Solheim Cup 2017, día 1

Tras el disgusto de hace un par de años -sigo pensando que se perdió de manera absurda-, ya estamos otra vez disputando la Solheim Cup, aunque esta vez en territorio estadounidense. Las sensaciones no eran buenas antes de empezar, principalmente por la renuncia de Suzann Pettersen por lesión y los problemas de salud de Anna Nordqvist, convaleciente de una mononucleosis que con toda seguridad le impedirá participar en todas las sesiones de juego. Es curioso observar la evolución del ranking mundial de los dos equipos a lo largo de los últimos años, con victorias europeas solo en aquellas ediciones en las que más cerca estaba del combinado estadounidense. Cuando el intervalo entre la media de clasificación de las integrantes de cada escuadra se ensanchaba, la victoria acababa siendo para los EEUU. Este gráfico elagorado por la cuenta de Twitter @VC606 así lo demuestra:

Visto lo visto, las expectativas no eran muy halagüeñas. Sin embargo, esta mañana se han disputado los primeros “Foursomes”, tras los que el marcador ha quedado en un 2,5 a 1,5 a favor del equipo europeo, lo que hacía albergar esperanzas de que el desarrollo más lógico no se acabara cumpliendo. Los partidos han estado muy disputados, con constantes cambios en el resultado parcial, aunque finalmente las jugadoras con más calidad (Nordqvist) o veteranía (Icher/Matthew) han acabado por llevarse el gato al agua.

Con la esperanza de seguir viendo el mismo espectáculo han llegado los fourballs de la tarde……y el primer bofetón de la Solheim de este año. Efectivamente, las estadounidenses han arrasado a las europeas, sin que estas dieran ninguna sensación de poder reaccionar mínimamente. La paliza del día se la han llevado Carlota Ciganda y Emily Pedersen, que han sido vapuleadas por Angel Yin y Lizette Salas por 6&5. Hay que recordar que Ciganda es la mejor europea en la clasificación del ránking mundial, solo por detrás de Nordqvist, con lo que su aportación debería ser algo más productiva (también ha perdido su partido de la mañana). El resultado ha acabado siendo de 4 a 0 en esta sesión, con lo que el marcador final de esta primera jornada refleje un preocupante 5,5 a 2,5. Mucho tendrán que trabajar las capitanas y sub-capitanas para que mañana las cosas funcionen un poco mejor, porque de otra manera esta competición podría estar casi decidida antes de los individuales del domingo.

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PGA Championship 2017, día 4

Ya ha finalizado el torneo y Justin Thomas es el nuevo campeón del PGA Championship. El estadounidense de 24 años ha dado toda una lección de buen juego y ha estado mucho más sólido que el resto de contendientes, dejando claro que su excelente año no ha sido fruto de la casualidad. Recordemos que a finales de 2016 defendió con éxito su título del CIMB Classic (pertenece a la actual temporada), posteriormente se impuso en el SBS Tournament of Champions de Kapalua, prosiguió venciendo a la semana siguiente en el Sony Open con una primera ronda de 59 golpes, y acabó su serie de proezas firmando 63 golpes (récord en los “grandes”) en el pasado US Open. Para mí, un triunfo totalmente merecido.

Justin Thomas, con su abuelo Paul Thomas y su padre Mike Thomas…..profesionales de club de la PGA de América 😉

Como en todos los torneos, hoy ha habido un par de situaciones de reglas que han dado que hablar. En la primera de ellas ha estado involucrado el posteriormente campeón Thomas, el cual ha vivido lo siguiente:

En Twitter ha habido alguna queja sobre el tiempo que ha tardado la bola en caer en el agujero, en mi opinión sin mucho fundamento. La regla dice:

Como se puede comprobar, tras quedarse la bola colgando del agujero, el jugador se debe dirigir al mismo sin demora indebida y esperara los correspondientes 10 segundos para que, al caer en ese plazo, se considere embocada con el golpe anterior. Es cierto que Thomas se aleja del agujero tras ver como la bola se queda colgando, pero la realidad es que, tras quedarse en ese estado, esta cae sobre el segundo 00:12, con lo que hubiera estado dentro del tiempo aunque se hubiera acercado más rápido. Por lo tanto, para mí no ha infracción.

