Adiós a Sant Joan

Este artículo podría perfectamente ser considerado como de ficción y empezar así: “Ando de vacaciones desde hace un par de días, en un hotel cerca de la playa. Iba todo bien hasta que han comenzado a suceder cosas raras.” Lamentablemente, la surrealista situación que voy a relatar la he sufrido en mis carnes, con lo que el único nexo con la historia de Manuel Bartual sería un inicio parecido al de sus tweets, tal que así:

Prólogo:

Volví de vacaciones el miércoles pasado y, al día siguiente, me fui a dar unas bolas al campo de prácticas del Golf Sant Joan. Aparqué el coche, saqué la bolsa de palos y me dirigí a la máquina expendedora de bolas. Iba todo bien hasta que han comenzado a suceder cosas extrañas.

Capítulo 1:

Al llegar a la máquina con la cesta en la mano, observo como tres personas ya maduras empiezan a poner monedas en la misma…sin que salga una sola bola de ella. Me fijo en los agujeros del lateral y compruebo que no hay ni una sola, cosa que les explico. Mi consejo es llamar a recepción para que alguien recoja bolas con el carro, las meta en la máquina y devuelva las monedas a sus propietarios. Delante mío, uno de ellos coge su teléfono y marca el número. Es inútil; salta un mensaje que dice que están fuera del horario de trabajo 😯 Son las 17:45 y el campo cierra a las 21:00 horas 😯

Capítulo 2:

Hay una máquina en el piso superior, pienso, pero solo acepta monedas de 2 euros. Subo, empiezo a calentar, y aparece otro señor con la cesta en la mano. Mete una moneda de 2 €….y no sale ni una bola. Me pregunta y le explico lo sucedido anteriormente con recepción. Llama igualmente y obtiene el mismo resultado 😯 Tengo una moneda de 2€ en el bolsillo pero no me atrevo a meterla en la máquina por miedo a que no me dé las bolas. A esas alturas, varias personas ya están dentro del campo de prácticas, recogiendo las bolas que están en el suelo 😯

Capítulo 3:

Al final, sabiendo que el almacén del personal de mantenimiento está próximo, me acerco a ver si localizo a alguien. Entro por la puerta, que está abierta de par en par…….y no hay nadie dentro. Llamo levantando la voz, pero allí solo hay vehículos y una oficina sin nadie dentro. Visto lo visto, no me queda más remedio que subir la pronunciada cuesta que lleva a recepción, donde encuentro a una chica a la que explico el problema. Me dice que envía a alguien, y yo, en mi inocencia, creo que el problema se ha solucionado.

Capítulo 4:

Bajo otra vez al campo de prácticas y, al cabo de un rato, veo que se acerca un buggy. Me dirijo a la persona que lo conduce para intentar explicarle cual es el problema y…..no habla español 😯 Me pide mediante gestos que le dé una moneda para sacar las bolas, y de la misma manera consigo que entienda que el problema es que la máquina no tiene. En ese momento aparece otro operario y esta persona le habla en un idioma que parece ruso. El segundo operario se dirige al carro y empieza a recoger bolas. A estas alturas son casi las 19:00 y ya no me da tiempo a pegar bolas. Pateo un poco y me voy a casa, no sin antes hablar con personas conocedoras del caso que me explican lo siguiente.

Capítulo 5:

En el golf Sant Joan ya casi no trabaja prácticamente nadie español porque hace un tiempo que se marcharon al no pagarles los sueldos durante meses. Hay un solo operario de mantenimiento para 18 hoyos, y otro para el campo de prácticas, y parece que son de la misma nacionalidad de los últimos gestores (ucranianos). Quedan dos secretarias españolas, que no tardarán mucho en irse por los mismos motivos. La causa de que no cojan el teléfono es que no funciona la línea, seguramente por falta de pago. Lo mismo sucede con otros servicios del campo, como el agua. Vean el estado de la calle del hoyo 18, un auténtico erial:

Epílogo:

