Open Championship 2017, día 4

No me equivocaba mucho ayer cuando escribía que Jordan Spieth era el principal candidato al triunfo final en el Open Championship. También es cierto que introduje la duda de lo sucedido en el hoyo 12 de la última ronda del Masters de Augusta de 2016. Curiosamente, lo acontecido en este último día de Open Championship ha tenido la extraña virtud de mezclar ambos elementos en la más épica de las formas. Lo vivido hoy en el Royal Birkdale pasará a la historia de nuestro deporte como uno de los más bonitos episodios de resiliencia, personificada en un Jordan Spieth que ha demostrado que los fracasos, como el anteriormente mencionado, son el germen de las victorias si uno es capaz de transformarlas adecuadamente

El día transcurría muy irregular para Spieth, irreconocible con respecto a la máquina de jugar al golf de los tres primeros días. El partido match play con Kuchar llegaba al hoyo 13 absolutamente igualado, y el salvaje drive del tejano en ese hoyo parecía que iba a enterrar definitivamente su deseo de ganar el tercer “grande” del año. Y ahí fue donde Spieth recordó el cuádruple bogey que le costó la victoria el año pasado. Decidido a no dejarse vencer nuevamente por las circunstancias, consiguió una posición decente en el campo de prácticas (una zona que suele ser fuera de límites en la inmensa mayoría de los casos) tras considerar su bola como injugable y arrancó un increíble bogey que le relegó al segundo lugar de la clasificación por primera vez esta semana. En ese momento, el Spieth de hace año y medio es posible que se hubiera hundido irremediablemente, pero todo lo aprendido en Augusta le sirvió para ser capaz de ver que todavía tenía mucho que ganar y poco por perder. La reacción no se hizo esperar, encadenando una serie de birdie, eagle, birdie, birdie, par que destrozó definitivamente a Kuchar y selló su tercer “grande” antes de los 24 años, una gesta solo al alcance de Jack Nicklaus y Gene Sarazen.

Una imagen que pasará a la posteridad

El último elemento a destacar es la admirable humildad con que Jordan Spieth transita por este mundo. Ni en los peores momentos se le puede ver un mal gesto…..y tampoco en sus triunfos olvida a los derrotados. Durante muchos años se ha comparado a Tiger Woods con Jack Nicklaus cuando el jugador que más se acerca al “Oso Dorado” en cuanto a personalidad es Spieth. Habrá quién le parezca un poco aburrido, pero no me cabe ninguna duda de que su presencia entre los mejores jugadores del mundo es un excelente modelo de comportamiento en el campo para los más pequeños. Enhorabuena por ello, incluso por delante de su victoria en este Open Championship.

 

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