En la segunda situación de reglas ha estado implicado Ian Poulter. En el hoyo 8 el inglés se iba totalmente a la derecha, acabando su bola en lo que posteriormente resultaría ser un obstáculo de agua. La cuestión es que todos se han puesto a buscarla por la zona……..hasta que a los 5 minutos el árbitro le ha comunicado que, al no encontrarla, estaba perdida y tenía que volver al lugar de salida 😯 Este es el vídeo:

La realidad es que el cabreo de Poulter con el “referee” estaba justificado porque todos tenían/teníamos la práctica seguridad de que la bola estaba en el obstáculo de agua, con lo que NO era necesario encontrarla para proceder bajo la regla 26-1. De hecho, aunque posteriormente se hubiera encontrado la bola fuera del “hazard”, la bola hubiera estado bien dropada ya que lo importante es si todos creían casi sin ninguna duda de que estaba allí. El concepto “se sabe o es prácticamente seguro” está explicado en la decisión 26-1/1. Y esta es la decisión, la 26-1/3, que valida el punto de vista del amigo Ian:

Afortunadamente, el árbitro entró en razón y al final la sangre no llegó al río.

Bueno, ya solo quedan 233 días para el Masters de Augusta 2018 😉

 

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PGA Championship 2017, día 3

En primer lugar, disculpas por publicar al día siguiente de la finalización de la 3ª jornada del PGA Championship. La razón es muy simple; el penoso ritmo de juego que se permite desde hace años en cualquier torneo de cierto nivel, que provoca que se acabe a horas demasiado intempestivas como para escribir nada. Yo entiendo que no es de recibo que tres jugadores tarden, como fue el caso ayer, 05:40 minutos en hacer 18 hoyos. Hubo incluso quien tardó 03:10 horas en jugar nueve hoyos 😯 No me valen las excusas de que el campo está complicado, que los greens están muy rápidos, etc. porque el número de segundos para jugar son los mismos para todos y son los jugadores los que se tienen que adaptar a ellos y no al revés. El juego no ha cambiado tanto como para que se tarde más en tomar una decisión; mas bien al contrario, el material de hoy en día proporciona golpes mucho más consistentes y la información de que disponen los profesionales les debería permitir decidirse más rápido. Pero claro, las diferentes organizaciones involucradas prefieren que el golf se convierta en un deporte visualmente insufrible cuando lo que necesitamos desesperadamente es conseguir unos nuevos jugadores…..que por causa de la trepidante “vida moderna” casi no tienen tiempo para practicar. El pez que se muerde la cola, y así nos va.

Vista del campo durante la 3ª ronda

En el plano puramente deportivo, el liderato sigue en manos de Kevin Kisner (-7), un jugador con el que nadie contaba el pasado miércoles. Extraña porque sus estadísticas del PGA Tour no son nada malas y este año hasta se ha adjudicado un torneo, el Dean&Deluca. Su “falta” de distancia (media de 288 yardas) la suple con los siguientes apartados:

  • 15º en precisión con el drive. T-4 en Quail Hollow
  • 17º en Strokes Gained del Approach a Green. 6º en Quail Hollow.
  • 34º en Proximidad al Hoyo. 4º en Quail Hollow.
  • 34º en Strokes Gained Putting. 4º en Quail Hollow.

Lo que se ve es que tiene un juego sólido en general, y que ha mejorado un poco en el PGA Championship. Otra cosa será el aspecto mental ya que es la 1ª vez en su vida que está dentro del top-10 en un “grande”. Más extraño es lo de Chris Stroud (-6), del que alguno destacará que ganó la semana pasada el Barracuda Championship. Apoyaría la moción si no fuera porque es un evento que se juega a stableford modificado y opuesto a un WGC. Si hasta Gonzalo Fernández-Castaño pasó el corte, imagínense :mrgreen: . Los siguientes son Hideki Matsuyama, Louis Oosthuizen y Justin Thomas, jugadores con la suficiente calidad como para firmar una ronda espectacular (recordemos que el japonés viene de ganar el WGC-Bridgestone, Oosthuizen es un ganador de “major”, y Thomas tuvo un inicio de temporada arrasador con doble triunfo en Hawai y un 63 en el US Open) y llevarse la copa a casa. Ahí se me acaban los candidatos.