Una vez dicho esto, no creo que la hipótesis sobre su futuro sea muy complicada de elaborar; este campo “morirá” en las próximas semanas. Supongo que habrá que “darle las gracias” a la Federación Catalana de Golf, por traspasar la gestión de unas instalaciones a las que dejaron hundirse por no querer aceptar abonados para no perjudicar a los campos privados de donde eran socios sus dirigentes. Eso sí, mientras ellos se gastaban decenas de miles de euros en coches caros y se compraban un piso en el centro de Barcelona cuando las instalaciones del campo eran perfectas para ser sede federativa. Buena gestión, lo llaman estos cretinos. Y el ocaso de este campo tampoco es algo que desconozcan, ya que me consta que algunos de sus directivos van a dar bolas allí. Por lo que tengo entendido, al ser un campo público solo se puede traspasar la gestión. Ahora está por ver si los lumbreras de la Federación Catalana son los que pusieron los avales para esta transacción, con lo que la patata caliente volverá a estar en sus manos. Eso sí, durante los años en que no hemos tenido campo público han seguido cargando al federado en la cuota los 18 € de sobrecoste con respecto a la mayoría de territoriales del resto de España. Y, encima, el actual presidente electo de la catalana era el vicepresidente del impresentable de Alberto Durán, que se cargó al 25% de los federados a su cargo con sus políticas. Patético es decirlo muy suave. Descansa en paz, Sant Joan.

 

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Stalag Luft III y la gran evasión

Traigo hoy otra curiosa historia que escribí hace ya años para otra web ya finiquitada. Trata sobre como los prisioneros británicos de la II Guerra Mundial se las arreglaron para jugar al golf en los campos de concentración, y reza así:

Stalag Luft III y la gran evasión

Curiosamente, para entender el sentido de este artículo, hace falta empezar hablando de cine en vez de hacerlo de golf. Los que ya hemos superado los cuarenta años tenemos todavía presentes en nuestra memoria escenas de muchas de las superproducciones bélicas que se filmaron en los EEUU en las décadas de los años 60. Una de esas imágenes, por lo menos en lo que a mí respecta, corresponde a la película “La Gran Evasión”, obra del excelente director John Sturges (Los siete magníficos, El último tren de Gun Hill o Duelo de titanes, entre otras). En ella, se puede ver a Steve McQueen sentado en la celda de castigo del campo de concentración nazi en el que se encontraba, botando una pelota de béisbol contra la pared, a la espera de que finalice su periodo de aislamiento por haber intentado fugarse una vez más.

No es que Steve McQueen no tenga ninguna relación con el golf, que la tiene, sino que el nexo causal entre el cine y el golf es el lugar donde se desarrollaba la película, que al estar basada en un hecho real tenía un emplazamiento conocido; Stalag Luft III. Este campo de concentración, pensado para albergar mayoritariamente a oficiales de la RAF, estaba ubicado en un bosque adyacente a la ciudad de Sagan (actualmente en Polonia) y estaba compuesto por varios recintos. La noche del 24 al 25 de marzo de 1944, 76 prisioneros escaparon del campo norte a través de un túnel de más de 100 metros de longitud en la fuga más famosa de la II Guerra Mundial. Solo tres de ellos consiguieron el objetivo de alcanzar su país de origen y el resto fueron capturados. 50 de los aprehendidos fueron posteriormente fusilados por decisión personal de Adolf Hitler como represalia por sus actos.

Steve McQueen, en un bunker durante una escena de la película “El caso de Thomas Crown”. El campo es el Belmont Country Club

Stalag Luft III (Stammlager der Luftwaffe III) estaba gestionado por la fuerza aérea alemana y era un campo de concentración en el que no existían los “trabajos forzados”. Por ello, en su interior, los oficiales de la RAF tenían la posibilidad de practicar diversos deportes; fútbol, boxeo o gimnasia eran algunas de las actividades que allí se desarrollaban. Uno podría pensar que en aquel pequeño lugar no había espacio para más pero, al ser británicos sus forzados habitantes, no podía faltar el golf en sus vidas. Por inverosímil que pueda parecer en la actualidad, en su interior incluso existió un recorrido de 18 hoyos.

Todo empezó cuando al piloto de la RAF Sidney Smith se le hizo entrega por parte de la Cruz Roja de un palo de golf (un “mashie”, para ser más concretos). Una vez en posesión de ese pequeño “tesoro”, aquellos que con anterioridad se habían dedicado a practicar nuestro deporte empezaron a pensar seriamente en como poder retomar esta actividad. A pesar de las circunstancias en las que se encontraban, la imaginación de los cautivos trabajó a pleno rendimiento para conseguir lo que debía ser su primer objetivo; fabricar algo parecido a una bola de golf para poder jugar.

