Semejanzas

Las redes sociales todavía están en plena ebullición por la gran victoria de Jon Rahm en el Farmers Insurance Open y ello me ha empujado a escribir una segunda parte de la entrada del blog del lunes . El primer apartado lo voy a dedicar un aspecto técnico del swing del jugador vasco que hoy en día es casi imprescindible; sus números de TrackMan. Veamos lo publicado hoy por el perfil de Twitter de la empresa fabricante de este radar doppler:

Como se puede comprobar, y al contrario de lo que sostiene Brandel Chamblee sobre los jugadores “pegadores”, Rahm golpea la bola en sentido ascendente, con un Ángulo de Ataque positivo de 5.2º. Esa es una de las causas de que consiga tanta distancia, ya que el Ángulo de Lanzamiento es de 14.8º y las RPM de tan solo 1645. Al final, todo se traduce en una distancia de vuelo de 288 metros, y una distancia total de 323 metros, que no está nada mal.  Teniendo un swing tan compacto como el suyo, no extraña que el efecto sea muy ligero de derecha a izquierda. Si sigue exhibiendo esta solidez en su juego largo, no extrañaría verlo otra vez recibiendo un trofeo de ganador en el PGA Tour….o incluso en algún “grande”. De hecho, hoy en Golf Channel ya han estado debatiendo si el de Barrika tiene madera de nº 1 del mundo. Para eso quizás habrá que esperar un poco 😉

El segundo apartado tiene como protagonista (otra vez) al periodista de golf Ignacio Lassa, que ya escribiera en este blog un interesante artículo sobre las poco democráticas elecciones a presidente de la RFEG. Pues bien, ayer me envió un texto sobre una curiosa similitud que apreció el domingo pasado. Doy paso a sus palabras:

El Open Británico de 1988 y Jon Rahm

Todos hemos vibrado y disfrutado con la victoria de Jon Rahm en Torrey Pines. Sus 2 eagles en el 13 y 18 fueron grandiosos, y la imagen que se nos queda del torneo será ese último putt del hoyo 18.
Pero en mi retina ha quedado otro golpe. Un momento clave: el segundo golpe que pega Jon Rahm en el hoyo 17, dejando la bola a metro y medio, convirtiendo el birdie, y aupándose al liderato en solitario con -11 a falta del último hoyo. Desde 144 yardas pega un hierro 9 con un ligero fade a una bandera situada en la parte derecha del green. Fantástico.
Ese golpe, para alcanzar el liderato en solitario, me trajo el recuerdo de otro golpe muy similar que sirvió exactamente para lo mismo: para colocarse con un registro de -11, líder en solitario. Fue Severiano Ballesteros en el hoyo 16 de Royal Lytham para ganar su tercer Open Británico en 1988. Al igual que Jon Rahm, pega un hierro 9 a una bandera escondida en la parte derecha del green. Lo hace con un ligero fade y la deja “dada”.
Ese golpe de Severiano Ballesteros siempre me ha fascinado. No sólo por su trascendencia, sino por lo sublime, delicado y mágico que fue el swing del genio de Pedreña. La sensación que trasmite la imagen es de “acariciar la bola”, para llevarla con mimo al lado del hoyo.
Jon Rahm se puso líder con -11 y ganó. Severiano Ballesteros se puso líder con -11 y ganó. Dos victorias de dos talentos irrepetibles. Uno, leyenda. Otro, camino de convertirse en el jugador español que siga los pasos de Seve y Olazábal en la consecución de un Major.
Por supuesto aquí están los 2 golpes. Vean y disfruten:

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