La suerte construyó el Augusta National

En el blog hemos hablado varias veces de los orígenes del Augusta National. Recuerdo la entrada sobre el proyecto de construcción del Salón de la Fama del golf en sus terrenos y el de cuando las vacas y los pavos retozaban a su libre albedrío por el campo durante la II Guerra Mundial. Hoy, vamos a ir aún más atrás en el tiempo y vamos a hablar de porqué hoy el Augusta National es como es y porqué Alister MacKenzie acabó construyéndolo.

En 1929, Bobby Jones ya tenía en mente la construcción de su campo. Para ello, había contactado con el reputadísimo arquitecto Donald Ross (aquí podemos ver algunas de sus creaciones) para que fuera este el que diseñara el Augusta National……pero sucedió lo imprevisible. En el US Amateur que se celebró ese año en Pebble Beach (llamada por entonces Del Monte Golf and Country Club), Bobby Jones, que era el campeón de las dos últimas ediciones de ese torneo, perdió contra un entonces desconocido jugador llamado Johnny Goodman. Teniendo una semana por delante para volver a su casa (las comunicaciones no eran tan fluidas entonces), Jones se dedicó a jugar dos campos de las cercanías como son Cypress Point y Pasatiempo.

Jones felicita a Goodman por su victoria (USGA)

1929 U.S. Amateur Championship

La experiencia fue extremadamente gratificante para Jones, de la misma manera que lo fue conversar durante interminables horas con su diseñador, Alister MacKenzie. La realidad es que ambos personajes “conectaron” inmediatamente y trabaron en esos días una amistad que finalmente llevaría a Jones a desechar la participación de Donald Ross en su proyecto del Augusta National.

¿El elegido? MacKenzie, por supuesto

Alister

Se habla de que Jones y MacKenzie compartían un punto de vista esencial; el de diseñar un campo de manera que el socio lo pudiera disfrutar en el día a día…pero también que no se lo pusiera nada fácil a los mejores jugadores desde las barras de atrás. No obstante, se rumorea que hubo otro elemento clave que decantó la balanza por el bueno de Alister; el hecho de que Ross era una persona con un gran orgullo y muy reservada que difícilmente iba a aceptar ninguna “sugerencia” de Jones en cuanto al diseño. En cambio, MacKenzie era mucho más abierto en ese sentido y no le importaba que el propietario del campo aportara su granito de arena al proyecto.

Donald Ross

Ross

La reacción del arquitecto rechazado no se hizo esperar. En 1935, Ross acometió la remodelación de su recorrido favorito, Pinehurst nº2, incluyendo en ella uno de los hitos del diseño; el cambio de la superficie de los greens de la tradicional arena compactada con aceite a la hierba bermuda. De esta manera, su creación ascendió en los rankings de mejores campos de los EEUU hasta rivalizar en prestigio con el Augusta National. ¿Como hubieran sido las cosas si Jones no hubiera perdido con Goodman? Buena pregunta. En cualquier caso, y visto lo visto, el resultado no fue nada malo, no? 🙂

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