Tom y Arnold (II)

Quedaba pendiente de ayer la segunda parte de “Tom y Arnold”. Sabiendo que “Tom” era Tom Watson, no es muy complicado imaginar que “Arnold” es Arnold Palmer, que la semana pasada cumplió nada menos que 86 años. No es mi intención escribir un artículo para volver a felicitarle (ya lo hice el año pasado) sino publicar una serie de imágenes que me han llamado la atención durante estos últimos días. La primera de ellas es una foto de 1960 en la que se puede ver como era la entrada del Bay Hill Club and Lodge. Mencionar que el campo se acabó de construir en 1961, Arnold Palmer lo compró en 1976 y hoy es la sede del famoso Bay Hill Invitational que organiza “The King”. Vean como ha cambiado, vean 😯

BayHill1

A pesar de lo anteriormente explicado, se hace necesario aclarar que la “casa” de Arnold Palmer no está en Florida, su “cuartel de invierno”, sino en Pensilvania. Efectivamente, allí se encuentra el Latrobe Country Club, el campo que el padre de Palmer (Deacon, se llamaba) construyó con sus propias manos en 1921. En dicho lugar se pueden encontrar dos de los más importantes iconos de la familia Palmer, aunque ya avanzo que uno de ellos es falso. Efectivamente, el tractor que está al lado del primer tee de salida y con el que se dice que Deacon Palmer creó y mantuvo parte de este recorrido no es el original. El tractor originario fue un Fordson de 1922 que no es el que sale en todas las fotos sino que era de los de ruedas metálicas.

Así, como este

TractorFordEl que aparecía en los anuncios de Pennzoil era de la marca Toro y fue entregado a la familia a finales de la década de los años cuarenta. Este es el tractor.

TractorDeacon

Este, uno de los anuncios (se grabaron varios a lo largo del tiempo)

Y este un juguete que se puso a a la venta, imitando al tractor Toro 😯
ArniesTractor
Para acabar, un recuerdo de verdad. Como he comentado, Deacon Palmer construyó el Latrobe Country Club. Ello incluyó plantar cientos de árboles en la antigua granja para configurar sus calles. Uno de dichos árboles, un pino rojo, murió, y Arnold Palmer quiso rendir homenaje a su progenitor tallando una estatua con su efigie. Aunque el resultado final no se acerca a en lo más mínimo a una escultura de Miguel Ángel, lo importante es que el alma de Deacon perdurará muchos años en el campo que vio nacer a uno de los mejores jugadores de la historia. Solo por eso, ya vale la pena la peregrinación 😉
DeaconPalmer1
Foto Rex Hoggard
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