Tara Iti y Portstewart

Hoy, en la entrada del blog vamos a hablar de arquitectura. Y lo vamos a hacer en primer lugar visitando un campo en nuestras antípodas; Nueva Zelanda. El recorrido se llama Tara Iti y en los últimos tiempos está llamando poderosamente la atención del mundo del golf por su extremada belleza. Tampoco nos debería extrañar demasiado cuando sabemos que su diseñador es Tom Doak (Old Macdonald en Bandon, Cape Kidnappers, Streamsong Resort, etc.), para mí, junto a Gil Hanse y Coore&Crenshaw, de lo mejor que podemos encontrar en la actualidad.

Se trata de un recorrido links, construido en medio de un espectacular complejo de dunas de arena de la costa neozelandesa que no deja indiferente a nadie. Como ejemplo, algunas fotos:

La vista aérea es de quitar el hipo

Ver el campo desde más cerca no es en absoluto decepcionante

Esto es lo que se encuentra el golfista en el tee de salida (Golf Club Atlas)

Se nota que ha sido construido sin casi movimiento de tierras

Los greens tampoco son ajenos a esta circunstancia

En resumidas cuentas, un auténtico placer para cualquier amante de nuestro deporte. Hay que reconocer que esta zona del mundo (recordemos esta entrada del blog sobre Barnbougle –Tasmania-, o la famosa Cape Kidnappers, también en Nueva Zelanda) está acumulando más y más méritos para que los aficionados de los viajes de golf se animen a visitarla. Para acabar, un precioso vídeo a vista de pájaro

El segundo “invitado” es el campo que el próximo mes de julio va a acoger el Irish Open organizado por Rory McIlroy, que se llama Portstewart y está localizado en el norte de Irlanda del Norte. Aunque su fecha de nacimiento data de 1894, en aquellos tiempos tenía 9 hoyos que no correspondían con el recorrido donde se va a llevar a cabo este evento. De hecho, los hoyos originales configuran hoy el “Old Course” de par 64 mientras el torneo se celebrará en el “Strand Course” que en 1986 diseñó el profesior del club Des Giffin. Ello no significa que no sea un lugar digno de visitar, tal y como acreditan las siguientes fotos.

Todo ello, unido al hecho de que un buen número de grandes golfistas (McIlroy, Rahm, Rose, Fleetwood, etc) van a hacer acto de presencia para preparar el Open Champioship de Royal Birkdale, nos anticipa una semana tremendamente excitante. Y si sopla el viento típico de la zona, todavía más 😉

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DLF G&CC

Esta semana, el European Tour se traslada a tierras situadas bastante más a oriente que el viejo continente para la celebración del Hero Indian Open. Normalmente, este torneo no tendría mucha repercusión si no fuera porque este año es el primero que se va a disputar en el recorrido Gary Player del DLF G&CC de las afueras de Nueva Delhi, un campo que está suscitando muchos comentarios en las redes sociales. Tampoco es que se acabe de descubrir (allí se celebró el Hero Women’s Indian Open de 2015) pero creo que vale la pena hacer un breve repaso de sus características 🙂

Para empezar, las distancias van a ser bastante más largas que las del Delhi GC, anterior sede del evento. De los 6.386 metros se va a pasar a los 7.004 metros de la nueva localización, un incremento que es muy posible que deje sin opciones de triunfo al último campeón, SSP Chawrasia, que promedia solo 242 metros desde el tee este año 🙁 Y no solo es eso. El campeón sudafricano ha diseñado un campo con las más variadas dificultades. La primera de ellas, los bunkers. Si creías que los de los campos links eran profundos, hay que ver los del recorrido indio para darse cuenta de los que es realmente una trampa de arena. Un ejemplo, proporcionado por Richie Ramsay 😯

Otra de las trampas de arena, vista desde arriba. Solo son 7 metros, o sea que mejor vigila por donde andas o te vas a descalabrar 😉 (vía Golf.com).

Evidentemente, esta no es la única dificultad. También tenemos un green en isla al estilo TPC Sawgrass en el hoyo 5 que hará las delicias de los profesionales, sobre todo porque es bastante más largo que el construido por Pete Dye (125 metros) ya que mide……173 metros 😯

Para más INRI, la serie de cinco hoyos finales son terroríficos. Hoyo 14, par 4 de 503 metros 😯 Hoyo 15, par 5 de 577 metros. Hoyo 16, par 3 de 250 metros 😯

Por allí asoma el green

Hoyo 17, par 4 de 379 metros. ¿Mande? ¿Qué le pasa a este hoyo para ser tan corto? Que tiene el green ahí arriba 😯 He tenido que ponerle un circulito a la bandera para poder divisarla 😯 (vía Julian Phillips) Evidentemente, las traviesas de tren son de un bunker.

