La bola Top Golf

Hace tres años y medio escribí una artículo sobre la cadena de canchas de prácticas Top Golf. Ya en aquél momento me pareció una gran idea, sobre todo teniendo en cuenta que tanto la economía como el tiempo libre de que disponemos para jugar al golf en “campo grande” no han mejorado mucho desde entonces. En un lugar como el Top Golf puedes practicar, y al mismo tiempo establecer un tipo de relaciones sociales que seguramente para el estilo de vida de los más jóvenes es mucho más apetecible. El reflejo está en el crecimiento de esta cadena, que hace algo más de un año estableció un acuerdo estratégico con el PGA Tour y la LPGA como herramienta principal de promoción de nuestro deporte.

Dejando de lado el aspecto publicitario, hoy he hablado de Top Golf porque he encontrado un vídeo de un par de culos inquietos que me ha gustado mucho. Se trata del canal “What’s inside?” (¿qué hay dentro?), y que se han dedicado a probar en el radar doppler las bolas que se usan en estas instalaciones…..y también a abrirlas para ver qué hay en su interior. Veamos el vídeo:

Como se puede comprobar, y aunque es cierto que son pocos golpes de prueba, lo cierto es que las bolas de Top Golf vuelan menos que las “normales”. Prácticamente un palo. La explicación supongo que debe tener que ver, como se ve al final de la grabación,  con su proceso de fabricación; introducir un chip en su interior debe comportar limitaciones en los materiales a usar, cuando no incidir directamente en la precisión de los golpes cual escopeta de feria con el cañón doblado. Con un núcleo que cuyo reparto de pesos no se acerca a la perfección de una esfera (el chip es plano y rectangular), el giro de la bola nunca será igual que el de una Titleist.

En definitiva, que si algún día abren uno de estos en Madrid y/o Barcelona (fuera de ahí me parece utópico conseguir cuadrar las cuentas), no se olviden de coger un palo más 😉

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