Mis razones para dejar el golf

Empieza un nuevo año, un momento muy propicio para proponerse un nuevo tipo de vida. En mi caso, la decisión que he tomado seguramente le parecerá  demasiado radical a muchos; dejar el golf 😯

Que nadie se lleve a engaño; sigo amando nuestro deporte, pero los 25 años que llevo practicándolo pasan factura. A continuación pasaré a enumerar mis razones, que con casi total seguridad coincidirán con los grandes males que ni la industria ni la RFEG han querido atajar a pesar del brutal descenso de practicantes de nuestro hobby.

El tiempo:

Aunque en mis inicios no era muy rápido jugando, los últimos años he desarrollado una cierta aversión a las miles de “tortugas” que pueblan los campos de nuestro país. Normalmente, tres personas tardamos aproximadamente 3 1/2 hrs. en acabar una vuelta, que creo que no está nada mal. El problema es que tengo que ir entre semana al mediodía o a última hora para poder jugar a buen ritmo porque por la mañana es casi imposible. No es ningún secreto que, cuando uno se fija en la edad media de los socios/abonados de la inmensa mayoría de clubs, se da uno cuenta que está por encima de los 50 años y que las nuevas incorporaciones jamás van a conseguir llenar su hueco cuando los más viejos dejen de jugar. La tendencia futura siempre va a ser la de perder federados. Tampoco es un misterio que la mayoría de la gente mayor tienen una cierta tendencia a jugar MUY lentos, evitando además dar paso al resto de jugadores e incluso enfadándose cuando los de atrás no pueden más y se lo solicitan (recuerden, el paso no se pide, se da). Estoy cansado de tener que pelearme con ellos, teniendo además en cuenta que los clubs no tienen ningún interés en solucionar este grave problema porque los jubilados que saturan el campo cada mañana son los que pagan la mayoría de sus facturas.

Pero claro, estamos hablando de días laborables en los que me puedo escapar ¿Y los torneos? Todavía peor. Hasta la anulación del “handicap inactivo” jugaba justo los 4 necesarios para tenerlo activo……y lo hacía siempre en eventos que se celebraban entre semana, por aquello de evitar las 6 horas de juego para 18 hoyos. El precio también tiene que ver en que no los juegue, que parece que te están haciendo un favor por cobrarte “solo” 60 euros para luego encontrarte salidas dobladas y sufrir un suplicio el día que teóricamente necesitas relajarte. El futuro tampoco es muy halagüeño porque el nefasto ejemplo del PGA Tour está calando entre los más jóvenes. Si no se pone remedio rápido, iremos a peor, no lo duden.

Hagamos cuentas. El día que voy a jugar, “pierdo” un mínimo de 5 horas entre viaje y juego. Si distribuyo esas 5 horas en entrenamientos aeróbicos (correr) y anaeróbicos (pesas, entrenamiento por suspensión, etc.) a lo largo de la semana, estaré en mucha mejor forma que jugando al golf. Y además, GRATIS, lo que nos lleva al siguiente apartado.

Un jugador, comprobando la distancia a bandera antes de efectuar un golpe

 El dinero:

Hace un par de años tuve la gran suerte (yo lo llamaría milagro) de encontrar un abono por 65€/mes que me permitía jugar cuanto quisiera, una “rara avis” en nuestro país. Muchas de las personas que juegan al golf tienen unos ingresos considerables, pero también somos bastantes los que necesitamos precios asequibles para poder salir al campo. El problema es que ese campo está a 1/2 hora de mi casa en coche……..cuando a 5 minutos tenía un campo público en el que la federación catalana se negó sistemáticamente a instaurar abonos baratos porque perjudicaban a los campos privados de sus dirigentes. Su solución fue venderlo, y ahí está, languideciendo mientras en esta territorial se ha perdido más del 25% de federados. Y encima le dan una medalla de oro.

Parece que la industria y la RFEG no se da cuenta que son esos precios los que se necesitan de manera general para que la cifra de federados crezca. La devaluación salarial y la precarización laboral no va a permitir a la mayoría de jóvenes la práctica del golf en el futuro, lo que va a dejar herido de muerte a nuestro deporte. Uno ve los precios de los abonos en UK o los EEUU (los famosos “munis”) y se da cuenta de por qué allí hay tantas personas de clase media que juegan. Si a ese coste (abono, gasolina) le sumo la licencia, me estoy gastando más de 1000 €/año que podría utilizar en otras cosas, por ejemplo en comprarme un ordenador nuevo. Recordemos que puedo estar más en forma GRATIS que jugando al golf. El modelo debería ser el anglosajón; el club contrata un seguro que cubre los accidentes en sus instalaciones, y el que quiera jugar torneos, que se federe. Incluso si tuviera que ser el jugador, saldría a cuenta porque solo son 5€ de nuestra licencia los que van a ese menester. Evidentemente, esto no va a suceder porque se les acabaría el chollo a todos los vividores y chupópteros que viven y viajan a costa de nuestras licencias. En cualquier empresa ya hace mucho que hubieran despedido a un director que pierde dinero a espuertas cada año, pero en la RFEG encima reeligen a la búlgara al inútil de Escauriaza merced a un sistema electoral totalmente corrompido. Y aquí es donde paso al siguiente tema.

