Club de San Francisco, sede del US Open. Con poco más de 6.500 metros de longitud, “produjo” una media de 3,844 golpes más que su par, superando a muchos campos que eran bastante más largos.

Curiosamente, en quinta posición podemos ver que se encuentra el Royal Lytham & St Annes, sede del Open Championship. Y digo curiosamente porque es otro de los campos cortos que han dado muchos problemas a los jugadores. Con menos de 6.500 metros, la media de golpes por encima de su par fue de casi dos.

Por último, encontramos a otro de mis campos favoritos en el noveno puesto; Harbour Town. Otro recorrido de menos de 6.500 metros que dio mucho juego y acabó con la moral de muchos jugadores.

              El bonito y complicado hoyo 18 del Olympic Club

¿Cual es la característica común de estos tres campos? Su excelente diseño. Si estudiamos detenidamente la manera en que sus hoyos han sido pensados, la palabra que nos viene de inmediato a la mente es “estrategia”. Sin ir más lejos, podríamos preguntarle a Jim Furyk por la madera 3 que pegó de salida en el hoyo 16 del último día del US Open (que se jugaba 90 metros más corto que el resto del torneo) o a Adam Scott por la madera 3 que utilizó para dar su golpe de salida en el hoyo 18 de la última jornada del Open Championship. En estos campos no se trata únicamente de alcanzar grandes distancias al estilo “grip-it and rip-it” sino que de lo que se trata es de saber “trabajar” la bola, controlar las distancias, ponerla en el lugar que hemos elegido de entre las diferentes rutas posibles para encarar el siguiente golpe y aprovechar los desniveles que las calles y los greens tienen para conseguir nuestor objetivo. Se podría decir que entre el campo y el jugador se establece un diálogo constante en el que el factor riesgo-recompensa es un elemento a tener en cuenta a la hora de decidir cada golpe.

En definitiva, como es el caso de la sede del reciente Australian Masters (Kingston Heath Golf Club) o de la Presidents Cup de 2011 (Royal Melbourne Golf Club), se trata de premiar la habilidad antes que la potencia, una prioridad que se ha visto relegada en el circuito americano en los últimos tiempos. En mi opinión, se retransmiten demasiados torneos con un interés nulo en cuanto al recorrido jugado,  y ya no sé si la causa es que no hay buenos campos o es que a los jugadores o telespectadores no les gusta demasiado este tipo de recorridos y prefieren las anchas y aburridas calles paralelas en las que lo único que cuenta es hacer más de 300 yardas de drive.

El hoyo 3 de Kingston Heath Golf Club. Una maravilla de solo 269 metros

El link al documento completo del PGA Tour, aquí

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Los greens de Sentosa

Aprovechando que el European Tour está celebrando un torneo por Singapur, hablaremos de los greens del campo donde se está llevando a cabo precisamente ese evento; el Sentosa Golf Club.

Como muchos de vosotros habréis podido comprobar, lo normal por esas tierras es que se produzcan diariamente chubascos tormentosos que descargan una gran cantidad de agua en pocos minutos. La consecuencia es, lógicamente, que los greens se encharcan rápidamente y se convierten en injugables. Un ejemplo lo tenemos en esta foto de Pablo Larrazábal de esta misma semana en la que se observa como el green de prácticas está totalmente inundado.

Si bien es cierto que, mientras cae el aguacero, es complicado poder patear, la realidad es que esos chubascos “tropicales” suelen durar poco tiempo. Por ello, los responsables del club han ideado un ingenioso sistema para permitir que los green evacuen el agua lo más rápido posible para que el juego se pueda reanudar de la misma forma. Se instalan unas tuberías por debajo del green en forma de espina de pescado y se conectan a un sistema que crea un vacío debajo del mismo, facilitando una rápida evacuación del agua hacia el lago del campo. Además, tiene unos sensores debajo del green que les permite saber en todo momento la temperatura, la humedad o la salinidad de estos. En este vídeo lo explica, aunque en inglés.

Realmente, la tecnología nos está proporcionando herramientas muy útiles a la hora de facilitar el mantenimiento de un recorrido de golf. Así, no es de extrañar que los greenkepers puedan trabajar con toda la información necesaria y el campo se acabe viendo así:

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Crooked Stick

“El jueves éramos 70 jugadores y, de ellos, 50 bajamos del par del campo. Sabiendo como es Pete Dye, no creo que esté muy contento” Estas eran las declaraciones de Tiger Woods cuando finalizó su segunda ronda en Crooked Stick. Con casi total seguridad, acertaba al hablar del diseñador del campo que está acogiendo el BMW Championship de esta semana; Dye es un arquitecto  que tradicionalmente se ha caracterizado por hacer sufrir a los mejores jugadores del mundo. Solo con escuchar nombres como TPC Sawgrass, Whistling Straits, Kiawah Island, Harbour Town, Casa de Campo (Teeth of the Dog) o Blackwolf Run uno se hace una idea de lo mucho que se puede llegar a sufrir en uno de sus campos.

