Estética vs. Eficiencia (XI)

Hoy, en la entrada del blog, vuelvo a hablar sobre aquellos swings que estéticamente parece que no sirvan ni para impactar la bola pero que en la realidad permiten a sus dueños tener un nivel de juego que ya quisiéramos muchos de nosotros 🙁 La primera invitada del día es una señora a la que se ha visto profusamente en todas las redes sociales las últimas semanas por su particular “estilo” gracias a que jugó un Pro-Am con el profesional del PGA Tour Steve Wheatcroft. Como se puede ver en el vídeo, la susodicha mueve los pies de una manera muy especial, consiguiendo un increíble contacto con la bola que le permite alcanzar distancias muy decentes de casi 200 metros 😯 Esta es la secuencia, más propia de Cuarto Milenio en vez de un blog de golf:

Tras contemplar este misterio, que ríete tú del de Fátima, nos llega este otro jugador. Al principio, todo parece normal…..hasta poco antes de llegar el punto de impacto, cuando todo cambia:

Se podrán decir muchas cosas de ese “finish”, pero la realidad es que el señor clava los golpes e incluso uno de ellos toca la bandera 😯 Que vayan hablando de mí, que el que hace pocas soy yo 🙂

El siguiente en la lista también se encontraba disputando un Pro-Am cuando le grabaron, poniendo de manifiesto que sin girar un ápice los hombros también se puede mover el palo…..con los brazos y las manos. Vean y maravíllense 😯

Para acabar, una toma de un aficionado a nuestro deporte en un campo de prácticas. Dicen muchos entendidos que existe algo llamado “la teoría del ojo dominante”, y de ello hablé en estas dos entradas del blog………..algo que no practica el siguiente jugador. Como se puede ver, su plano de swing y la posición de su cabeza en el backswing son algo “peculiares” 🙂 :

 

 

 

 

 

 

 

 

This is golf 😉

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Chrysto Grayling

Como han podido comprobar los lectores del blog, últimamente tengo muy poco tiempo para escribir. Además, por cuestiones laborales parece que la situación no va a cambiar en un futuro cercano, por lo que voy a publicar poco próximamente. Para paliar la situación en lo posible, voy a hacer un corta-pega de un  artículo que escribí en 2011 en otro espacio virtual sobre Chrysto Grayling, un prometedor jugador al cual la vida trató muy mal, algo que sucede más a menudo de lo que pensamos pero de lo que no nos enteramos porque no suele ser noticia. Esta es su historia:

La historia del golf está llena de futuros dominadores de este deporte de los que nunca más se supo. Uno de ellos, para quién lo recuerde, es Ty Tyron. Futuro nº 1 del mundo, con 16 años se pasó al profesionalismo de la mano de su mentor David Leadbetter y acabó sumido en el más absoluto de los fracasos. Aunque muy poco a poco, de vez en cuando da muestras de la gran clase que en su momento atesoró y nos regala, como ocurrió el año pasado y también en la edición de este año, con una participación en el US Open conseguida en los eventos clasificatorios previos al segundo Major del año…………..pero no es de él de quién quiero hablar.
Allá por el año 2000, Ty Tyron tenía un compañero de equipo al que los usuales agoreros también situaban en el olimpo de los dioses del golf en un breve espacio de tiempo; Chrysto Greyling. Nacido en Sudáfrica, sus padres se trasladaron a los EEUU para poder desarrollar la prometedora carrera en el golf del mayor de sus tres hijos; el mismo tutor que el de Ty Tyron, David Leadbetter, sería el encargado de conseguirlo.
Mejor jugador junior de los EEUU en el año 2000, su destino parecía ser el mismo que el de su compañero Tyron………y, por desgracia, lo fue. Tras jugar su primer evento del PGA Tour con 17 años (El Buick Challenge del año 2000), justo tras llegar a la universidad de Georgia con una beca bajo el brazo, los doctores recetaron a Chrysto un medicamente para el acné resistente llamado Accutane, conocido por tener graves e indeseados efectos secundarios como severas depresiones; al mes de tomar dicho medicamento, Greyling no podía bajar de los 80 golpes…….y a los dos meses de la prescripción, tampoco podía jugar por debajo de los 95. Lo que parecía ser una prometedora carrera en este deporte se tranformó en el juego mediocre de cualquiera de nosotros, los amateurs medios. Todas las alarmas saltaron. La degeneración de las habilidades del jugador sudafricano fueron tan dramáticas que su profesor, David Leadbetter, incluso le recomendó que dejara de jugar al golf para no agravar los efectos de su caída libre y preservar, en lo posible, la confianza y la autoestima de un jugador acostumbrado a jugar sin miedo. No fue suficiente.
Tras buscar una segunda opinión médica, Chrysto Greyling dejó de tomar el Accutane e intentó recuperar su nivel previo de juego………sin éxito. Parecía que el deterioro mental había sido tan grave que el jugador sudafricano no encontraba la confianza necesaria para volver a jugar al nivel al que estaba acostumbrado. Tras pasar unos años jugando circuitos menores, no fue hasta el año 2007 cuando se volvió a saber de él al encontrar su nombre entre los participantes de la escuela de clasificación del PGA Tour. Aunque no consiguió clasificarse para jugar el gran circuito, una plaza entre los 50 primeros clasificados le proporcionó una tarjeta condicionada en el Nationwide Tour. Su primera temporada en la “segunda división” del golf estadounidense no fue precisamente buena, pero parecía en disposición de ir recuperando el juego que una vez le había convertido en una de las sensaciones del momento………aunque Chrysto no sabía que el destino todavía le deparaba un golpe más.
En el año 2009, acuciado por los problemas económicos, su padre, Iaan, se suicidó tras pasar una tarde con su hijo, que intentaba animar a su progenitor para que superara su mal momento. Los remordimientos por no haber podido desarrollar su prometedora carrera y, de esa manera, haber evitado las dificultades financieras de su padre y su muerte, no tardaron en aflorar. Chrysto volvió a hundirse.

Tras superar este dramático episodio de su vida, el joven Greyling volvió a coger los palos de golf y se dedicó a preparar su vuelta a la élite de este deporte. Como él mismo dice, todas las desgracias que le ha tocado vivir le han obligado a madurar. Tras presentarse y superar el torneo clasificatorio local, Chrysto Greyling jugó junto a su amigo Ty Tyron el torneo clasificatorio seccional, en el que ambos consiguieron su sueño de jugar en el difícil campo del Congressional Country Club esta semana. Otra vez juntos. Y no sólo eso; tras dos buenas rondas de 72 y 74 golpes, Greyling superó a su excompañero de equipo y consiguó el hito de superar el corte de este gran torneo. Desde aquí, nos alegramos de tu vuelta, Chrysto; aunque acabes en un puesto en la clasificación general en el que nadie se fije en tu nombre, yo creo que tú ya eres un triunfador. Wellcome back.

¿Quién es el triunfador de la foto del US Open de 2011? En lo personal podría ser perfectamente el desconocido jugador de la izquierda; Chrysto Greyling

Vídeo del 2007 en el que se habla de él y aparece su padre:

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Una de adhesivos

De surrealista se puede tachar lo que le ha sucedido a Ben Crane en el torneo del Web.com Tour de esta semana, el Albertsons Boise Open. El estadounidense, que perdió la tarjeta del PGA Tour por quedar 147º en la clasificación de la Fed-Ex Cup antes de los playoffs, inició la 1ª vuelta del campeonato por el hoyo 10 del Hillcrest CC sin darse cuenta que no había despegado unos pequeños adhesivos para recolectar datos con el TrackMan de la cabeza de su driver y su hierro 6. Esta es la decisión que prohíbe estos adhesivos, que infringen la regla 4-1, ya que convierten el palo en “no conforme”:

