Open Championship 2017, día 2

Muchos jugadores estarán francamente contentos de que haya finalizado la segunda jornada del Open Championship. Como se esperaba, el viento y la lluvia han hecho acto de presencia, dificultando sobremanera el juego en el Royal Birkdale. Las víctimas han sido numerosas, empezando por un Justin Thomas que ha firmado un 9 en el hoyo 6, un par 4, tras enviar la bola el rough, intentar sacarla en dos ocasiones……para finalmente perderla y tener que jugar bajo golpe y distancia. Otros de los damnificados de renombre que no jugarán el fin de semana han sido Patrick Reed, Phil Mickelson (parece que reemplazar a “Bones” por su hermano no le ha funcionado como esperaba) o el reciente ganador en el PGA Tour Bryson DeChambeau. Al que parece que no le ha afectado demasiado el mal tiempo ha sido a Jordan Spieth, que domina la clasificación general por dos golpes de ventaja. Veremos si alguien le puede dar caza en los dos días de torneo porque el estadounidense se parece mucho al que arrasó a sus rivales en el Masters de 2015.

No obstante lo dicho, de lo que yo quería hablar es del nuevo incidente de reglas que protagonizó ayer Jon Ranm. Como muchos recordarán, el español se libró hace solo tres semanas de ser penalizado por reponer erróneamente la bola en el green en el Irish Open gracias a una interpretación de las reglas del European Tour que buscaba más evitar polémicas con los medios de comunicación que mantener una cierta seriedad en la aplicación de las normas que rigen el golf. Pues bien, parece que el aviso a navegantes no puso en alerta a nuestro compatriota y este volvió a comportarse en el campo de una manera manifiestamente torpe. Los hechos sucedieron de la siguiente manera; tras golpear su bola en el tee del hoyo 17, su bola acabó reposando en el rough. Al llegar al lugar donde se encontraba, Rahm vio una hierba al lado de su bola que quiso mover porque le molestaba para su golpe. El caso es que dicha hierba, a pesar de que parecía un impedimento suelto, se encontraba enraizada, con lo que moverla significaba una infracción de la regla 13-2, que dice:

Un jugador no debe mejorar o permitir que se mejore:
– La posición o el reposo de su bola.
– El área en la que pretende colocarse o efectuar el swing.
(…….)
mediante cualquiera de las siguientes acciones:
– Moviendo, doblando o rompiendo cualquier cosa fija o en crecimiento.

Contrariamente a lo que el propio jugador han manifestado, quien vio la infracción y la denunció no fue Rahm sino Lee Westwood. Hay numerosas fuentes que así lo afirman, como Golf WRX, Golf Channel y el propio caddie de Westwood, al que entrevistaron tras la ronda. Tras llamar a un árbitro, este decidió que el de Barrika se tenía que apuntar dos golpes de penalidad, algo que se reflejó en la clasificación. Sin embargo, faltaba una última sorpresa final; la decisión del comité absolviendo nuevamente a Rahm 😯 Efectivamente, los árbitros revisaron las pocas imágenes disponibles y hablaron otra vez con Rahm, que -como en Portstewart- nuevamente volvió a quitarse la responsabilidad de encima diciendo que la hierba no interfería con su swing. Entonces, ¿por qué la apartó?. Ante la falta de pruebas concluyentes, los referees anularon los dos golpes de penalidad definitivamente.

Una imagen demasiado frecuente últimamente


Hoy no quiero entrar a valorar si la penalidad estuvo bien o mal anulada. Lo único que voy a manifestar es mi profunda decepción por el comportamiento de Rahm, que ha obviado su responsabilidad personal por segunda vez en poco tiempo descargando ese peso en los árbitros como si él no tuviera la capacidad de aplicarse la penalización para evitar algo que ya se comenta entre sus compañeros de trabajo; que es alguien a quién vigilar porque en dos ocasiones casi consecutivas se le ha tenido que “obligar” a denunciar sus propias acciones. Existe algo que se llama la ética personal, que es más importante que el resultado de un torneo, algo que Rahm no parece entender. No sé si está mal aconsejado, pero para mi está muy claro que con su comportamiento lo único que consigue es acrecentar las sospechas, algo que hubiera cortado de raíz si hubiera actuado como otros golfistas (Alejandro Cañizares, sin ir más lejos) que se auto-penalizaron sin necesitar la intervención de un árbitro y sin estar al 100% seguros de que habían cometido una infracción de las reglas. Pero para eso hay que ser muy valiente o haberlo mamado desde muy pequeño. No parece ser ninguno de los dos casos 😉

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