Mis razones para dejar el golf

Empieza un nuevo año, un momento muy propicio para proponerse un nuevo tipo de vida. En mi caso, la decisión que he tomado seguramente le parecerá  demasiado radical a muchos; dejar el golf 😯

Que nadie se lleve a engaño; sigo amando nuestro deporte, pero los 25 años que llevo practicándolo pasan factura. A continuación pasaré a enumerar mis razones, que con casi total seguridad coincidirán con los grandes males que ni la industria ni la RFEG han querido atajar a pesar del brutal descenso de practicantes de nuestro hobby.

El tiempo:

Aunque en mis inicios no era muy rápido jugando, los últimos años he desarrollado una cierta aversión a las miles de “tortugas” que pueblan los campos de nuestro país. Normalmente, tres personas tardamos aproximadamente 3 1/2 hrs. en acabar una vuelta, que creo que no está nada mal. El problema es que tengo que ir entre semana al mediodía o a última hora para poder jugar a buen ritmo porque por la mañana es casi imposible. No es ningún secreto que, cuando uno se fija en la edad media de los socios/abonados de la inmensa mayoría de clubs, se da uno cuenta que está por encima de los 50 años y que las nuevas incorporaciones jamás van a conseguir llenar su hueco cuando los más viejos dejen de jugar. La tendencia futura siempre va a ser la de perder federados. Tampoco es un misterio que la mayoría de la gente mayor tienen una cierta tendencia a jugar MUY lentos, evitando además dar paso al resto de jugadores e incluso enfadándose cuando los de atrás no pueden más y se lo solicitan (recuerden, el paso no se pide, se da). Estoy cansado de tener que pelearme con ellos, teniendo además en cuenta que los clubs no tienen ningún interés en solucionar este grave problema porque los jubilados que saturan el campo cada mañana son los que pagan la mayoría de sus facturas.

Pero claro, estamos hablando de días laborables en los que me puedo escapar ¿Y los torneos? Todavía peor. Hasta la anulación del “handicap inactivo” jugaba justo los 4 necesarios para tenerlo activo……y lo hacía siempre en eventos que se celebraban entre semana, por aquello de evitar las 6 horas de juego para 18 hoyos. El precio también tiene que ver en que no los juegue, que parece que te están haciendo un favor por cobrarte “solo” 60 euros para luego encontrarte salidas dobladas y sufrir un suplicio el día que teóricamente necesitas relajarte. El futuro tampoco es muy halagüeño porque el nefasto ejemplo del PGA Tour está calando entre los más jóvenes. Si no se pone remedio rápido, iremos a peor, no lo duden.

Hagamos cuentas. El día que voy a jugar, “pierdo” un mínimo de 5 horas entre viaje y juego. Si distribuyo esas 5 horas en entrenamientos aeróbicos (correr) y anaeróbicos (pesas, entrenamiento por suspensión, etc.) a lo largo de la semana, estaré en mucha mejor forma que jugando al golf. Y además, GRATIS, lo que nos lleva al siguiente apartado.

Un jugador, comprobando la distancia a bandera antes de efectuar un golpe

 El dinero:

Hace un par de años tuve la gran suerte (yo lo llamaría milagro) de encontrar un abono por 65€/mes que me permitía jugar cuanto quisiera, una “rara avis” en nuestro país. Muchas de las personas que juegan al golf tienen unos ingresos considerables, pero también somos bastantes los que necesitamos precios asequibles para poder salir al campo. El problema es que ese campo está a 1/2 hora de mi casa en coche……..cuando a 5 minutos tenía un campo público en el que la federación catalana se negó sistemáticamente a instaurar abonos baratos porque perjudicaban a los campos privados de sus dirigentes. Su solución fue venderlo, y ahí está, languideciendo mientras en esta territorial se ha perdido más del 25% de federados. Y encima le dan una medalla de oro.