Llegado al lugar de salida del hoyo 11, Crane cayó en la cuenta y llamó al árbitro para comunicarle los hechos sobre su driver, por lo que le cayeron los correspondientes dos golpes de penalidad por cada hoyo. Afortunadamente, no lo había usado, lo que le hubiera acarreado la descalificación. Total, cuatro golpes, ya que al no haberlo comunicado antes de abandonar el green del hoyo 10 se consideró que en el 11 también existía infracción. El amigo Ben declaró fuera de juego su “perro gordo” y siguió su ronda….hasta que llegó al hoyo 14. La cuestión es que, a pesar de que sabía que su hierro 6 también llevaba adhesivos, de manera absurda en el hoyo 11 no le comentó nada al árbitro ni lo declaró fuera de juego. En un primer momento, el “referee” le penalizó con 4 golpes más, pero en conversaciones posteriores se estableció que la penalidad más adecuada era la descalificación ya que los momentos en que se comunicó la infracción de ambos palos fueron diferentes y, por tanto, debían tratarse como penalidades separadas. Como estipula el apartado de penalizaciones de la regla 4-1, si un jugador tiene conocimiento de una infracción de esta regla y no declara su palo fuera de juego, está descalificado.

Cualquier palo o palos llevados, que infringen las Reglas 4-1 o 4-2, deben ser declarados fuera de juego comunicándoselo el jugador a su contrario en el Juego por Hoyos (Match Play), o a su marcador, o a un compañero-competidor en el Juego por Golpes (Stroke Play), inmediatamente después de que se ha descubierto que se ha producido una infracción. Sí el jugador no lo hace así, está descalificado

La verdad es que, como he comentado al inicio del artículo, la situación fue bastante extraña….por decirlo suave. Afortunadamente, el jugador se lo tomo con mucha caballerosidad y no despotricó de las reglas sino que dijo que intentaría aprender de su mala experiencia. A buen seguro que nunca se le olvidará 😉

Así se le debió quedar la cara al bueno de Ben 🙁

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Eisenhower y el golf

Cuando uno habla de Dwight D. Eisenhower lo habitual es recordar los numerosos cargos que ostentó durante su vida, como Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas durante la II Guerra Mundial, Presidente de la Universidad de Columbia, 1er Comandante de la OTAN o Presidente de los EEUU. De lo que no se habla tanto es de la especial relación que tuvo con el golf, deporte que empezó a practicar cuando ya tenía cerca de los 40 años.

La realidad es que al amigo “Ike” le “picó el bicho” y le inoculó una dosis brutal del virus del golf. Desde el primero momento, Eisenhower se enamoró de nuestro deporte, con el que no perdió la relación ni siquiera en la etapa final de su vida, en la que sufrió graves problemas de salud. Como muestra, la gran cantidad de veces que visitaba este tipo de instalaciones, incluso durante su mandato de ocho años al frente de la Casa Blanca (1953-1961). En dicho periodo, se estima que el entonces presidente jugó aproximadamente 1000 rondas durante este periodo de tiempo, llegando incluso a instalar un “putting green” en el jardín del palacio presidencial para practicar cuando tuviera un momento de asueto.

Eisenhower, golpeando bolas hacia el putting green

Tan poco exigente él, tenía como campo favorito al Augusta National. No es que no visitara otros recorridos, pero siempre que podía se pasaba por Georgia a jugar unos hoyos con su amigo y co-fundador del campo Bobby Jones. A esa afición por el golf se le unió el amor por la pintura que Winston Churchill le inculcó durante la II Guerra Mundial. Aunando ambas aficiones, el ex-presidente de los EEUU pintó a varios jugadores de fama mundial. Arnold Palmer fue uno de ellos, retrato que “The King” tenía colgado en su despacho como una de sus posesiones más preciadas.

Su relación era muy estrecha

Otro de los que acabaron plasmados en un óleo fue el anteriormente mencionado Jones, del que “Ike” pintó un retrato que le regaló en 1953. En esta imagen recopilada por la cuenta de Twitter @pgahistorybug se puede contemplar el momento. Por supuesto, Eisenhower lleva puesta la chaqueta verde de socio.