En el apartado de golpes increíbles, tenemos dos de ellos. El primero está protagonizado por Graham DeLaet, que estuvo así de cerca de conseguir un albatros en el hoyo 14, un par 4 corto de riesgo y recompensa.

Para acabar, una maravilla de Chris Stroud, que saca la bola del bunker con un spin absolutamente increíble. A eso se le llama “tener manos” en el golf 😉

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PGA Championship 2017, día 2

Escribo la entrada del blog de hoy sin que todavía haya finalizado la jornada ya que el mal tiempo ha obligado a una larga suspensión que ha hecho imposible que todos los jugadores acabaran su ronda. El liderato sigue estando en poder de Kevin Kisner (-8), aunque sin la compañía de Olesen, que iba +6 a su paso por el hoyo 15. En cambio, Kisner tiene acompañantes mucho más peligrosos de cara al triunfo final, como Hideki Matsuyama (-8), que ha dado una nueva lección de golf con un excelente 64 que lo sitúa ya como principal favorito a la victoria. Solo dos golpes detrás de este dúo encontramos a Jason Day, que ya en 2015 se proclamó campeón de este torneo en Whistling Straits. Si durante el “moving day” Louis Oosthuizen (-5), Rickie Fowler (-3) y  Justin Thomas (-3) se pueden acercar un poco más a los punteros, tendremos un domingo emocionante a más no poder.

El último triunfo del japonés fue…..¿la semana pasada? :mrgreen:

En la parte baja de la clasificación hay varios jugadores que no van a estar el fin de semana. Uno de ellos es Sergio García, al que este evento no parece irle demasiado bien. No en vano acumula 5 cortes fallados en sus últimas nueve participaciones, su peor rendimiento en los “grandes” de largo. Otro es un Phil Mickelson que parece que se ha quedado sin gasolina en los “majors”. Tras perder el año pasado contra Stenson en el Open Championship, en Royal Birkdale falló el corte incluso firmando su primera ronda sin birdies en cinco años. En Quail Hollow volvió a repetir la “gesta” el jueves, abandonando antes de tiempo un torneo en el que no fallaba el fin de semana….desde 1995 😯 No sé si será la edad o el cambio de caddie. Espero que lo segundo porque es jugador que siempre da espectáculo 🙁

En el apartado de curiosidades, dos incidentes a resaltar. En primer lugar, una demostración más de que Jordan Spieth es un jugador que se conoce las reglas al dedillo. Hoy, en el hoyo, 10, su drive se ha ido al bosque, lugar donde ha empezado su consabida conversación con el árbitro para conseguir el mejor lie para su bola en la pinaza. Vean como va preguntando al referee sobre lo que puede o no hacer, hasta dropar la bola en un buen lugar. Al final, de tanto escarbar, lo acabarán considerando “animal de madriguera” 🙂

Para acabar, algo que no se ve con mucha frecuencia. Las imágenes muestran a Rod Pampling pegando su drive en el hoyo 9, el último del día para él (empezó por el 10). Las prisas se explican porque se estaba yendo el sol y no quería tener que volver al campo al día siguiente sabiendo que iba a fallar el corte sí o sí -iba +13-. Por lo tanto, la solución fue jugar tan rápido que iba golpeando la bola al estilo “Happy Gilmore”….con no muy buenos resultados. Al final consiguió finalizar su vuelta antes de que sonase la bocina 🙂

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PGA Championship 2017, día 1