Este primer escollo se superó tallando una esfera en madera de pino de una pulgada y media de diámetro, a la que confeccionaron una cubierta de tela. Dicho envoltorio se rellenaba de lana y algodón para intentar darle un tacto algo más blando. Debido a sus características, esta bola solo cubría 55 metros de distancia con un swing completo, por lo que el par del campo de 18 hoyos y 1.116 metros de longitud quedó establecido en 55 golpes.

La siguiente “evolución” de material se dio cuando la cubierta de una de estas bolas se rompió y los oficiales de la RAF se vieron obligados a repararla con esparadrapo que la Cruz Roja les facilitó. Tras comprobar el buen comportamiento que la nueva cobertura tenía, el resto también se cubrieron con este tipo de tela adhesiva.

La última revolución en cuanto a bolas se refiere llegó de la mano de un grupo de prisioneros entre los que se encontraba el navegante de la RAF Ronnie Morgan. Con cuero proviniente de las petacas de tabaco, y también utilizando la goma de las suelas de las botas, estos aprendices de “clubmaker” empezaron a confeccionar bolas de gran calidad que se dice que incluso podían cumplir con las especificaciones de medidas y peso establecidas por el R&A. En el museo de la USGA se guardan dos especímenes, en los que se puede apreciar el excelente trabajo realizado a la hora de coser el cuero que envolvía la bola.

Los “clubmakers” del campo también empezaron a fabricar palos y la afición por el juego entre los prisioneros creció. Además de los que ya lo habían practicado con anterioridad, muchos otros se animaron a probar el golf. Por ello, cada día se empezaba a jugar a las 08:30 de la mañana y se acababa cuando se ponía el sol. Para hacer más interesantes las partidas, incluso se organizaban torneos por equipos entre los diferentes barracones o se disputaba una especie de pentatlón en el que el golf era una de las disciplinas bajo las que se competía (cricket, béisbol, fútbol y rugby eran los otros cuatro).

Gran expectación en uno de los improvisados “greens” de Stalag Luft III

El comandante Friederich Wilhelm Von Lindeiner-Wildau, responsable del campo, era un oficial de la Luftwaffe que había tenido un papel protagonista en la I Guerra Mundial. Culto y con un excelente dominio del idioma inglés, toleraba que los prisioneros jugaran a golf a pesar de que frecuentemente se rompían los cristales de las ventanas de los edificios del campo de concentración (en época de guerra, el vidrio era un material de gran valor y de dificil reposición).

En enero de 1945, los ocupantes de Stalag Luft III fueron evacuados de sus instalaciones al acercarse al lugar el ejército ruso. Obligados a andar varios cientos de kilómetros hasta las cercanías de Nuremberg, finalmente fueron trasladados a Moosburg (cerca de Munich), de donde fueron liberados definitivamente en abril de 1945 por el ejército del General Patton. Aunque tuvieron que dejar tras de sí todo su material de golf, tras alcanzar la libertad seguro que no echaron de menos las largas jornadas de golf del campo de concentración. Una historia con final feliz que perfectamente podría haber servido de argumento para una película. Aunque, como se suele decir, la realidad siempre acaba superando a la ficción.

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Solheim Cup 2017, día 3

Como muchos habrán podido ver, el milagro finalmente no se ha obrado. Se necesitaba un auténtico milagro en los individuales de hoy para que el equipo europeo ganara la Solheim Cup, y a fe mía que lo han intentado.

Sorenstam acudió ataviada de guerrera vikinga, dispuesta a luchar 🙂

Las nuestras salían en tromba, poniendo rápidamente el marcador a su favor. Tras el comienzo del último partido del día, los EEUU solo lideraban un enfrentamiento, lo que daba esperanzas a los seguidores del Viejo Continente.

Para mí que las norteamericanas encendieron el riego mientras se jugaba el hoyo para “enfriar” el ánimo de las nuestras 😉

No obstante, poco a poco la lógica se fue imponiendo; las estadounidenses empezaron a carburar y iniciaron una remontada que a la postre les concedió el triunfo final. De épico se puede calificar el enfrentamiento entre Anna Nordqvist y Lexi Thompson, que vivió remontadas por las dos partes hasta que un birdie de la exhausta sueca (recordemos que arrastra una mononucleosis, algo que no ha impedido que fuera de largo la mejor del equipo) puso la igualdad definitiva en el marcador. Entre las dos firmaron 11 birdies y 2 eagles, lo que nos muestra lo increíble que fue su duelo.