Una vista algo más cercana

Para acabar, un par 5 de 571 metros. Personalmente, recomiendo encarecidamente ver el torneo en televisión aunque empiece temprano porque visualmente va a ser muy bonito, aunque para algunos jugadores acabe siendo una tortura 😉

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Golf Vintage (XIII)

Ya hace un tiempo que no publico entradas del blog con fotos de hace varias décadas. Hoy voy a remediarlo con una serie de imágenes que me han parecido de lo más interesantes. La primera de ellas es una preciosa comparación de como era el terreno original donde se construyó el hoyo 9 de Cypress Point y como quedó tras el espectacular diseño del campo de Alister MacKenzie. Como se puede comprobar, el cambio es prácticamente imperceptible, lo que demuestra la imaginación de su autor. Diseño minimalista en su máxima expresión.

Antes y después (vía Keith Cutten)

Siguiendo con el genial arquitecto inglés, aquí tenemos otra de sus obras magnas; el rediseño de los bunkers de Lake Merced en 1929. Como se puede ver en las fotos, MacKenzie convierte un hoyo de lo más aburrido en un torrente de emociones. Una obra de arte.

Antes y después (vía Simon Haines)

Tercera incursión en el universo MacKenzie, esta vez para mostrar la que quizás sea su cara menos amable. Para ello, visitaremos el campo de Sitwell Park, un campo situado en Reino Unido. En este caso, el diseñador inglés debió pasar una mala noche cuando construyó los greens de este recorrido de la siguiente manera (vía Simon Haines)

Parece que las quejas de los jugadores fueron tan intensas por lo “injusto” de la superficie de los greens que el dueño del recorrido decidió remodelarlos poco después. No se puede tener todo en la vida 😉

Para acabar, una instantánea de uno de los bunkers más icónicos del mundo. Efectivamente, se trata del Hell Bunker, que preside la calle del hoyo 14 del Old Course de St Andrews. Muchos han sido los que han sufrido esta trampa de arena de 300 metros cuadrados y más de tres metros de profundidad…….una situación que no parecía tan aterradora en 1903. Para demostrarlo, esta foto (vía Simon Haines).

Y esto es todo por hoy 😉

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La reforma del CNG

Hace unos días, un lector del blog llamado Arturo me sugirió escribir sobre la reciente reforma del Centro Nacional de Golf situado en Madrid. Hoy lo voy a hacer, incorporando además algunas preguntas que me he ido haciendo durante este periodo.

En primer lugar, decir que las modificaciones operadas en el sistema de riego de este campo se han llevado a cabo con el objetivo de adecuar las instalaciones a la tendencia a “naturalizar” campos que tuvo como cara más visible le reforma de Pinehurst Nº 2 (EEUU). Por lo tanto, lo que se ha hecho es regar solo la zona de “calle”, dejando el rough corto y con ese característico color dorado que tan bien contrasta con el verde del “fairway”. Veamos unas fotos:

Así se ve desde el tee (foto CNG)

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Vista general (foto CNG)

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Está claro que así el juego se hace más ameno. También que es más sostenible………y más barato de mantener, claro. Viendo las tarifas “oficiales” del CNG (sin incluir ofertas), que me parecen a todas luces excesivas para un campo público, está claro que el ahorro en agua tendría que reflejarse en una bajada de los green fees para los jugadores. De no ser así, estaríamos ante una reforma destinada a ganar más en vez de a hacer más accesible el juego. Yo tengo claro que la mejor manera de conseguir que mucha gente juegue es a través de los abonos, al igual que hacen los gimnasios; si el mantenimiento me va a costar lo mismo, prefiero tener las instalaciones llenas. De hecho, yo no podría jugar mucho si no fuera porque en mi campo lo hacen así. Ya que parece que la alergia a esta forma de pago es una constante en la RFEG, lo suyo sería ajustar los precios.