Debo decir que Pete Dye es, seguramente, mi diseñador favorito. A pesar de ello, no me está gustando mucho lo que estoy viendo en Crooked Stick. Más allá de que el diseño de este campo no es muy de mi gusto, la realidad es que las circunstancias que están rodeando a la preparación del torneo está facilitando mucho la labor de los jugadores.

Es cierto que el campo está algo “pesado” por las recientes lluvias que han tenido lugar en la zona pero la rapidez con la que el PGA Tour adopta la regla local de “colocación de la bola” en las áreas segadas a ras a veces raya lo absurdo. La realidad es que las bolas no se empotran en la calle (y, si así lo hicieran, para eso ya existe una regla que permite el alivio) y no tiene mucho sentido dejar marcar, levantar, limpiar y colocar la bola solo porque alguna de ellas pueda quedar un poco “manchada” de barro. Cuando ha llovido, los greens están blandos y permite a los jugadores ser mucho más agresivos en sus golpes a bandera, y el campo debe tener algún tipo de “defensa” ante los mejores jugadores del mundo. Si permites una condiciones perfectas en un campo como este, el torneo se convierte en algo parecido al típico festival de birdies que en nada ayuda a, como decía Sandy Tatum, identificar  a los mejores jugadores. Ayer mismo, Tiger Woods también reconocía que la bola corre bien en calle. Entonces….¿para qué la “colocación de bola”? En este sentido (como en muchos otros) la PGA debería esforzarse en buscar un golf más “puro”. Peores condiciones climatológicas que en el Open Championship son difíciles de encontrar…….pero la famosa “regla de invierno” brilla por su ausencia en el decano de los “majors”.

Un ejemplo de lo que digo está en el hoyo 15 de Crooked Stick. Un par 5 de 478 metros (dependiendo de donde esté la bandera, se juega más corto) que se ha convertido en una caricatura en las dos jornadas disputadas. Su media de golpes es, hasta el momento, de 4.32 0_0 Han sido 9 eagles, 82 birdies, 44 pares y solo 5 bogeys. Los jugadores están jugando hierros medios al green de ese hoyo, sin temer en ningún momento por el resultado. A esto no se le puede llamar un hoyo de “riesgo y recompensa ni “de recuperación” sino que es un auténtico “chollo”.

En 1991, un joven John Daly, con su potencia desde el tee, dejó en evidencia a este campo y ganó el PGA Championship. Las trampas que el diseñador puso para evitarlo fueron literalmente sobrevoladas por Daly. Parece que, después de tantos años, y sabiendo lo largo que van los jugadores hoy en día, aún no se ha aprendido de aquella lección. Os dejo tres vídeo sobre la victoria de Daly en aquel torneo (en la segunda parte aparece su caddie, Jeff Medlen, del que hablamos aquí).

1ª parte

                          2ª parte

3ª parte

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Los Himalayas y Thistle Dhu

Cuando nos nombran St. Andrews, la imaginación de los practicantes del golf nos lleva a asociarlo inmediatamente con el Old Course. Fantaseamos con vernos realizando el golpe de salida del hoyo 17 por encima del hotel, cruzando el Swilken Bridge camino del green del hoyo 18 o entrando en la icónica casa-club. Pocos saben que, justo a la derecha del tee de salida del hoyo 2 del Old Course existe una de las “hidden gems” o “joyas escondidas” escocesas; el “Himalayas putting course”.

Se trata de un enorme y demoníaco putting green de 18 hoyos, construido en 1867 como “campo” del Club femenino de putt de St Andrews. Como su nombre  indica, los relieves del green recuerdan a la mítica cadena montañosa que comparten Nepal, India, China y Bután. Hacer un hoyo en uno es una empresa realmente difícil, algo que no importa demasiado a sus sufridos usuarios porque los precios por jugar en este lugar tan especial son realmente ridículos; 2 libras por adulto o 1 libra para menores de 16 años y seniors. En cualquier caso, parece que la diversión está asegurada y que, quién practica en él, acaba por ser un excelente pateador. Os dejo con una fotografía de época del lugar:

En éste enlace podréis ver un excelente galería de imágenes realizada por Golf Digest, en la que se puede disfrutar de fotografías aéreas realmente espectaculares.