La mentalidad:

El golf se ha quedado anclado en la transición, cuando no antes. Uno solo tiene que ver la foto de una reunión de presidentes territoriales para comprobarlo. Y los más jóvenes (el “periodista” Adolfo Luna es uno de ellos. La saga familiar casi al completo vive de nuestras licencias, todo sea dicho)  tienen una mentalidad más propia de los clubs elitistas que dominan el cotarro desde los tiempos del Tío Paco que de su edad. Nuestro deporte está dominado por el conservadurismo, no nos engañemos, lo que es absolutamente incompatible con hacerlo más grande; si quieres “popularizar” tienes que pensar mucho más en las “clases populares” que en el Golf Puerta de Hierro. Lo peor es que parecen no darse cuenta (o sí, que sería aún peor) que se están pegando un tiro en el pie. Más allá de la evidente barrera económica, aspectos como las llamadas “reglas de etiqueta” alejan a los más jóvenes de nuestro deporte. El último ejemplo, la “polémica” porque Rickie Fowler ha lucido una camisa por fuera del pantalón. Patético.

El resto de “periodistas” que pueblan los medios de comunicación tampoco van a ayudar. Hugo Costa fue “invitado” amablemente a dejar Movistar Golf por un turbio asunto económico, y hasta ese momento tampoco había hecho ningún esfuerzo para mejorar nuestro deporte (un buen ejemplo es esta entrada del blog). Su alergia a criticar a la RFEG es legendaria, no fuera que no le invitaran a la Gala del Golf del Palace, la infame Copa Comunicación o a jugar los ProAms del Open de España. La consecuencia es que ya no tenemos ni Open de España. Los que allí se han quedado tampoco son ninguna maravilla ya que han colaborado con Costa durante este tiempo. También nos podríamos referir a personajillos como Óscar Díaz, que hay que recordar que ya censuraba en su antigua web (Crónica Golf) los artículos que criticaban a Escauriaza. Bonito currículo. O a la web Ten Golf, que también se ha caracterizado por lamerle el culo pelotear siempre a “nuestro” presi, recordemos que elegido de la manera más anti-democrática posible. Si sigo, no acabo hoy. En fin, que si me tuvieran que dar 1 euro por cada valiente que escribe sobre golf, seguramente no me alcanzaría para un café con leche + pasta.

Periodistas de golf, escribiendo sobre la RFEG. También sirve para ilustrar el trabajo de industria y federativos de nuestro deporte en España

Conclusión:

Personalmente, ya he tenido suficiente. Me rindo. Todo son problemas y malabarismos para poder jugar, cuando debería ser al revés. No es que yo no quiera al golf, es que él (la industria y la RFEG) no me quieren a mí. Por lo tanto, no voy a luchar más para practicar este deporte ya que tengo innumerables alternativas para estar mejor físicamente -tercera vez que lo digo, y en mayúsculas- GRATIS. Lo penoso es que estoy seguro de que hay muchos en mi situación. Evidentemente, la decisión no es irreversible. Si cuando alcance la edad indicada todavía existe la jubilación y las condiciones para jugar no me obligan a dejar de lado cosas más importantes en mi escala de valores, igual lo retomo……pero permítanme, por lo que conozco este mundillo, ser pesimista. Es triste pero es lo que yo pienso. Adiós, golf, o hasta otra 🙁

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La Gala del Golf, otra vez

Hoy se ha celebrado una nueva “Gala del Golf”. Los que han leído el blog desde hace unos años saben que el coste de este evento, que antaño se celebraba en el Hotel Palace de Madrid (5 estrellas, como no), ocupó varios artículos de este espacio. A título de ejemplo, valga esta entrada de 2013 en la que se negaban a faciltarme su coste, algo que finalmente se descubrió en 2015 seguramente en parte gracias a la solicitud que les hice, basada en la Ley de Transparencia. Efectivamente, los 100.000 € anuales se estuvieron dilapidando durante muchos años, básicamente para “premiar” a los medios/personas afines como Ten Golf (ya podíamos esperar sentados a que criticasen su coste, por ejemplo en este artículo), los también impresentables de Crónica Golf (que censuraban mis artículos y los de Golf76 en su resumen de noticias cuando criticaban a la RFEG) o a los locutores de Movistar Golf (a donde han ido a parar los de Crónica Golf tras su cierre. En política lo llaman “puertas giratorias”), que en las entrevistas al inútil de Escauriaza nunca le ponían en un aprieto por el alarmante descenso de licencias. La cuestión es que, cuando la cruda realidad se impuso -vivir a lo loco, cual PP reventándose la hucha de las pensiones, acaba por pagarse muy caro- y se quedaron sin dinero hasta para organizar el Open de España, trasladaron la sede del acto al edificio del CSD y empezaron a ofrecer un “pica-pica” en lugar del pantagruélico banquete anterior.

