Un niño de 11 años

Justo a principios de este verano, hablaba en el blog del leve castigo, por no llamarlo de otra manera, que habían sufrido dos individuos por simular un torneo “fantasma” para subirle el handicap a uno de ellos y así poder acudir convenientemente “emboscado” a un Campeonato de España de 3ª categoría. En dicho artículo, me sorprendía el hecho de que se les aplicaba un artículo inexistente del régimen disciplinario para rebajar la pena impuesta, que al final se quedó en un -insuficiente- año sin handicap. Siendo mayores de edad, así como habiendo desarrollado y desarrollando funciones directivas en un club de golf, se me antojaba que se trataba de aquella frase que define la cobardía, a saber; ser débil con los fuertes, y fuerte con los débiles.

Precisamente hace unos días, me llegó al correo del blog una resolución del Tribunal Administrativo del Deporte (TAD, dependiente del CSD) que dejaba bien patente que la máxima citada aquí arriba está plenamente vigente en le RFEG. Se trata de un hecho acaecido en el otoño de 2012 y que tiene como protagonista a un niño de 11 años.

En aquellas fechas, dicho niño participó junto a otro alevín en un torneo por parejas, en el que acabaron siendo los campeones. Al repasar la tarjeta entregada, el Comité de la prueba detectó que esta había sido manipulada, algo que corroboraron los marcadores de los niños. Preguntados ambos sobre lo que había pasado, se acusaron mutuamente del hecho, sin poder determinarse con claridad quién había sido el autor. Tras dar cuenta del caso al Comité de Disciplina Deportiva de la RFEG (CDD), este se afanó raudo y veloz en sancionar a solo uno de los niños en base al dudoso argumento de  que él era el que había entregado la tarjeta personalmente y que tenía la obligación de comprobar si su compañero la había modificado anteriormente sin decirle nada. El fulgurante castigo, dos años sin handicap 😯 Como cambia la cosa. Al otro niño, a pesar de que la modificación le beneficiaba con una bajada de handicap, no se le imputó en el mismo grado que al otro acusado sino que solo se le amonestó.

Niños

Tras recurrir al TAD la resolución, este ordenó que se repitiera la prueba testifical con los marcadores y presidente del Comité de la prueba ya que esta adolecía de vicio de nulidad y se había vulnerado el derecho a la defensa. Siendo todos los implicados de una región mediterránea, lo lógico era….citarlos en Madrid 😯 Evidentemente, nadie se presentó, por lo que el instructor del expediente decidió volver a saltarse dicha prueba. No todo iban a ser malas noticias para el chaval; dicho instructor, atendiendo a su edad y a las circunstancias del caso, propuso una sanción de cuatro meses de retirada del handicap. La respuesta del CDD fue, prescindiendo de la recomendación del instructor, volver a sancionarle con dos años de suspensión del handicap 😯 Nuevo recurso al TAD, y nuevo “palo” para el CDD; otra vez hay que repetir la testifical. Al final, se impone la lógica y esta se intenta sin mucho éxito en la sede de la federación regional. Resumiendo, se practica algo parecido a esa fase del expediente y la nueva sanción se queda en nueve meses a pesar de reconocer que no se le puede imputar al niño con certeza la falsificación de la tarjeta.

Repasemos; dos mayores de edad, con pleno uso de sus facultades mentales y con experiencia en cargos en el sector del golf, conspiran con premeditación y alevosía para que uno de ellos se “embosque” y adultere un torneo de ámbito nacional…..y les caen solo 12 meses de suspensión del handicap. Un niño de 11 años entrega una tarjeta que podría haber sido modificada por su compañero de bando……..y le caen 9 meses por haber sido él el que la entregaba. No puedo afirmar que no fuera él el que la modificó ya que yo no estaba allí, pero leo lo que acabo de escribir y creo que algo no funciona bien en el CDD de la RFEG con respecto al principio de proporcionalidad de las penas. El ensañamiento de este organismo a la hora de intentar sancionar a un niño de 11 años con el máximo castigo posible no cuadra con la benevolencia con que se trata a otras personas que han cometido infracciones tanto o más reprochables. Habría que preguntarle al Presidente del CDD de la RFEG, Sr. Fernando Satrústegui Aznar, el porqué de estas diferencias de criterio……..un momento, que este nombre me suena.

Tras el obligado trámite de consulta, aparece una persona que se llama igual……que fue condenado en 2010 a 12 meses de cárcel por el Tribunal Supremo (por lo tanto, sentencia firme), por un delito de estafa procesal en el llamado “Caso Wardbase” 😯 Este caso fue una derivación del famoso “Caso KIO” en el que se condenó a Javier de la Rosa a varios años de prisión, así como a Manuel Prado y Colón de Carvajal. Parece ser que el tal Fernando Satrústegui Aznar falseó una serie de documentos con la intención de evitar que le fueran embargados bienes al descendiente de Cristóbal Colón para hacer frente a sus responsabilidades en el sumario. ¿Será esta misma persona la que se encarga de impartir justicia en la RFEG? Espero que la coincidencia sea una casualidad porque, en caso contrario, casi se podría decir que ponen al lobo a vigilar las ovejas.

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