La otra pregunta que me viene a la cabeza es el por qué en Madrid se realizan este tipo de inversiones mientras en otros lugares de España no. Por supuesto me viene a la cabeza el campo público de Sant Joan, al lado de Barcelona, el cual fue vilmente vendido por la la RFEG (sí, me consta que pusieron mucho dinero ahí) y la territorial catalana……..recompensando a su presidente con una medalla de oro por ello, además de por cargarse al 25% de los federados del lugar, entre otros méritos. En fin, que parece que en este país todos somos iguales, aunque algunos unos más iguales que otros 🙁

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De obras

Hoy me ha llamado la atención las obras que se están llevando a término en dos campos de renombre situados en tierras escocesas; St. Andrews y Gullane. Las realizadas en el primero de ellos se circunscriben de momento al recorrido “New Course” pero tienen una gran importancia ya que es posible que la “fiebre” acabe por trasladarse también al “Old Course”. Se trata del llamado proceso de “naturalización” que tuvo como punta de lanza al campo estadounidense de Pinehurst nº 2 y que tanta admiración levantó en el mundo del golf por su belleza estética y ahorro de agua.

Lo que se está llevando a cabo en el New Course es un proceso por el que se está arrancando el famoso “gorse” (ese arbusto tan típico del lugar) y se están reconvirtiendo dichos lugares en las zonas arenosas que se encontraban en el lugar originalmente. No hay que olvidar que los campos links estaban tradicionalmente situados en zonas de dunas. La “pista” la daban numerosos grabados con muchos años de antigüedad que mostraban a la Reina María Estuardo practicando nuestro deporte. Un ejemplo, que ya incluí en la entrada del blog que dediqué a este personaje histórico:

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Así, la excavadora se ha puesto manos a la obra y ha empezado por la zona que se encuentra entre el hoyo 11 y el 12 de dicho recorrido.

La propuesta del arquitecto Martin Ebert, autor de la reciente remodelación de Turnberry a propuesta de Donald Trump.

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La máquina, trabajando a destajo

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El resultado final

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Personalmente, soy de la opinión que este proceso de naturalización acabará por llegar al campo más icónico del mundo. Otra cosa es cuando, porque si ya supuso un “sacrilegio” su reciente remodelación, posiblemente serán muchas las voces que se volverán a alzar contra esta nueva filosofía.

Vía Anthony Pioppi

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Haesley Nine Bridges Golf Club

Antes de nada, disculpas por no haber escrito ayer por la noche, como es habitual. Se me hizo demasiado tarde, y estaba demasiado cansado como para ponerme delante del ordenador 🙁 La entrada del blog de hoy versará sobre una casa-club que se encuentra situada en Corea del Sur, la del Haesley Nine Bridges Country Club.

El primer campo está en el norte del país, concretamente en la ciudad de Yeoju. Su mayor atractivo no es el exterior del edificio, prácticamente transparente, sino un interior donde podemos ver un increíble entramado de madera en forma de columnas que ha asombrado a todos aquellos que lo han visitado.

Vista exterior

Nine Bridges Golf Club

Como se puede ver más abajo, tanto en las fotos como en el vídeo, el diseño es tremendamente espectacular.

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Vista del proceso de construcción
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Hay que decir que el arquitecto que creó esta maravilla es el japonés Shigeru Ban, autor de un buen número de obras alrededor del mundo. Suyo es, por ejemplo, el Centro Pompidou de Metz (Francia).
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El campo en sí tampoco desmerece a su casa club. El recorrido es muy bonito, y además cuenta con los últimos adelantos en tecnología en sus greens ya que están instalados tanto el sistema “SubAir” como otro que calienta o enfría su superficie a voluntad del greenkeeper dependiendo de la temperatura exterior.
Vista de los tres últimos hoyos, vía Beth Ann Nichols
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Para acabar, el último green
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Lamentablemente, este precioso campo está muy lejos de nuestro país, y además es privado, con lo que las posibilidades de “catarlo” se reducen mucho debido a estas circunstancias. Eso sí, el placer de ver las fotografías e imaginarnos dando golpes en sus inmaculadas calles y greens no nos lo puede quitar nadie 🙂
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Los otros 9 hoyos del Golf de Caldes

Anteriormente (aquí y aquí) ya he escrito sobre campos de golf abandonados, un tema que me fascina desde hace tiempo. Los ejemplos antes mencionados estaban radicados en los EEUU, pero resulta que en España también tenemos casos como los descritos. Uno de ellos es el Golf de Caldes, un recorrido creado por Ramón Espinosa y que se encuentra en la población de Caldes de Montbuí (Barcelona). No me voy a extender demasiado sobre la turbulenta historia de este club de golf, que parecía destinado a ser uno de los mejores de la zona, porque en el blog de Wantes ya se habló largo y tendido tanto de los antecedentes como de su excelente diseño. La realidad es que, en su momento, la mitad del recorrido tuvo que cerrarse al público para poder sobrevivir, quedando sumido en el abandono.