Para los más curiosos, decir que su handicap no fue excesivamente bajo (osciló entre el 14-18) por culpa de una lesión de rodilla jugando al fútbol americano en su juventud que lastró su progreso. Nunca se supo a ciencia cierta su nivel de juego ya que tenía prohibido que se hablara de cuantos golpes había hecho en cada ronda, aunque bien visto, casi que da igual si puedes visitar los mejores campos de los EEUU gratis 🙂

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¿Consejo?

Hace unos días, las principales webs relacionadas con el golf publicaban en las redes sociales un curioso vídeo en el que se podía ver a Phil Mickelson conversando con un niño mientras esperaba para jugar su golpe en un Pro-Am. Es este:

 

Para los que no entiendan el inglés, esto es lo que hablan entre ellos:

  • (PM): ¿Tú irías a por el green desde el rough o harías un “lay up?”.
  • Niño: Si yo pudiera pegar 238 metros con la madera 3, seguramente iría a por el green.
  • (PM): Me gusta tu manera de pensar
  • (PM, tras pegar el golpe): Puedes hacerme de caddie cuando quieras.

Este divertido momento se ha convertido en el ámbito de las reglas en una discusión teórica sobre los límites de la regla 8, que nos habla de pedir o recibir consejo. Efectivamente, la regla 8-1 dice:

8-1. CONSEJO
Durante una vuelta estipulada, un jugador no debe:
a. dar consejo en la competición a cualquiera que esté jugando en el campo que no sea su compañero,
o
b. pedir consejo a cualquiera que no sea su compañero o cualquiera de sus caddies.

Así pues, he visto como en alguna cuenta sobre reglas en las RRSS se ha interpretado la pregunta de Phil Mickelson como una posible solicitud de consejo, algo que a mi me parece algo exagerado. Si buscamos su definición, es esta:

CONSEJO
“Consejo” es cualquier parecer o sugerencia que pudiera influir en un jugador para determinar su
juego, la elección de un palo o el modo de ejecutar un golpe.

Personalmente, considero que Mickelson ya había decidido con anterioridad a la conversación la manera en que iba a jugar su siguiente golpe. De hecho, ya tiene en sus manos el palo que posteriormente usará cuando decide hablar con el niño, por lo que no creo que la respuesta del menor hubiera podido hacer cambiar la manera de jugar del estadounidense. Hay que interpretar su intercambio de palabras como un momento casual, entroncado claramente en el deseo del jugador por hacerle una pregunta simpática al niño. Por lo tanto, dudo mucho que exista ninguna infracción en la conducta del profesional. Otro caso curioso para guardar en la memoria 😉

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Adiós a Sant Joan

Este artículo podría perfectamente ser considerado como de ficción y empezar así: “Ando de vacaciones desde hace un par de días, en un hotel cerca de la playa. Iba todo bien hasta que han comenzado a suceder cosas raras.” Lamentablemente, la surrealista situación que voy a relatar la he sufrido en mis carnes, con lo que el único nexo con la historia de Manuel Bartual sería un inicio parecido al de sus tweets, tal que así:

Prólogo:

Volví de vacaciones el miércoles pasado y, al día siguiente, me fui a dar unas bolas al campo de prácticas del Golf Sant Joan. Aparqué el coche, saqué la bolsa de palos y me dirigí a la máquina expendedora de bolas. Iba todo bien hasta que han comenzado a suceder cosas extrañas.