El Palace, una sede que transmitía que el golf no es nada elitista 🙄

Una vez resuelto el “misterio” económico, que todavía nos sigue costando un mínimo de 40.000 €/año, toca el de la mera asistencia. Una buena manera de averiguarlo sería saber cual es el criterio para que te inviten a la “Gala  del Golf”, algo que no está nada claro. Este 2017 se ha visto en el evento a personas conocidas, y a otras menos conocidas. El problema no es tanto el de las desconocidas sino que entre las conocidas faltaban personas de gran importancia. Una de ellas era Marta Figueras-Dotti, auténtica pionera que ganó el Open Británico siendo todavía amateur y que se encargó de estrenar allá por 1994 el casillero de las profesionales españolas en la LPGA. Si además incluimos en su currículo su actividad como entrenadora (responsable del combinado nacional femenino, de la Escuela Nacional Blume o seleccionadora femenina en los JJOO de Rio 2016), organizadora de torneos (numerosos Campeonatos de España femeninos, también del nuevo Mediterranean Ladies Open del Ladies European Tour) o su faceta filantrópica (creadora de la “Beca Marta Figueras-Dotti“), su ausencia sorprende. Y si a eso se le añade que en 2017 ejerció como vice-capitana del equipo europeo de Solheim Cup, y que recientemente ha sido incluida en la comisión del Ladies European Tour que tiene como misión recuperar al circuito europeo del desastre de gestión de su último presidente, para mí queda claro que estamos ante una de las tres personas más influyentes del viejo continente en lo que al golf femenino se refiere y que su presencia hoy en la sede del CSD era obligada……a poder ser con premio incluido.

Junto a su capitana, Annika Sorenstam

Por experiencia propia sé que los responsables del golf español son seres humanos realmente mediocres. Me han demostrado muchas veces que en su conducta acostumbra a primar el egoísmo, el egocentrismo, el rencor y el afán de protagonismo. Resumiendo, ellos son el golf, y el resto de mortales solo merecen hacerles reverencias allá por donde pasen. Da igual que ellos sean los responsables de la pérdida de decenas de miles de federados en los últimos años. Tampoco importa que hayan gestionado tan mal el dinero de las actuales licencias que este año nos hayamos quedado por 1ª vez sin Open de España. Para “celebrar” la consecución de sus metas, han tenido hasta la cara dura de “autoconcederse” sendas Medallas de Oro al Mérito en el Golf; una para el vicepresidente 1º Javier Salaverri, y otra para el tesorero Rafael Nebreda. Un ejemplo más de la bochornosa clase de personas que dirigen nuestros destinos como golfistas. Valorando los “méritos” contraídos por Marta Figueras-Dotti y nuestros federativos, yo tengo muy claro quienes de ellos merecía realmente haberse quedado en casa hoy. El mundo al revés 🙁

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Los años mozos de los pros (XXIII)

Ya hemos visto en las anteriores entradas sobre la infancia y la juventud de los mejores pros que los grandes golfistas normalmente desarrollan su pasión por nuestro deporte desde edades muy tempranas. Hoy, como no podía ser de otra manera, vamos a comprobar nuevamente como se cumple este axioma, personificado en un buen ramillete de estrellas del golf mundial.

El primero en hacer aparición en este artículo es Rory McIlroy, al que en esta instantánea del año 2000 -nació en 1989- se le puede ver atendiendo con mucho interés a una clase de bunker del entrenador Howard Bennett. Por como saca en la actualidad la bola de la trampa de arena, parece que la lección le sirvió de mucho 🙂 La foto es de la Federación Irlandesa de Golf.

El siguiente en la lista es el siempre polémico Steve Elkington, del que he hablado en este blog alguna vez (utilizar el buscador 😉 ). El australiano cursó sus estudios en la Universidad de Houston, centro que publicó esta fotografía en su cuenta de Twitter. Vistas sus numerosas trifulcas en las redes sociales, seguro que la carrera no era la de Relaciones Públicas ni la diplomática :mrgreen:

En tercer lugar tenemos a Tommy Fleetwood. El golfista inglés tuvo la oportunidad el verano pasado de retornar al Royal Birkdale para disputar el Open Championship, y cuando digo “retornar” es porque existen fotografías del jugador en dicho campo siendo prácticamente un bebé. Tampoco nos debería extrañar, ya que nació y vivió en Southport, el mismo lugar donde se ubica este gran recorrido. La fuente es el periodista James Corrigan.

El cuarto invitado es Chris Riley, ex-jugador del PGA Tour y actualmente responsable del equipo de golf de la Universidad de San Diego. Como se puede comprobar en esta instantánea del año 1984 de una entrega de trofeos, a su izquierda se situaba un niño afroamericano que posteriormente dominaría el golf mundial durante muchos años: Tiger Woods.  Es lo que tiene ser contemporáneo de algunas estrellas 🙂

Para acabar, un clásico; Justin Thomas. El joven jugador se retrataba de esta guisa en el campo de Valhalla en el PGA CHampionship del 2000 -nació en 1993- sin llegar a sospechar que acabaría ganando ese mismo título 17 años más tarde. Ahora solo le falta cerrar el círculo y clasificarse para la Ryder Cup de 2024 en ese mismo recorrido 🙂

También es recomendable visionar este corto vídeo publicdo por el PGA Tou, en el que se le ve en diferentes etapas de su vida. Que lo disfruten.

