Danny Lee y el swing perfecto

Cada poco tiempo, los medios de comunicación relacionados con el golf descubren a la próxima gran estrella e nuestro deporte. En su momento, jugadores como Ty Tyron o Mat Kuchar tuvieron que soportar sobre sus espaldas el gran peso de ser designados como los próximos dominadores del golf, una responsabilidad que no todos son capaces de digerir. En los últimos años, solo jugadores tan especiales como Rory McIlroy o Jordan Spieth han tenido la suficiente personalidad como para ser ellos mismos y no sucumbir a los paralelismos que demasiado a menudo se establecen con los grandes jugadores de la historia. Danny Lee, el ganador este domingo en el Greenbrier, sabe de qué hablo.

Lee fue un auténtico niño prodigio del golf. En un inicio de carrera que se podría equiparar a Lydia Ko (ambos son de origen surcoreano y ostentan la nacionalidad neozelandesa), el amigo Danny se convirtió en su momento en el jugador más joven en ganar el US Amateur (2008, con solo 18 años). Se encaramó al nº 1 del mundo aficionado ese mismo año, y volvió a batir récords al ser otra vez el más joven en acudir a representar a su país en la Copa del Mundo. No contento con ello, al cabo de pocos meses venció en el Johnnie Walker Classic del European Tour ostentando dicho status, una gesta al alcance de muy pocos.

El jugador, con el trofeo del Johnnie Walker 2009

LeeWalker

Se pasó al profesionalismo en 2009, tras participar por primera vez en el Masters de Augusta. Su esperanza era seguir el camino de sus ídolos, especialmente de Tiger Woods……..del que incluso deseaba el swing 😯 Efectivamente, a Lee no le gustaba su swing, el que le había proporcionado tantos éxitos, sino que quería mover el palo como el ex-nº 1 del mundo o como Justin Rose; quería un swing perfecto. Por ello, empezó una frenética búsqueda que le llevó a cambiar numerosas veces de profesor.

La historia del golf está llena de jugadores que buscaron el swing ideal y murieron en el intento. Danny Lee se la jugó y, como ha sucedido en tantas ocasiones, le salió mal. Su carrera se llenó de altibajos e incluso se vio obligado a jugar en el Web.com Tour, la segunda división del circuito estadounidense. Durante varios años, los cambios fueron tantos (él mismo reconoció que ha pasado por casi un centenar de entrenadores) que el jugador acabó por no saber muy bien por donde tenía que subir y bajar el palo. Las sensaciones fueron sustituidas por los pensamientos y la mala racha parecía no tener fin. Afortunadamente para él, el pasado mes de marzo encontró a su último profesor (Drew Steckel). De su mano, Lee ha encontrado la manera de sentirse satisfecho con su swing, algo que nunca había conseguido. El resultado no se ha hecho esperar, como he comentado al principio de esta entrada del blog. Por suerte, y a pesar de su larga búsqueda, en la actualidad nuestro protagonista de hoy solo tiene 24 años. Esperemos que sea capaz de apreciar su suerte y que cese en su absurda quimera; de lo que se tiene que preocupar a partir de ahora es de parecerse únicamente a sí mismo 😉

“Solo” han sido 6 años entre trofeo y trofeo

LeeGreenbrier

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El tempo de Tiger Woods

En numerosas ocasiones, tanto en la cuenta de Twitter como en este blog, he manifestado mi opinión de que los problemas de Tiger Woods no eran técnicos sino de “cabeza”. Sin ir más lejos, en esta entrada sobre el nuevo swing del californiano (diciembre de 2014) plasmaba esa misma opinión. No obstante ello, este tipo de afirmaciones son muy difíciles de probar por la dificultad que entraña “meterse” en la cabeza de nadie, y menos en la compleja psicología del ex-nº 1 del mundo. Por suerte para nosotros, esta mañana el PGA Tour se descolgaba con un excelente vídeo sobre el swing de Tiger que a buen seguro nos va a hacer reflexionar. Se trata de una interesantísima comparación entre su swing en el campo de prácticas y en plena competición, en la que se puede apreciar claramente las diferencias de tempo entre ambos movimientos.

El funcionamiento es sencillo. Ambos vídeos están grabados exactamente a la misma velocidad, de tal manera que el menor tiempo que tarda el jugador en golpear la bola en la imagen de la derecha (torneo) con respecto a la de la izquierda (prácticas) se debe exclusivamente a que Woods se mueve a una mayor velocidad. Hablando en plata, se acelera.