Tengo que reconocer que el PGA Championship es un torneo que no me ha llamado nunca la atención. Con la excepción de Whistling Straits y Kiawah Island, las sedes en las que se celebra el evento no me parecen memorables. La preparación del campo tampoco se caracteriza por nada en especial y se parece en mucho a cualquier torneo de la temporada regular del PGA Tour, Si a eso le añadimos que el recorrido de este año ha sido durante muchos años sede de un evento de ese circuito, el misterio y la excitación brillan por su ausencia. No creo que haya ninguna duda de que estamos ante el más “pequeño” de los “grandes”, y creo que la PGA de América debería empezar a pensar en dotar a su campeonato estrella de una personalidad propia además de una cobertura mediática decente. La reciente decisión de trasladar el torneo al mes de mayo de 2019 podría ser una buena oportunidad, si eligen bien donde celebrarlo, ya que el cambio de fechas va a eliminar de la “rotación” campos que en ese mes sufren temperaturas todavía muy bajas. Personalmente, y ya llevando las cosas un poco al límite, tampoco vería con malos ojos un cambio de formato, volviendo al match play (dos días de juego por golpes para determinar los 64 mejores, más dos o tres días de match) que caracterizó este torneo durante más de cuatro décadas (1916-1957), un formato mucho más atractivo que el clásico “medal” bajo el que se celebran la inmensa mayoría de eventos y que le daría ese toque distintivo. No sucederá, pero por soñar que no quede 🙂

Adiós a Whistling Straits 🙁

En el plano deportivo, Quail Hollow ha presentado durante esta primera jornada un campo muy largo y con greens muy rápidos, lo que ha puesto en dificultades a numerosos jugadores. Aspirantes al título como Rory McIlroy (+1) o Jordan Spieth (+1) no han sido capaces de bajar del par del campo, lo que les va a obligar a apretar mañana los dientes si quieren jugar el fin de semana. Quienes lo van a tener muy complicado están el vigente campeón, Jimmy Walker (+10), Thomas Pieters (+8), Phil Mickelson (+8) o el reciente ganador Jhonattan Vegas (+7). Por la parte alta de la tabla, dominan Thorbjorn Olesen y Kevin Kisner (-4), seguidos -entre otros- de un buen ramillete de pretendientes como Brooks Koepka (-3), Patrick Reed (-2), Paul Casey (-2), Rickie Fowler (-2), Jon Rahm (-1) o Hideki Matsuyama (-1). Veremos lo que sucede ya que la previsión del tiempo anuncia lluvias para los próximos tres días, lo que podía dar al traste con el deseo de los organizadores de mantener los greens poco receptivos.

Para acabar, una tierna fotografía que ha publicado la cuenta de Twitter del torneo, con cuatro niños como protagonistas. Para los que no dominan el inglés, decir que sus camisetas reza el siguiente eslogan:

“Futuro pro del PGA”

Igual dentro de década y media los vemos compitiendo por el trofeo 😉

 

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Otro putt no concedido

Hace un par de años, se produjo una polémica sobre reglas durante la celebración de la Solheim Cup. Como muchos recordarán, Alison Lee falló un putt para ganar el hoyo y, ante el movimiento inicial de las jugadoras europeas, interpretó equivocadamente que se le había concedido el golpe y levantó su bola sin marcarla previamente. En esta entrada del blog hablé sobre ello. La penalidad en la que incurrió la estadounidense fue muy bien aprovechada por su capitana para motivar a su equipo, que se acabó imponiendo en el enfrentamiento.

Pues bien, curiosamente, hace unos días sucedió un incidente muy parecido durante la semifinal del US Girls’ Junior que implicó a las jugadoras Elizabeth Moon y Erica Sheperd. Resulta que ambas necesitaron ir al playoff tras los 18 hoyos reglamentarios, produciéndose en el primer hoyo del desempate la siguiente situación (para el que no quiera esperar, que vaya al minuto 01:43).

Efectivamente, la amiga Moon falla su putt para ganar la semifinal y, sin esperar ni un segundo a que su contraria le conceda el siguiente golpe, arrastra su bola con el putter para repetirlo 😯 Una vez Sheperd exclama ante las cámaras que ella no la ha autorizado, la suerte está echada porque el árbitro no puede hacer otra cosa que penalizarla y explicarle que ha perdido el match. Hay que decir que, nuevamente, la jugadora que reclamó su derecho fue duramente criticada por la prensa, algo que sigo sin entender. Es cierto que en Match Play una jugadora puede obviar una infración de las reglas si así lo desea, pero eso no quiere decir que por hacerlas cumplir sea una descortés. Pondré un ejemplo. Si mi contrario sale desde el lugar de salida antes que yo, que tengo el honor, puedo obligarle a que repita el golpe……si me interesa. Si ese golpe de salida no conforme a las reglas de mi contrario se va fuera de límites, yo puedo obviar su infracción por motivos tácticos ya que de otra manera le daría una segunda oportunidad para tener su bola jugable. Esa es la función de la regla. Por lo tanto, en mi opinión Sheperd no hizo nada malo, solo ejercer su derecho.