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Ramalazos

Dice el refrán que la cabra siempre tira al monte, y en el tema que nos ocupa vamos a ver que la sabiduría popular no está muy lejos de la verdad. Hacía bastante tiempo que no escribía sobre los desmanes de la RFEG, en gran parte porque últimamente por cuestiones laborales no tengo demasiado tiempo para estar delante del ordenador 🙁 No obstante, lo visto hoy en Twitter me ha ayudado a hacer un esfuerzo. El día comenzaba con un tweet de un impresentable llamado Marcelo Prieto Rey, seleccionador nacional femenino, que posteaba una foto de sus chicas y él (y creo que también con Kiko Luna) jugando el campo elegido para una concentración invernal federativa…….el Blue Monster de Trump National Doral. Efectivamente, esta panda de caraduras habían decidido que el mejor lugar para entrenar era uno de los clubs más lujosos de Florida, estado de los EEUU en el que hay…..más de 1500 campos de golf 😯

Humildad ante todo

La foto insertada aquí arriba no es accidental ya que el cobarde de Prieto Rey ha borrado su tweet al cuestionarle yo sobre la ubicación de la “concentración” federativa. Como se puede ver, en ella se puede ver uno de los relojes que presiden las instalaciones……justo el lugar en el que unos días antes se habían hecho una foto, publicada posteriormente en la cuenta de Twitter de la RFEG 😯 No son más tontos porque no se entrenan 😯

Pues sí, el tweet de la RFEG es del 10 de noviembre, y hoy estamos a día 12, con lo que se deduce que se han pasado el fin de semana entero a todo tren en un campo en el que los greenfees oscilan entre los 140$ a los 390$ por jugador. Si a eso le sumamos, alojamiento, billetes de avión de los entrenadores -suponiendo que todas las jugadoras estén en sus universidades en estas fechas- y dietas, nos damos cuenta que todo sale por un ojo de la cara…………..dinero que proviene de nuestras cuotas federativas 🙁 Ojo, no digo que no se pueden concentrar, sino que hay muchas instalaciones en las que pueden hacerlo sin que se vea claramente que están más de turismo que mejorando su juego. Luego, le excusa barata de la RFEG es que no hay dinero para el Open de España, cuando ya he escrito muchas veces en este blog que nuestros amados federativos han dilapidado más de 3 millones de € de nuestro dinero en los últimos años en inversiones financieras opacas que nunca se han dignado a desvelar. Por lo que parece, miles de euros para pegarse la vida padre sigue habiendo, algo que no nos debería extrañar cuando comprobamos que el presupuesto de 90.000€/año del presidente de la RFEG para sus viajes nunca ha mermado por mucho que el número de federados haya caído en picado los últimos años.

En fin, volviendo al inicio de esta entrada del blog, hay ramalazos que no se pueden evitar. El de dilapidar el dinero de nuestras licencia disfrutando la vida a tope es uno de ellos……a imagen y semejanza de los que dirigen el cotarro claro. Luego yo no puedo jugar en un campo público porque mi federación lo vendió al hundirse comercialmente por haber quitado los abonos para no perjudicar a los campos privados de sus directivos. Menudo ejemplo 🙁

 

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Adiós a Sant Joan

Este artículo podría perfectamente ser considerado como de ficción y empezar así: “Ando de vacaciones desde hace un par de días, en un hotel cerca de la playa. Iba todo bien hasta que han comenzado a suceder cosas raras.” Lamentablemente, la surrealista situación que voy a relatar la he sufrido en mis carnes, con lo que el único nexo con la historia de Manuel Bartual sería un inicio parecido al de sus tweets, tal que así:

Prólogo:

Volví de vacaciones el miércoles pasado y, al día siguiente, me fui a dar unas bolas al campo de prácticas del Golf Sant Joan. Aparqué el coche, saqué la bolsa de palos y me dirigí a la máquina expendedora de bolas. Iba todo bien hasta que han comenzado a suceder cosas extrañas.

Capítulo 1:

Al llegar a la máquina con la cesta en la mano, observo como tres personas ya maduras empiezan a poner monedas en la misma…sin que salga una sola bola de ella. Me fijo en los agujeros del lateral y compruebo que no hay ni una sola, cosa que les explico. Mi consejo es llamar a recepción para que alguien recoja bolas con el carro, las meta en la máquina y devuelva las monedas a sus propietarios. Delante mío, uno de ellos coge su teléfono y marca el número. Es inútil; salta un mensaje que dice que están fuera del horario de trabajo 😯 Son las 17:45 y el campo cierra a las 21:00 horas 😯

Capítulo 2:

