Dos juventudes diferentes

Dicen que la juventud está en el cerebro, y tengo que reconocer que comulgo con esa idea. Hoy voy a presentar dos casos en los que se pueden ver las diferencias entre dos personas de mediana edad. El primero de ellos es Adolfo J. Luna, director de torneos en la RFEG y “periodista” en el portal Ten Golf. Sí, parece hay quien opina que se puede informar con independencia de lo que sucede en este deporte mientras el organismo que rige nuestros designios le llena el bolsillo. Si buscan artículos críticos sobre sus empleadores no los van a encontrar porque -para entendernos- estamos ante una especie de “Marhuenda” golfístico. Según pone en su perfil, nació en 1988.

Hoy, este personaje ha intervenido de motu proprio en el hilo abierto por Golf76 sobre la imposibilidad de asistir como público al Campeonato Mid-Amateur en Puerta de Hierro con las siguientes “perlas”:

Es decir, defiende que se celebre este torneo en un club donde nadie va a poder entrar a verlo, y sugiere que si se pregunta el por qué se ha elegido ese campo resulta que solo es por puro “morbo” de los inquirientes 😯 Balones fuera, que se dice figuradamente. Se trata de una versión casposa de una mente que por su edad debería estar pensando en como conseguir que más gente se enganchase a este deporte en vez de justificar el elitismo y la exclusión de los actuales dirigentes.

El segundo caso es diferente. Ayer tuve la oportunidad de hablar largo y tendido con Josué Mascuñán, el joven director comercial del campo de Vallromanes (Barcelona) desde hace poco más de un año. Para los que no lo sepan, Vallromanes es la cuna del nefasto actual presidente de la federación catalana, Alberto Durán, y un club con una larga tradición elitista. Recuerdo que hace no mucho era imposible encontrar un torneo abierto en su calendario. A pesar de las resistencias encontradas entre sus propios socios, y con el apoyo de la también nueva junta directiva, Mascuñán y cia. han sido capaces de revertir la tendencia de pérdida de jugadores facilitando el acceso al campo. Si antes había que pagar la clásica entrada de varios miles de euros para conseguir la tan ansiada acción, ahora esa barrera casi se ha diluido. Durante un año, el jugador solo paga la cuota de mantenimiento mensual del campo (190 €), y al cabo de ese tiempo el aficionado puede hacerse socio pagando unos 650 € que se pueden fraccionar en varias veces.

Vallromanes

Yo no me podría permitir pagar estas cantidades, más que nada porque mis prioridades están en otro lugar, pero no se puede negar que ver este tipo de cambios ayuda a pensar que hay personas que empiezan a entender el golf desde otra perspectiva. Tras varios años viendo como el número de socios disminuía, el goteo se ha invertido y han ganado 50 de ellos en poco tiempo. Además, no hacen pagar cada vez que juegas, lo que contrasta con otros campos cercanos que son vistos como más accesibles pero que te pueden acabar costando más. El verano pasado, para compensar unos costes de mantenimiento en época estival, ofertaron green fees a 25€, lo que entiendo que también está muy bien teniendo en cuenta lo que se estila por estos lares. Ye sé que implantar un abono barato solo para las tardes de los días laborables sería demasiado incluso para él, pero tampoco es mala idea 😉

¿Funcionan todos los clubs igual? No, pero más vale que empiecen a hacerlo. El Club de Golf Barcelona (antiguo Masia Bach), se ha quedado en unos paupérrimos 400 socios para mantener 27 hoyos de golf. Ahora empiezan a ingresar dinero con los tour operadores y el hotel, pero tarde o temprano tendrán que abrir sus puertas a los aficionados locales si no quieren acabar pasando problemas. Por de pronto, las recientes elecciones ya le han costado el cargo a su director comercial general, con lo que ahí tienen una buena oportunidad de contratar a alguien con una mentalidad más de acuerdo a nuestros tiempos. Quizás a corto plazo algunos protestarán por dejar acceder al club pagando mucho menos de lo que ellos pagaron, pero a medio y largo plazo puede significar la diferencia entre sobrevivir o tener que cerrar. El balón está en su campo.

Club de Golf Barcelona, un bonito diseño de JM Olazábal

 

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Un comentario en “Dos juventudes diferentes”

  1. IN Vallromanes we trust. El resto del artículo habla de un necio y unos pocos que se creen de otra “”casta””

    En mi golf hay carniceros, mecánicos, azafatos, en fin.

    insisto

    IN Vallromanes we trust

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