Rayos y Fulguritas

Hace unos años, escribí sobre este tema en otro medio de comunicación que lamentablemente prefirió seguir una línea editorial en la que primaban los intereses económicos a los de nuestro deporte. Por ello, como creo que es un tema interesante, creo que vale la pena recuperarlo para este blog 😉

Normalmente, cuando hay tormenta eléctrica no solemos estar en el campo de golf. Una de las razones, seguramente la más simple, es que un palo de golf apuntando al cielo es uno de los pararrayos más perfectos que existen. Son muchos los que han experimentado esta “desagradable” sensación, una parte de los cuales están en el cementerio 🙁 Solo unos pocos pueden decir que han sobrevivido a esta experiencia, y uno de ellos es Lee Trevino. Efectivamente, durante el Western Open de 1975, Trevino sufrió el “ataque” de la naturaleza en forma de rayo, lo que le supuso sufrir graves lesiones en la columna vertebral que a punto estuvieron de acabar con su carrera profesional.

El amigo Lee, breves momentos después del impacto

Trevino

Sin embargo, cuando los rayos impactan en objetos fijos, las consecuencias son un poco diferentes. Si ponemos como ejemplo un árbol, veremos como la corriente eléctrica baja por el tronco y se distribuye por la raíces hasta que se diluye en la tierra. Esta foto de la web MyGolfSpy es perfecta para ilustrar lo que digo.

Rayo

Cambiemos ahora de objeto e imaginemos que el rayo golpea con toda su fuerza la bandera de un green. Lo que podremos observar al día siguiente es algo parecido a esto:

BanderaRayo

Como se puede ver, la energía del rayo desciende hasta el suelo y se dispersa siguiendo un patrón aleatorio. Pero lo más interesante sucede bajo tierra. Como los greens suelen estar asentados sobre terrenos arenosos, el elevadísimo calor generado por el rayo (hasta 30.000º C) vitrifica el sílice y lo convierte en unas formaciones llamadas “fulguritas”. Las más grandes son así:

Fulgurita1

fulgurita2

Lo más curioso del caso es que existe un lucrativo mercado de fulguritas en el que se puede hacer un buen negocio si se tiene la suerte de encontrar una. De cualquier manera, si vemos que el cielo está muy negro y amenaza tormenta eléctrica, lo mejor es dirigirse a la casa-club y no quedarse a ver donde cae el rayo para desenterrar la fulgurita porque a alguno que lo ha intentado le ha acabado saliendo muy caro. Tanto como un carro y unos palos nuevos 😉

Así queda un carro lleno de palos tras ser impactado (vía milesogolf.com)

Carro

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