Hay una máquina en el piso superior, pienso, pero solo acepta monedas de 2 euros. Subo, empiezo a calentar, y aparece otro señor con la cesta en la mano. Mete una moneda de 2 €….y no sale ni una bola. Me pregunta y le explico lo sucedido anteriormente con recepción. Llama igualmente y obtiene el mismo resultado 😯 Tengo una moneda de 2€ en el bolsillo pero no me atrevo a meterla en la máquina por miedo a que no me dé las bolas. A esas alturas, varias personas ya están dentro del campo de prácticas, recogiendo las bolas que están en el suelo 😯

Capítulo 3:

Al final, sabiendo que el almacén del personal de mantenimiento está próximo, me acerco a ver si localizo a alguien. Entro por la puerta, que está abierta de par en par…….y no hay nadie dentro. Llamo levantando la voz, pero allí solo hay vehículos y una oficina sin nadie dentro. Visto lo visto, no me queda más remedio que subir la pronunciada cuesta que lleva a recepción, donde encuentro a una chica a la que explico el problema. Me dice que envía a alguien, y yo, en mi inocencia, creo que el problema se ha solucionado.

Capítulo 4:

Bajo otra vez al campo de prácticas y, al cabo de un rato, veo que se acerca un buggy. Me dirijo a la persona que lo conduce para intentar explicarle cual es el problema y…..no habla español 😯 Me pide mediante gestos que le dé una moneda para sacar las bolas, y de la misma manera consigo que entienda que el problema es que la máquina no tiene. En ese momento aparece otro operario y esta persona le habla en un idioma que parece ruso. El segundo operario se dirige al carro y empieza a recoger bolas. A estas alturas son casi las 19:00 y ya no me da tiempo a pegar bolas. Pateo un poco y me voy a casa, no sin antes hablar con personas conocedoras del caso que me explican lo siguiente.

Capítulo 5:

En el golf Sant Joan ya casi no trabaja prácticamente nadie español porque hace un tiempo que se marcharon al no pagarles los sueldos durante meses. Hay un solo operario de mantenimiento para 18 hoyos, y otro para el campo de prácticas, y parece que son de la misma nacionalidad de los últimos gestores (ucranianos). Quedan dos secretarias españolas, que no tardarán mucho en irse por los mismos motivos. La causa de que no cojan el teléfono es que no funciona la línea, seguramente por falta de pago. Lo mismo sucede con otros servicios del campo, como el agua. Vean el estado de la calle del hoyo 18, un auténtico erial:

Epílogo:

Una vez dicho esto, no creo que la hipótesis sobre su futuro sea muy complicada de elaborar; este campo “morirá” en las próximas semanas. Supongo que habrá que “darle las gracias” a la Federación Catalana de Golf, por traspasar la gestión de unas instalaciones a las que dejaron hundirse por no querer aceptar abonados para no perjudicar a los campos privados de donde eran socios sus dirigentes. Eso sí, mientras ellos se gastaban decenas de miles de euros en coches caros y se compraban un piso en el centro de Barcelona cuando las instalaciones del campo eran perfectas para ser sede federativa. Buena gestión, lo llaman estos cretinos. Y el ocaso de este campo tampoco es algo que desconozcan, ya que me consta que algunos de sus directivos van a dar bolas allí. Por lo que tengo entendido, al ser un campo público solo se puede traspasar la gestión. Ahora está por ver si los lumbreras de la Federación Catalana son los que pusieron los avales para esta transacción, con lo que la patata caliente volverá a estar en sus manos. Eso sí, durante los años en que no hemos tenido campo público han seguido cargando al federado en la cuota los 18 € de sobrecoste con respecto a la mayoría de territoriales del resto de España. Y, encima, el actual presidente electo de la catalana era el vicepresidente del impresentable de Alberto Durán, que se cargó al 25% de los federados a su cargo con sus políticas. Patético es decirlo muy suave. Descansa en paz, Sant Joan.

 

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Stalag Luft III y la gran evasión

Traigo hoy otra curiosa historia que escribí hace ya años para otra web ya finiquitada. Trata sobre como los prisioneros británicos de la II Guerra Mundial se las arreglaron para jugar al golf en los campos de concentración, y reza así:

Stalag Luft III y la gran evasión

Curiosamente, para entender el sentido de este artículo, hace falta empezar hablando de cine en vez de hacerlo de golf. Los que ya hemos superado los cuarenta años tenemos todavía presentes en nuestra memoria escenas de muchas de las superproducciones bélicas que se filmaron en los EEUU en las décadas de los años 60. Una de esas imágenes, por lo menos en lo que a mí respecta, corresponde a la película “La Gran Evasión”, obra del excelente director John Sturges (Los siete magníficos, El último tren de Gun Hill o Duelo de titanes, entre otras). En ella, se puede ver a Steve McQueen sentado en la celda de castigo del campo de concentración nazi en el que se encontraba, botando una pelota de béisbol contra la pared, a la espera de que finalice su periodo de aislamiento por haber intentado fugarse una vez más.

