Furrowed Bunkers

Ya ha finalizado el US Open, y lo ha hecho con solo cuatro jugadores por debajo del par. Pueden parecer pocos pero la realidad es que, comparado con 2007, donde el vencedor Ángel Cabrera firmó una tarjeta total de +5, se me antojan muchos. La intensa lluvia caída las dos primeras jornadas de torneo condicionó el devenir del mismo ya que los greens nunca recuperaron la dureza de los días precedentes al inicio del campeonato.

No obstante, si miramos hacia el pasado, se puede decir que los golfistas modernos tienen hasta suerte de no haber tenido que jugar en las condiciones de sus precursores, Oakmont CC es famoso, más allá de la dureza de su recorrido, por haber implementado en dos ocasiones los “furrowed bunkers”. Esta manera de rastrillar las trampas de arena se caracteriza por dejar unos grandes surcos que dificultan la aplicación de “spin” a las bolas que caen en ellas.

Así son los “furrowed bunkers” (fotos de Ryan Farrow)

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Este es el rastrillo

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Efectivamente, el US Open de 1953 fue el primero en que se aplicó este “tercer grado” a los bunkers de Oakmont CC, con la particularidad de que fueron todos ellos los que se rastrillaron de esta manera. El vencedor final fue Ben Hogan (-5) que dejó a años-luz al segundo clasificado, Sam Snead (+1).

La segunda vez que se utilizó esta técnica para convertir a los bunkers en verdaderos obstáculos fue en 1962. En aquella ocasión solo fueron los bunkers de green los que se rastrillaron así y el vencedor final fue un jovencísimo Jack Nicklaus, que derrotó a Arnold Palmer en un playoff de 18 hoyos. En esta ocasión, Nicklaus y Palmer fueron los únicos en acabar por debajo del par (-1). Veamos un par de fotos.

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Al “Oso Dorado” le debió quedar un buen recuerdo de su primer “major” ganado porque intentó en 2006 emular las condiciones en las que jugaba en su juventud. Fue en The Memorial donde el bueno de Jack intentó que los jugadores modernos se dieran cuenta de la suerte que tenían, un mensaje que no acabó de calar. A pesar de que al final de la semana las estadísticas de “sand saves” no fueron tan diferentes a las normales (43,8% por 47,1%), las protestas fueron tan intensas que el organizador se vio obligado a abandonar su idea.

En fin, la próxima vez que caigamos en un bunker, agradezcamos que hoy en día el lie suele ser mucho más benevolente que en un “furrowed bunker”. O que en uno de esos bunkers del siglo XIX, por supuesto.

Mrs Hickson in bunker in old second hole
Mrs Hickson in bunker in old second hole

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