Parece que la industria y la RFEG no se da cuenta que son esos precios los que se necesitan de manera general para que la cifra de federados crezca. La devaluación salarial y la precarización laboral no va a permitir a la mayoría de jóvenes la práctica del golf en el futuro, lo que va a dejar herido de muerte a nuestro deporte. Uno ve los precios de los abonos en UK o los EEUU (los famosos “munis”) y se da cuenta de por qué allí hay tantas personas de clase media que juegan. Si a ese coste (abono, gasolina) le sumo la licencia, me estoy gastando más de 1000 €/año que podría utilizar en otras cosas, por ejemplo en comprarme un ordenador nuevo. Recordemos que puedo estar más en forma GRATIS que jugando al golf. El modelo debería ser el anglosajón; el club contrata un seguro que cubre los accidentes en sus instalaciones, y el que quiera jugar torneos, que se federe. Incluso si tuviera que ser el jugador, saldría a cuenta porque solo son 5€ de nuestra licencia los que van a ese menester. Evidentemente, esto no va a suceder porque se les acabaría el chollo a todos los vividores y chupópteros que viven y viajan a costa de nuestras licencias. En cualquier empresa ya hace mucho que hubieran despedido a un director que pierde dinero a espuertas cada año, pero en la RFEG encima reeligen a la búlgara al inútil de Escauriaza merced a un sistema electoral totalmente corrompido. Y aquí es donde paso al siguiente tema.

La mentalidad:

El golf se ha quedado anclado en la transición, cuando no antes. Uno solo tiene que ver la foto de una reunión de presidentes territoriales para comprobarlo. Y los más jóvenes (el “periodista” Adolfo Luna es uno de ellos. La saga familiar casi al completo vive de nuestras licencias, todo sea dicho)  tienen una mentalidad más propia de los clubs elitistas que dominan el cotarro desde los tiempos del Tío Paco que de su edad. Nuestro deporte está dominado por el conservadurismo, no nos engañemos, lo que es absolutamente incompatible con hacerlo más grande; si quieres “popularizar” tienes que pensar mucho más en las “clases populares” que en el Golf Puerta de Hierro. Lo peor es que parecen no darse cuenta (o sí, que sería aún peor) que se están pegando un tiro en el pie. Más allá de la evidente barrera económica, aspectos como las llamadas “reglas de etiqueta” alejan a los más jóvenes de nuestro deporte. El último ejemplo, la “polémica” porque Rickie Fowler ha lucido una camisa por fuera del pantalón. Patético.

El resto de “periodistas” que pueblan los medios de comunicación tampoco van a ayudar. Hugo Costa fue “invitado” amablemente a dejar Movistar Golf por un turbio asunto económico, y hasta ese momento tampoco había hecho ningún esfuerzo para mejorar nuestro deporte (un buen ejemplo es esta entrada del blog). Su alergia a criticar a la RFEG es legendaria, no fuera que no le invitaran a la Gala del Golf del Palace, la infame Copa Comunicación o a jugar los ProAms del Open de España. La consecuencia es que ya no tenemos ni Open de España. Los que allí se han quedado tampoco son ninguna maravilla ya que han colaborado con Costa durante este tiempo. También nos podríamos referir a personajillos como Óscar Díaz, que hay que recordar que ya censuraba en su antigua web (Crónica Golf) los artículos que criticaban a Escauriaza. Bonito currículo. O a la web Ten Golf, que también se ha caracterizado por lamerle el culo pelotear siempre a “nuestro” presi, recordemos que elegido de la manera más anti-democrática posible. Si sigo, no acabo hoy. En fin, que si me tuvieran que dar 1 euro por cada valiente que escribe sobre golf, seguramente no me alcanzaría para un café con leche + pasta.

Periodistas de golf, escribiendo sobre la RFEG. También sirve para ilustrar el trabajo de industria y federativos de nuestro deporte en España

Conclusión:

Personalmente, ya he tenido suficiente. Me rindo. Todo son problemas y malabarismos para poder jugar, cuando debería ser al revés. No es que yo no quiera al golf, es que él (la industria y la RFEG) no me quieren a mí. Por lo tanto, no voy a luchar más para practicar este deporte ya que tengo innumerables alternativas para estar mejor físicamente -tercera vez que lo digo, y en mayúsculas- GRATIS. Lo penoso es que estoy seguro de que hay muchos en mi situación. Evidentemente, la decisión no es irreversible. Si cuando alcance la edad indicada todavía existe la jubilación y las condiciones para jugar no me obligan a dejar de lado cosas más importantes en mi escala de valores, igual lo retomo……pero permítanme, por lo que conozco este mundillo, ser pesimista. Es triste pero es lo que yo pienso. Adiós, golf, o hasta otra 🙁

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