En términos generales, nuestro problema ha estado exclusivamente en los fourballs (7 perdidos y 1 ganado), porque hemos dominado los foursomes (4 ganados, 3 perdidos y 1 empatado) y no nos han superado en los individuales (5 ganados, 5 perdidos y 1 empatado). Supongo que, dentro de 2 años en Gleneagles, la capitana tendrá en cuenta estos números. Sinceramente, me gustaría que fuera Sorenstam otra vez, porque la deportividad y buen rollo que ha conseguido en el equipo ha dejado en muy buen lugar a nuestro deporte. Vean su relación con Juli Inkster en el lugar de salida hoy, al ritmo del “Dancing Queen” de Abba:

Para acabar, una imagen que demuestra a las claras cual ha sido el ambiente entre las nuestras. Al finalizar el evento, todos y todas se han abrazado y han marchado así por el campo. Espero que sea el germen de algo grande para dentro de 24 meses 😉

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Solheim Cup 2017, día 2

Hablaba ayer de que el equipo europeo necesitaba una reacción y el resultado de los partidos de hoy ha sido prácticamente un calco a los de ayer. Durante la sesión matinal, Europa ha intentado la machada pero hay algunas parejas estadounidenses que parecen sencillamente imbatibles. Es el caso de Cristie Kerr y Lexi Thompson, que no solo no han perdido un solo match en toda la competición sino que han ganado dos de los tres disputados. Al final, la sesión ha acabado en empate a 2, con Nordqvist, Mattew e Icher nuevamente como salvadoras.

La sueca está siendo la mejor, a pesar de sus problemas de salud. Que la familia esté allí apoyándola también habrá ayudado 🙂

No obstante, el principal problema para las nuestras es que todo el equipo rival está rindiendo a un gran nivel, mientras entre las europeas se salvan solo la mitad. De hecho, antes de los fourballs de esta tarde todas las jugadoras de los EEUU habían puntuado, mientras entre nuestras jugadoras solo seis se habían estrenado. Si nos ceñimos a los fourballs, las estadounidenses han ganado siete de ocho envites, incluso cuando las europeas jugaban extremadamente bien. Ha sido el caso de Melissa Reid y Carlota Ciganda hoy, que habiendo firmado -10 entre ambas han acabado sucumbiendo ante Brittany Lincicome y Brittany Lang en el hoyo 18……..porque sus rivales han firmado -12 😯 Así es muy complicado ganar nada. Si además le añadimos la lesión de Charley Hull, apaga y vámonos.

No se puede negar que el ambiente ha espoleado a las jugadoras locales. Nada de “Silence, please”, solo “Get loud” (haz ruido) 😉

Mañana se celebran los individuales (ojo, con salidas adelantadas por la previsión de mal tiempo), pero remontar este 10,5 a 5,5 se antoja casi imposible. Es cierto que los chicos ya demostraron en Medinah que nadie es imbatible, pero la realidad es que las nuestras no parecen tener la suficiente calidad global como para sobreponerse a las circunstancias. Seguramente mucha culpa de ello la tiene la extrema debilidad del Ladies European Tour en los últimos tiempos, con un calendario realmente demasiado reducido por las cancelaciones de torneos, lo que ha obligado a despedir al polémico CEO Ivan Khodabakhsh, del que hace unos años escribí este “profético” artículo. En cualquier caso, estoy seguro que mañana las nuestras intentarán hacerlo lo mejor posible, aunque al final acaben perdiendo. Dentro de un par de años habrá que mejorar mucho para volver a tener la copa en nuestras manos otra vez.

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Solheim Cup 2017, día 1

Tras el disgusto de hace un par de años -sigo pensando que se perdió de manera absurda-, ya estamos otra vez disputando la Solheim Cup, aunque esta vez en territorio estadounidense. Las sensaciones no eran buenas antes de empezar, principalmente por la renuncia de Suzann Pettersen por lesión y los problemas de salud de Anna Nordqvist, convaleciente de una mononucleosis que con toda seguridad le impedirá participar en todas las sesiones de juego. Es curioso observar la evolución del ranking mundial de los dos equipos a lo largo de los últimos años, con victorias europeas solo en aquellas ediciones en las que más cerca estaba del combinado estadounidense. Cuando el intervalo entre la media de clasificación de las integrantes de cada escuadra se ensanchaba, la victoria acababa siendo para los EEUU. Este gráfico elagorado por la cuenta de Twitter @VC606 así lo demuestra:

