Open Championship 2017, día 3

Quizás haya lectores que no estén de acuerdo, pero tengo que decir que para mí hoy ha sido un día para olvidar en el Open Championship. Puede parecer extraño decir esto cuando Branden Grace ha firmado este sábado una tarjeta de 62 golpes que ha batido el récord de golpes en un “grande”, pero la realidad es que si tenemos en cuenta que más de cuarenta jugadores han bajado del par del campo de Royal Birkdale queda claro que hay que relativizar la gesta del sudafricano. Mirando hacia atrás, el diferencial de Grace con respecto a la media de golpes del resto de participantes ni siquiera supera al 63 del domingo conseguido por Henrik Stenson en su victoria en este torneo el año pasado. Y si nos fijamos en el 63 de Johnny Miller en el US Open de 1973 en Oakmont, las comparaciones son odiosas. Por lo tanto, afirmar categóricamente que el resultado de Branden es el mejor en un “major” es extremadamente simplista. Una cifra no siempre refleja el nivel de juego desarrollado si obviamos cuan complicadas eran las condiciones de juego para el resto de participantes. En ese sentido, la ausencia de viento en el Royal Birkdale significa que el campo está absolutamente desprotegido ante un material de juego que lo deja en franca inferioridad ante los menores golfistas del planeta. Personalmente, creo que el set-up tendría que haber sido más agresivo en todos los sentidos para que el recorrido hubiera tenido alguna posibilidad de defenderse.

Con respecto a mañana, no parece que nadie pueda hacerle sombra al líder desde el primer día, Jordan Spieth. Como ya comenté el jueves pasado, el rendimiento del tejano se está pareciendo mucho al que exhibió en el Masters de Augusta de 2015, es decir, está siendo intratable. No es solo que tenga tres golpes de ventaja con respecto al segundo clasificado (Matt Kuchar) y seis con los terceros (el sorprendente Austin Connelly y Brooks Koepka) si no que no está mostrando ningún signo de debilidad que pueda hacer pensar en otro vencedor que no sea él…..aunque ese parecía ser también su destino en el Masters de Augusta de 2016 hasta que se cruzó en su camino el hoyo 12 y su ya famoso cuádruple bogey.

Esperemos que no se vuelva a repetir 😉

En cualquier caso, Spieth ostenta un casi inmaculado récord de 8 de 9 victorias cuando lidera la clasificación tras 54 hoyos, con lo que todo lo que no sea verlo con la jarra de clarete en sus manos el domingo por la noche será una sorpresa. La previsión meteorológica solo anuncia algo de viento por la tarde, o sea que el enemigo al que va a tener que vigilar de cerca va a ser….él mismo.
De todas maneras, ya sabemos que en golf nunca se puede dar nada por hecho, con lo que habrá que esperar unas horas para conocer el desenlace definitivo. En caso de imponerse la lógica, Spieth conseguiría su tercer “major” diferente y el próximo mes tendría la oportunidad en el PGA Championship de alcanzar el “Career Grand Slam” batiendo por unos meses la marca de precocidad establecida por Tiger Woods. No es mala motivación 😉

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