Hace unos meses, publiqué  en Twitter un artículo de GolfWRX en el que un profesional demostraba con el TrackMan que sus golpes no eran los mismos en el campo de prácticas que en tee de un hoyo, lo que nos suele suceder a la inmensa mayoría de nosotros. La diferencia es que estamos hablando de Tiger Woods, el golfista de hielo, aquél que nunca se alteraba bajo condiciones de máxima presión y ante el que el resto de jugadores sucumbía por simple selección natural.

¿Significa esto que Tiger se ha “humanizado”? Yo creo que sí. Volviendo al inicio del artículo, hace mucho que digo que ya nunca volveremos a ver al “antiguo” Woods. La vida va dejando cicatrices, y a nuestro protagonista de hoy ya le han tenido que suturar no pocas heridas. La presión deja huella al cabo de los años, las prioridades cambian (sus hijos son ahora el centro de su vida) y tampoco entrena como antaño. Por lo tanto, lo natural es que sigamos viendo “flashes” del antiguo jugador pero sin continuidad entre hoyos/rondas. La eterna discusión de si superará o no los 18 “grandes” de Jack Nicklaus solo interesa a la prensa por el sencillo hecho de vender más revistas. Mentalmente, es una guerra que perdió ya hace tiempo.

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Harrison Shotmaker

La entrada del blog de hoy es, por lo menos para mí, una historia curiosa. Ya hace unos años, escribí varios artículos en este sitio en los que se ponía se manifiesto lo defectuosas que podían llegar a ser las varillas de serie que montaban los principales fabricantes de material de golf. En esta de noviembre de 2012, por poner un ejemplo, se ponía de manifiesto que ni siquiera las mejores marcas cumplían lo que prometían, con lo que la solución pasaba por montar caras varillas “pata negra” (aftermarket, varillas que se pagan aparte).

No obstante, en 2011 la casa de material Harrison (si no estoy equivocado, actualmente con graves problemas económicos), ya tenía en el mercado un producto que prometía poner remedio a este problema; el Harrison Shotmaker. Se trataba de un inserto de grafito que se instalaba en el interior de la varilla del palo y que dotaba al “tip” (para entendernos, la “punta” de la varilla) de una estabilidad que publicitaba mejoras de hasta el 40% en precisión.

En la parte inferior, el dispositivo. Arriba, la herramienta para instalarla.

harrison-shotmaker

Ante tal afirmación, la inquieta web MyGolfSpy decidió comprobar si todo era cierto y organizó una prueba en la que tres jugadores dieron 12 golpes con un driver sin el inserto instalado, y 12 más con él instalado. Al final, el test dio como resultado una mejora del 45% en precisión 😯

Claro, visto lo visto, uno se pregunta como es que el Shotmaker no ha sido un éxito mundial……algo para lo que ni dicha web ni yo tenemos respuesta. Es posible que el cambio de política de las marcas de material, sustituyendo las varillas “for xxxxxx” o de modelos propios, por las de marcas y modelos iguales a las “aftermarket”, tuviera su importancia a la hora de “engañarnos”. O quizás solo ha sido ausencia de dinero para realizar una buena campaña de marketing. En cualquier caso, sorprende que algo tan sencillo y efectivo no haya tenido más repercusión en el mundo del golf. Misterios de la vida, que se suele decir.

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Una bola naranja

Hoy mismo he pasado la tarde con un jugador que usaba una bola de color amarillo. De hecho, en la actualidad también es muy común encontrar bolas de color naranja con las que practicar nuestro deporte favorito. Hasta hace menos de un año, estaba convencido de que este tipo de bolas de colores eran propias del siglo XXI….hasta que el hallazgo de la historia de las bolas Ping de colores me hizo cambiar de opinión.

La casualidad ha querido que me tope en la web del circuito estadounidense con otra historia de bolas de este tipo, por lo que creo que es buena idea que la comparta para que todos sepamos más. Resulta que en 1981 un ejecutivo de la marca Wilson propuso al profesional del PGA Tour Jerry Pate jugar una bola naranja. A pesar de sus reticencias iniciales, Pate acabó aceptando, y el torneo de su debut fue el Open de Colombia celebrado en el Club Los Lagartos de Bogotá. Sorprendentemente, Pate acabó el evento en primera posición, embocando nada menos que 23 birdies y 3 eagles para un total de -26 😯 Quedó tan contento que siguió usándola desde ese momento.