Visto lo visto, las expectativas no eran muy halagüeñas. Sin embargo, esta mañana se han disputado los primeros “Foursomes”, tras los que el marcador ha quedado en un 2,5 a 1,5 a favor del equipo europeo, lo que hacía albergar esperanzas de que el desarrollo más lógico no se acabara cumpliendo. Los partidos han estado muy disputados, con constantes cambios en el resultado parcial, aunque finalmente las jugadoras con más calidad (Nordqvist) o veteranía (Icher/Matthew) han acabado por llevarse el gato al agua.

Con la esperanza de seguir viendo el mismo espectáculo han llegado los fourballs de la tarde……y el primer bofetón de la Solheim de este año. Efectivamente, las estadounidenses han arrasado a las europeas, sin que estas dieran ninguna sensación de poder reaccionar mínimamente. La paliza del día se la han llevado Carlota Ciganda y Emily Pedersen, que han sido vapuleadas por Angel Yin y Lizette Salas por 6&5. Hay que recordar que Ciganda es la mejor europea en la clasificación del ránking mundial, solo por detrás de Nordqvist, con lo que su aportación debería ser algo más productiva (también ha perdido su partido de la mañana). El resultado ha acabado siendo de 4 a 0 en esta sesión, con lo que el marcador final de esta primera jornada refleje un preocupante 5,5 a 2,5. Mucho tendrán que trabajar las capitanas y sub-capitanas para que mañana las cosas funcionen un poco mejor, porque de otra manera esta competición podría estar casi decidida antes de los individuales del domingo.

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Open Championship 2017, día 4

No me equivocaba mucho ayer cuando escribía que Jordan Spieth era el principal candidato al triunfo final en el Open Championship. También es cierto que introduje la duda de lo sucedido en el hoyo 12 de la última ronda del Masters de Augusta de 2016. Curiosamente, lo acontecido en este último día de Open Championship ha tenido la extraña virtud de mezclar ambos elementos en la más épica de las formas. Lo vivido hoy en el Royal Birkdale pasará a la historia de nuestro deporte como uno de los más bonitos episodios de resiliencia, personificada en un Jordan Spieth que ha demostrado que los fracasos, como el anteriormente mencionado, son el germen de las victorias si uno es capaz de transformarlas adecuadamente

El día transcurría muy irregular para Spieth, irreconocible con respecto a la máquina de jugar al golf de los tres primeros días. El partido match play con Kuchar llegaba al hoyo 13 absolutamente igualado, y el salvaje drive del tejano en ese hoyo parecía que iba a enterrar definitivamente su deseo de ganar el tercer “grande” del año. Y ahí fue donde Spieth recordó el cuádruple bogey que le costó la victoria el año pasado. Decidido a no dejarse vencer nuevamente por las circunstancias, consiguió una posición decente en el campo de prácticas (una zona que suele ser fuera de límites en la inmensa mayoría de los casos) tras considerar su bola como injugable y arrancó un increíble bogey que le relegó al segundo lugar de la clasificación por primera vez esta semana. En ese momento, el Spieth de hace año y medio es posible que se hubiera hundido irremediablemente, pero todo lo aprendido en Augusta le sirvió para ser capaz de ver que todavía tenía mucho que ganar y poco por perder. La reacción no se hizo esperar, encadenando una serie de birdie, eagle, birdie, birdie, par que destrozó definitivamente a Kuchar y selló su tercer “grande” antes de los 24 años, una gesta solo al alcance de Jack Nicklaus y Gene Sarazen.

Una imagen que pasará a la posteridad

El último elemento a destacar es la admirable humildad con que Jordan Spieth transita por este mundo. Ni en los peores momentos se le puede ver un mal gesto…..y tampoco en sus triunfos olvida a los derrotados. Durante muchos años se ha comparado a Tiger Woods con Jack Nicklaus cuando el jugador que más se acerca al “Oso Dorado” en cuanto a personalidad es Spieth. Habrá quién le parezca un poco aburrido, pero no me cabe ninguna duda de que su presencia entre los mejores jugadores del mundo es un excelente modelo de comportamiento en el campo para los más pequeños. Enhorabuena por ello, incluso por delante de su victoria en este Open Championship.

