Augusta y las mujeres

Hoy es un día complicado para los que escribimos un blog con el poco tiempo libre que nos sobra; dos noticias importantes significan obligatoriamente dos entradas, por lo que intentaré ser breve para poder hablar de ambos temas. Veremos si lo consigo.

En primer lugar tenemos al Augusta National, anunciando que va a permitir a dos mujeres ser socias del club. Pudiera parecer que esta decisión es el fruto inmediato de la controversia generada el pasado mes de abril por la no admisión automática, como había ocurrido con sus antecesores en el cargo, de la nueva CEO de IBM Virginia Rometty. En absoluto.

La lucha para que el Augusta National admitiera a mujeres empezó hace ya 10 años, con Martha Burke como punta de lanza. Ante la campaña emprendida por Burke, el entonces presidente del club, Hootie Johnson, llegó a manifestar que no pensaba hacer las cosas a punta de bayoneta. Su sucesor en el cargo, Billy Paine, ha sabido ser más pragmático y finalmente ha conseguido romper de manera definitiva el tabú. Una decisión que seguramente habrá satisfecho enormemente al comisionado del PGA Tour, Tim Finchem, quién (en un ejercicio de grosera hipocresía) llevaba tiempo saltándose a la torera la reglamentación de su propio circuito que le impedía celebrar torneos en aquellos clubs que practicaran algún tipo de discriminación.

Los nombres de las dos nuevas socias son Darla Moore (una multimillonaria sureña) y Condoleezza Rice (no hace falta recordar su infame papel en la administración Bush con respecto a la mentira de las armas de destrucción masiva en Irak). Su marcado perfil conservador tampoco ha sido una sorpresa porque tampoco es que se esperara que las nuevas socias fuera progresista en un club que no permitió jugar el Masters a un golfista negro hasta 1975 (ver este artículo de Crónica Golf) y no admitió a un socio negro hasta 1990.

No obstante lo dicho, no está de más hacer algo de auto-crítica. Intento no ver solo la paja en el ojo ajeno y soy consciente de que, por estos lares, igual estamos peor que en los EEUU. Por poner dos ejemplos cercanos, la meca del golf, St Andrews, es un club solo para hombres que solo hace un año que empezó a contemplar la posibilidad de que las mujeres pudieran traspasar el umbral de la casa-club (en inglés)…….y lo hizo forzado por la nueva legislación sobre discriminación. Lo mismo ocurre con el club en el que se va a celebrar el Open Championship del año que viene; Muirfield. Ya hace tres años, cuando se anunció como sede de este torneo, Gary Player criticó su política con respecto a las mujeres (en inglés), sin que nada haya cambiado hasta la actualidad. Así pues, ahora toca luchar por los derechos de las mujeres en un lugar mucho más cercano; la “civilizada” Europa.

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