También os dejo un vídeo de uno de sus hoyos en el que se nos muestra lo divertido del recorrido

Además, a finales del mes pasado se inauguró un recorrido parecido en el famoso campo de Pinehurst (EEUU). Se llama Thistle Dhu porque es la manera en que se declama la frase “This’ll do” (esto valdrá). Estas palabras se dice que fueron pronunciadas por el fundador del campo, James Barber, cuando vió los terrenos y la casa. Aquí construyó en 1919 el primer campo de mini-golf de los Estados Unidos y se ha bautizado este putting green con este nombre en honor al histórico hecho. Os dejo el link del blog del lugar y un curioso vídeo (gracias, Geoff Shackelford) del torneo que allí se ha organizado. Parece que allí también está asegurada la diversión 🙂

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El hoyo 18 del TPC Boston (y II)

Hablábamos hace unos días en esta entrada del blog de que esperábamos que la reforma del hoyo 18 del TPC Boston aportara un poco más de emoción al torneo. La verdad es que sí que ha dado que hablar, ya sea por cuestiones deportivas como extradeportivas.

En primer lugar, las estadísticas. Así como el año pasado este hoyo tuvo una media de golpes de 4.5 durante todo el torneo, parece que la remodelación ha tenido un cierto éxito y en este par 5 está siendo algo más difícil embocar eagles o birdies. Falta por acabar la ronda de hoy, que solo puede empeorar las estadísticas con esa bandera a la derecha, y la media de golpes en el hoyo ya es de 4.65 En 2011 se consiguieron en él 19 eagles, 165 birdies, 23 bogeys y 2 doble bogeys….y este año, al mismo tiempo que escribo esta entrada, veo que se han conseguido 14 eagles, 135 birdies, 145 pares, 35 bogeys, 3 doble bogeys y un resultado superior a doble bogey. Y los más importante, ya ha dejado de ser el hoyo más fácil del campo, honor que ha recaído en el hoyo 4.

En segundo lugar, las reacciones de los jugadores. La más explícita ha sido la de Luke Donald quién, tras fallar lo que él consideraba el mejor golpe del día, acababa con un doloroso bogey. Dejando de lado que si realmente fue el golpe del día debería haber dejado la bola “dada”, en lo que parece fue un desliz, llamó a Gil Hanse (arquitecto encargado de la remodelación del TPC Boston) en el siguiente tweet algo parecido a “imbécil”. Como diría, creo, Rees Jones, cuando los jugadores se quejan tanto es que he hecho bien mi trabajo 🙂

El último protagonista es Charl Schwartzel. Muchos de vosotros lo habréis visto pero, por si acaso, lo repito. Su putt para birdie es comprensible que se pueda fallar. Incluso el de par……..pero los de bogey y doble bogey son producto únicamente del consiguiente cabreo por haber fallado los dos primeros. Como acertadamente dice Tom Greaves, recuerda a cierto mal momento de Hennie Otto creo que en El Nashua Masters de 2005.

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El hoyo 18 del TPC Boston

Hoy empieza en el TPC de Boston el Deutsche Bank Championship, un nuevo torneo de los playoffs de la Fed-Ex Cup. Este bonito recorrido, diseñado en 2001 por Arnold Palmer, lleva desde 2006 siendo “retocado” por Gil Hanse (diseñador elegido para construir el campo de golf de las olimpiadas de Rio 2016) y Brad Faxon (ex-jugador del PGA Tour).

Tras las modificaciones operadas en la gran mayoría de los hoyos, este año toca estrenar el green del hoyo 18. Este par 5, de 485 metros, no solo no era el duro examen final que un torneo de estas características exige sino que tampoco se había convertido en un par 5 de riesgo-recompensa. Ya desde sus orígenes, el hoyo 18 había sido el hoyo más fácil del recorrido con una media de golpes de 4,565. El año pasado, si ir más lejos, se registraron en él 19 eagles, 165 birdies, 143 pares, 23 bogeys y 2 doble bogeys. Este es el perfil del hoyo:

Gracias a los avances tecnológicos de palos y bolas, muchos jugadores optaban por sobrevolar directamente el gran bunker del centro de calle, lo que les dejaba un segundo golpe con un hierro medio-largo para intentar el eagle. El green, con una superficie de algo más de 600 metros cuadrados, daba muchas facilidades no solo por sus dimensiones sino porque una bola que fuera a reposar en sus cercanías tenía un recuperación relativamente fácil. El rediseño del green ha consistido en 1.- Reducir su superficie de los mencionados 600 metros cuadrados a 380 metros cuadrados 2.- Elevarlo  por encima de su nivel anterior e inclinar su superficie hacia el obstáculo de agua. De esta manera, la combinación de ambos factores debería dar como resultado bastantes menos greens en regulación (ya sea de dos o de tres golpes) y recuperaciones mucho más complicadas cuando se falla el green. La parte posterior del green ha quedado así (foto del comentarista de Golf Channel, Frank Nobilo. Clicar para agrandar):

De todas maneras, tampoco existe la absoluta seguridad de que la teoría se convierta en realidad cuando en el campo están jugando estos monstruos del golf. El lunes por la noche sabremos si las soluciones pensadas por Gil Hanse y Brad Faxon han tenido éxito y nos han aportado algo más de emoción. Para acabar, os dejo este vídeo de la simpática periodista Alexandra Grace en el que se habla sobre el tema y se ven algunas imágenes del lugar.

                                

Actualización del 31 de agosto a las 23:13 horas

Gracias al blog de Geoff Shackelford, he conseguido las fotos del antes (arriba) y el después (abajo). Así, se puede observar el cambio de tamaño del green y del bunker de green de la derecha, así como la adición del pequeño bunker de la izquierda (clicar para ampliar):


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Kiawah Island y Pinehurst nº 2

En el pasado PGA championship de Kiawah Island dio bastante que hablar la decisión de los organizadores de declarar todos los bunkers como parte del recorrido. Por ello, los jugadores estaban autorizados a apoyar ligeramente el palo en la arena e, incluso, a hacer swings de práctica para probar su textura. No es una situación nueva ya que en la Ryder Cup de 1991 o el Senior PGA Championship de 2007 se jugó en las mismas condiciones.

Mi opinión personal no es “ortodoxa” en este tema. Me parece bastante vergonzoso que profesionales de este calibre puedan “probar” las condiciones de los bunkers antes de ejecutar su golpe. Soy consciente de que el diseño de Pete Dye deja muchas áreas del campo en las que es muy complicado distinguir lo que es un bunker de una zona arenosa. Por ejemplo, en esta foto del hoyo 10 del Ocean Course se puede observar como la parte izquierda del green es una zona arenosa donde es muy complicado (por no decir imposible) distinguir donde empieza y acaba el bunker. En cambio, en la parte derecha, se puede apreciar un bunker claramente identificable, en el que los límites están meridianamente claros.

Si hubiera podido hablar con los responsables de la organización, me hubiera gustado poder preguntarles lo siguiente: ¿no se podrían haber marcado con spray de pintura los bunkers claramente identificables y haber dejado el resto como “waste bunkers”? En mi opinión, esta manera de hacer “tabla rasa” tiene mucho que ver con la sanción de dos golpes que Dustin Johnson se tuvo que apuntar hace dos años en Whistling Straits por apoyar el palo en un bunker, situación que la PGA no quería que se volviera a repetir por miedo a las reacciones furibundas del bando “anti-reglas”. Para su desgracia, el incidente de Carl Pettersson les ha puesto en el punto de mira igualmente, con el agravante de que uno de los argumentos más esgrimidos ha sido “vaya, se puede apoyar el palo en un bunker, que es un obstáculo, pero no se puede mover una diminuta hoja en un obstáculo de agua”.

El tema no es baladí, principalmente porque en 2014 se tiene que celebrar en Pinehurst nº 2 el US Open masculino…..seguido, a la semana siguiente, por el US Open femenino. La cuestión es que Coore&Crenshaw han remodelado este excelente diseño de Donald Ross, transformándolo en lo que ellos creen que era la intención original del arquitecto escocés. Por eso, se han suprimido todas las zonas antiguamente ocupadas por el rough, que se han convertido en…..sí, zonas arenosas. El resultado es espectacular visualmente pero complicado en lo referente al juego; con casi total seguridad se va a jugar Pinehurst en 2014 de la misma manera que se ha jugado Kiawah Island este año…..sin bunkers. Os dejo con un par de vídeos de como ha quedado el campo.

PD: Como curiosidad, decir que Donald Ross también diseñó el Sedgefield Country Club, donde se está celebrando este fin de semana el Wyndham Championship.

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