Un año más tarde, Pate se encontraba participando en el The Players. Continuando con la racha iniciada en el país sudamericano (ganó el Memphis Classic y el Pensacola Open de 1981), el amigo Jerry siguió confiando en su bola de color naranja y llegó al hoyo 18 con serias posibilidades de victoria. Su penúltimo golpe, ejecutado con un hierro 5, finalizó a menos de un metro de bandera, permitiéndole ganar el torneo con dos impactos de ventaja sobre sus más inmediatos perseguidores.

La bola, firmada por el campeón (Museo del TPC Sawgrass)

BolaPate

Para mí, es sorprendente saber que una bola de color naranja había ganado tan importantes torneos hace tantos años. Como dice el refrán, nunca te acostarás sin saber algo más 😉

Jerry Pate, jugando el The Players de 1982 con su bola naranja

PatePlayers

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Open de Francia

Hoy, como reza el título de la entrada del blog, voy a hablar del Open de Francia. En este caso, hay cuatro imágenes del evento que me han llamado poderosamente la atención. Empezaré con una instantánea publicada por Fatiha en la que se puede observar una de las gigantescas cestas que se han instalado en el recinto del Le Golf National. Como se puede comprobar, su tamaño es realmente considerable, de tal manera que estoy convencido de que con una sola de ellas tendríamos suficiente para “calentar” convenientemente antes de jugar una ronda :-)

Cesta

La segunda imagen también nos presenta un caso de gigantismo, aunque en esta ocasión se trata de un ventilador de la marca BrumiZ. Una de las características más destacables de este ventilador es su capacidad para humidificar, ya que de su parte frontal también sale vapor de agua con la que refrescar a los sufridos golfistas. Seguramente estos lo han agradecido sobremanera ya que las temperaturas hoy en tierras francesas han sido realmente altas, acercándose a los 40º en las horas centrales del día (foto European Tour).

Ventilador

Para los que no se acaben de creer lo del calor que ha hecho en la futura sede de la Ryder Cup 2018, vean los paraguas que los caddies han usado hoy para no achicharrarse en el campo (foto Fatiha)
Fatiha

Precisamente el calor es lo que debe haber provocado la extraña reacción de Thomas Bjorn. El jugador danés se debe haber sentido cercano a sufrir un golpe de calor, por lo que ha optado por tomar una medida radical. Vean el momento, inmortalizado en esta imagen del European Tour.

Bjorn

Sin duda, meterse en el interior de una nevera era la mejor opción posible, vistas las circunstancias. Ahí dentro habrá estado mucho más fresco…..aunque no creo que la “ronda de prácticas” le haya servido de mucho 😉

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Una de juego lento

Tengo que avisar que las entradas del blog de los próximos días van a ser un poco anodinas. Para quien se haya fijado, intento acudir a mi compromiso con los lectores hasta en periodo estival, con lo que ello supone cuando estoy de vacaciones. Por ello, en las siguientes fechas voy a bajar un poco el nivel (como si de por sí no fuera ya lo suficientemente bajo 😳 ) para poder disfrutar yo también un poco de mi merecido descanso. Quedan todos avisados 😉

Los protagonistas del día son una pareja de jugadores que fueron “medio-sensibles” con el que jugaban detrás de ellos. El caso es que, según Golf Digest, los dos eran primerizos en esto del golf, por lo que su ritmo de juego era muy lento. En uno de los hoyos, afligidos por la partida de detrás, le dejaron una caja de bolas en el agujero del green con una nota en la que se podía leer “Gracias por ser tan paciente. Que se divierta”. Estoy seguro que lo agradeció…..pero estoy todavía más seguro que hubiera sido mucho más feliz si le hubieran dejado pasar. Nunca entenderé esa testaruda negativa a esperarse un momento para que la partida de atrás, que además juega manifiestamente más rápido, pueda pasar. Es algo que solo encuentra parangón en la cerril manía de circular por la izquierda en las autopistas cuando el carril de la derecha está vacío. Se podría decir que es una mezcla de mala educación, egoísmo y estupidez que se ve mucho por los campos de golf. Pondré dos ejemplos que he sufrido personalmente hace poco.