No es que Steve McQueen no tenga ninguna relación con el golf, que la tiene, sino que el nexo causal entre el cine y el golf es el lugar donde se desarrollaba la película, que al estar basada en un hecho real tenía un emplazamiento conocido; Stalag Luft III. Este campo de concentración, pensado para albergar mayoritariamente a oficiales de la RAF, estaba ubicado en un bosque adyacente a la ciudad de Sagan (actualmente en Polonia) y estaba compuesto por varios recintos. La noche del 24 al 25 de marzo de 1944, 76 prisioneros escaparon del campo norte a través de un túnel de más de 100 metros de longitud en la fuga más famosa de la II Guerra Mundial. Solo tres de ellos consiguieron el objetivo de alcanzar su país de origen y el resto fueron capturados. 50 de los aprehendidos fueron posteriormente fusilados por decisión personal de Adolf Hitler como represalia por sus actos.

Steve McQueen, en un bunker durante una escena de la película “El caso de Thomas Crown”. El campo es el Belmont Country Club

Stalag Luft III (Stammlager der Luftwaffe III) estaba gestionado por la fuerza aérea alemana y era un campo de concentración en el que no existían los “trabajos forzados”. Por ello, en su interior, los oficiales de la RAF tenían la posibilidad de practicar diversos deportes; fútbol, boxeo o gimnasia eran algunas de las actividades que allí se desarrollaban. Uno podría pensar que en aquel pequeño lugar no había espacio para más pero, al ser británicos sus forzados habitantes, no podía faltar el golf en sus vidas. Por inverosímil que pueda parecer en la actualidad, en su interior incluso existió un recorrido de 18 hoyos.

Todo empezó cuando al piloto de la RAF Sidney Smith se le hizo entrega por parte de la Cruz Roja de un palo de golf (un “mashie”, para ser más concretos). Una vez en posesión de ese pequeño “tesoro”, aquellos que con anterioridad se habían dedicado a practicar nuestro deporte empezaron a pensar seriamente en como poder retomar esta actividad. A pesar de las circunstancias en las que se encontraban, la imaginación de los cautivos trabajó a pleno rendimiento para conseguir lo que debía ser su primer objetivo; fabricar algo parecido a una bola de golf para poder jugar.

Este primer escollo se superó tallando una esfera en madera de pino de una pulgada y media de diámetro, a la que confeccionaron una cubierta de tela. Dicho envoltorio se rellenaba de lana y algodón para intentar darle un tacto algo más blando. Debido a sus características, esta bola solo cubría 55 metros de distancia con un swing completo, por lo que el par del campo de 18 hoyos y 1.116 metros de longitud quedó establecido en 55 golpes.

La siguiente “evolución” de material se dio cuando la cubierta de una de estas bolas se rompió y los oficiales de la RAF se vieron obligados a repararla con esparadrapo que la Cruz Roja les facilitó. Tras comprobar el buen comportamiento que la nueva cobertura tenía, el resto también se cubrieron con este tipo de tela adhesiva.

La última revolución en cuanto a bolas se refiere llegó de la mano de un grupo de prisioneros entre los que se encontraba el navegante de la RAF Ronnie Morgan. Con cuero proviniente de las petacas de tabaco, y también utilizando la goma de las suelas de las botas, estos aprendices de “clubmaker” empezaron a confeccionar bolas de gran calidad que se dice que incluso podían cumplir con las especificaciones de medidas y peso establecidas por el R&A. En el museo de la USGA se guardan dos especímenes, en los que se puede apreciar el excelente trabajo realizado a la hora de coser el cuero que envolvía la bola.

Los “clubmakers” del campo también empezaron a fabricar palos y la afición por el juego entre los prisioneros creció. Además de los que ya lo habían practicado con anterioridad, muchos otros se animaron a probar el golf. Por ello, cada día se empezaba a jugar a las 08:30 de la mañana y se acababa cuando se ponía el sol. Para hacer más interesantes las partidas, incluso se organizaban torneos por equipos entre los diferentes barracones o se disputaba una especie de pentatlón en el que el golf era una de las disciplinas bajo las que se competía (cricket, béisbol, fútbol y rugby eran los otros cuatro).

Gran expectación en uno de los improvisados “greens” de Stalag Luft III

El comandante Friederich Wilhelm Von Lindeiner-Wildau, responsable del campo, era un oficial de la Luftwaffe que había tenido un papel protagonista en la I Guerra Mundial. Culto y con un excelente dominio del idioma inglés, toleraba que los prisioneros jugaran a golf a pesar de que frecuentemente se rompían los cristales de las ventanas de los edificios del campo de concentración (en época de guerra, el vidrio era un material de gran valor y de dificil reposición).

En enero de 1945, los ocupantes de Stalag Luft III fueron evacuados de sus instalaciones al acercarse al lugar el ejército ruso. Obligados a andar varios cientos de kilómetros hasta las cercanías de Nuremberg, finalmente fueron trasladados a Moosburg (cerca de Munich), de donde fueron liberados definitivamente en abril de 1945 por el ejército del General Patton. Aunque tuvieron que dejar tras de sí todo su material de golf, tras alcanzar la libertad seguro que no echaron de menos las largas jornadas de golf del campo de concentración. Una historia con final feliz que perfectamente podría haber servido de argumento para una película. Aunque, como se suele decir, la realidad siempre acaba superando a la ficción.

