La cuota federativa en Cataluña

Llega final de año y uno ya está temiendo el “sablazo” que la RFEG va a dejar caer a primeros de enero. En mi caso, el hecho se agrava porque formo parte de la territorial más cara de todo el Estado; la catalana. No contentos con los casi 75€ de la obligada cuota federativa, por estos lares nos aplican un recargo de 18 euros que hace que, junto a la federación Balear, se nos quede cara de tontos cuando leemos el extracto del banco. Y uno se pregunta, como dice un famoso entrenador de fútbol; ¿porqué?

En primer lugar, no me cabe en la cabeza que yo tenga que pagar una cuota federativa que es un 25% superior a la de la mayoría de los españoles. La cosa no tendría mucha trascendencia si, por lo menos, por aquí se notara que ese dinero está bien invertido……lo que no es el caso. Barcelona tiene a bien el poseer uno de los primeros campos públicos de golf; el Golf Sant Joan. Resulta que esta instalación, pagada por todos los jugadores, tuvo en sus inicios una evidente vocación de popularización del golf. Y, cuando hablo de sus inicios, lo hago hablando de hace muchos años atrás.

Efectivamente, por aquella época (el campo se inauguró en 1994) existía la posibilidad de abonarse a precios asequibles y, de esa manera, dar la posibilidad de jugar a los aficionados que no se podían pagar una acción en un campo privado. Esta política tuvo éxito, ya que muchos jugadores se daban cita allí cada día para compartir partida. Sorpresivamente, al cabo de pocos años, la federación catalana decidió suprimir los abonos y echar del campo a todas estas personas. Se instauraron unos precios a todas luces excesivos para un campo público y Sant Joan empezó su declive. Siendo un recorrido bastante difícil, y que incluso se podría calificar como “injusto”, muy pocos estaban dispuestos a pagar por sufrir.

Cuando uno se sitúa en el 1er tee de Sant Joan, intuye lo que le espera

Desde entonces, las cuentas de este campo “público” han arrojado números rojos durante muchos años, que hemos ido sufragando los jugadores con nuestras cuotas. Curiosamente, en medio de una crisis como la que estamos padeciendo, el Golf Sant Joan, campo público donde los haya, todavía sigue sin aceptar abonados. Quizás el hecho de que los dirigentes de la federación catalana pertenezcan a campos privados de las cercanías tenga su importancia. Personalmente, me da la sensación que se expulsó a los abonados de Sant Joan porque el campo, cumpliendo su cometido, le hacía la competencia a los campos de los propios dirigentes de la federación catalana y eso no se podía tolerar. La solución, para variar, a cuenta de nuestros bolsillos.

Increíblemente, hoy se juega más barato al golf en varios campos de Barcelona que en Sant Joan. Entonces, la pregunta sería….¿para qué sirve un campo público? Sin precios asequibles, no hay jugadores, el campo está infrautilizado y no se cubren los gastos de mantenimiento. Sin precios asequibles tampoco existe promoción del golf. A mí me parece un sinsentido.

Como es habitual en este país (y así nos va) los dirigentes gestionan un dinero que no es suyo con total irresponsabilidad. Y, como también es habitual cada año, a primeros de enero nosotros pagaremos sus errores sin que ellos asuman ni una pequeña parte de su evidente responsabilidad.

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