En la parte superior se pueden ver los hoyos abandonados

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Hace unos meses, conociendo esta circunstancia, me decidí a dar un paseo con el móvil en la mano para retratar esta triste y desconocida parte del campo. Este era el diseño original, plasmado en la web del club:

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La tarjeta del campo. Del 1 al 9 se juegan. De 10 al 18, no.

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Y este es su estado actual:

Salida del hoyo 10

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Green del hoyo 10

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Salida del hoyo 11, un par 3

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En el bunker de green todavía se puede encontrar algo de arena

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Caída del drive del hoyo 12, un par 5

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Salida del hoyo 13, otro par 3

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La salida del hoyo 14

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La bonita salida del hoyo 16, un largo par 5

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El green del hoyo 16

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Echándole un poco de imaginación, se me antojan unos hoyos que en nada tendrían que envidiar a los que funcionan en la actualidad. Espero que algún día la cifra de socios se incremente lo suficiente para que los dueños del campo de decidan a recuperar esta parte del recorrido. Dada la actual tendencia, es complicado, pero no me cabe duda de que muchos jugadores vendrían a jugarlo solamente por la belleza de sus vistas 😉

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Cypress Point vintage

Hoy tenía previsto escribir otra vez sobre los desmanes de nuestros federativos y demás fauna de la Marca España, pero el cabrito de Rory McIlroy me ha entretenido hasta muy tarde con el puñetero playoff de la Fed-Ex Cup. Por ello, hoy hablaremos de arquitectura, que tampoco es mal tema y además no se me abre la úlcera cuando escribo sobre ello 😉

Hay campos que tienen su propia aura. Seguramente, el Old Course de St. Andrews es el recorrido en el que más europeos desearían jugar, sobre todo atendiendo a la larga tradición que ese recorrido atesora. Ser la “cuna del golf” tiene mucho tirón, ya se sabe. No obstante, Escocia no es mi destino soñado. Si me dieran a elegir un lugar en el que jugar, estuviera donde estuviera, seguramente escogería Cypress Point. Me costaría mucho dejar atrás Whistling Straits, Cape Kidnappers y muchos otros más, pero es que estamos ante una de las obras maestras de la arquitectura. Diseñado en 1928 por Alister MacKenzie (Pasatiempo, Royal Melbourne, Augusta National, entre otros) y el estadounidense Robert Hunter, se trata de un club privado en el que es casi imposible jugar ya que se necesita la invitación de uno de los menos de 300 socios para ello. Para apreciar su extrema belleza, nada mejor que aprovechar la serie de fotos que Simon Haynes ha publicado en su cuenta de Twitter sobre la construcción de este recorrido. Están datadas entre 1928 y 1930 y demuestran que estamos ante un campo especial.

MacKenzie y Hunter, ante el hoyo 16

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El diseñador escocés, supervisando los trabajos desde la casa-club

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MacKenzie, jugando el hoyo 2, un par 5

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Aquí, jugando el hoyo 3, un par 3

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Decir que los bunkers del green del hoyo 6 son espectaculares es poco

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La preciosa salida del hoyo 9, un par 4 corto

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El golpe de salida del hoyo 11 tampoco se queda atrás

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La salida del hoyo 13, otra que es difícil de olvidar

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El maravilloso green del hoyo 15

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MacKenzie, saliendo en el hoyo 16, uno de los más icónicos del mundo

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PD: Descanse en paz Arnold Palmer 🙁 No es el que más títulos tiene pero sí el que ha convertido el golf en lo que es hoy en día.