1.- Tarde entre semana. Jugamos tres amigos, a los que las rondas no nos suelen durar mucho más de tres horas y media. Dos señores mayores a los que alcanzamos en el hoyo 4, ni se inmutan cuando llevamos tres hoyos esperando a que acaben sus interminables rutinas. Cansados, en el hoyo 8 les pedimos paso. Se apartan de mala gana (estaban a unos 100 mts. del tee con sus drives), salimos……y cuando llegamos a su altura nos suelta uno de ellos que “eso de pedir paso a dos hoyos del final es de muy mala educación” 😯 Hay que aguantarse para no enviarlos a la mier.. En fin.

2.- Misma situación, pero en el hoyo 3 y con cuatro personas. Al cabo de tres hoyos, le pedimos paso (de hecho, las normas del club dan prioridad a la partida menos numerosa) y uno de ellos argumenta que no porque en el hoyo 1 “él también ha tenido que esperar un poco a la partida de delante” 😯 La bronca que se armó fue considerable.

Algunas personas con las que hablo del caso argumentan que esto pasa porque son personas de avanzada edad pero yo no lo tengo muy claro porque me he encontrado personas mayores que enseguida me/nos han dado paso. Lo que está claro es que estas situaciones se viven cada día más y que deberían ser los clubs los que dejaran claras estas normas bajo expulsión del intransigente. Si no, en vez de golf esto se va a convertir en una tortura……o en una larga estancia entre rejas, producto de un mal momento :-(

Por lo menos, eran de marca 😉

Bolas

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Trayectoria de Pro fallida (II)

A principios de año escribí una entrada del blog con la que pretendía desmitificar esa percepción tan de los aficionados que dice que los profesionales no fallan nunca. Hoy, y ya que he acumulado más material sobre el tema, escribiré la segunda de ellas, a ver si así dejamos de avergonzarnos de nuestros errores. Vale que nuestros fallos suceden más a menudo, pero también hay que tener en cuenta que ellos entrenan 8 horas diarias, con lo que la proporción está más o menos equilibrada. Si queréis, para sentirnos incluso mejor, pensad en todo el dinero que ellos pierden por estos “rabazos” y os daréis cuenta que el hecho de que nos salga gratis reconforta mucho :-)

Nuestro primer protagonista lo es por partida doble. Branden Grace es un excelente jugador, con 6 torneos del European Tour en su vitrina. A pesar de ello, es humano, como demuestra este vídeo del Qatar Masters 2015 que publicó Adam Sarson 😯

A pesar del esperpento, acabó ganando el torneo, con lo que se podría decir que no le afectó mucho. No es el caso de este otro golpe, que le costó lucha por la victoria en el US Open 2015. Se trata de un clarísimo “push” de 40 o 50 metros, directo al fuera de límites 😳 (vía Will Brinson)

En este último torneo también pudimos comprobar que Tiger Woods no pasa por su mejor momento. En este golpe, nos deleita con un “push-slice” que hace las delicias de sus numerosos “haters”. Vale, vale, he hecho un poco leña del árbol caído :-( (Vía Trevor Reaske)

El turno le toca ahora a una fémina; Michelle Wie. Ese fuera de límites de la izquierda seguro que jugó psicológicamente su papel en este golpe, a imagen y semejanza del de Tiger Woods. Eso sí, el “stinger” es de campeonato (Vía Trevor Reaske).

Ahora es el momento de Nicholas Thompson, hermano de Lexi. No creo que este “topazo” necesite de más comentarios 😳

Para acabar, un vídeo recopilatorio. El drive de Tiger que no llega ni a calle, el “fail” de Mickelson y el “double hit” de TC Chen (le costó un US Open) son tremendos….pero nada comparable con la #%&%” de golpe de Tom Kite al final. Lo dicho, que lo nuestro no es para tanto 😉

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Sigue la sangría

Por mucho que estemos en plena ola de calor, quiero dejar claro que esta entrada del blog no va a tratar de mis escarceos con la célebre bebida “refrescante” de la que disfrutamos en nuestro país en la época estival :-) Como saben los que leen este blog desde hace tiempo, de vez en cuando me dedico a bucear en las cifras de federados españoles, buscando la respuesta a la pregunta de si nuestra amada Real Federación Española de Golf está realizando correctamente su función de promocionar nuestro deporte favorito. Evidentemente, si la acepción “sangría” no está referida a la mezcla de vino, azucar, limón, etc. ya nos podemos hacer a la idea de que las cosas siguen sin ir bien :-(

Como muchos saben, la cifra de federados que la RFEG publica cada 1 de enero no es real. Durante los siguientes tres meses, los federados tienen la posibilidad de pagar sus cuotas o darse de baja, con lo que la cifra real de federados de ese año empieza a ser realista el 1 de abril…..o cuando a la federación le apetezca publicarlo. En 2013, el “ajuste” se realizó en mayo, en 2014 en abril, y este año ha vuelto a ser mayo. ¿Qué dicen estas cifras? Veámoslo:

Cifra oficial de federados a 01 de abril de 2015: 284.314

Cifra oficial de federados a 01 de mayo de 2015: 270.887 😯

Diferencia entre la realización del ajuste en 2014 (abril) y 2015 (mayo): 4.550 (275.437 por 270.887).