 

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Open Championship 2017, día 3

Quizás haya lectores que no estén de acuerdo, pero tengo que decir que para mí hoy ha sido un día para olvidar en el Open Championship. Puede parecer extraño decir esto cuando Branden Grace ha firmado este sábado una tarjeta de 62 golpes que ha batido el récord de golpes en un “grande”, pero la realidad es que si tenemos en cuenta que más de cuarenta jugadores han bajado del par del campo de Royal Birkdale queda claro que hay que relativizar la gesta del sudafricano. Mirando hacia atrás, el diferencial de Grace con respecto a la media de golpes del resto de participantes ni siquiera supera al 63 del domingo conseguido por Henrik Stenson en su victoria en este torneo el año pasado. Y si nos fijamos en el 63 de Johnny Miller en el US Open de 1973 en Oakmont, las comparaciones son odiosas. Por lo tanto, afirmar categóricamente que el resultado de Branden es el mejor en un “major” es extremadamente simplista. Una cifra no siempre refleja el nivel de juego desarrollado si obviamos cuan complicadas eran las condiciones de juego para el resto de participantes. En ese sentido, la ausencia de viento en el Royal Birkdale significa que el campo está absolutamente desprotegido ante un material de juego que lo deja en franca inferioridad ante los menores golfistas del planeta. Personalmente, creo que el set-up tendría que haber sido más agresivo en todos los sentidos para que el recorrido hubiera tenido alguna posibilidad de defenderse.

Con respecto a mañana, no parece que nadie pueda hacerle sombra al líder desde el primer día, Jordan Spieth. Como ya comenté el jueves pasado, el rendimiento del tejano se está pareciendo mucho al que exhibió en el Masters de Augusta de 2015, es decir, está siendo intratable. No es solo que tenga tres golpes de ventaja con respecto al segundo clasificado (Matt Kuchar) y seis con los terceros (el sorprendente Austin Connelly y Brooks Koepka) si no que no está mostrando ningún signo de debilidad que pueda hacer pensar en otro vencedor que no sea él…..aunque ese parecía ser también su destino en el Masters de Augusta de 2016 hasta que se cruzó en su camino el hoyo 12 y su ya famoso cuádruple bogey.

Esperemos que no se vuelva a repetir 😉

En cualquier caso, Spieth ostenta un casi inmaculado récord de 8 de 9 victorias cuando lidera la clasificación tras 54 hoyos, con lo que todo lo que no sea verlo con la jarra de clarete en sus manos el domingo por la noche será una sorpresa. La previsión meteorológica solo anuncia algo de viento por la tarde, o sea que el enemigo al que va a tener que vigilar de cerca va a ser….él mismo.
De todas maneras, ya sabemos que en golf nunca se puede dar nada por hecho, con lo que habrá que esperar unas horas para conocer el desenlace definitivo. En caso de imponerse la lógica, Spieth conseguiría su tercer “major” diferente y el próximo mes tendría la oportunidad en el PGA Championship de alcanzar el “Career Grand Slam” batiendo por unos meses la marca de precocidad establecida por Tiger Woods. No es mala motivación 😉

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Open Championship 2017, día 2

Muchos jugadores estarán francamente contentos de que haya finalizado la segunda jornada del Open Championship. Como se esperaba, el viento y la lluvia han hecho acto de presencia, dificultando sobremanera el juego en el Royal Birkdale. Las víctimas han sido numerosas, empezando por un Justin Thomas que ha firmado un 9 en el hoyo 6, un par 4, tras enviar la bola el rough, intentar sacarla en dos ocasiones……para finalmente perderla y tener que jugar bajo golpe y distancia. Otros de los damnificados de renombre que no jugarán el fin de semana han sido Patrick Reed, Phil Mickelson (parece que reemplazar a “Bones” por su hermano no le ha funcionado como esperaba) o el reciente ganador en el PGA Tour Bryson DeChambeau. Al que parece que no le ha afectado demasiado el mal tiempo ha sido a Jordan Spieth, que domina la clasificación general por dos golpes de ventaja. Veremos si alguien le puede dar caza en los dos días de torneo porque el estadounidense se parece mucho al que arrasó a sus rivales en el Masters de 2015.