Quizás habrá quien piense que el putt era muy corto, etc., pero hay que recordar lo que le pasó a la ganadora hoy del Open Británico femenino – IK Kim- hace 5 años, cuando toda la presión estaba de su lado para ganar su primer “grande”, el Kraft Nabisco. Lo falló y perdió el torneo en el playoff.

La decisión de conceder o no un putt es del contrario/a, y aquí no hay mucho más que rascar. Hay que promover el conocimiento de las reglas, y no buscar excusas para “perdonar” a quien no las cumple. Se aprende más de una derrota que de una victoria 😉

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The Concession

Antes de que se apaguen los ecos del Royal Birkdale, quiero recuperar un artículo que escribí hace años para una extinta web de golf sobre uno de los momentos más gloriosos de la historia del golf. Efectivamente, durante la Ryder Cup celebrada en 1969 en ese campo, Jack Nicklaus y Tony Jacklin protagonizaron un momento inolvidable que quedó grabado en la memoria colectiva para siempre. Veamos qué sucedió:

“2012 es año de Ryder Cup y, aunque todavía quedan algunos meses para que se inicie esta apasionante competición, nunca está de más recordar algunos de los momentos que han hecho de este torneo uno de los tres eventos con más telespectadores del mundo.

El golf es visto mayoritariamente como uno de los deportes donde la caballerosidad todavía es un valor imperante. A pesar de que en términos generales es así, eso no significa que en determinados momentos no se produzcan situaciones que parecen incompatibles con la cortesía que emana de este deporte. No estamos hablando de que los greens estén más o menos rápidos, o el rough más o menos alto para perjudicar el juego del contrario, sino de comportamientos bastante más recriminables que las tretas a que da lugar la preparación de un campo de golf.

Todos recordamos las vergonzantes escenas que algunos jugadores y aficionados norteamericanos protagonizaron en la Ryder Cup de 2008 en Valhalla, sin que el capitán del equipo organizador, Paul Azinger, hiciera nada para evitarlo. Tampoco es algo que nos debiera sorprender ya que este mismo personaje, Azinger, tuvo un duro intercambio verbal con Severiano Ballesteros en las Ryder Cup de 1989 y 1991, durante las que se acusaron mutuamente de hacer trampas en el juego. Más atrás en el tiempo, también es conocida la orden que el capitán británico en la Ryder Cup de 1969, Eric Brown, dio a sus jugadores en el sentido de no ayudar a los norteamericanos a buscar su bola cuando esta cayera en el espeso rough.

Fue precisamente en la edición de 1969, celebrada en el famoso recorrido inglés del Royal Birkdale, donde se produjo una de esas situaciones que, al contrario de las que acabamos de enumerar, engrandecen el golf y el deporte en general. Los partidos estaban siendo muy igualados y, al final de la segunda jornada, el marcador reflejaba un empate a ocho puntos entre ambos equipos. A falta de las dos sesiones de ocho partidos individuales, las espadas estaban en todo lo alto y, aunque el equipo norteamericano era el vigente campeón y le bastaba un empate para mantener la copa, los británicos habían demostrado que eran capaces de hacerse con la victoria.

Sam Snead, el capitán estadounidense

El sábado por la mañana, los jugadores locales batieron en los individuales a los estadounidenses por un claro 5 a 3 y dejaron el marcador global en 13 a 11. Por la tarde, la reacción del equipo de las barras y las estrellas no se hizo esperar e igualaron a 15 puntos a falta del último partido. Éste, protagonizado por Jack Nicklaus y el reciente vencedor del Open Championship, Tony Jacklin, discurría por el hoyo 15 con un “all square” como resultado provisional. Muchos de los espectadores pensaban que la ventaja estaba del lado del inglés ya que esa misma mañana había vencido al norteamericano por un contundente 4&3.