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Solheim Cup 2017, día 3

Como muchos habrán podido ver, el milagro finalmente no se ha obrado. Se necesitaba un auténtico milagro en los individuales de hoy para que el equipo europeo ganara la Solheim Cup, y a fe mía que lo han intentado.

Sorenstam acudió ataviada de guerrera vikinga, dispuesta a luchar 🙂

Las nuestras salían en tromba, poniendo rápidamente el marcador a su favor. Tras el comienzo del último partido del día, los EEUU solo lideraban un enfrentamiento, lo que daba esperanzas a los seguidores del Viejo Continente.

Para mí que las norteamericanas encendieron el riego mientras se jugaba el hoyo para “enfriar” el ánimo de las nuestras 😉

No obstante, poco a poco la lógica se fue imponiendo; las estadounidenses empezaron a carburar y iniciaron una remontada que a la postre les concedió el triunfo final. De épico se puede calificar el enfrentamiento entre Anna Nordqvist y Lexi Thompson, que vivió remontadas por las dos partes hasta que un birdie de la exhausta sueca (recordemos que arrastra una mononucleosis, algo que no ha impedido que fuera de largo la mejor del equipo) puso la igualdad definitiva en el marcador. Entre las dos firmaron 11 birdies y 2 eagles, lo que nos muestra lo increíble que fue su duelo.

En términos generales, nuestro problema ha estado exclusivamente en los fourballs (7 perdidos y 1 ganado), porque hemos dominado los foursomes (4 ganados, 3 perdidos y 1 empatado) y no nos han superado en los individuales (5 ganados, 5 perdidos y 1 empatado). Supongo que, dentro de 2 años en Gleneagles, la capitana tendrá en cuenta estos números. Sinceramente, me gustaría que fuera Sorenstam otra vez, porque la deportividad y buen rollo que ha conseguido en el equipo ha dejado en muy buen lugar a nuestro deporte. Vean su relación con Juli Inkster en el lugar de salida hoy, al ritmo del “Dancing Queen” de Abba:

Para acabar, una imagen que demuestra a las claras cual ha sido el ambiente entre las nuestras. Al finalizar el evento, todos y todas se han abrazado y han marchado así por el campo. Espero que sea el germen de algo grande para dentro de 24 meses 😉

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Solheim Cup 2017, día 2

Hablaba ayer de que el equipo europeo necesitaba una reacción y el resultado de los partidos de hoy ha sido prácticamente un calco a los de ayer. Durante la sesión matinal, Europa ha intentado la machada pero hay algunas parejas estadounidenses que parecen sencillamente imbatibles. Es el caso de Cristie Kerr y Lexi Thompson, que no solo no han perdido un solo match en toda la competición sino que han ganado dos de los tres disputados. Al final, la sesión ha acabado en empate a 2, con Nordqvist, Mattew e Icher nuevamente como salvadoras.

La sueca está siendo la mejor, a pesar de sus problemas de salud. Que la familia esté allí apoyándola también habrá ayudado 🙂

No obstante, el principal problema para las nuestras es que todo el equipo rival está rindiendo a un gran nivel, mientras entre las europeas se salvan solo la mitad. De hecho, antes de los fourballs de esta tarde todas las jugadoras de los EEUU habían puntuado, mientras entre nuestras jugadoras solo seis se habían estrenado. Si nos ceñimos a los fourballs, las estadounidenses han ganado siete de ocho envites, incluso cuando las europeas jugaban extremadamente bien. Ha sido el caso de Melissa Reid y Carlota Ciganda hoy, que habiendo firmado -10 entre ambas han acabado sucumbiendo ante Brittany Lincicome y Brittany Lang en el hoyo 18……..porque sus rivales han firmado -12 😯 Así es muy complicado ganar nada. Si además le añadimos la lesión de Charley Hull, apaga y vámonos.

No se puede negar que el ambiente ha espoleado a las jugadoras locales. Nada de “Silence, please”, solo “Get loud” (haz ruido) 😉

Mañana se celebran los individuales (ojo, con salidas adelantadas por la previsión de mal tiempo), pero remontar este 10,5 a 5,5 se antoja casi imposible. Es cierto que los chicos ya demostraron en Medinah que nadie es imbatible, pero la realidad es que las nuestras no parecen tener la suficiente calidad global como para sobreponerse a las circunstancias. Seguramente mucha culpa de ello la tiene la extrema debilidad del Ladies European Tour en los últimos tiempos, con un calendario realmente demasiado reducido por las cancelaciones de torneos, lo que ha obligado a despedir al polémico CEO Ivan Khodabakhsh, del que hace unos años escribí este “profético” artículo. En cualquier caso, estoy seguro que mañana las nuestras intentarán hacerlo lo mejor posible, aunque al final acaben perdiendo. Dentro de un par de años habrá que mejorar mucho para volver a tener la copa en nuestras manos otra vez.