Capítulo 1:

Al llegar a la máquina con la cesta en la mano, observo como tres personas ya maduras empiezan a poner monedas en la misma…sin que salga una sola bola de ella. Me fijo en los agujeros del lateral y compruebo que no hay ni una sola, cosa que les explico. Mi consejo es llamar a recepción para que alguien recoja bolas con el carro, las meta en la máquina y devuelva las monedas a sus propietarios. Delante mío, uno de ellos coge su teléfono y marca el número. Es inútil; salta un mensaje que dice que están fuera del horario de trabajo 😯 Son las 17:45 y el campo cierra a las 21:00 horas 😯

Capítulo 2:

Hay una máquina en el piso superior, pienso, pero solo acepta monedas de 2 euros. Subo, empiezo a calentar, y aparece otro señor con la cesta en la mano. Mete una moneda de 2 €….y no sale ni una bola. Me pregunta y le explico lo sucedido anteriormente con recepción. Llama igualmente y obtiene el mismo resultado 😯 Tengo una moneda de 2€ en el bolsillo pero no me atrevo a meterla en la máquina por miedo a que no me dé las bolas. A esas alturas, varias personas ya están dentro del campo de prácticas, recogiendo las bolas que están en el suelo 😯

Capítulo 3:

Al final, sabiendo que el almacén del personal de mantenimiento está próximo, me acerco a ver si localizo a alguien. Entro por la puerta, que está abierta de par en par…….y no hay nadie dentro. Llamo levantando la voz, pero allí solo hay vehículos y una oficina sin nadie dentro. Visto lo visto, no me queda más remedio que subir la pronunciada cuesta que lleva a recepción, donde encuentro a una chica a la que explico el problema. Me dice que envía a alguien, y yo, en mi inocencia, creo que el problema se ha solucionado.

Capítulo 4:

Bajo otra vez al campo de prácticas y, al cabo de un rato, veo que se acerca un buggy. Me dirijo a la persona que lo conduce para intentar explicarle cual es el problema y…..no habla español 😯 Me pide mediante gestos que le dé una moneda para sacar las bolas, y de la misma manera consigo que entienda que el problema es que la máquina no tiene. En ese momento aparece otro operario y esta persona le habla en un idioma que parece ruso. El segundo operario se dirige al carro y empieza a recoger bolas. A estas alturas son casi las 19:00 y ya no me da tiempo a pegar bolas. Pateo un poco y me voy a casa, no sin antes hablar con personas conocedoras del caso que me explican lo siguiente.

Capítulo 5:

En el golf Sant Joan ya casi no trabaja prácticamente nadie español porque hace un tiempo que se marcharon al no pagarles los sueldos durante meses. Hay un solo operario de mantenimiento para 18 hoyos, y otro para el campo de prácticas, y parece que son de la misma nacionalidad de los últimos gestores (ucranianos). Quedan dos secretarias españolas, que no tardarán mucho en irse por los mismos motivos. La causa de que no cojan el teléfono es que no funciona la línea, seguramente por falta de pago. Lo mismo sucede con otros servicios del campo, como el agua. Vean el estado de la calle del hoyo 18, un auténtico erial:

Epílogo:

Una vez dicho esto, no creo que la hipótesis sobre su futuro sea muy complicada de elaborar; este campo “morirá” en las próximas semanas. Supongo que habrá que “darle las gracias” a la Federación Catalana de Golf, por traspasar la gestión de unas instalaciones a las que dejaron hundirse por no querer aceptar abonados para no perjudicar a los campos privados de donde eran socios sus dirigentes. Eso sí, mientras ellos se gastaban decenas de miles de euros en coches caros y se compraban un piso en el centro de Barcelona cuando las instalaciones del campo eran perfectas para ser sede federativa. Buena gestión, lo llaman estos cretinos. Y el ocaso de este campo tampoco es algo que desconozcan, ya que me consta que algunos de sus directivos van a dar bolas allí. Por lo que tengo entendido, al ser un campo público solo se puede traspasar la gestión. Ahora está por ver si los lumbreras de la Federación Catalana son los que pusieron los avales para esta transacción, con lo que la patata caliente volverá a estar en sus manos. Eso sí, durante los años en que no hemos tenido campo público han seguido cargando al federado en la cuota los 18 € de sobrecoste con respecto a la mayoría de territoriales del resto de España. Y, encima, el actual presidente electo de la catalana era el vicepresidente del impresentable de Alberto Durán, que se cargó al 25% de los federados a su cargo con sus políticas. Patético es decirlo muy suave. Descansa en paz, Sant Joan.

 

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