Inesperadamente, en el hoyo 16, Jacklin firmó un bogey que entreabrió la puerta del triunfo a Nicklaus. Con solo dos hoyos más por jugar, parecía que la Ryder Cup estaba casi decidida. En el hoyo 17, un par 5, ambos jugadores estaban en green de dos golpes, aunque con el jugador inglés considerablemente más alejado del agujero que el norteamericano. Decidido a luchar hasta el final, Tony Jacklin embocó un monstruoso putt para eagle de algo más de 15 metros mientras Jack Nicklaus no convirtió su oportunidad de empatar al inglés desde 5 metros. El partido volvía a empezar de cero e iba a ser el hoyo 18 el que decidiera el equipo vencedor.

Habiendo conseguido ambos jugadores green en regulación en ese hoyo, el putt para birdie de Jacklin se detuvo a escasos 60 centímetros del agujero mientras que el de Nicklaus se pasaba del mismo más de un metro. Tras templar sus nervios, el jugador norteamericano embocó su putt para par, asegurándose el empate y, por tanto, la consecución de la Ryder Cup para los EEUU. Solo quedaba por saber el resultado final de la contienda ya que el putt para par de Jacklin, aunque era corto, no estaba exento de dificultades. Para sorpresa de los presentes, antes de que el jugador inglés pudiera golpear su bola, Nicklaus le concedió el golpe. De esta manera, en uno de los mayores alardes de deportividad que se conocen, el “oso dorado” provocó el primer empate en la historia de la Ryder Cup y evitó la posibilidad de que el equipo contrario acabara derrotado en el marcador. Desde ese momento, al gesto de Jack Nicklaus se le llamó “The Concession” (la concesión).

No todo fueron alabanzas hacia el gesto de Nicklaus. Su propio capitán, Sam Snead, nunca perdonó al jugador por su deferencia con los contrarios. Algunos compañeros, como Lee Treviño, y también algunos medios de comunicación estadounidenses, criticaron abiertamente la concesión de ese último golpe. De lo que no cabe duda es que para Tony Jacklin fue un gesto digno de admiración porque aquella Ryder Cup supuso el inicio de una bonita amistad entre el jugador inglés y el “oso dorado” que dura ya más de 40 años. Para poner de relieve lo importante que es para ellos el espíritu de deportividad, ambos jugadores decidieron co-diseñar un club de golf en Sarasota (Florida) que vio la luz en el año 2006. ¿Su nombre? Como no podía ser de otra manera, el campo se llama “The Concession”. Se trata de un recorrido espectacular, que ha escalado rápidamente posiciones hasta situarse como uno de los mejores campos de los EEUU.

Más allá de las estadísticas que acaban constando en las bases de datos, son muy pocas las ocasiones en que la personalidad de un jugador es capaz de marcar hitos que perdurará en la historia del deporte. Es el caso de Jack Nicklaus. Es difícil, pero no imposible, que en el futuro algún jugador rompa sus récords. A pesar de ello, muchas personas seguirán recordando el elegante gesto que el “oso dorado” tuvo con su contrario en aquel lejano día de 1969 y todavía le considerarán como el más grande caballero de la historia del golf. Y eso es algo que dificilmente nadie más podrá superar, por mucho que en su vitrina tenga más de 18 trofeos de “Majors”.”

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El dropaje de Spieth

Mucho se ha escrito estos días sobre el épico triunfo de Jordan Spieth en el Open Championship…..y algo menos sobre el concreto proceso por el que obtuvo un favorable lie en el hoyo 13 en el último día de juego de dicho torneo. Para intentar arrojar un poco de luz sobre este momento, he conseguido encontrar un clarificador vídeo en el que se puede ver todo lo que sucedió. Veámoslo, a pesar de que dura casi 14 minutos 😳

Vayamos por partes y por orden cronológico. Lo que hace Spieth tras encontrar su bola es considerar su bola como injugable. A partir de ese momento, el jugador tiene tres opciones:

  • Proceder bajo golpe y distancia, es decir, volver a jugar desde el lugar de salida, que era la opción que los comentaristas veían como más favorable para Spieth.
  • Dropar su bola a dos palos de distancia, sin acercarse al agujero, una posibilidad no muy inteligente ya que su bola seguiría estando difícilmente jugable.
  • Trazar una línea entre su bola y el agujero, yendo hacia atrás con esa referencia todo lo que quisiera/pudiera.