No obstante lo dicho, de lo que yo quería hablar es del nuevo incidente de reglas que protagonizó ayer Jon Ranm. Como muchos recordarán, el español se libró hace solo tres semanas de ser penalizado por reponer erróneamente la bola en el green en el Irish Open gracias a una interpretación de las reglas del European Tour que buscaba más evitar polémicas con los medios de comunicación que mantener una cierta seriedad en la aplicación de las normas que rigen el golf. Pues bien, parece que el aviso a navegantes no puso en alerta a nuestro compatriota y este volvió a comportarse en el campo de una manera manifiestamente torpe. Los hechos sucedieron de la siguiente manera; tras golpear su bola en el tee del hoyo 17, su bola acabó reposando en el rough. Al llegar al lugar donde se encontraba, Rahm vio una hierba al lado de su bola que quiso mover porque le molestaba para su golpe. El caso es que dicha hierba, a pesar de que parecía un impedimento suelto, se encontraba enraizada, con lo que moverla significaba una infracción de la regla 13-2, que dice:

Un jugador no debe mejorar o permitir que se mejore:
– La posición o el reposo de su bola.
– El área en la que pretende colocarse o efectuar el swing.
(…….)
mediante cualquiera de las siguientes acciones:
– Moviendo, doblando o rompiendo cualquier cosa fija o en crecimiento.

Contrariamente a lo que el propio jugador han manifestado, quien vio la infracción y la denunció no fue Rahm sino Lee Westwood. Hay numerosas fuentes que así lo afirman, como Golf WRX, Golf Channel y el propio caddie de Westwood, al que entrevistaron tras la ronda. Tras llamar a un árbitro, este decidió que el de Barrika se tenía que apuntar dos golpes de penalidad, algo que se reflejó en la clasificación. Sin embargo, faltaba una última sorpresa final; la decisión del comité absolviendo nuevamente a Rahm 😯 Efectivamente, los árbitros revisaron las pocas imágenes disponibles y hablaron otra vez con Rahm, que -como en Portstewart- nuevamente volvió a quitarse la responsabilidad de encima diciendo que la hierba no interfería con su swing. Entonces, ¿por qué la apartó?. Ante la falta de pruebas concluyentes, los referees anularon los dos golpes de penalidad definitivamente.

Una imagen demasiado frecuente últimamente


Hoy no quiero entrar a valorar si la penalidad estuvo bien o mal anulada. Lo único que voy a manifestar es mi profunda decepción por el comportamiento de Rahm, que ha obviado su responsabilidad personal por segunda vez en poco tiempo descargando ese peso en los árbitros como si él no tuviera la capacidad de aplicarse la penalización para evitar algo que ya se comenta entre sus compañeros de trabajo; que es alguien a quién vigilar porque en dos ocasiones casi consecutivas se le ha tenido que “obligar” a denunciar sus propias acciones. Existe algo que se llama la ética personal, que es más importante que el resultado de un torneo, algo que Rahm no parece entender. No sé si está mal aconsejado, pero para mi está muy claro que con su comportamiento lo único que consigue es acrecentar las sospechas, algo que hubiera cortado de raíz si hubiera actuado como otros golfistas (Alejandro Cañizares, sin ir más lejos) que se auto-penalizaron sin necesitar la intervención de un árbitro y sin estar al 100% seguros de que habían cometido una infracción de las reglas. Pero para eso hay que ser muy valiente o haberlo mamado desde muy pequeño. No parece ser ninguno de los dos casos 😉

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Open Championship 2017, día 1

Ya ha finalizado la primera jornada del Open Championship y la verdad es que son tantas las cosas que han sucedido que es complicado saber por donde empezar. En el plano deportivo, lo más significativo es el dominio que los golfistas estadounidenses están demostrando en tierras británicas. El trío Jordan Spieth, Brooke Koepka, Matt Kuchar encabeza la clasificación con un -5 que el comenzar el día parecía poco menos que imposible de alcanzar dadas las condiciones climatológicas. Lo curioso del caso es que el camino seguido por ellos hasta el liderato es totalmente diferente.. Mientras Spieth solo conseguía poner la bola en calle en el 35% de las ocasiones, posteriormente sorprendía con un 83% de greens en regulación, lo que le permitía embocar algunos putts cruciales para su resulado final. Koepka, por su parte, y tras varias semanas sin casi tocar un palo, estaba bastante más acertado con el drive (64%) pero mucho menos con el approach (solo un 50% de greens en regulación)…….entuerto que solucionó utilizando solo en 21 ocasiones su putter 😯 Kuchar estuvo más regular con el drive (42%) que Spieth, pero menos que Koepka. En el approach fue al revés (66% de GIR), y con el putter se quedó entre los dos (25 putts). Mañana, con una previsión meteorológica que anuncia lluvia y fuertes vientos por la tarde, veremos si son tan recursivos como hoy. Por detrás, jugadores con posibilidades como el “ball striker” Paul Casey o un renacido Ian Poulter (no tanto si se tiene en cuenta que acabó 2° en Royal Birkdale la última vez que el Open lo visitó) intentarán defender el honor europeo.