La cosa no va nada bien

Palo

Efectivamente, en un abrir y cerrar de ojos tenemos 13.427 federados menos en nuestro país 😯 Esta cifra nos sitúa acercándonos peligrosamente al número de federados que teníamos en este país en……2005. En el año 2006 había 279.660 jugadores en España, mientras que en 2005 la cifra era de 258.081. Por lo tanto, se podría afirmar que en el último lustro hemos retrocedido casi una década. Tremendo. Como es habitual, ni la web de la RFEG se va a hacer eco de estas cifras (ya sabemos que lo suyo es el triunfalismo y no la auto-crítica), ni los principales lameculos sitios web dedicados al golf van a criticar el trabajo realizado por nuestros directivos.

El último dato que quiero resaltar es el de las categorías de juego que más sufren las erráticas e improvisadas políticas de los federativos.

                         2ª            3ª            4ª                                Sin hcp

2010   2.031      15.117     35.198    48.770    166.551   9.188    60.131

2014  2.378       16.501     37.081    47.886    144.639   8.151    38.350

Dif:    +347        +1.384     +1.883      -884      -21.912    -1.037   -21.781

Cada uno, que saque sus conclusiones. A mí me parece que las categorías de acceso son las que están siendo más castigadas, lo que no augura precisamente un futuro halagüeño. Eso sí, la cena de 100.000 euros del Hotel Palace de cada año, que no falte. Son unos impresentables.

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Malos rollos

Por lo que he ido leyendo en Twitter, se siguen sintiendo los efectos colaterales del US Open celebrado en Chambers Bay. Y cuando hablo de estos efectos, no me refiero ni a lesiones musculares, ni a deshidrataciones ni a traumas con los greens. Me refiero a relaciones personales 😯

Efectivamente, Chambers Bay ha provocado no pocos encontronazos a cuenta del estado del campo, lo que ha tenido como consecuencia unos cuantos “piques”. El primero de ellos ha tenido como protagonistas a Greg Norman y Gary Player. El jugador australiano se ha caracterizado durante el evento por defender a ultranza este recorrido, algo que no ha sentado muy bien a determinadas personas. Concretamente, Gary Player “despotricó” del campo en una entrevista en Golf Channel, en la que pidió explícitamente que se sometiera a los comentaristas a un detector de mentiras para conocer su verdadera opinión sobre la sede del US Open. Una vez acabado el torneo, y ante un tweet del australiano en el que le decía que estaba dispuesto a pasar la prueba, Player argumentó que estaba haciendo broma y que no hacía falta. Yo he visto la entrevista y puedo asegurar al 100% que de broma, nada 😯 En este artículo en inglés de Golf.com se puede seguir la “conversación”.

Se están pensando si siguen siendo amigos 😉

NO COMMERCIAL USE Captain of the International team, Australian Greg Norman, speaks during a press conference at the President's Cup golf event at the Royal Melbourne golf course, in Melbourne on November 15, 2011.   A non-European International team, comprising golfers from Australia, South Africa, Japan and South Korea, takes on the US for the President's Cup trophy.   The Americans have nine in the world's top 20 rankings with former world number one Tiger Woods ranked 50 and the Internationals have four in the top 20, led by Australians Adam Scott and Jason Day, and featuring six-time Presidents Cup campaigner Ernie Els and twice US Open champion Retief Goosen.  AFP PHOTO / WILLIAM WEST (Photo credit should read WILLIAM WEST/AFP/Getty Images)
AFP PHOTO / WILLIAM WEST

En la segunda polémica también ha estado involucrado Greg Norman. Esta vez, el “enemigo” ha sido Geoff Schackelford, seguramente el bloguero más importante y cínico del mundo y experto en arquitectura de campos de golf. Tras poner de manifiesto que la experiencia de los espectadores estaba siendo nefasta y corregir al “Tiburón Blanco” varias veces en Twitter, Shackelford hizo saber a todos que Norman le había “bloqueado” en dicha red social.