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Un campo reversible

Hace un año y medio escribí una entrada del blog sobre Sheep Ranch, un campo de golf de 13 hoyos del complejo de Bandon Dunes que se podía jugar como a uno le diera la gana 😯 Su autor era -nada más y nada menos que- Tom Doak, uno de los mejores arquitectos de campos de golf de la actualidad junto a Gil Hanse y Coore&Crenshaw. Doak está dotado de una increíble imaginación que le ha llevado a dar una nueva vuelta de tuerca al diseño de este tipo de recorridos con…….un campo reversible 😯

Efectivamente, el amigo Tom recibió el encargo de parte del millonario propietario del campo de Forest Dunes (Roscommon, Michigan) Lew Thompson y se puso manos a la obra. No era una tarea inasequible ya que el mismísimo Old Course de St. Andrews se puede jugar desde el hoyo 1 al 18 o al revés. “Solo” hacían falta 18 greens…..y 36 tees de salida. Así, un lunes se puede salir desde el tee del hoyo 1 hacia el green del mismo número, y el martes salir de un tee al lado del green del hoyo 18 hacia el green del hoyo 17 😯

Mapa del nuevo campo de Forest Dunes

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Esta manera de organizar el juego tiene ventajas e inconvenientes. Por un lado, es positivo para el mantenimiento del campo ya que las chuletas cambian de lugar cada día y no estropean la misma parte del recorrido. Por otra parte, es un auténtico dolor de cabeza para el diseñador, que tiene que pensar como construir los greens para que reciban la bola desde diferentes ángulos.

En rojo, uno de los sentidos de juego. En azul, el contrario.

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Para acabar, un detalle curioso. Como he comentado, Tom Doak es todo un personaje. Ávido golfista con handicap 5, para avanzar en su proceso creativo le gusta ir jugando el campo mientras está en construcción, lo que nos proporciona una estampa curiosa. En este vídeo de Matt Ginella podemos ver como lo hace 😉

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Furrowed Bunkers

Ya ha finalizado el US Open, y lo ha hecho con solo cuatro jugadores por debajo del par. Pueden parecer pocos pero la realidad es que, comparado con 2007, donde el vencedor Ángel Cabrera firmó una tarjeta total de +5, se me antojan muchos. La intensa lluvia caída las dos primeras jornadas de torneo condicionó el devenir del mismo ya que los greens nunca recuperaron la dureza de los días precedentes al inicio del campeonato.

No obstante, si miramos hacia el pasado, se puede decir que los golfistas modernos tienen hasta suerte de no haber tenido que jugar en las condiciones de sus precursores, Oakmont CC es famoso, más allá de la dureza de su recorrido, por haber implementado en dos ocasiones los “furrowed bunkers”. Esta manera de rastrillar las trampas de arena se caracteriza por dejar unos grandes surcos que dificultan la aplicación de “spin” a las bolas que caen en ellas.

Así son los “furrowed bunkers” (fotos de Ryan Farrow)

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Este es el rastrillo

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Efectivamente, el US Open de 1953 fue el primero en que se aplicó este “tercer grado” a los bunkers de Oakmont CC, con la particularidad de que fueron todos ellos los que se rastrillaron de esta manera. El vencedor final fue Ben Hogan (-5) que dejó a años-luz al segundo clasificado, Sam Snead (+1).

La segunda vez que se utilizó esta técnica para convertir a los bunkers en verdaderos obstáculos fue en 1962. En aquella ocasión solo fueron los bunkers de green los que se rastrillaron así y el vencedor final fue un jovencísimo Jack Nicklaus, que derrotó a Arnold Palmer en un playoff de 18 hoyos. En esta ocasión, Nicklaus y Palmer fueron los únicos en acabar por debajo del par (-1). Veamos un par de fotos.

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Furrowed4

Al “Oso Dorado” le debió quedar un buen recuerdo de su primer “major” ganado porque intentó en 2006 emular las condiciones en las que jugaba en su juventud. Fue en The Memorial donde el bueno de Jack intentó que los jugadores modernos se dieran cuenta de la suerte que tenían, un mensaje que no acabó de calar. A pesar de que al final de la semana las estadísticas de “sand saves” no fueron tan diferentes a las normales (43,8% por 47,1%), las protestas fueron tan intensas que el organizador se vio obligado a abandonar su idea.

En fin, la próxima vez que caigamos en un bunker, agradezcamos que hoy en día el lie suele ser mucho más benevolente que en un “furrowed bunker”. O que en uno de esos bunkers del siglo XIX, por supuesto.

Mrs Hickson in bunker in old second hole
Mrs Hickson in bunker in old second hole

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