En otro orden de cosas, concretamente en el plano estético, el día también ha tenido sus protagonistas. El más destacado ha sido Justin Thomas, que ha generado muchos comentakos por su corbata. Personalmente no le veo el problema, sobre todo teniendo en cuenta que Angus Young lleva años tocando con AC/DC con una muy parecida…..y además en pantalón corto 🙂

Jason Day tampoco ha sido ajeno a las críticas por sus “joggers” y su “high tops” de Nike. Tras haber visto de esta guisa a Rickie Fowler y -sobre todo- a Tommy Fleetwood, no entiendo como todavía hay quien se escandaliza por estas cosas. Tienen menos tolerancia que los dirigentes de la LPGA con las minifaldas, que ya es decir.

Otro clásico de este tipo de secciones es John Daly, que apareció de esta guisa en el tee de salida. Los pantalones de postales del mundo son una nueva vuelta de tuerca hasta para él.

Otro que ha demostrado dotes ha sido el reciente hijo de Chris Wood, que se ha vestido convenientemente para animar a su padre en el tercer “grande” del año. Como se puede ver en la foto, su estilismo es insuperable 🙂

Para acabar, un detalle muy tierno que nos demuestra la conciencia británica para con los animales. Resulta que durante el día de hoy uno de los marcadores gigantes del Open Championship ha estado cerrado……………porque unos inocentes pajarillos habían hecho el nido allí 😯 Así lo ha recogido fotográficamente la cuenta del European Tour.

PD: Mañana intentaré hablar de la nueva “no-penalidad” de Jon Rahm, al que sus compañeros de trabajo ya empiezan a mirar maliciosamente.

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Semana de Open Championship 2017

Ya estamos en semana de Open Championship, mi torneo favorito del año. Este 2017 toca jugar Royal Birkdale, uno de esos campos icónicos donde los haya. Situado al norte de Liverpool, este diseño de Frederick G. Hawtree y
J.H. Taylor ha sido testigo de grandes momentos de nuestro deporte como dos Ryder Cup (1965 y 1969, con la célebre “the concession” de por medio), ha conocido a vencedores del “grande” más antiguo de la talla de Arnold Palmer (1961), Lee Trevino (1971), Johnny Miller (1976) y Tom Watson (1983), o ha presenciado la victoria todavía como amateur de Marta Figueras-Dotti en 1982.

Una alegría para muchos el recibir esto

Hoy Henrik Stenson ha devuelto la jarra de clarete que ganó brillantemente el año pasado, y lo ha hecho cual Marty McFly, llegando al campo en un coche de la marca Mercedes que parecía sacado directamente de la saga “Back to the Future” 😯

La clave, como en casi todos los Open va a estar en la climatología. Si bien se esperan algunas lluvias, para evitar que los mejores jugadores del mundo destrocen este recorrido se necesita viento. Afortunadamente, se espera que el Dios Eolo haga acto de presencia, con lo que algo de emoción parece que vamos a tener.

Dudo que el R&A corte el rough a última hora, como la USGA 😉

Otro de los problemas a los que los jugadores se van a enfrentar son los clásicos “pot bunkers”. Uno de los profesionales que han probado una nueva técnica ha sido John Hahn, que ha publicado un vídeo en el que se puede comprobar que el “Happy Gilmore” también se puede aplicar a las trampas de arena 😯

En el apartado de material tenemos la bolsa conmemorativa que TaylorMade ha facilitado a sus jugadores. La inspiración es claramente británica, como se puede ver en el interior de los bolsillos.

Para acabar, un bonito detalle de los palos de Adam Hodkinson, un desconocido profesional que no obstante jugó junto a Danny Willett en sus años como junior. Para conmemorar un momento tan importante como es participar en un Open Championship, Ping ha grabado en sus palos tan memorable fecha. Un bonito detalle que hará aún más inolvidable ese momento para él 😉

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