Se dice que Jordan Spieth es uno de esos jugadores que se sabe las reglas al dedillo, algo que ya demostró el año pasado en el PGA Championship dándole la vuelta al árbitro para que le concediera alivio por agua accidental en un camino. Vean como se las arreglaba entonces para acabar donde él quería, incluso sin que el referee se diera cuenta que continuaba pisando el agua con su pie izquierdo durante el golpe.

Estoy convencido que detrás de cada pregunta y respuesta aparentemente inocente de este jugador, existe un propósito basado en su conocimiento de las reglas…..y en esta ocasión no iba a ser menos.

Una vez decidido lo que quería hacer, Spieth se pone manos a la obra y determina que el punto desde el que quiere jugar es…..en medio de los camiones de los clubmakers de las diferentes marcas de material que están aparcados al lado del campo de prácticas 😯 Se podría haber ido mucho más atrás para que no le molestaran, pero, dejando de lado que es realmente extraño que esa zona no se hubiera marcado como fuera de límites, lo que Spieth sabe es que si dropa en medio de los trailers el árbitro se verá obligado a concederle alivio sin penalidad por Obstrucción Temporal Inamovible y ello le dejará un golpe mucho más corto. Dicho y hecho, al final consigue lo que tenía en mente……..no sin antes pasar por una última polémica que a mi no me lo parece tanto.

Efectivamente, algunas voces se han alzado denunciando (el lector Luís Valdenebro, entre otros) que, en el momento del golpe, Spieth tiene en el suelo una madera 3 que parece alineada con el objetivo. Esta es la foto de la polémica:

Como muchos sabrán, la regla 8-2a dice lo siguiente:

La cuestión es que, para que se produzca la infracción, la marca se debe colocar con la intención de indicar la línea de juego, lo que no parece ser el caso cuando Spieth suelta su madera descuidadamente en el minuto 11:41 del vídeo. De hecho, el amigo Jordan es plenamente consciente de que supondría penalidad si lo hiciera ya que acto seguido (minuto 11:48) le dice a su caddie que se aparte ya que no se puede quedar en lo alto de la montañita para marcarle la línea al objetivo. Finalmente, la orientación de esa madera 3 tampoco parece coincidir con la línea del juego, lo que entierra definitivamente -en mi opinión- cualquier atisbo de duda.

 

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Open Championship 2017, día 4

No me equivocaba mucho ayer cuando escribía que Jordan Spieth era el principal candidato al triunfo final en el Open Championship. También es cierto que introduje la duda de lo sucedido en el hoyo 12 de la última ronda del Masters de Augusta de 2016. Curiosamente, lo acontecido en este último día de Open Championship ha tenido la extraña virtud de mezclar ambos elementos en la más épica de las formas. Lo vivido hoy en el Royal Birkdale pasará a la historia de nuestro deporte como uno de los más bonitos episodios de resiliencia, personificada en un Jordan Spieth que ha demostrado que los fracasos, como el anteriormente mencionado, son el germen de las victorias si uno es capaz de transformarlas adecuadamente

El día transcurría muy irregular para Spieth, irreconocible con respecto a la máquina de jugar al golf de los tres primeros días. El partido match play con Kuchar llegaba al hoyo 13 absolutamente igualado, y el salvaje drive del tejano en ese hoyo parecía que iba a enterrar definitivamente su deseo de ganar el tercer “grande” del año. Y ahí fue donde Spieth recordó el cuádruple bogey que le costó la victoria el año pasado. Decidido a no dejarse vencer nuevamente por las circunstancias, consiguió una posición decente en el campo de prácticas (una zona que suele ser fuera de límites en la inmensa mayoría de los casos) tras considerar su bola como injugable y arrancó un increíble bogey que le relegó al segundo lugar de la clasificación por primera vez esta semana. En ese momento, el Spieth de hace año y medio es posible que se hubiera hundido irremediablemente, pero todo lo aprendido en Augusta le sirvió para ser capaz de ver que todavía tenía mucho que ganar y poco por perder. La reacción no se hizo esperar, encadenando una serie de birdie, eagle, birdie, birdie, par que destrozó definitivamente a Kuchar y selló su tercer “grande” antes de los 24 años, una gesta solo al alcance de Jack Nicklaus y Gene Sarazen.