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Solheim Cup 2017, día 1

Tras el disgusto de hace un par de años -sigo pensando que se perdió de manera absurda-, ya estamos otra vez disputando la Solheim Cup, aunque esta vez en territorio estadounidense. Las sensaciones no eran buenas antes de empezar, principalmente por la renuncia de Suzann Pettersen por lesión y los problemas de salud de Anna Nordqvist, convaleciente de una mononucleosis que con toda seguridad le impedirá participar en todas las sesiones de juego. Es curioso observar la evolución del ranking mundial de los dos equipos a lo largo de los últimos años, con victorias europeas solo en aquellas ediciones en las que más cerca estaba del combinado estadounidense. Cuando el intervalo entre la media de clasificación de las integrantes de cada escuadra se ensanchaba, la victoria acababa siendo para los EEUU. Este gráfico elagorado por la cuenta de Twitter @VC606 así lo demuestra:

Visto lo visto, las expectativas no eran muy halagüeñas. Sin embargo, esta mañana se han disputado los primeros “Foursomes”, tras los que el marcador ha quedado en un 2,5 a 1,5 a favor del equipo europeo, lo que hacía albergar esperanzas de que el desarrollo más lógico no se acabara cumpliendo. Los partidos han estado muy disputados, con constantes cambios en el resultado parcial, aunque finalmente las jugadoras con más calidad (Nordqvist) o veteranía (Icher/Matthew) han acabado por llevarse el gato al agua.

Con la esperanza de seguir viendo el mismo espectáculo han llegado los fourballs de la tarde……y el primer bofetón de la Solheim de este año. Efectivamente, las estadounidenses han arrasado a las europeas, sin que estas dieran ninguna sensación de poder reaccionar mínimamente. La paliza del día se la han llevado Carlota Ciganda y Emily Pedersen, que han sido vapuleadas por Angel Yin y Lizette Salas por 6&5. Hay que recordar que Ciganda es la mejor europea en la clasificación del ránking mundial, solo por detrás de Nordqvist, con lo que su aportación debería ser algo más productiva (también ha perdido su partido de la mañana). El resultado ha acabado siendo de 4 a 0 en esta sesión, con lo que el marcador final de esta primera jornada refleje un preocupante 5,5 a 2,5. Mucho tendrán que trabajar las capitanas y sub-capitanas para que mañana las cosas funcionen un poco mejor, porque de otra manera esta competición podría estar casi decidida antes de los individuales del domingo.

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Open Championship 2017, día 4

No me equivocaba mucho ayer cuando escribía que Jordan Spieth era el principal candidato al triunfo final en el Open Championship. También es cierto que introduje la duda de lo sucedido en el hoyo 12 de la última ronda del Masters de Augusta de 2016. Curiosamente, lo acontecido en este último día de Open Championship ha tenido la extraña virtud de mezclar ambos elementos en la más épica de las formas. Lo vivido hoy en el Royal Birkdale pasará a la historia de nuestro deporte como uno de los más bonitos episodios de resiliencia, personificada en un Jordan Spieth que ha demostrado que los fracasos, como el anteriormente mencionado, son el germen de las victorias si uno es capaz de transformarlas adecuadamente

El día transcurría muy irregular para Spieth, irreconocible con respecto a la máquina de jugar al golf de los tres primeros días. El partido match play con Kuchar llegaba al hoyo 13 absolutamente igualado, y el salvaje drive del tejano en ese hoyo parecía que iba a enterrar definitivamente su deseo de ganar el tercer “grande” del año. Y ahí fue donde Spieth recordó el cuádruple bogey que le costó la victoria el año pasado. Decidido a no dejarse vencer nuevamente por las circunstancias, consiguió una posición decente en el campo de prácticas (una zona que suele ser fuera de límites en la inmensa mayoría de los casos) tras considerar su bola como injugable y arrancó un increíble bogey que le relegó al segundo lugar de la clasificación por primera vez esta semana. En ese momento, el Spieth de hace año y medio es posible que se hubiera hundido irremediablemente, pero todo lo aprendido en Augusta le sirvió para ser capaz de ver que todavía tenía mucho que ganar y poco por perder. La reacción no se hizo esperar, encadenando una serie de birdie, eagle, birdie, birdie, par que destrozó definitivamente a Kuchar y selló su tercer “grande” antes de los 24 años, una gesta solo al alcance de Jack Nicklaus y Gene Sarazen.

Una imagen que pasará a la posteridad

El último elemento a destacar es la admirable humildad con que Jordan Spieth transita por este mundo. Ni en los peores momentos se le puede ver un mal gesto…..y tampoco en sus triunfos olvida a los derrotados. Durante muchos años se ha comparado a Tiger Woods con Jack Nicklaus cuando el jugador que más se acerca al “Oso Dorado” en cuanto a personalidad es Spieth. Habrá quién le parezca un poco aburrido, pero no me cabe ninguna duda de que su presencia entre los mejores jugadores del mundo es un excelente modelo de comportamiento en el campo para los más pequeños. Enhorabuena por ello, incluso por delante de su victoria en este Open Championship.

 

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