“Tu bloqueado amigo, Geoff”, acaba diciendo

En penúltimo lugar está el caso de Brandel Chamblee y Bradley S. Klein. Este último, periodista de Golfweek, fue en su momento caddie del PGA Tour…..pero cometió la “osadía” de llevarle la contraria al analista de Golf Channel. La consecuencia, una retahíla de tweets en los que discutían agriamente sobre el campo, lo que acabó en el consabido bloqueo de Chamblee a Klein en Twitter. Qué bonita es la camaradería profesional en las redes sociales :-)

Para acabar, nuestro amigo Ian Poulter. Es de todos sabido que el inglés criticó Chambers Bay ya desde sus inicios. Lo que seguramente no se esperaba Poulter es que otro locutor de la Fox (Brad Faxon) le acabara llamando “Twat”. Esta palabra tiene varios significados, incluyendo el peyorativo del órgano sexual femenino o el de “gilipoll..”. Como Norman, con posterioridad intentó suavizar su postura, sin éxito. Sinceramente yo solo espero que el próximo campo no sea tan polémico porque el día menos pensado van a acabar a tortas en la cabina de comentaristas 😉

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Patrones

Hoy, espero que la entrada del blog sea interesante. Por lo menos, esa ha sido mi experiencia cuando leía un excelente artículo de Golf WRX en el que se habla de los elementos que influyen en un cambio de swing. Todos tenemos muy presentes las dificultades que esta modificación de nuestra actividad motora comporta, aunque sea solo a través de las experiencias que vemos en los mejores jugadores de golf del mundo. Tiger Woods podría ser el axioma de lo que digo, viendo como lleva varios años cambiando su swing desde Rudy Duran a “Butch” Harmon, pasando por Hank Haney, Sean Foley, y ahora Chris Como.

La base científica del movimiento es ciertamente complicada de entender, por lo que voy a evitar complicarme la vida demasiado y voy a utilizar para ello un increíble vídeo que los amigos de dicha página web han publicado en su artículo. Ruego encarecidamente que los lectores del blog lo visionen en su totalidad ya que me parece extremadamente revelador lo que en él se dice. Afortunadamente, está subtitulado en español, con lo que va a ser muy fácil de comprender (si no aparecen, abajo a la derecha hay un icono rectangular, con dos rayas dentro, que los activa). Vamos allá.

Como se puede ver, el amigo Destin Sandlin tardó ocho meses en conseguir accionar correctamente la bicicleta que tenía modificada la dirección, demostrando cuan fuertes pueden ser los patrones de movimiento que nuestro cerebro memoriza para convertir actividades conscientes en inconscientes. El “problema” se genera cuando queremos cambiar dicho patrón, encontrándonos con que nuestro cerebro nos lleva una y otra vez a lo memorizado en primer lugar. Así, se entiende que el amigo Woods invirtiera tanto tiempo en cada cambio de swing ya que es muy complicado modificar un movimiento tan complejo como es el de golpear la bola. No obstante, una vez Tiger se dio cuenta de que su cuerpo no podía ejecutar el swing que Foley le pedía, volvió a intentar un nuevo cambio, esta vez con Chris Como.

Foley y Woods

FoleyWoods

El vídeo también nos muestra las dificultades que Destin tuvo a la hora de volver a conducir una bicicleta de la manera habitual tras haber “desaprendido” para adaptarse a la nueva. Ello me lleva a preguntarme lo siguiente. Si ya es complicado hacerlo con dos bicicletas, ¿sería posible hacerlo con cinco diferente? El número no es caprichoso ya que esos son los swings que Woods ha “poseído”, dejándome con la duda de si esa “mezcla” de patrones memorizados no puede acabar provocando un caos tal en tu cerebro que al final te genere una confusión absoluta que haga que ni puedas aprender un swing nuevo, ni puedas volver al viejo. La cosa se agrava cuando, como también comprobamos en el vídeo, la persona se hace cada vez mayor. La “flexibilidad” del cerebro infantil va dando paso a la cada vez mayor rigidez que proporciona la edad, dificultando aún más el proceso.

Evidentemente, mis suposiciones son solo eso. No obstante, lo que sí podemos aprender hoy es a tener mucha más paciencia si los cambios los acometemos nosotros porque el camino está claro; práctica, práctica….y más práctica 😉

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