Una imagen que pasará a la posteridad

El último elemento a destacar es la admirable humildad con que Jordan Spieth transita por este mundo. Ni en los peores momentos se le puede ver un mal gesto…..y tampoco en sus triunfos olvida a los derrotados. Durante muchos años se ha comparado a Tiger Woods con Jack Nicklaus cuando el jugador que más se acerca al “Oso Dorado” en cuanto a personalidad es Spieth. Habrá quién le parezca un poco aburrido, pero no me cabe ninguna duda de que su presencia entre los mejores jugadores del mundo es un excelente modelo de comportamiento en el campo para los más pequeños. Enhorabuena por ello, incluso por delante de su victoria en este Open Championship.

 

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Open Championship 2017, día 3

Quizás haya lectores que no estén de acuerdo, pero tengo que decir que para mí hoy ha sido un día para olvidar en el Open Championship. Puede parecer extraño decir esto cuando Branden Grace ha firmado este sábado una tarjeta de 62 golpes que ha batido el récord de golpes en un “grande”, pero la realidad es que si tenemos en cuenta que más de cuarenta jugadores han bajado del par del campo de Royal Birkdale queda claro que hay que relativizar la gesta del sudafricano. Mirando hacia atrás, el diferencial de Grace con respecto a la media de golpes del resto de participantes ni siquiera supera al 63 del domingo conseguido por Henrik Stenson en su victoria en este torneo el año pasado. Y si nos fijamos en el 63 de Johnny Miller en el US Open de 1973 en Oakmont, las comparaciones son odiosas. Por lo tanto, afirmar categóricamente que el resultado de Branden es el mejor en un “major” es extremadamente simplista. Una cifra no siempre refleja el nivel de juego desarrollado si obviamos cuan complicadas eran las condiciones de juego para el resto de participantes. En ese sentido, la ausencia de viento en el Royal Birkdale significa que el campo está absolutamente desprotegido ante un material de juego que lo deja en franca inferioridad ante los menores golfistas del planeta. Personalmente, creo que el set-up tendría que haber sido más agresivo en todos los sentidos para que el recorrido hubiera tenido alguna posibilidad de defenderse.

Con respecto a mañana, no parece que nadie pueda hacerle sombra al líder desde el primer día, Jordan Spieth. Como ya comenté el jueves pasado, el rendimiento del tejano se está pareciendo mucho al que exhibió en el Masters de Augusta de 2015, es decir, está siendo intratable. No es solo que tenga tres golpes de ventaja con respecto al segundo clasificado (Matt Kuchar) y seis con los terceros (el sorprendente Austin Connelly y Brooks Koepka) si no que no está mostrando ningún signo de debilidad que pueda hacer pensar en otro vencedor que no sea él…..aunque ese parecía ser también su destino en el Masters de Augusta de 2016 hasta que se cruzó en su camino el hoyo 12 y su ya famoso cuádruple bogey.

Esperemos que no se vuelva a repetir 😉

En cualquier caso, Spieth ostenta un casi inmaculado récord de 8 de 9 victorias cuando lidera la clasificación tras 54 hoyos, con lo que todo lo que no sea verlo con la jarra de clarete en sus manos el domingo por la noche será una sorpresa. La previsión meteorológica solo anuncia algo de viento por la tarde, o sea que el enemigo al que va a tener que vigilar de cerca va a ser….él mismo.
De todas maneras, ya sabemos que en golf nunca se puede dar nada por hecho, con lo que habrá que esperar unas horas para conocer el desenlace definitivo. En caso de imponerse la lógica, Spieth conseguiría su tercer “major” diferente y el próximo mes tendría la oportunidad en el PGA Championship de alcanzar el “Career Grand Slam” batiendo por unos meses la marca de precocidad establecida por Tiger Woods. No es mala motivación 😉

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